DIGANME QUE ME AMAN

DIGANME QUE ME AMAN (JESUS) LA HIJA DEL SI A JESUS.

¿Por qué tener miedo de mí? Diganme SÍ.
Jesús Amor
Mi querida hija que amo, yo, Jesús Amor, te hago empezar de nuevo tu escritura para que las palabras sean claras en ti.
Tú estás escuchándome. Te amo y te quiero completamente en mí. Hija mía, te amo. Todo viene de mí, todo está en mí, Jesús, tu Dios Todopoderoso. Te amo tanto. Escribe todo lo que es de mí. Yo soy bueno, claro, no complicado. Soy simple y humilde de corazón. Tú eres mía, yo soy tuyo. Todo es la Voluntad Divina.
Los hijos que mi Padre del Cielo me ha dado, los quiero a todos en mí, como estoy por completo en esta hija.
Hijos míos, yo respeto su carácter, sus costumbres de “demasiado” o de “no suficiente”. No exijo nada que no puedan darme. ¡Yo soy tan bueno, tan puro! ¿Por qué tener miedo de mí? Su SÍ es necesario para su abandono en mí. Yo tengo las manos atadas cuando su SÍ al abandono no ha sido pronunciado. Su actuar es el de ustedes, no el mío, hijos míos.
¡Cuántos entre ustedes navegan solos, sin mí, su Jesús Amor! Ustedes van por caminos demasiados difíciles; encuentran tantos peligros. Vean por ustedes mismos cuántas desdichas hay a su alrededor. La violencia y los muertos los hacen estremecerse. Ustedes tienen miedo. Por la noche, ustedes cierran con cerrojo sus puertas, tienen miedo de los ladrones que se llevan sus bienes y sobre todo que ataquen sus cuerpos.
Sí, hijos míos, ustedes no están seguros en esta tierra. ¿Saben por que? Porque están solos. Saben hijos míos, que cuando se está solo, se corre el riesgo de encontrarse en un impase en donde todo es oscuro, en donde nada va bien; se es desdichado sin el amparo del amor.
Hijos míos, sus puntos de apoyo y su amor son tan frágiles. Todo puede venirse abajo en el momento en que ustedes no lo esperen. Yo, Jesús su Salvador, su Liberador, quiero tomarlos en mis brazos para hacerles avanzar en su camino, el de ustedes, no el del otro. Es conmigo, Jesús Amor, que deben de avanzar.
Yo soy el Camino en donde todo es fácil, claro, sin trampas. Yo soy la Luz que esclarece sus pasos. Soy la Verdad que les ayuda a no cometer demasiados errores. Hijos míos, más su SÍ es sincero, puro y noble, más avanzan en la felicidad. Todo se vuelve para ustedes tan simple: no más miedo, no más errores. Sus angustias, sus fobias, sus defectos, ya no existen; !ustedes aman! Sí, hijos míos, ustedes se convierten en lo que eran desde hace mucho tiempo: el amor.
Es el pecado que les ha quitado el amor. El amor no puede cohabitar con el pecado, él lo combate. El pecado es falso, mentiroso, violento, egoísta, tan vano, tan perverso. Todo en él es tan negro, tan frío, tan solo; todo en él es maldad. Yo les hablo del Maligno. Él toma la confianza en ustedes sin que se den cuenta, hijos míos. Él ata sus cuerpos con cadenas que les hacen tanto mal.
¿Cuántos se reconocen en la enfermedad, en el suicidio, en la violencia, en la dominación por el dinero, para colmar su falta de amor? Ustedes están dispuestos a forzar su prójimo para que les dé esta felicidad que les falta en su interior. El amor no se compra, hijos míos. No puede ser forzado, ni maltratado. ¡Él es tan bueno, tan dulce!
Hijos míos, cuando ustedes se sienten agredidos por otra persona, el Maligno aprovecha y busca hacerlos reaccionar violentamente contra su prójimo. Es él que los hace reaccionar por la cólera; ustedes no pueden controlar su miedo, su pena o su desesperación.
El amor no es así: él es gratuito, libre, puro, verdadero, dulce; él da, él ayuda, él es tan bueno. El Amor perdona. Cuando ustedes dan su sí al Amor, ustedes se dan la oportunidad de ser felices. Es tan bueno de saber que ustedes no están solos, que tienen a un amigo: Jesús.
Soy yo, el Amor, que camina con ustedes, en ustedes, en su vida. Por mi poder, ustedes están seguros. Díganme que me aman y que me entregan sus preocupaciones, sus esperanzas de amor. Yo los colmaré, les daré lo que les falta, el amor. Este amor les procurará la felicidad en ustedes mismos y con su prójimo.
Hijos míos, yo estoy en cada uno de ustedes. Yo estoy en ti, en cada uno de todos ustedes. Quienquiera que sean, yo los amo, hijos míos, poco importa que seas el peor del rebaño. He venido a la tierra por el peor del rebaño, por el más desdichado. Yo estoy en ustedes. No lo duden, hijos míos, que yo los amo. Jesús, el Rey del amor, los quiero a todos conmigo. Ustedes son mis personas, más bien mis amigos del Reino.
Vengan, mis amigos, su lugar está allí que los espera en mí, yo soy la Vida eterna. Nadie muere en mí. Yo soy la Vida que jamás termina. Amen, yo les digo, quien muere en mí tiene la vida eterna. Amen.
Fuente: Amor para todos los míos, Jesús Volumen 1, mensaje n° 116 de 23 de mayo de 2001. Por La hija del sí a Jesús, Les Éditions FJ Libro editado (en francés) en Sherbrooke, Canadá, versión traducida al español por Sabino y Sulema Alas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s