MADUREZ ESPIRITUAL.

ul 18_98 (II) El Merecimiento a Mís Bendiciones y a la Madurez Espiritual. Imprimir E-Mail

Mensaje.

Mensaje de Dios Padre a J. V.,

Ahora os quiero hablar sobre el Merecimiento a Mís Bendiciones ya a la Madurez Espiritual.

Cuántas veces no se oye de hijos Míos, después de obtener alguna Gracia especial o Bendición Mía, las siguientes palabras: “Es que yo no me merezco esto de Dios”. Quiero hacer un hincapié en dos errores que existen en vuestra apreciación en cuanto a Mís Bendiciones. Primeramente, todos vosotros sóis Mís hijos y Yo derramo Mís Bendiciones sobre todos vosotros y todos los días, pero muy pocos os dáis cuenta de ello y menos, Me lo agradecen.

Si es verdad que en un determinado momento Yo os doy algo que se sale de lo común vuestro, es para ayudaros, puesto que Me lo habéis pedido o Yo como Padre Providente, os lo concedo porque así Me place hacerlo y generalmente serán cosas fuera de lo común, Gracias especiales, dones extraordinarios, milagros palpables. Son Mís regalos hacia vosotros, Mís hijos. Os los merecéis por el hecho de ser Mís hijos, no por las obras que creéis hacer para ganaros Mí Bendición. Es muy importante que entendáis ésto, un padre dá a sus hijos por amor y muchas veces hasta se adelanta a la petición o a la posible necesidad. El adulto, por su vida pasada, por su experiencia, conoce lo que sus hijos puedan necesitar y proveé aún antes de que sus hijos se den cuenta de la necesidad que se les espera.

Si eso hacéis vosotros, que sóis pequeñitos y que no conocéis más que algo del interior de vuestros hijos, ¿qué no sabré Yo, que todo lo sé? Y ¿qué no conoceré Yo como para poder adelantarme a vuestras peticiones más íntimas de vuestro corazón? Recordádlo bien, todo os lo merecéis en Mí Amor, no por vuestros actos. Si fuera por vuestros actos podríais caer fácilmente en el intercambio material humano: Si yo camino de rodillas una cuadra, tengo derecho a pedirle a Dios que me conceda tal o cuál cosa. Si yo rezo tantos rosarios, tengo derecho a pedirle a la Santísima Vírgen María por tal i cuál ayuda material o espiritual.

¡No, hijitos Míos! Yo no juego al trueque de Gracias por actos humanos u oraciones. Yo veo la intención de vuestro corazón al realizar vuestros actos de misericordia y no intercambio Mís Gracias por vuestras acciones u oraciones, os lo vuelvo a repetir.

Yo os concedo lo que tenéis porque sóis Mís hijos y si Yo os permití bajar a la Tierra a servirMe, Mí obligación de Amor, es proveerles de lo necesario, tanto en Gracias, como en Virtudes y Dones para que logréis sacar adelante la misión que os confié. Además os proveeré de lo necesario para la subsistencia de vuestro cuerpo. Obtenéis esto por Mí Providencia y por Mí Amor, no por vuestros actos.

El otro error en el que podéis caer al decir que “no os merecéis la Bendición que os estoy otorgando”, va unida a la soberbia. Tened mucho cuidado con esto, ya que vuestra soberbia os puede hacer fallar.

Esto sucede a menudo cuando yo os escojo entre todos Mís hijos para una misión especial en la cuál sólo requiero pocos de vosotros, alrededor del Mundo para llevarla a cabo. Si vuestra humildad no está cimentada en Mí, caeréis.

Al recibir tal Don o Gracia especial, las personas soberbias dirán: “Es que yo no me merezco tal regalo, soy tan pecador(a), que no sé por que se fijó Dios en mí”. Aquí, lo que trata la persona, es de llamar la atención para sobresalir y ser alabada por su prójimo. En otra forma, lo que tratará de decir será: “Fíjense en mí, a mí me dió el Don o la Gracia y no a vosotros, yo soy mejor que vosotros. Esta es una trampa de Mí enemigo y deberéis tener cuidado, vosotros, a los que he escogido alrededor del Mundo. Vivid en la verdadera Humildad y nada os pasará.

Sobre la Madurez Espiritual os quiero explicar que el maduro espiritual es aquél que Me reconoce en cada acontecimiento de su vida. El maduro espiritual reconoce que sus bendiciones y dones los tiene porque Yo se los dí. El rico o el pobre, maduros, reconocen y saben agradecer su posición porque es Mí Voluntad que así estén. El maduro espiritual sabe que todo lo que Yo os doy es bueno, porque Yo todo lo que doy y permito, es bueno. El maduro espiritual se deja llevar por las Manos de su Creador, porque sabe que el tuvo una finalidad para cada ser y nada es en vano de lo que Él Crea. En fin, el maduro espiritual, sabe agradecer a su Dios y Creador, por el don de la vida y por todo lo que tiene. El maduro espiritual es un hijo grato a Mís Ojos, porque sabe reconocerMe en su vida y en sus acontecimientos. Pidan para todos vosotros ésta Gracia tan grande, para Mí Beneplácito y para vuestro engrandecimiento espiritual. El maduro espiritual acepta lo que le doy, no habla de merecimientos y AGRADECE siempre Mí acción sobre él.

¡Cuánta alegría Me causan éstos Mís hijitos predilectos!

Os lo repito, sed como niños y así no pensaréis en sí os merecéis algo o no. Ellos simplemente saben amar al que los ama y Yo soy Quién más os Ama.

Yo os bendigo en Mí Santísimo Nombre, en el de Mí Hijo de Amor y en el del Espíritu Santo, Luz de Amor y de Verdad.

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