BECERRO DE ORO.

Ago 27_01 La Posesión de lo Material provoca el Olvido de lo Espiritual. Imprimir E-Mail

Mensaje.

Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo a J. V.

Habla Nuestro Señor Jesucristo,
Hijitos Míos, Yo Soy el Dios de la Gloria, el Dios de la Unidad, el Dios Vivo y Santo que os ha traído la Palabra del Padre.
Hijitos Míos, hoy los pueblos viven, cada vez más, la desunión. Las luchas ancestrales, los egoísmos, el pecado, la avaricia del querer más sin aceptar lo que se os dio, han provocado que la fraternidad, el amor que debiera uniros como verdaderos hermanos, ya no exista.
La desunión se ve a todos niveles. Las primeras fronteras se construyeron por causa del pecado cometido en la Torre de Babel, porque el hombre quiso pasar por sobre la Voluntad de Mi Padre, no creyó en Su Promesa y “por precaución” se quiso proteger de Su Justicia. Ahí la diversidad de lenguas que el Espíritu Santo provocó, crearon comunidades separadas unas de otras. El Pecado Original seguía provocando estragos en los hijos de Mi Padre.

Las luchas fraternas se siguieron dando y los pueblos, los más fuertes, siempre querían más tierras, más posesiones materiales, más cosas de éste Mundo, en lugar de buscar lo que realmente vale, vuestro Dios.

Ahora, cuando ya los pueblos tienen sus fronteras, podéis ver la cultura muy particular que cada uno ha desarrollado. Algunos tratan de mantenerse más en la paz y en la concordia, mientras que otros siguen con guerras. Pero ésto no es lo más malo, recordad que Yo os dije: “Temed, no tanto al que trate de matar á vuestro cuerpo, sino al que trate de matar vuestra alma”.

El maligno siempre ha trabajado por causar separación. Primero separó al hombre con su Dios, con Adán y Eva, luego separó al hombre con el hombre, con Caín y Abel y de ahí en adelante se ha mantenido con la misma táctica, sigue separando al hombre con su Dios, al ofrecerle al hombre, mediante su seducción, “culturas religiosas” que os llevan, a una mentalidad adversa a todo lo que Yo os vine a enseñar y también sigue provocando destrucción entre hermanos, causando luchas fraternas entre pueblos, causando guerras y destrucción masiva, pero lo más grave es lo que causa, calladamente, a nivel espiritual.
Se ha apoderado de la mentalidad de los pueblos más poderosos económicamente los cuáles se han vuelto, erróneamente “ejemplo y guías” a nivel mundial y, a través de sus lacayos; los masones, manipulan la economía, las publicaciones, el comercio, la estabilidad mundial. Al manipular los bienes materiales, obliga a hacer su voluntad destructiva, en una palabra, ha comprado a los pueblos y ellos, al buscar su comodidad material, le han dado la espalda a Mi Padre, dejándose guiar por la mano destructiva del mal.

Los pueblos ahora se derrumban. La inmoralidad está corroyendo las bases fundamentales de la familia, de la sociedad y de Mi Iglesia. La inmoralidad que se vive, prácticamente aceptada por todos, está provocando la condenación de muchísimas almas. El demonio os ha hecho creer que lo material, lo mundano, lo humano, están por encima de lo espiritual. Habéis, nuevamente, construido el Becerro de Oro y lo adoráis más que a vuestro Dios.

Es ahora lo material lo que os da “el poder en el Mundo”, lo Mío ya no cuenta y hasta es atacado.
El Becerro de Oro es adorado en vuestro propio hogar, en vuestra sociedad, en el Mundo entero y aún hasta por algunos de Mi Iglesia.
El Becerro de Oro, el poder material, es ahora lo que buscáis a toda costa, sin él no sentís que valgáis, vuestra ceguera es ahora total.
La dureza de corazón del pueblo judío antiguo, sigue causando estragos en la actualidad. Mis Leyes, Mis Preceptos, Mi Amor, ya no son reconocidos ni aceptados ni buscados. Como Moisés, las Tablas de la Ley son nuevamente hechas añicos y ni os importa.
El Becerro de Oro sólo os está llevando a la destrucción en todos sentidos, porque al llenaros de su oro, de su podredumbre, no respetáis a nada ni a nadie. La naturaleza del hombre es tan débil que al sentirse poderoso con algo, se deprava fácilmente. LA POSESION DE LO MATERIAL PROVOCA EL OLVIDO DE LO ESPIRITUAL. El oro os deslumbra y no os deja ver la realidad; El oro os ciega y no os deja ver la Luz Celestial. Os sentís poderosos con él cuando, en realidad, estáis más débiles y propensos a caer y morir eternamente.

El espejismo que os causa el oro, el poder material de la Tierra, os hace sentir que pertenecéis a una “familia real”. Los que se llenan de lo mundano, los que lo buscan en forma enfermiza, los que ponen toda su confianza en él, se sienten los poderosos, los de “sangre azul”, los que pueden manipular a todos sus hermanos en toda la Tierra. Es tan grande éste espejismo que una gran mayoría así lo cree, aceptan esta supuesta “soberanía” del poderoso material, de los siervos del Becerro de Oro, que se postran ante Ellos. No disciernen, no escudriñan en su corazón para asegurarse de que si realmente lo que esos “guías poderosos” buscan, es el bienestar personal ó de las naciones, sino el bienestar de la esencia real del hombre, lo espiritual. Os consuelan con un dulce en la boca como a bebés mientras os quitan lo más valioso que tenéis. Os convidan de su pecado, os lo presentan en bandeja de plata y como ellos, “los poderosos”, lo viven, lo aceptan, se recrean en ello, vosotros, los que no tenéis ni oro, ni discernimiento, os dejáis embaucar.

La mente humana, en su fragilidad característica, se dice a sí misma: si ésto hacen los poderosos, si ésta es su manera de vivir, tiene que ser bueno y si los imito, ¡puedo llegar a ser como ellos!

¡Cuánta ceguera! ¡Cuánta mentira vivís!¡Cuánta decepción a lo que os enseñé!

Yo os di ejemplo de nacer pobre, vivir pobre, morir pobre, pero siempre teniendo en Mi Corazón al Tesoro Infinito, a Mi Padre Dios.

NINGUNA cantidad de oro podrá, alguna vez hacer los portentos que Yo hice. NINGUNA cantidad de oro podrá alguna vez resucitar a un muerto. NINGUNA cantidad de oro os podrá aliviar de enfermedades mortales. NINGUNA cantidad de oro os podrá dar la Vida Eterna.
Lo que es Mío, lo que viene de Mi Padre, NUNCA se podrá comprar con las cosas del Mundo. Entended que son dos reinos muy diferentes y contrarios, uno del otro. El del mundo, inmoral, corrupto, lleno de depravación y muerte, falto de toda virtud y lleno dedestrucción. En cambio, Mi Reino de los Cielos, es de Paz, de Amor, de bellezas inimaginables, de pureza y santidad y sobre todo, de Vida Eterna. Uno os promete placer efímero y el Mío os dá éxtasis eterno.

Vosotros sois libres en escoger vuestro futuro, sólo os recuerdo de que no sois del Mundo. no fuisteis creados para ser del Mundo, pero si lo aceptáis y lo seguís, no blasfeméis enMi contra cuando las llamas eternas os castiguen.

Yo os amo infinitamente, pero la decisión es vuestra.

Yo osbendigo en Nombre de Mi Padre, en Mi Santo Nombre y en el del Amor de Mi Santo Espíritu.

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