NOSOTROS NO SABEMOS PEDIR.

Homilía atribuida a San Juan Crisóstomo sobre la oración.

siglo V
relacionada al Evangelio:

«Se marchó al descampado y allí se puso a orar»

El sumo bien está en la oración, en el diálogo con Dios… La oración es luz del alma, verdadero conocimiento de Dios, mediadora entre Dios y los hombres. Hace que el alma se eleve hasta el cielo y abrace a Dios con inefables abrazos, apeteciendo la leche divina, como el niño que, llorando, llama a su madre; por la oración el alma expone sus propios deseos y recibe dones mejores que toda la naturaleza invisible.

Pues la oración se presenta ante Dios como venerable intermediaria, alegra nuestro espíritu y pacifica el alma. Cuando hablo de oración me refiero a la verdadera, no a las simples palabras: la oración que es un deseo de Dios, una inefable piedad, no otorgada por los hombres, sino concedida por la gracia divina, de la que también dice el Apóstol:

«Nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables» (Rm 8,26).

Una oración así, cuando Dios la otorga a alguien, es una riqueza inagotable y un alimento celestial que satura el alma; quien la saborea se enciende en un deseo eterno del Señor, como un fuego ardiente que inflama su corazón.

IMPLOREMOS A ESTA DULCE MADRE.

ACORDAOS, oración a la Virgen María

Honra, reverencia y respeta con especial amor a la sagrada y gloriosa Virgen María, porque es Madre de nuestro Padre soberano y, por consiguiente, nuestra gran Madre. Recurramos, pues, a ella, y como hijuelos suyos echémonos en su regazo en todo tiempo y ocurrencia, con firmisima confianza; invoquemos a esta dulce Madre, imploremos su amor maternal, procuremos imitar sus virtudes y tengamos un afecto verdaderamente filial con esta Señora

San Francisco de Sales
Introd. a la vida devota, II, 16

ACORDAOS

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos. Oh madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benigna mente. Amén.

DEL LIBRO DEJATE AMAR. HABLA LA VIRGEN.

MARIA: Cada alma es valiosísima para Mí y Yo debo cultivarla para el Reino
de
Dios, para la Gloria de Dios.

Ningún alma es igual a otra y todas deben florecer. Yo las riego.

Tu alma también es valiosísima para Mí entonces Yo la riego,
de acuerdo a lo que ella necesita.

Fíate de Mí y de nadie más, que Yo sabré recompensar tu entrega
desinteresada y filial.

EL MAÑANA PUEDE NO LLEGAR.

Ana Garcia de Cuenca


Meditación del mañana

Posted: 13 Feb 2015 01:55 PM PST

En Sueño Profético referían hechos de la vida de Dios Hombre, de preguntas que Le hacían y de mandos que él daba, de cómo algunos Le servían y cómo Él les mandaba.

Mucho decía:

“Si pensáis que soy Dios Hombre, no haced comparaciones, ni escandalizaos de mi Mando. No decid “mañana”, porque el mañana puede no llegar, una vez que el mañana Yo lo guardo, como también guardo momento que el hombre cree que es suyo. Todo lo que veáis con vida, vive esperando mi Mando”.

Dijo uno:

Él mandaba al “poder hacer”. Él no mandaba, al que le faltaran las piernas, que corriera. Él mandaba al paralítico, si a Él le hacía falta, porque antes de que le llegara Mando, ya le había dicho Él: ¡anda!

Desperté, oí:

¡Qué meditación más buena,
del mañana, dice Dios!

Si el momento no es tuyo,
¿cómo pones la razón
para ser mañana tuyo?

Él, cuando decían “mañana”,
sabía que era un “no”
dicho con buenas palabras.

A éstos no daba Mando.

A veces ellos lo hacían
por lo que otros hablaran.

A Él le servían aquellos
que Le decían: “Maestro,
que el Mando ya no lo tengo,
que tu Mando ya lo he dado”.

No esperé descansar,
porque cuando lo pensé,
me había dejado el cansancio.

A Dios Le sirven
los que saben que es Dios
el que les está mandando.

El que lo hace con duda,
puede en el mando hacer daño.

Porque el mando de los hombres,
siempre se hace protestando.

***

Libro 15 – Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria – Tomo III

LOS QUE VIVIS EN ESTADO DE GRACIA.

jueves, 24 de enero de 2008. LIBRO DADME DE BEBER.

Dictado del 24-1-08

Me decís muchos de vosotros que Me amáis pero no Me lo demostráis cuando Yo deseo que Me sea demostrado. Me decís muchas veces: yo daría la vida por Ti y todo lo que Tu Me pidieses, pero tan pronto tenéis una pequeña prueba, a veces ni eso, a veces, una contrariedad y ya os olvidáis de todo vuestro amor, porque es eso precisamente lo que quiero que Me deis, lo que Yo os pido, no lo que a vosotros os interesa. ¿Os gustaría que a vosotros os hicieran un regalo que no os agrada? Y por el contrario, ¿no agradecéis los regalos que os gustan? Pues bien, Yo deseo que Me ofrezcáis lo que os pido, no lo que a vosotros os conviene, ofreciéndome lo que os pido, lo que os envío en ese día, eso es lo que Me glorifica, porque no tiene que ver nada con vuestros gustos.

Cuantas veces vais de viaje y el coche no arranca, o tenéis en el transcurso del mismo una avería. Le dais patadas al coche, os crispáis los nervios, a veces, hasta blasfemáis, pero eso que Yo os envío es lo que deseo que Me ofrezcáis, y no las penitencias que os imponéis vosotros que no tienen que ver con lo que Yo os inspiro.

Soy Jesús de Nazaret, Vuestro Redentor y Hermano. Los que vivís en estado de gracia tenéis en vosotros la vida divina, Mi Misma Vida, y estamos unidos por esa misma vida. Los que aun no estáis en estado de gracia y deseáis salir adelante, confesaros, renovar vuestra vida, estáis encauzados por un camino bueno, porque esos deseos, os llevaran a Mi que Soy la luz del mundo y de la almas. Pero los que estáis en el mundo gozando de toda clase de placeres, lícitos y no lícitos, esos vais por caminos de tinieblas, y muchos de vosotros, de perdición. Si, hijos, si, vigilad vuestras sendas, porque por donde caminéis pueden ser sendas de perdición eterna. Yo, Jesús, os hablo y os advierto.

Todo lo que deseéis en estos últimos tiempos para el bien de vuestras almas o de otras almas, si Me lo pedís con fe y perseverancia no os lo voy a negar, pero a Mi Me gusta saber que tenéis verdadero deseo, y de ahí, que os pido perseverancia en la oración. No se pierde ninguna oración que se hace por el bien de las almas, pero si además esa oración esta en la debidas disposiciones de fe y amor y en estado de gracia, entonces hijos, esa oración será aplicada por quienes la pidáis y no solo no se perderá, sino que será efectiva, Yo, Jesús de Nazaret, el Verbo de Dios hecho Carne, os hablo.

Pedid por la almas, pedid por los pecadores, aquellos que para salir de sus vicios les cuesta tanto, pedidme hijos. Mi Madre pedía mucho por los pecadores en su vida terrenal y cuantos, cuantos sacrificios ofrecía, días enteros sin comer y sin beber, malamente durmiendo. Ella fue un alma muy abnegada, muy sacrificada y todo le parecía poco por salvar a un pecador.

Aunque Mi Madre no hubiera padecido junto a Mi lo que padeció, su vida en sí fue única y excepcional, su vida en sí daba muchísima gloria a la Santísima Trinidad. No, hijos no, no sabéis todavía bien la clase de Madre que tenía, porque Ella era la perfección viviente. Pero que poco la imitáis, que poco la conocéis, acudís a Ella para pedirle cosas pero le ofrecéis muy poco y además le ofrecéis cosas que no os cuestan demasiado.
Mi Madre y Vuestra bien se merece que seáis mas generosos con Ella, ofrecedle pudor en vuestras vestimentas, humildad en vuestras humillaciones o injusticias, conformidad en vuestras contrariedades, parquedad en la comidas y bebidas, diligencia en vuestros trabajos y labores, esas son las perlas que mas desea Mi Madre, ofrecérselas hijos, que también es Vuestra Madre. Yo, Jesús, os hablo.

NOVENA DE LA CONFIANZA AL DIVINO NIÑO.

12-1-96

Novena de la Confianza al Divino Niño

Niño amable de mi vida,

consuelo de los cristianos,

la gracia que necesito

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pongo en Tus manos.

Padre Nuestro…

Tú que sabes mis pesares,

pues todos te los confío,

da la Paz a los turbados

y alivio al corazón mío.

Dios te salve María…

Y aunque Tu Amor no merezco,

no recurriré a Ti en vano,

pues eres Hijo de Dios

y auxilio de los cristianos.

Gloria al Padre…

Tú que naciste en Belén

para darnos fe y valor,

haz que nosotros también

luchemos con esperanza

por el pobre y el afligido,

por la justicia y el bien.

(Repetir 3 veces:

Divino Niño Jesús,que seamos promotores

de justicia y paz).

Tú que siendo ya mayor

fundaste la Iglesia Santa,

haz que amemos a esta Madre

que nos brinda su confianza

y nos guía en el camino

para llegar hasta Ti.

(Repetir 3 veces:

Señor, envía Tu Espíritu,

que renueve la faz de la tierra).

Acuérdate, oh Niño Santo,

que jamás se oyó decir

que alguno te haya implorado

sin Tu auxilio recibir;

por eso con fe y confianza,

humilde y arrepentido,

lleno de amor y esperanza

este favor te pido:

(Pedir la gracia que se desea

y repetir 7 veces:)¡DIVINO NIÑO JESÚS, BENDÍCENOS!

JUNTO AL PAPA.

Tomado del Libro: “A los Sacerdotes hijos predilectos de la Santísima Virgen”
Locuciones interiores del Inmaculado Corazón de María al P. Stefano Gobbi

VirgenFATIMACorazón2
30 de octubre de 1973

Siempre con el Papa.

«Esta tarde, hijo mío, quiero comunicarte cuánta ternura siente mi Corazón de Madre por el Vicario de mi Hijo: el Papa.

En estos momentos tan dolorosos para la Iglesia, el Papa se encuentra solo, viviendo como mi Hijo Jesús en el huerto de Getsemaní, sus horas de agonía y de abandono.

Son éstos para Él, momentos de angustia profunda: su corazón está como oprimido por una tristeza mortal, y una cruz de indecibles sufrimientos marca las horas de su jornada.

Yo estoy a su lado como Madre para consolarle y sostenerle.

Todo el sufrimiento y toda la rebelión del mundo dejan en el corazón del Papa una herida profunda, como todos los pecados del mundo se acumularon sobre el Corazón de mi Hijo durante las horas de su atroz agonía.

Hace sufrir al corazón del Papa este mundo tan alejado de Dios, la negación de Dios por parte de muchos, esta ola de rebelión y de fango que aumenta sin cesar y todo lo inunda.

Hace sufrir al corazón del Papa la soledad y el abandono en que se le deja. El dolor más íntimo y mayor de mi Hijo en las horas de su agonía fue la traición de Judas y el abandono de sus amigos más queridos, cuando tenía más necesidad humana de ellos.

Ahora el Papa sufre por la traición y el abandono de muchos: hasta algunos de sus más cercanos colaboradores a menudo le desobedecen y crean dificultades. Muchos Sacerdotes por Él tan amados lo hostilizan; muchos hijos míos, víctimas de Satanás, se burlan de Él y Lo condenan.

Cuántos, aun diciéndose cristianos y católicos, lo critican cada día, lo contestan, lo juzgan. Verdaderamente para mi Iglesia ésta es la hora del poder de las tinieblas.

Tú, hijo mío, a Mí consagrado, que quieres ser la alegría y el consuelo de mi Corazón Dolorido, hazte intérprete valeroso de esta inquietud mía profunda, de mi lamento de Madre.

Consuela el corazón del Papa con tu afecto filial, con tu oración; comparte su sufrimiento, ayúdale a llevar la cruz hoy demasiado pesada.

Así quiero en la Iglesia a los Sacerdotes de mi Movimiento: deben ser los amigos, los consoladores, los defensores del Papa.

Los amigos porque llenarán su soledad con mucho amor y con mucha oración.

Estarán siempre con Él, incluso en los momentos del gran abandono; llevarán también con Él su cruz cuando, al igual que mi Hijo, deberán subir por el camino del Calvario.

Junto al Papa, sobre la cruz, y Conmigo, la Madre, quiero que estén sus amigos más queridos: los Sacerdotes de mi Movimiento.

—Los consoladores, porque aliviarán su abandono y su sufrimiento y no temerán hacerse partícipes como Él de su misma suerte, que hoy espera a los que Yo he preparado para la extrema inmolación por la salvación del mundo.

—Los defensores, porque serán siempre fieles a Él y combatirán contra todos los que lo contestan y lo calumnian.

En Fátima he preanunciado para el Santo Padre estos momentos, pero le he prometido también mi especial asistencia y defensa. Yo lo defenderé y lo asistiré por medio de vosotros, mis Sacerdotes.

Vosotros sois mi ejército dispuesto a combatir por la Iglesia y por el Papa. Así seréis fieles al Evangelio y por medio de vosotros obtendré mi gran victoria.»

LA BIBLIA HABLA DEL PURGATORIO.

DONDE SE HABLA DEL PURGATORIO:

la existencia del Purgatorio como dogma de fe, debería bastar para persuadirnos. Pero la Iglesia ha hablado claro a este respecto, y en el Concilio de Trento, apoyada en la autoridad de las sagradas Escrituras y en la constante tradición católica, definió solemnemente, en la sesión veinticinco, “que no sólo existe el Purgatorio, sino también que las almas que allí son detenidas pueden ser ayudadas con los sufragios de los fieles y especialmente con el adorable sacrificio del la Misa”.
Al Cielo No puede entrar nada manchado (impuro)” (Ap 21,27)
después de esta vida hay que expiar los pecados cometidos aquí.
“Al que calumnie al Hijo del Hombre se le perdonará; pero el que calumnie al Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro” (Mt 12,32).

ACUDID A MI VUESTRA MAMA CELESTIAL.

martes, 24 de febrero de 2009 LIBRO DADME DE BEBER.

Dictado 19-2-09

Hijos Míos, estos escritos u otros muchos que proliferan por el mundo que no solo no atacan a la fe católica, sino que ayudan a vivirla mejor, son comunicaciones celestiales. No os fijéis en el instrumento al leer los comunicados, fijaos en su contenido.

Los apóstoles de Mi Hijo no eran grandes hombres, solo hombres sencillos, rudos, trabajadores del mar, y sin embargo, escribieron el libro más grande que existe que es el Evangelio de Mi Hijo, y ese libro, perdurará para todos los tiempos.

Yo Soy María Santísima quien os habla, Vuestra Madre y Señora, y deseo que vuestras mentes se abran al amor de Dios, deseo que vuestras vidas sean santas y DEIS (1) gloria a Dios Altísimo con ellas, para que ganéis el Cielo y disfrutemos mutuamente de nuestra compañía en el.

No es eso lo que quiere el demonio, él desea perderos eternamente, pues como él perdió la gloria, quiere que el mayor número posible de almas, la pierdan. Quiere que ese bien inmenso y eterno que es el Cielo no lo disfruten las almas. Pues no hijos Míos, haced caso de lo que os dice Vuestra Madre Celestial que desea que os salvéis todos, y desea para vosotros el bien inmenso que Ella ya tiene, que es gozar de Dios Omnipotente y de Mi Divino Hijo Jesús. Yo, María Vuestra Madre os hablo, y os apremio, a vivir en santidad cada instante, os vean o no os vean. Porque la mirada de Dios Altísimo siempre está parada en vosotros y os ve hasta en lo más oculto de vuestros corazones y pensamientos.

Pedidme ayuda y acudid a Mí que deseo que Me pidáis cosas que no quiten gloria a Dios para concedéroslas, porque cuando me pedís cosas que no son buenas para vosotros o pueden quitar gloria a Dios, no os las puedo conceder. Así pues hijos Míos, acudid a Mí, Vuestra Mamá Celestial y pedid con confianza y amor, Yo no os voy a pedir pesadas cosas, solo que seáis santos en cada momento y os ayudaré a serlo. Ser santos en cada momento no es costoso, porque cuando veáis que vivir la santidad cada instante os trae paz y dicha, vosotros mismos no deseareis vivir fuera de ella. Así pues hijos Míos, cada vez que hagáis algo, hacedlo con recta intención y no buscando vuestra comodidad o vuestra conveniencia, sino la gloria de Dios Altísimo. Yo, María Santísima, Vuestra Madre Celestial, os hablo y os asesoro. La paz de la Santísima Trinidad esté con todos vosotros.