EL DOLOR ES UN DON DE DIOS.

EL

DOLOR ES UN

DON DE

DIOS

DADO A CATALINA RIVAS.

CA-59

12-Ene-96Dios Padre

Hija queridísima, unida a Mi Hijo en el deseo yredención de la Cruz, tu alma satisface por la culpaen el amor unitivo que se consigue en el tiernoconocimiento de Mi Bondad, unida a la amargura ysufrimiento del corazón humano; pues por el amorinfinito, unido al dolor infinito, opera Mi Misericordiainfinita.Pero el hombre ignora esto: no quiere oír hablarde dolor aceptado y deseado por amor a Mí; esredención por medio de Mi Hijo y de aquellos que seunen a El, en el sufrir y que llamando con humildada Mi Corazón de Padre, llegan al perfectoconocimiento de sí mismos, de Mí en ellos.No te apenes si encontrándote en esteconocimiento, tengas que sufrir. Basta saber que porese sufrimiento, Yo no Me acordaré ya más de lo queMe hayas ofendido y que por aquellos por quienes tuamor ha satisfecho Mi Misericordia, los prepararápara que reciban Mis dones.Las almas luminosas y de elevada estatura queestán a Mi izquierda, son almas que se unen a losdolores de Mi Hijo con sus propios dolores. Ellosestarán y están muy cerca de Mí, participando de Mivida eterna.Yo te diré lo que es el sufrimiento del Corazón deMi Hijo. Comprenderás que es una realidad. Mas deseoque lo escribas para conocimiento de tantas almas queno comprenden cómo el sufrimiento pueda llegar adivinizarlas.El sufrimiento de Mi Hijo está latente en eluniverso desde que redimió al género humano y así loestará hasta el fin de los siglos. Si no llegan acomprender que el dolor es un don de Dios y lorechazan, quizás si supieran el valor que estesufrimiento tiene ante Mis ojos, no sólo no lorechazarían, sino que Me lo pedirían con insistencia…Mi Hijo, al entregar Su vida a las almas, alhacerse hombre para poder sufrir y redimirlas, elevóa tal grado de sublimidad el sufrimiento, que éste, alser aceptado voluntariamente por un alma,haciéndose víctima propiciatoria, éstainstantáneamente toma sobre sí, no sus sufrimientos,sino parte de los de Mi Hijo, que viven en los siglospara redención del hombre.El sufrimiento entraña en sí: luz, amor yconocimiento de la Verdad. El Corazón de Mi Hijo yano padece, pero Su dolor vivirá en el universo mientraslos hombres se empeñen en no ver la luz, en odiar y noquerer comprender que la Verdad Soy Yo.Mi vista abarca lo que fue, lo que es y lo que será,con tanta nitidez que nadie podrá comprender, cómolo que está a un tiempo ante Mí, sin limitación niespacio, pueda no sólo no confundirse, ni tansiquiera mezclarse… Por eso te digo que, de laredención del género humano por Mi Hijo, Hemosquerido que Sus dolores, angustias y sufrimientos; Susmartirios, permanezcan en los tiempos, para que esasalmas elegidas, vayan tomando de ellos y puedan serparte en Su redención.

Cuando no quede un alma que redimir y el fin de lostiempos llegue, entonces el sufrimiento del Hombre-Dios,desaparecerá.

Por eso He querido, hija Mía, hacerte ver cómosatisface el sufrimiento de Jesús… El dolor soportadopor Mi Hijo es fuente inagotable de bienes y donesdivinos, fuente de santidad y vida eterna, paraaquellos que compenetrados con Su Pasión, se unena El y con El padecen y sufren ese martirio lento perointenso en su eficacia, que es soportar el sufrimientofísico y espiritual sin desfallecer, sonriendo al dolor,deseando compartirlo con Jesús, por la salvación de lasalmas hasta el final de sus días.Desgraciadamente, la humanidad rechaza cadavez más el dolor y busca afanosamente todos losmedios que la ciencia descubre para suprimirlo. Noquiere aceptar el dolor en la vida y llega, en suatrevimiento, a negar los méritos de la Pasión yMartirio de Mi Hijo en la redención del hombre.En su soberbia y rebeldía quiere llegar hasta Mí sinpasar por Cristo… No quiere un Dios herido ycrucificado que le recuerde lo que padeció por todos loshombres, lo que le obliga a reconocer que le sondeudores de su redención.Quieren un Dios que no les importune y un Dioslejano, sin recuerdos dolorosos que puedan causarlesremordimientos. Quieren que Dios vayareconociendo que ellos, sin El, al descubrir todos losmisterios de la naturaleza, van apoderándose de lagran fuerza escondida en el Universo, porque parahacerlo, no lo necesitan, pues son seres inteligentes ylibres. Ignoran que esa inteligencia se las dí Yo para quevayan trabajando para Mí en la gran obra del universo.

También aquellos a quienes elevé a la más altadignidad, quieren forjar para sí y para los demás, unDios que se someta a sus ambiciones y sus caprichos.Quieren cambiar la Iglesia al ritmo materialista delmundo, introduciendo en Ella, modos y costumbresque rozan la herejía y el error.La libertad no debe ser independencia ylibertinaje… La evolución no consiste en cambiar la fepara que la Iglesia sea mejor. La Iglesia lleva en sí,desde que fue fundada por Cristo e iluminada por elEspíritu Santo, todos los gérmenes divinos para sudesarrollo gradual en los tiempos, para su evolucióndivina en las almas que la forman; continuando en ellastodo lo que, siendo eterno, pueda llevarlas a su Dios.Al salirse de los cauces trazados por la mano de Jesús, se desvían peligrosamente hacia la herejía, larebeldía a las leyes divinas, la soberbia para,erigiéndose en renovadores de su Iglesia, no acatar Susleyes…Para llegar a Mí, luz inaccesible, es necesariopasar por Cristo y por María. Hay que seguir Suspasos y acatar, humildemente, los divinos designios.Así ha de ser reconocido por el hombre fiel si quierehallarme a Mí que, con Mi Divino Hijo y el EspírituSanto, somos un sólo Dios.Por ello, el Corazón de Mi Hijo que dio por loshombres la última gota de Su Sangre, quierepermanecer en el universo por medio de esossufrimientos Suyos, que viven y permanecen comoayuda y aliento para las almas que ansían lo divino yquieren unirse a El en la redención.Su amor misericordioso hace así presente yperenne Su redención para tantas almas que fueron,son y serán en el transcurso de los tiempos.Sufran callada, humildemente, sintiendo elhambre de la salvación de las almas, pasando portodas las tribulaciones, en la media en que Yo lasquiero enviar. Así se unirán con el sufrimiento de MiHijo y conoceré Yo que buscan el reino de Dios en lasalmas.

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