POR QUE LA GENTE MUERE ANTES DE TIEMPO…

Las Profecías y Revelaciones de Santa Brígida de Suecia – Libro 2

Las instrucciones del Hijo a la novia acerca del Demonio; la respuesta del Hijo a la novia acerca del por qué ÉL no aparta a quienes hacen el mal antes de que caigan en el pecado; y sobre cómo el reino del cielo es dado a las personas bautizadas que mueren antes de alcanzar la edad de la discreción.

Capítulo 1

El Hijo habló a la novia, diciendo: “Cuando te tiente el Demonio, dile estas tres cosas: ‘Las palabras de Dios no pueden ser nada más que la verdad.’ Segundo: ‘Nada es imposible para Dios, porque Él puede hacer todas las cosas.’ Tercero: ‘Tú demonio, no me puedes dar un fervor de amor tan grande como el que Dios me da.’ Nuevamente el Señor le habló a la novia, diciendo: “Veo a la gente de tres maneras: primero, su cuerpo externo para ver en qué condición se encuentra; segundo, su conciencia interna, a qué se inclina y de qué manera; tercero, su corazón, y qué es lo que desea. Como un pájaro que ve un pez en el mar y calcula la profundidad del agua y también tiene en cuenta los vientos de tormenta, Yo, también, conozco y evalúo la manera de ser de cada persona y tomo nota de qué es lo que le toca a cada una, ya que tengo una vista fina y perspicaz y puedo evaluar la situación humana mejor de lo que una persona se conoce a sí misma.

Por lo tanto, porque veo y sé todas las cosas, pueden preguntarme por qué no me llevo a quienes hacen el mal antes que caigan en las profundidades del pecado. Yo mismo formulé la pregunta y Yo mismo te la responderé: Yo soy el Creador de todas las cosas, y todas las cosas me son conocidas de antemano. Yo conozco y veo todo lo que ha sido y lo que será. Pero, aunque conozco y puedo hacer todas las cosas, aún así, por razones de justicia, no interfiero con la constitución natural del cuerpo como tampoco lo hago con la inclinación del alma. Cada ser humano continúa existiendo de acuerdo a la constitución natural del cuerpo tal cual es y fue desde toda la eternidad en mi conocimiento previo. El hecho que una persona tenga una vida más larga y otra más corta tiene que ver con la fuerza o debilidad naturales y está relacionada con su constitución física. No es debido a mi conocimiento previo que una persona pierde su vista u otra se vuelve coja o algo parecido, ya que mi conocimiento previo de todas las cosas es de tal forma que por él nadie ha empeorado, ni tampoco le ha hecho daño a alguien.

Es más, estas cosas no ocurren por el curso y la posición de los elementos celestiales, sino por algún principio oculto de justicia en la constitución y conservación de la naturaleza. Porque el pecado y el desorden natural conllevan a la deformidad del cuerpo de muchas maneras. Esto no sucede porque es mi voluntad directa, sino porque permito que ocurra para que haya justicia. A pesar de que Yo puedo hacer todas las cosas, aun así no obstruyo a la justicia. Como corresponde, la longevidad o brevedad de la vida de una persona, está relacionada con la fuerza o debilidad de su constitución física, tal como estaba en mi conocimiento previo el cual nadie puede contravenir.

Puedes entender esto a través de un símil. Imagínate que había dos caminos con un camino que conduce a ellos. Había muchas tumbas en ambos caminos, cruzándose y empalmándose una sobre otra. El final de uno de los dos caminos se pronunciaba directamente hacia abajo; el final del otro hacia arriba. En el cruce estaba escrito: ‘Quien viaje por este camino lo empezará con placer y deleite físicos y lo terminará en miseria y vergüenza. Quien tome el otro camino lo comenzará con un esfuerzo moderado y soportable, pero alcanza el final con un gran gozo y consolación.’ Una persona que caminaba sola sobre el camino solitario se hallaba completamente ciega. Sin embargo, cuando llegó al cruce de caminos sus ojos se abrieron y vio lo que estaba escrito acerca de cómo terminaban ambos caminos.

Mientras estaba estudiando el letrero y pensándolo consigo misma, repentinamente se aparecieron junto a esta persona dos hombres a quienes se les había confiado el cuidado de ambos caminos. A medida que observaban al caminante en el cruce de caminos, se dijeron el uno al otro: ‘Observemos cuidadosamente cuál de los caminos decide tomar y entonces él pertenecerá a aquél de nosotros cuyo camino seleccione.’ El caminante, sin embargo, estaba considerando consigo mismo el fin y las ventajas de cada camino. Tomó la prudente decisión de seleccionar el camino cuyo principio involucraba algo de dolor pero al final tenía gozo, en vez del camino que empezaba con alegría y terminaba con dolor. Decidió que era más sensato y tolerable cansarse al hacer un poco de esfuerzo al principio pero descansar con seguridad al final.

¿Entiendes lo que significa todo esto? Te lo diré. Estos dos caminos son el bien y el mal al alcance humano. Está dentro del libre albedrío y poder de la persona el escoger lo que él o ella deseen al llegar a la edad de la discreción. Un camino solitario lleva a los dos caminos de elección entre el bien y el mal; en otras palabras, la época de la niñez lleva a la edad de la discreción. El hombre al caminar sobre este primer camino como un ciego porque lo está, ciego desde su niñez hasta que llega a la edad de la discreción, sin saber cómo distinguir entre el bien y el mal, entre el pecado y la virtud, entre lo que se ordena y lo que está prohibido.

El hombre caminando en este primer camino, es decir, en su época juvenil, es como si estuviera ciego. Sin embargo, cuando llega al cruce de caminos, es decir, la edad de la discreción, se abren los ojos de su entendimiento. Entonces sabe cómo decidir si es mejor experimentar un poco de dolor pero el gozo eterno o un poco de gozo y el dolor eterno. Cualquier camino que escoja, no le faltarán quienes le cuenten cuidadosamente sus pasos. Hay muchas tumbas en estos caminos, una seguida de otra, y una encima contra la otra, porque tanto en durante la juventud como en la vejez, una persona puede morir antes, otra después, una en la juventud, otra en la vejez. El final de esta vida está simbolizado adecuadamente con tumbas: le llegará a todos, a uno de esta forma, a otro en aquélla, de acuerdo a la constitución natural de cada quien y exactamente como Yo lo he sabido con anticipación.

Si Yo tomase alguno, yendo en contra de la constitución natural del cuerpo, el demonio tendría fundamento para acusarme. Consecuentemente, para que el demonio no pueda encontrar nada en mí que en lo más mínimo vaya en contra la justicia, no interfiero con la constitución natural del cuerpo como tampoco interfiero con la constitución del alma. ¡Pero consideren mi bondad y misericordia! Porque, como dice el maestro, doy virtud a aquellos que no tienen virtud alguna. Debido a mi gran amor les doy el reino del cielo a todos los bautizados que mueren antes de llegar a la edad de la discreción. Como está escrito: Ha complacido a mi Padre el dar el reino del cielo a personas como estas. Debido a mi tierno amor, muestro piedad hasta por los niños de los paganos.

Si alguno de ellos muere antes de la edad de la discreción, dado que no pueden conocerme cara a cara, en lugar de esto van a un lugar que no te está permitido saber pero en el que vivirán sin sufrimiento. Aquellos que hayan avanzado en el primer camino alcanzarán esos dos caminos, es decir, la edad de la discreción entre el bien y el mal. Entonces tienen la facultad de escoger lo que más les guste. La recompensa seguirá a la inclinación de su voluntad, puesto que para entonces, ya saben cómo leer el letrero escrito en el cruce de caminos, el cual les dice que es mejor experimentar un poco de dolor al comienzo y que el gozo los esté esperando, que experimentar gozo al principio y dolor al final. Algunas veces ocurre que algunas personas son llevadas más temprano de lo que su constitución física natural normalmente lo permitiría, por ejemplo, a través del homicidio, borrachera y cosas de esa naturaleza.

Esto es porque la maldad del demonio es tal que el pecador en este caso recibiría un castigo extremadamente largo si llegase a continuar en el mundo por más tiempo. Por lo tanto, algunas personas son llevadas más temprano de lo que su condición física natural lo permitiría, debido a las demandas de justicia y por sus pecados. He sabido de su remoción de este mundo desde toda la eternidad y es imposible para alguien contravenir mi conocimiento previo. A veces las personas buenas son llevadas también antes de lo que su constitución física natural lo permitiría. Debido al amor tan grande que les tengo, y por su ardiente amor y sus esfuerzos para disciplinar su cuerpo por Mí, algunas veces la justicia requiere que sean llevados, como lo He sabido desde toda la eternidad. Por lo tanto, no interfiero con la constitución natural del cuerpo como tampoco interfiero con la constitución del alma.”

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