JESUS HABLA DEL AMOR.

JESUS HABLA DEL AMOR (MARIA VALTORTA)
Jesús ha subido encima de una caja que está colocada contra una pared. Todos,por tanto, le pueden ver bien. Ya se ha esparcido por el aire su dulce saludo, seguidoluego por las palabras:
-«Hijos de un único Creador, escuchad»,
para proseguir, en el atento silencio de la gente:
-«El tiempo de la Gracia para todos ha llegado, no sólo para Israel, sino paratodo el mundo. Hombres hebreos que estáis aquí por diversas razones, prosélitos, fenicios, gentiles, todos: oíd la Palabra de Dios, comprended la Justicia, conoced la Caridad.Teniendo Sabiduría, Justicia y Caridad, dispondréis de los medios para llegar al Reino de Dios, a ese Reino que no es una exclusividad de los hijos de Israel, sino que es de todos aquellos que amen de ahora en adelante al verdadero, único Dios, y crean en la palabra de su Verbo.8 Escuchad. He venido de muy lejos, no con miras de usurpador, ni con laviolencia del conquistador. He venido sólo para ser el Salvador de vuestrasalmas. Los dominios, las riquezas, los cargos, no me seducen. Para mí no sonnada; son cosas a las que ni siquiera miro. Es decir, las miro conconmiseración, porque me producen compasión, siendo como son cadenas para apresar a vuestro espíritu, impidiéndole así acercarse al Señor eterno,único, universal, santo y bendito. Las miro y me acerco a ellas como a lasmás grandes miserias. Y trato de liberarlas del lisonjero y cruel engaño que seduce a los hijos de los hombres, para que puedan usarlas con justicia y santidad, no como crueles armas que hieren y matan al hombre (y lo primero, siempre, al espíritu de aquel que las usa no santamente).Pero, en verdad os digo, me es más fácil curar a un cuerpo deforme que a unalma deforme; me es más fácil dar luz a las pupilas apagadas, salud a uncuerpo agonizante, que luz a los espíritus y salud a las almas enfermas. ¿Por qué? Porque el hombre ha perdido de vista el verdadero fin de su vida, y seocupa de lo transitorio.El hombre no sabe, o no recuerda, o, recordando, no quiere prestar obediencia a esta santa orden del Señor –y hablo también para los gentilesque me escuchan– de hacer el bien, que es bien en Roma como lo es en
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Atenas, en Galia o en Africa, porque la ley moral existe bajo todos los cielosy en todas las religiones, en todo corazón recto. Y las religiones, desde la deDios hasta la de la moral individual, dicen que la parte mejor de nosotros sobrevive, y que según como haya obrado en la tierra así será su suerte en laotra vida. Fin, pues, del hombre es la conquista de la paz en la otra vida; nolas comilonas, la usura, el abuso de la fuerza, el placer, aquí, por pocotiempo, para pagarlos eternamente con muy duros tormentos. Pues bien, el hombre no sabe, o no recuerda, o no quiere recordar esta verdad. Si no la sabe, es menos culpable; si no la recuerda, es bastante culpable, porque hay que tener encendida la verdad, cual antorcha santa, en las mentes y en loscorazones; pero, si no la quiere recordar, y, cuando resplandece, cierra losojos para no verla, aborreciéndola como a la voz de un orador pedante,entonces su culpa es grave, muy grave.9 Y, no obstante, Dios perdona esta culpa, si el alma repudia sucomportamiento malo y se propone perseguir durante el resto de la vida el fin verdadero del hombre, que es conquistarse la paz eterna en el Reino del Dios verdadero. ¿Habéis seguido hasta ahora un camino malo? ¿Abatidos, pensáis que es tarde para tomar el camino recto? ¿Desconsolados, decís:”¡No sabía nada de esto! Ahora me veo ignorante e inhábil”? No. No penséisque es como con las cosas materiales, y que hace falta mucho tiempo y fatiga para rehacer de nuevo, con santidad, lo ya hecho. La bondad del eterno,verdadero Señor Dios, es tal que, ciertamente, no os hace recorrer haciaatrás la vida vivida para colocaros de nuevo en la bifurcación en quevosotros, errando, dejarais el recto sendero para seguir el malo; es tantaque, desde el momento en que decís: “Quiero ser de la Verdad”, o sea, deDios, porque Dios es Verdad, Dios, por un milagro enteramente espiritual,infunde en vosotros la Sabiduría, siendo así que ya no sois ignorantes sino poseedores de la ciencia sobrenatural, igual que los que desde años antes la poseen.Sabiduría es desear tener a Dios, amar a Dios, cultivar el espíritu, tender al Reino de Dios repudiando todo lo que es carne, mundo y Satanás. Sabiduríaes obedecer a la ley de Dios, que es ley de caridad, de obediencia, decontinencia, de honestidad. Sabiduría es amar a Dios con todo el propio ser,amar al prójimo como a nosotros mismos. Estos son los dos elementosindispensables para ser sabios con la Sabiduría de Dios. Y en el prójimo estánincluidos no sólo los que tienen nuestra misma sangre o raza o religión, sinotodos los hombres, ricos o pobres, sabios o ignorantes, hebreos, prosélitos,fenicios, griegos, romanos…».
10Jesús se ve interrumpido por un grito amenazador de algunos exaltados. Losmira y dice:
«Sí. Esto es el amor. Yo no soy un maestro servil. Digo la verdad porque debohacerlo así para sembrar en vosotros lo necesario para la Vida eterna. Os guste o no, tengo que decíroslo, para cumplir mi deber de Redentor; os toca avosotros cumplir con el vuestro de personas necesitadas de Redención. Amar al prójimo, pues. Todo el prójimo. Con un amor santo. No amarle condeshonesto concubinato de intereses, deforma que es “anatema” el romano,fenicio o prosélito –o viceversa–, mientras no hay de por medio sensualidad odinero; y luego, si surgen en vosotros el deseo carnal o de la ganancia, ya noes “anatema”…».
Se oye otra vez el rumor de la gente. Los romanos, por su parte, en su sitio enel atrio, exclaman:
-«¡Por Júpiter! ¡Habla bien éste!».
Jesús deja que se calme el rumor y prosigue:6

-«Amar al prójimo como querríamos ser amados nosotros. Porque no nosagrada ser maltratados, vejados, o que nos roben o subyuguen, ni ser calumniados o que nos traten groseramente. La misma susceptibilidad,nacional o individual, tienen los demás. No nos hagamos, pues,recíprocamente, el mal que no quisiéramos recibir nosotros.Sabiduría es prestar obediencia a los diez preceptos de Dios
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:”Yo soy el Señor tu Dios. No tengas otro Dios aparte de mí. No tengas ídolos,no les rindas culto.No tomes el Nombre de Dios en vano. Es el Nombre del Señor tu Dios, y Dioscastigará a quien lo use sin razón o por imprecación o para convalidar un pecado. Acuérdate de santificar las fiestas. El sábado está consagrado al Señor, quedescansó en sábado de la Creación y le ha bendecido y santificado.Honra a tu padre y a tu madre, para que vivas en paz largamente sobre latierra y eternamente en el Cielo.No matarás.No cometerás adulterio.No robarás.No hablarás con falsedad contra tu prójimo.No desearás la casa, la mujer, el siervo, la sierva, el buey, el asno, ni nadaque pertenezca a tu prójimo”.Esta es la Sabiduría. Quien esto hace es sabio y conquista la Vida y el Reinoque no tienen fin. Desde hoy, pues, proponeos vivir según la Sabiduría,anteponiéndola a las pobres cosas de la tierra.11 ¿Qué decís? Hablad. ¿Decís que es tarde? No. Escuchad una parábola
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.Un amo de una viña, al amanecer de un día, salió para contratar obreros para su viña, y ajustó con ellos un denario al día.Salió de nuevo a la hora tercera, y, pensando que eran pocos los jornaleroscontratados, viendo en la plaza a otros desocupados en espera de que loscontratara, los tomó y dijo: “Id a mi viña, que os daré lo que he prometido alos otros”. Y éstos fueron.Habiendo salido a la hora sexta y a la hora nona, vio todavía a otros y lesdijo:”¿Queréis trabajar para mí? Doy un denario al día a mis jornaleros”. Aceptaron y fueron.Salió, en fin, a la hora undécima. Vio a otros, que, ya declinando el Sol,estaban inactivos: “¿Qué hacéis aquí, tan ociosos? ¿No os da vergüenza estar sin hacer nada todo el día?”, les preguntó.”Nadie nos ha contratado. Hubiéramos querido trabajar y ganarnos el pan.Pero nadie nos ha llamado a su viña”.”Bien, pues yo os llamo a mi viña. Id y recibiréis el salario de los demás”. Esodijo porque era un buen patrón y sentía piedad del abatimiento de su prójimo.Llegada la noche, terminados los trabajos, el hombre llamó a suadministrador, y dijo: “Llama a los jornaleros y paga su salario, según lo quehe fijado, empezando por los últimos, que son los más necesitados, porqueno han tenido durante el día el alimento que los otros una o varias veces hantenido, y, además, son los que, agradeciendo mi piedad, más han trabajado;los he observado; licéncialos, que vayan a su merecido descanso y gocen con
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como aparecen en Exodo 20, 1–17 y en Deuteronomio 5, 1–22.
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Mt. 20, 1–16.

Un comentario sobre “JESUS HABLA DEL AMOR.

  1. Letanía de Jesús a la Humanidad (2): Para la Gracia de Inmunidad

    Oh Altísimo Padre Celestial,
    Te amo.
    Te honro.
    Señor ten Misericordia.
    Señor perdona nuestras ofensas.
    Te adoro.
    Te alabo.
    Te doy las gracias por Tus Gracias especiales.
    Te suplico por la Gracia de Inmunidad para mis amados:
    (Nombrar a todos en una lista para la salvación de las almas)
    Te ofrezco mi lealtad en todo momento.
    Tu, Oh Padre Celestial,
    Creador de todas las cosas,
    Creador del Universo,
    Creador de la Humanidad,
    Tú eres la fuente de todas las cosas.
    Tú eres la fuente del Amor.
    Tú eres el Amor.
    Te amo.
    Te honro.
    Me pongo delante de Ti.
    Te suplico misericordia para todas las almas que no Te conocen,
    que no te honran,
    que rechazan Tu Mano Misericordiosa.
    Me doy a Ti en mente, cuerpo y alma,
    para que puedas tomarlos entre Tus Brazos, a salvo del mal.
    Te pido que abras la Puerta del Paraíso,
    para que todos Tus hijos puedan unirse,
    al fin, en la heredad que has creado para todos nosotros. Amén.

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