SE OH SEÑOR.

Dice Jesús:
 “Escribe:

Sé, !oh Señor!

“Sé, !oh Señor!, que los días en que más me haces llorar son los días en que más me haces ganar. Por ello, ¡gracias por hacerme llorar!
Sé, ¡oh Señor!, que los días en que más me haces sufrir son los días en que mejor me haces sobrellevar los restantes dolores. ¡Gracias pues por hacerme sufrir!
Sé, ¡oh Señor!, que los días en que más apenada estoy porque te me escondes, son los días en que vas Tú a un pobre hermano mío que se encuentra perdido. Así pues, ¡gracias por estar apenada!
Sé, ¡oh Señor!, que los días en que dejas caer sobre mí la onda amarga de la desolación que sabe ya de la sal amarga de la misma, son los días en que yo te traigo a un hermano desesperado. ¡Gracias, pues, por esta onda amarga!
Sé, ¡oh Señor!, que las tinieblas que me ciegan, el hambre que me hace languidecer y la sed que me hace morir por Ti y de Ti, sirve para devolverte a Ti –Luz, Fuente y Alimento– a los que mueren de todas las muertes. Por tanto, ¡gracias por mis tinieblas, mi hambre y mi sed!
Sé, ¡oh Señor!, que mis muertes espirituales sobre tu cruz son resurrecciones para otros tantos muertos a tu cruz.
Por tanto, ¡gracias por hacerme morir!
Porque yo creo, Señor que todo cuanto Tú me haces es para mí un bien, para un fin bueno y para la gloria de Dios que es el Bien supremo.
Porque yo creo que volveré a encontrar todo esto cuando, al verte, se borre de mi memoria todo el dolor sufrido.
Porque creo que los sufrimientos aumentarán mi gozo y éste se adornará con los nombres de los que habré salvado con ellos.
Porque creo que para las “víctimas” no existe la Justicia sino el Amor.
Porque creo que nuestro encuentro será sonrisa y beso, tu beso, Jesús-Amor, que me enjugará hasta el menor vestigio de llanto.
Porque creo todo esto, yo te doy las gracias por mis innumerables espinas y te amo con multiplicado amor.
Tú me has dado, no la parte de María, que es la mejor (Lc 10, 38-42), sino la tuya misma, que es la parte perfecta: el Dolor.
¡Gracias, Jesús!”.
Esto has de decir, no con los labios sino con el espíritu, persuadida de su verdad que te la dice el que es la Verdad.
Si para labrarte un futuro eterno más bello Yo hubiera conocido algo que fuese menos penoso, lo habría escogido para ti porque te amo; mas no lo hay. Si pues te lo di, fue por un motivo de infinito amor. DADO A MARIA VALTORTA.

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