ES ABANDONO DEL HOMBRE EL DEJAR EL ESPIRITU ENFERMO.

Ana Garcia de Cuenca


Grave enfermedad no es la del cuerpo

Posted: 17 Jun 2015 12:54 AM PDT

En Sueño Profético vi una cama, y un hombre muy arropado la ocupaba, y salían y entraban muchos hombres.

Ya dijo uno:

“Este hombre tiene su carne enferma, y el hombre quiere curarla aunque cura no tenga”.

Apareció otro hombre, éste andando y con buena vestimenta. Y dijo el mismo:

“Este gran caballero es de la misma esfera que el que se encuentra enfermo sin remedio y el hombre quiere curar su cuerpo. Pues este hombre está con enfermedad de espíritu, pero más grave que el que tantos lo consuelan, y nadie se ocupa de él aunque digan que lo quieren. Él mismo no quiere curarse, y Dios, si él quiere, cura le lleva. En cambio, al de la carne enferma, Dios ya le mandó su llamada, y por más y más que vengan hombres cobrando visita, que será una gran renta, no le quitarán el mal, porque ya esa carne es muerta”.

Desperté, oí:

Es abandono del hombre
el dejar espíritu enfermo.

Es ocuparse tan sólo
de lo que no llega a Eterno.

Dos parábolas te han puesto
de la enfermedad del espíritu
y la enfermedad del cuerpo.

Lo del cuerpo, sin remedio,
y el mismo hombre sabiéndolo,
busca a hombres que le digan:
“puede que tenga remedio”.

El que su espíritu tiene
empiezo de enfermedad,
nadie intenta buscar
un remedio para curar.

¡Con lo fácil que sería
acabar con este mal!

Una vez que Dios daría
el sí, sin nada cobrar.

Cuando tengas mal cuerpo
y espíritu sin pecar,
no digas estoy enfermo.

Porque grave enfermedad
no es la enfermedad del cuerpo.

***

Libro 14 – Dios Manda en su Gloria que Enseñen – Tomo II – C1

NO EXISTE LA REENCARNACION.

NO EXISTE LA REENCARNACIÓN.

7 de enero de 1944.

Dice Jesús:
“¡Oh, hombre a quien quiero a pesar de tus errores, oveja descarriada por la que caminé y por la que vertí mi Sangre para enseñarte la senda de la Verdad!, lo que voy a dictar es para ti. Es una enseñanza para ti. Es una luz para ti. No rechaces mi don.
No cometas el sacrilegio de pensar que hay otra palabra más justa que ésta. Ésta es la mía. Es mi voz, que es siempre la misma a través de los siglos, que no cambia, que no se contradice, que no se renueva a lo largo de los siglos porque es perfecta y el progreso no la toca. Vosotros podéis renovaros. Yo, no; Yo soy como el primer día en mi doctrina y así es mi naturaleza desde siempre y para siempre. Yo soy la Palabra de Dios, la Sabiduría del Padre.
En mi verdadero y único Evangelio está escrito: “Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob. No soy el Dios de los muertos; soy el Dios de los vivos”. Abraham vivió sólo una vez. Isaac vivió sólo una vez. Jacob vivió sólo una vez. Tú vivirás una sola vez. Yo, que soy Dios, me encarné una sola vez y no volveré a hacerlo, porque también Dios respeta el orden. Y el orden de la vida humana es éste:
Que a la carne se funda el espíritu para hacer que el hombre se asemeje a Dios, que no es carne sino espíritu, que no es animal sino sobrenatural.
Que cuando para la carne llega la noche y se eclipsa, caiga como un despojo, como una simple envoltura, en la nada de donde proviene y que el espíritu vuelva a su vida: una vida bienaventurada, si vivió de verdad; una vida maldita, si pereció porque permitió que le dominara la carne en lugar de hacer que Dios dominara su espíritu.
Que desde ese más allá, del que inútilmente queréis conocer los límites sin contentaros de creer en su existencia, el espíritu aguarde temblando de miedo o palpitando de regocijo que la carne resurja y le recubra en el día postrero de la Tierra para precipitar con ella en el abismo o para penetrar con ella en el Cielo, donde también la materia será glorificada, porque con ella habéis triunfado al convertirla de enemiga natural en aliada sobrenatural.
Mas, llegado el momento de mi excelsa reseña, ¿cómo podríais revestiros con una carne para ser condenados o glorificados con ella, si cada espíritu hubiera poseído muchas carnes? ¿Cuál habría elegido entre ellas?, ¿la primera o la última?
Si, según vuestras teorías, la primera le permitió ascender a la segunda, era ya una carne merecedora del Cielo, aún más merecedora que las otras, pues la que más cuesta es la primera victoria. Luego cobra impulso la escalada. Mas si en el Cielo han de entrar sólo los perfectos, ¿cómo podrá entrar la primera? Sería injusto excluir la primera carne, como lo sería creer que se excluirá la última de esas carnes que vosotros, con abominable teoría, creéis que puedan cubrir, en series ascendentes, vuestro espíritu, que se encarna y se desencarna para volverse a encarnar como si fuera una prenda que se quita de noche y se pone otra vez por la mañana.
¿Cómo podríais llamar a los beatos, si éstos ya estuvieran reencarnados? Y a vuestros difuntos, ¿cómo podríais considerarlos vuestros, si en ese momento ya son hijos de otros?
No. El espíritu vive. Una vez creado, ya no se destruye. Vive en la Vida, si en la Tierra vivió la única vida que se os concede, como un hijo de Dios; vive en la Muerte si vivió su vida terrena como un hijo de Satanás. Lo que es de Dios, vuelve a Dios por la eternidad. Lo que es de Satanás, vuelve a Satanás por la eternidad.
No digas: “Eso está mal”. Yo, que soy la Verdad, te digo que es un bien supremo. Aunque vivierais mil vidas, mil veces os convertiríais en títeres de Satanás y no siempre seríais capaces de salir vivos, aunque heridos, de tales situaciones. Dado que vivís sólo una vez y que sabéis que en esa vez se juega vuestro destino, si no sois malditos adoradores de la Bestia, obrad al menos con la mínima voluntad que me basta para salvaros.
Quienes, en lugar de esa mínima parte, lo dan todo de sí y viven en mi Ley, son bienaventurados. El Dios de los vivos les mira desde el Cielo con infinito amor y todo el bien del que aún gozáis en la Tierra lo debéis a estos santos que a veces despreciáis, pero a quienes los Santos llaman “hermanos”, a quienes los ángeles acarician y a quienes el Dios Uno y Trino bendice”.
(De la Obra de María Valtorta)

EL TRIUNFO DE JESUS.

424 19/06/15 De Mª.Stmª: SE TRATA DEL TRIUNFO DE JESUS

by unahoraconmigo BLOG.

Queridos hijos de Mi Corazón Inmaculado, consagrados a Mí, tened siempre presente que se trata del triunfo de Jesús en los corazones, y no del vuestro; de hacerle brillar a Él, y ocultaros vosotros.

Por ello, no os inquietéis siquiera cuando os ignoren y desprecien. Habéis encomendado vuestra causa al Padre, como Él; en eso imitaréis a Bernardita, a Francisco, a Jacinta, y a cuantos santos hubo que cumplieron con su misión de católicos donde Dios los puso.

Sólo se os pide el esfuerzo y la obediencia, como a los primeros discípulos en el lago de Genesaret, aunque no lo entendían por ser totalmente ilógico, pero se fiaron de Jesús, y así tuvieron la pesca milagrosa. Ellos, cansados de toda la noche faenando, remaron mar adentro y echaron las redes, pero fue Mi Jesús el que llevó allí el banco de peces. (Lc 5, 1-11)

Hacedlo con cariño, pensando en Jesús, y amando el puesto donde la Providencia os puso, el mejor apostolado es el buen ejemplo, con la buena palabra, que salga del corazón lo que hay en él de Amor verdadero a Dios y a los hermanos.

No hagáis proselitismo por gusto propio, con pasión y afán de convencer. Eso, dejádselo al que toca los corazones. Sería parecerse a los escribas a quienes Mi Jesús dijo: “Recorréis mar y tierra para hacer un prosélito y, hallado, lo hacéis hijo de la gehena dos veces más que vosotros”. (Mt 23, 15) Y es que ciega el amor propio. Resulta más atractivo ver cómo se convence y se inculcan las ideas a una persona, que esperar sin verlo a que lo haga Dios, y si hay problemas y dificultades a vencer, mucho mejor, como el que sube escalando una montaña, goza más en la cumbre que si lo llevaran en helicóptero; o como en el ajedrez, saber explotar una pequeña ventaja, o descubrir una combinación de mate, alegra más que si le regalaran una victoria fácil.

¡Hijos! Imploro continuamente para que no os asuste el esfuerzo, la obediencia y el afán por ocultaros, conscientes de vuestra pobreza de espíritu. Quedad en paz. Así sea.

CUANDO SINTAIS TURBACION DE ESPIRITU, TRISTEZA, TENTACIONES, AGOBIOS, ORAD ASI.

Cuando sintáis turbación de espíritu, cuando sintáis tristeza, tentaciones, agobios, orad así:

“Señor Jesús: os entrego mi corazón, os pertenece.

Señor Jesús: os entrego mi vida, os pertenece.

Señor Jesús: os entrego mi voluntad, haced de mi vida lo que os plazca.

Señor Jesús: os entrego mis debilidades, tomadme como barro dócil en vuestras

manos, sois mi Alfarero.

Señor Jesús: os entrego mi tristeza, para que la convirtáis en alegría.

Señor Jesús: os entrego mi turbación de espíritu, para que la convirtáis en dulce paz,

suave oleaje.

Señor Jesús: os entrego mis tentaciones, fortalecedme en este momento de prueba;

prueba que será vencida, porque cuento con vuestro Auxilio Divino.

Señor Jesús: os entrego mi pecado, libradme de él; sólo a Vos quiero pertenecer”.

DEL LIBRO DE ORO. DADO A AGUSTIN DEL DIVINO CORAZON.

NOTA. LES PIDO ORACION POR MI APOSTOLADO. PORQUE SIN ORACION NADA SALE. TODO LO HACE JESUS..POR ESO HAY QUE PEDIRLE. GRACIAS. BENDICIONES.

POR QUE LAS PERSONAS MUEREN DE NIÑOS.

POR QUE LAS PERSONAS MUEREN ANTES DE LA EDAD ADULTA.

Las instrucciones del Hijo a la novia acerca del Demonio; la respuesta del Hijo a la novia acerca del por qué ÉL no aparta a quienes hacen el mal antes de que caigan en el pecado; y sobre cómo el reino del cielo es dado a las personas bautizadas que mueren antes de alcanzar la edad de la discreción. SANTA BRIGIDA.

Capítulo 1

El Hijo habló a la novia, diciendo: “Cuando te tiente el Demonio, dile estas tres cosas: ‘Las palabras de Dios no pueden ser nada más que la verdad.’ Segundo: ‘Nada es imposible para Dios, porque Él puede hacer todas las cosas.’ Tercero: ‘Tú demonio, no me puedes dar un fervor de amor tan grande como el que Dios me da.’ Nuevamente el Señor le habló a la novia, diciendo: “Veo a la gente de tres maneras: primero, su cuerpo externo para ver en qué condición se encuentra; segundo, su conciencia interna, a qué se inclina y de qué manera; tercero, su corazón, y qué es lo que desea. Como un pájaro que ve un pez en el mar y calcula la profundidad del agua y también tiene en cuenta los vientos de tormenta, Yo, también, conozco y evalúo la manera de ser de cada persona y tomo nota de qué es lo que le toca a cada una, ya que tengo una vista fina y perspicaz y puedo evaluar la situación humana mejor de lo que una persona se conoce a sí misma.

Por lo tanto, porque veo y sé todas las cosas, pueden preguntarme por qué no me llevo a quienes hacen el mal antes que caigan en las profundidades del pecado. Yo mismo formulé la pregunta y Yo mismo te la responderé: Yo soy el Creador de todas las cosas, y todas las cosas me son conocidas de antemano. Yo conozco y veo todo lo que ha sido y lo que será. Pero, aunque conozco y puedo hacer todas las cosas, aún así, por razones de justicia, no interfiero con la constitución natural del cuerpo como tampoco lo hago con la inclinación del alma. Cada ser humano continúa existiendo de acuerdo a la constitución natural del cuerpo tal cual es y fue desde toda la eternidad en mi conocimiento previo. El hecho que una persona tenga una vida más larga y otra más corta tiene que ver con la fuerza o debilidad naturales y está relacionada con su constitución física. No es debido a mi conocimiento previo que una persona pierde su vista u otra se vuelve coja o algo parecido, ya que mi conocimiento previo de todas las cosas es de tal forma que por él nadie ha empeorado, ni tampoco le ha hecho daño a alguien.

Es más, estas cosas no ocurren por el curso y la posición de los elementos celestiales, sino por algún principio oculto de justicia en la constitución y conservación de la naturaleza. Porque el pecado y el desorden natural conllevan a la deformidad del cuerpo de muchas maneras. Esto no sucede porque es mi voluntad directa, sino porque permito que ocurra para que haya justicia. A pesar de que Yo puedo hacer todas las cosas, aun así no obstruyo a la justicia. Como corresponde, la longevidad o brevedad de la vida de una persona, está relacionada con la fuerza o debilidad de su constitución física, tal como estaba en mi conocimiento previo el cual nadie puede contravenir.

Puedes entender esto a través de un símil. Imagínate que había dos caminos con un camino que conduce a ellos. Había muchas tumbas en ambos caminos, cruzándose y empalmándose una sobre otra. El final de uno de los dos caminos se pronunciaba directamente hacia abajo; el final del otro hacia arriba. En el cruce estaba escrito: ‘Quien viaje por este camino lo empezará con placer y deleite físicos y lo terminará en miseria y vergüenza. Quien tome el otro camino lo comenzará con un esfuerzo moderado y soportable, pero alcanza el final con un gran gozo y consolación.’ Una persona que caminaba sola sobre el camino solitario se hallaba completamente ciega. Sin embargo, cuando llegó al cruce de caminos sus ojos se abrieron y vio lo que estaba escrito acerca de cómo terminaban ambos caminos.

Mientras estaba estudiando el letrero y pensándolo consigo misma, repentinamente se aparecieron junto a esta persona dos hombres a quienes se les había confiado el cuidado de ambos caminos. A medida que observaban al caminante en el cruce de caminos, se dijeron el uno al otro: ‘Observemos cuidadosamente cuál de los caminos decide tomar y entonces él pertenecerá a aquél de nosotros cuyo camino seleccione.’ El caminante, sin embargo, estaba considerando consigo mismo el fin y las ventajas de cada camino. Tomó la prudente decisión de seleccionar el camino cuyo principio involucraba algo de dolor pero al final tenía gozo, en vez del camino que empezaba con alegría y terminaba con dolor. Decidió que era más sensato y tolerable cansarse al hacer un poco de esfuerzo al principio pero descansar con seguridad al final.

¿Entiendes lo que significa todo esto? Te lo diré. Estos dos caminos son el bien y el mal al alcance humano. Está dentro del libre albedrío y poder de la persona el escoger lo que él o ella deseen al llegar a la edad de la discreción. Un camino solitario lleva a los dos caminos de elección entre el bien y el mal; en otras palabras, la época de la niñez lleva a la edad de la discreción. El hombre al caminar sobre este primer camino como un ciego porque lo está, ciego desde su niñez hasta que llega a la edad de la discreción, sin saber cómo distinguir entre el bien y el mal, entre el pecado y la virtud, entre lo que se ordena y lo que está prohibido.

El hombre caminando en este primer camino, es decir, en su época juvenil, es como si estuviera ciego. Sin embargo, cuando llega al cruce de caminos, es decir, la edad de la discreción, se abren los ojos de su entendimiento. Entonces sabe cómo decidir si es mejor experimentar un poco de dolor pero el gozo eterno o un poco de gozo y el dolor eterno. Cualquier camino que escoja, no le faltarán quienes le cuenten cuidadosamente sus pasos. Hay muchas tumbas en estos caminos, una seguida de otra, y una encima contra la otra, porque tanto en durante la juventud como en la vejez, una persona puede morir antes, otra después, una en la juventud, otra en la vejez. El final de esta vida está simbolizado adecuadamente con tumbas: le llegará a todos, a uno de esta forma, a otro en aquélla, de acuerdo a la constitución natural de cada quien y exactamente como Yo lo he sabido con anticipación.

Si Yo tomase alguno, yendo en contra de la constitución natural del cuerpo, el demonio tendría fundamento para acusarme. Consecuentemente, para que el demonio no pueda encontrar nada en mí que en lo más mínimo vaya en contra la justicia, no interfiero con la constitución natural del cuerpo como tampoco interfiero con la constitución del alma. ¡Pero consideren mi bondad y misericordia! Porque, como dice el maestro, doy virtud a aquellos que no tienen virtud alguna. Debido a mi gran amor les doy el reino del cielo a todos los bautizados que mueren antes de llegar a la edad de la discreción. Como está escrito: Ha complacido a mi Padre el dar el reino del cielo a personas como estas. Debido a mi tierno amor, muestro piedad hasta por los niños de los paganos.

Si alguno de ellos muere antes de la edad de la discreción, dado que no pueden conocerme cara a cara, en lugar de esto van a un lugar que no te está permitido saber pero en el que vivirán sin sufrimiento. Aquellos que hayan avanzado en el primer camino alcanzarán esos dos caminos, es decir, la edad de la discreción entre el bien y el mal. Entonces tienen la facultad de escoger lo que más les guste. La recompensa seguirá a la inclinación de su voluntad, puesto que para entonces, ya saben cómo leer el letrero escrito en el cruce de caminos, el cual les dice que es mejor experimentar un poco de dolor al comienzo y que el gozo los esté esperando, que experimentar gozo al principio y dolor al final. Algunas veces ocurre que algunas personas son llevadas más temprano de lo que su constitución física natural normalmente lo permitiría, por ejemplo, a través del homicidio, borrachera y cosas de esa naturaleza.

Esto es porque la maldad del demonio es tal que el pecador en este caso recibiría un castigo extremadamente largo si llegase a continuar en el mundo por más tiempo. Por lo tanto, algunas personas son llevadas más temprano de lo que su condición física natural lo permitiría, debido a las demandas de justicia y por sus pecados. He sabido de su remoción de este mundo desde toda la eternidad y es imposible para alguien contravenir mi conocimiento previo. A veces las personas buenas son llevadas también antes de lo que su constitución física natural lo permitiría. Debido al amor tan grande que les tengo, y por su ardiente amor y sus esfuerzos para disciplinar su cuerpo por Mí, algunas veces la justicia requiere que sean llevados, como lo He sabido desde toda la eternidad. Por lo tanto, no interfiero con la constitución natural del cuerpo como tampoco interfiero con la constitución del alma.”

SIN MURMURACIONES NI DISCUSIONES.

426 02/07/15 De Mª.Stmª: SIN MURMURACIONES NI DISCUSIONES

by unahoraconmigo BLOG.

Queridos hijos de Mi Corazón Inmaculado, que estáis consagrados a Mí, hacedlo todo sin murmuraciones ni discusiones, (Filip. 2, 14) como Mi Jesús os enseñó, para ir siempre por el camino de la paz. (Lc. 1, 79)

¿Quién pretende la paz, quién la busca…? El que va desarmado, con una bandera blanca, al encuentro del enemigo, dispuesto a dejarse apresar y maltratar, buscando su bien, y el de aquellos que ha dejado y quiere salvar. Y no el del ceño hosco, el rostro duro, la guardia alta y la escopeta cargada, recelando siempre de sus hermanos, preparando respuestas a las posibles preguntas molestas…

Mi Jesús tenía la misión de buscar y salvar a la oveja perdida, (Lc. 19, 10)  y lo consiguió. Tras sus avisos a los suyos que se guardasen del fermento de los fariseos y del de Herodes, (Mc. 8, 15) por Pentecostés, muchos sacerdotes y escribas se sometían a la fe de los apóstoles. (Hch. 6, 7) No era murmuración entre hermanos, sino enseñanza para abrir los ojos del alma y que no cayeran, amando a todos por igual.

Mi Jesús respondía a todas las insidias de los fariseos y las cortaba cuanto antes mejor, defendiendo a los suyos, de los cuales ninguno pereció, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura, (Jn. 17, 12) y a todos nos sirvió de enseñanza y ejemplo.

No murmuréis entre vosotros, (Jn. 6, 43; Stgo. 4, 11) y tampoco discutáis. Dejaos llevar del Espíritu en acciones comunes, fija la vista en amar a Dios y a los hermanos, de tal manera que no resistáis al agravio, al contrario, responded: “¡Pues si él lo dice… así será!”, y cortareis por lo más sano, es como poner la otra mejilla… (Lc. 6, 29)

Orad y pedid Mi intercesión para alcanzar esa fortaleza de ánimo según el ideal evangélico. Os bendigo. Quedad en paz. Así sea.

ORACION A LA SANGRE DE JESUS. DADO A MARIA VALTORTA.

Dice Jesús:

“Esta vez me presento a ti con otro ropaje. La Eucaristía es Carne, mas también Sangre. Aquí me tienes bajo el ropaje de Sangre. Mira cómo trasuda y brota en arroyuelos por mi rostro desfigurado, cómo escurre a lo largo del cuello, sobre el torso, sobre el vestido doblemente rojo al empaparse con mi Sangre. Fíjate cómo baña mis manos ligadas y baja hasta los pies y el suelo. Soy verdaderamente Aquel que pisa las uvas del que habla el Profeta, mas el que me ha pisado ha sido mi amor. De esta Sangre que derramé toda, hasta la última gota, por la Humanidad, ¡qué pocos saben valorar su precio infinito y disfrutar de sus méritos poderosísimos!

Pido Yo ahora a quien lo sepa contemplar y comprender, que imite a la Verónica y enjugue con su amor el Rostro sanguinolento de su Dios. Pido Yo ahora a quien me ame, que cure con su amor las heridas que de continuo me infieren los hombres. Pido Yo ahora, sobre todo, que no se malpierda esta Sangre, que se recoja con atención infinita hasta la más insignificante de sus gotas y se derrame sobre cuantos no se preocupan de Ella.

En este mes, que está a punto de terminar, ha sido mucho lo que te he hablado de mi Corazón y de mi Cuerpo en el Sacramento. Ahora, para el mes de mi Sangre, haré que le ruegues a Ella

Dirás pues así:

“Sangre divinísima que brotas para nosotros de las venas del Dios humanado, desciende cual rocío de redención sobre la tierra contaminada y sobre las almas a las que el pecado las hace semejantes a los leprosos. Heme aquí, yo te acojo, Sangre de mi Jesús, y te derramo sobre la Iglesia, sobre el mundo, sobre los pecadores, sobre el Purgatorio. Ayuda, conforta, limpia, enciende, penetra y fecunda, ¡oh Jugo divinísimo de Vida! Que la indiferencia y la culpa no pongan obstáculo a tu fluir, antes por los pocos que te aman, por los innumerables que mueren sin Ti, acelera y difunde sobre todos esta divinísima lluvia para que se acerquen a Ti confiados durante la vida, sean por Ti perdonados en la muerte y lleguen contigo a la gloria de tu Reino. Así sea.”

Basta por ahora. Yo aplico mis venas abiertas a tu sed espiritual Bebe de esta fuente. Conocerás el Paraíso y el sabor de tu Dios, sabor que nunca decaerá si tú sabes venir siempre a Mí con tus labios y tu alma purificados por el amor.”

A las 4 de la mañana, entre los descansos de mi duermevela, comenzó a hablar mi Jesús. Caían sus palabras cual gotas de luz en los despertamientos y naufragaban en los retornos del sueño, pues me encuentro tan abatida y cansada… Era como si Jesús estuviese curvado sobre mi lecho y me fuese diciendo una palabra de cuando en cuando. Pero, llegada la hora de sentarme y de moverme, sacudiendo el sueño, aquellas palabras tantas veces repetidas al modo del estribillo de una espiritual nana, cobraron un vivo fulgor en mi mente. Son las dos primeras frases del primer párrafo del día 28: “Sed perfectos… Vivid como ángeles”. Tras éstas fuéronse desanudando las demás. Quedaba bien poco por decir cuando llegó usted (P. Migliorini) con la S. Comunión. Y terminó todo inmediatamente después.

El otro fragmento, como usted puede fácilmente comprender, es una vista interna (¿se dice así?) de mi Jesús herido y goteando sangre. No es el bello Jesús vestido de blanco, arreglado, majestuoso, de las otras veces, ni tampoco el Niño resplandeciente de la última vez sonriendo en el regazo de María.

Es un triste, tristísimo Jesús, cuyas lágrimas se mezclan con su sangre, contuso, despeinado, con el vestido manchado, atadas las manos, la corona bien apretada en la cabeza. Veo distintamente la corona de gruesas espinas, no largas, sino espesísimas, que penetran y rasgan sus carnes. Cada pelo tiene su gota de sangre y ésta desciende, en arroyuelos, de la frente sobre los ojos, a lo largo de la nariz, bajando por la barba y el cuello sobre el vestido, gotea sobre las manos que, con ser tan pálidas, más parecen rojas, y baña la tierra tras haber bañado los pies. Mas lo que es tristísimo de ver es su mirada… Demanda compasión y amor y trasluce, bajo su resignada mansedumbre, un dolor infinito.

También aquí, si fuera capaz, querría poder pintarlo para usted y para mí. Porque, si bien lo pienso, ningún cuadro de Jesús ni de María, que yo conozca, se asemeja a lo que yo veo, ni en los rasgos ni en la expresión. Esta, sobretodo, falta en las obras de los autores. Pero, ¡yo llegar a se pintora…! Nada es imposible para Dios, es cierto; mas es esto algo muy gordo…! Y creo que el buen Dios no lo hará para que ni con esto llegue a complacerme.

SOLO DEBE PREOCUPAROS ESTAR UNIDOS A CRISTO.

425 20/06/15 De Mª.Stmª: UNIDOS A CRISTO, Y FIELES AL DON

by unahoraconmigo. BLOG

Queridos hijos de Mi Corazón Inmaculado, consagrados a Mí, os advierto que la regla fija es esta: Dios lo hace todo, pero sin vosotros, no hace nada.

Por tanto, todos sois instrumentos Suyos. Recibís la vida y los dones de Él, como de la vid los sarmientos; (Jn 15, 1-8) pero no quiere obrar sino a través de vosotros, como la Cabeza da sus órdenes y controla todo el cuerpo, pero no actúa sino a través de Sus miembros… incluso a los aparentemente menos útiles, a los más vergonzosos, los rodea de mayor honor… (1Co 12,)

Sois miembros Suyos mientras estéis unidos a Él. Pero muy diferentes unos de otros, como verdaderas islas, con carismas y dones distintos. Y en cada sitio, en cada grupo de oración, así ocurre. Como en un bloque de pisos son muy diferentes una familia de otra, con códigos de conducta dispares, aunque les separe sólo una pared, así ocurre en cada grupo. Y en cada parte, cada cual sólo sabe de lo suyo, su don, su carisma. Como a nadie se le ocurre preguntar por una sartén en una pastelería, ni tampoco ir a Hacienda con un tema de agricultura, igual pasa en lo espiritual: el carisma de los trapenses es distinto del de los carmelitas, y el de los seglares adoradores del Santísimo, del de las cofradías.

Sólo debe preocuparos el estar bien unidos a Cristo, y ser muy fieles al carisma recibido, para hacer lo mejor que podáis la Voluntad de Dios, según la medida de Su don, a gloria Suya y servicio a los hermanos. (LG ES 28)

Por esto oro e intercedo por vosotros. Invocadme y os llevaré por el buen camino. Os bendigo. Quedad en paz. Así sea.

POR QUE LLORA LA VIRGEN.

La Virgen llora porque gran parte del mundo se está perdiendo. Son muchas las almas que se condenan al infierno eterno, porque no hay nadie que rece y se sacrifique por ellas.

La Virgen llora porque los hombres no escuchan la voz de Dios y caminan inconscientes hacia un castigo más grande que el Diluvio.

La Virgen llora porque son millones los niños matados en el seno de sus madres por el aborto.

Los dolores de la Virgen en estos tiempos, son lo que Ella revelara a Gladys Quiroga de Motta en San Nicolás, Argentina:

15-09-89 (fiesta de Ntra. Señora de los Dolores)
“Hija mía, en estos días, son Mis Dolores:
el rechazo hacia Mi Hijo,
el ateísmo,
la falta de caridad,
los niños que no nacen,
la incomprensión en las familias,
el gran egoísmo de muchos hijos en el mundo,
los corazones aún cerrados al Amor de esta Madre…”

La Virgen llora para conmover el corazón de sus hijos, y es por ello que en muchas partes hay imágenes de María que lloran incluso lágrimas de sangre, para hacernos comprender la gravedad de los momentos actuales.

La Virgen llora porque, si bien Ella está ya gloriosa en el Cielo y no puede padecer corporalmente, sí en cambio sigue sufriendo moral y espiritualmente ahora, y es por eso que María realmente llora actualmente por lo descarriado que va el mundo.

¿Qué hijo puede ser insensible al ver llorar a su madre?

Y sin embargo en el mundo hoy hay muchísimos hombres que no prestan atención a las lágrimas de María.

Si no nos compadecemos de las lágrimas de la Virgen, entonces un día derramaremos lágrimas nosotros, pero ya será tarde, porque en aquel lugar de tormento, el infierno, habrá llanto y rechinar de dientes.

El hijo que hace llorar a su madre, es un mal hijo. Ojalá nosotros no estemos siendo, con nuestros pecados, causa del llanto de la Virgen, nuestra Madre del Cielo.