DAME ALMAS.

16 de Marzo de 1978

J- Debes ser el corazón del Centro.

Representa a tu Dios en todas circunstancias.

Sí, el corazón y no la razón.

El corazón interviene para irrigar el Amor en todas las direcciones, como los pulmones tienen por misión enviar una sangre pura a todas las partes del cuerpo, arrastrando detrás de sí todas las impurezas encontradas en su camino.

Lo encamina, después de haber sido purificado a cada paso por los pulmones, hacia el corazón, que él renueva cada vez. Así cuando el Amor pasa a través del corazón humano, éste lo devuelve a su procedencia, cargado de todas las imperfecciones y miserias encontradas en su camino.

El Amor, sin cansarse, así como los pulmones, desempeña un papel de purificación y vuelve a enviar al alma acogedora, una sangre joven y nutritiva. Sin embargo, siempre será necesario el mismo movimiento de vaivén para despejar el alma receptiva, de sus humores malos. He aquí el papel del Amor y del corazón abierto para recibirlo. Es la Misericordia actuando.

M- ¡Señor, es tan complicado para mi!

J- Ser el corazón del Centro, primero es ser Amor; es hablar y callar cuando hace falta.

Es saber herir con dulzura cuando es necesario para curar y purificar.

El corazón del Centro, es su pieza maestra.

El corazón del Centro, es amarle con sus latidos de amor, a pesar de unas facultades naturales a veces bruscas. Pero estás dentro de Mi Corazón y estoy en el tuyo. EL CORAZÓN DEL CENTRO, SOY YO EN TI; es también la animación de este Centro del Amor.

Bueno, es que seas pequeña; y tan bueno es que sepas salir de tu concha, cuando se presentan las ocasiones de representar a Aquel que te hace vivir.

Hay que aceptar ser luz en tu oscuridad.

¿Cómo ser luz si la ocultas bajo una humildad impuesta?

La humildad irradia tanto en la luz como en la penumbra.

DAME a las almas. DAME almas.

No guardes en ti los raudales de amor que Yo vierto en ti; déjalos derramarse como una fuente fresca para las almas sedientas del Amor Divino.

¿En el último lugar? ¡Sí, es tu sitio! ¡Pero en el primero para hablar en Mi Nombre!

M- ¡No podré jamás!

J- ¡Tú! ¡No! Pero Yo, si, lo puedo, en ti. ¡Exalta las almas con Mi Amor!

M- Señor, parece como si dentro de mí hubiera un resorte roto… estoy muy cansada.

J- Con tu cansancio y tus impotencias Yo hago Amor.

Corazón del Centro, corazón del mundo de las Almas Pequeñas.

¡EN EL CENTRO ESTÁ Y ESTARÁ SIEMPRE TU CORAZÓN!

M- ¿Por qué subrayar?

J- Porque tu corazón es el emblema de Mi Amor. JAMÁS HE HABLADO TANTO DEL AMOR COMO POR MEDIO DE TI.

Que cada responsable sepa que el Centro posee un corazón que late por ellos: ¡El Mío y el tuyo dentro de Él!

¡Yo te he llamado Dulzura!

El enemigo te ataca por su contrario.

Yo no te hago responsable de ello, no puedes nada contra esto, pero hay que luchar imponiéndole este nombre que Yo te he dado.

Responde a sus armas por su contrario. Sola, no puedes nada, pero si tú lo quieres… Yo te ayudaré.

Rodea Mi Madre con tus atenciones. Ella sabrá defenderte, como una leona defiende sus cachorros contra cualquier peligro. Si tú quieres hacer Mi Voluntad, olvida la tuya para refugiarte en Ella.

Hija mía, no te extrañes de tus debilidades, de tus defectos. ¿No sabes que Yo los quemo al mismo tiempo en la hoguera divina de la Caridad? Yo no apruebo la voluntad de dañar a los demás. Nada similar hay en ti. Expresas tu dolor, con unos hechos y unas palabras involuntarias.

Eres débil, frágil y poco apta para llevar la cruz pesada con la que te cargo a veces, pero lo que Yo te he dado es más fuerte que tus debilidades.

¡Tú me amas, hijita mía!

Yo quiero tu alma, tu corazón… lo demás importa poco y sabes bien que todo es gracia para el Amor.

M- Dios mío, dame la contricción de mis pecados. Yo contristo a los demás.

J- Dime ¿no te contristan jamás los demás, pues?

Solo le basta una gota de rocío a mi florcita para abrirse.

¿Quién, pues, te comprende mejor que Yo?

Te quitaré este nombre: Dulzura, solamente si lo rechazas voluntariamente. Quiero que lo merezcas.

Ora y vela, pues el Enemigo se servirá de todo para quitártelo.

Si tú Me amas verdaderamente, no temas nada. Tu amor y tus atenciones para con Mi madre sensibilizan Mi Corazón.

M- ¡Jesús! En el fondo estoy feliz, a pesar de todo, por decirlo así, de tener tanto que darte. Es mucho para unos hombros débiles; pero no es un reproche, Tú sabes mejor que yo lo que me conviene… ¡Pienso en mi pobre Padre, tan solo!

Este cansancio dentro de mí, este asco a todo; las incomprensiones, el horror de una tristeza que me recuerda una palabra de Madre Teresa -cuánto tuvo que sufrir para decir esto: “La mayor enfermedad no es ni la lepra ni la tuberculosis, sino el sentimiento de ser indeseable, mal amado y abandonado”.

Yo añado: “Ser una carga para otros”. Debo dar a las almas lo que no puedo guardar para mí; lo mejor de mí misma y no me quedan más que… miserias redentoras, ¡quizás!

¿Una gota de rocío? Después de Pascua de Resurrección, ¿verdad? Señor, ya que mis labios y mi corazón están resecos.

“Mensaje del Amor Misericordioso a las Almas Pequeñas” – TOMO II Pág. 302 -306

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Paz, Alegría y Amor

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