NO ES LO MISMO TENER HIJOS EN EL MATRIMONIO QUE FUERA DEL MATRIMONIO.

Habla Dios Padre

Hijitos Míos, se os ha explicado que los Sacramentos son signos indelebles. Son signos Divinos a través de los cuales vosotros os llenáis de Mi Gracia. Vivís para el Cielo, estáis marcados como hijos Míos; pero no solamente queda afectada vuestra espiritualidad, vuestra alma; sino también vuestro ser, vuestro cuerpo.

La vida del Cristiano empieza desde la Bendición a través de los Sacramentos que el mismo ministro: Mis ministros los sacerdotes os van a transmitir. Él a través del Sacramento Sacerdotal, está afectado en cuerpo y alma.

Y vosotros sentís Mi Presencia en un sacerdote santo, en un sacerdote que está Conmigo. Vosotros sentís ésa vida espiritual, ésa Presencia Real y Divina de vuestro Dios.

La vida del Cristiano empieza desde vuestro Bautismo. Por el Sacramento del Bautismo vosotros regresáis al estado de Gracia como hijos Míos. Así vuestra alma y vuestro cuerpecito, quedan ya consagrados a Mí.

Crecéis y a través del Sacramento de Confirmación. Vosotros mismos ya con vuestro libre albedrío, vais a confirmar lo que vuestros padrinos hicieron por vosotros. Es ésa vida de entrega la que debéis tener para Conmigo.

Tenéis la Eucaristía y con vuestra Primera Comunión, de ahí en adelante empezaréis a alimentaros del Alimento Divino. Mi Cuerpo, Mi Sangre, Mi Vida, van a entrar a hacer vida con vosotros.

Así empieza el alma a crecer fuertemente junto con la espiritualidad que tengáis en vuestro hogar. Con las oraciones, con el ejemplo que se da dentro del hogar, os vais santificando con toda ésta vida espiritual.

La santificación para muchos, se va dando desde pequeñitos; vais creciendo y toda ésa vida espiritual se va fortaleciendo. Vais dando ejemplo, vais dando vida aún desde que sois pequeñitos.

Puede haber un niño que esté totalmente suelto a Mi Voluntad y pueda cambiar por ése ejemplo la vida de muchos adultos. Por eso la vida de los santos es vida ya consagrada a Mí.

Al punto a donde quiero llegar Mis pequeños, es el Sacramento del Matrimonio.

Es la unión en la cual vosotros escogéis a otra alma para uniros y hacer una sola a través de éste Sacramento bello y santo en el cuál junto Conmigo, daréis vida. Daréis vida física, pero también daréis vida espiritual.

Mis pequeños, es fuerte lo que os voy a decir: pero aquéllos pequeños que no han nacido bajo el Sacramento del Matrimonio, quedan afectados en cuerpo y alma eternamente.

No es lo mismo concebir un hijo bajo el Sacramento del Matrimonio, que un hijo fuera del Sacramento del Matrimonio, aunque sean después Bautizados ambos.

Ya sea aquéllos que nacieron dentro del Sacramento del Matrimonio o los que nacieron fuera del Sacramento del Matrimonio; aunque después sean Bautizados, quedan afectados aquellos que NO nacieron dentro del Sacramento.

Mis pequeños, esto es fuerte. Pero es vuestra culpa. La misma Culpa que tuvieron vuestros Primeros Padres, Adán y Eva que os afectaron a vosotros en cuerpo y alma por su pecado.

También hay cierta afectación mala, para aquéllos que conciben bebés fuera del matrimonio.

Aunque Mi Misericordia es grande, vosotros afectáis a vuestros hijos fuera del Matrimonio y ellos requerirán una Gracia grande y una pena grande también, para volverlos a ésa vida íntima Conmigo.

Vosotros afectáis a vuestros hijos de ésta forma y gravemente, Mis pequeños.

Creéis que traer a un hijo a la Tierra es cualquier cosa. Que cualquiera lo puede hacer. Ciertamente en lo físico lo haréis.

Pero la afectación que le causáis cuando no estáis Conmigo, cuando no está bendecido vuestro matrimonio os vuelvo a repetir, ES GRAVE.

Tened cuidado con lo que hacéis Mis pequeños. Vosotros hijos descarriados, vosotros los que negáis Mi Presencia en vuestro interior, Mi Presencia en lo que os rodea, Mi Presencia en vuestra alma.

A Moisés le di las Tablas de la Ley y todos vosotros debéis seguir ésas Leyes.

Yo no juego Mis pequeños con la vida, la vida que Yo os doy.

Todo en Mi es Santo, todo en Mi es correcto, todo en Mi es Verdad, todo en Mi es Amor. Si estáis Conmigo, grandes bendiciones derramo sobre vosotros.

Si estáis contra Mí, vosotros mismos os atraéis maldición, error, maldad, en diferentes formas.

Si no aceptáis Mis Leyes y lo que se deriva de ellas y en éste caso los Sacramentos que se os piden a través de la Iglesia, estáis en contra.

Soy un Dios Celoso del Amor, de las Leyes que os he dado, de la vida que Yo os concedo. No Me gusta jugar con lo que Yo os pido. Sed serios en lo que Yo os he dado desde el Principio a través de Mis Leyes y Decretos.

En cambio cuando estáis Conmigo, Mi derrame de Bendiciones es grandísimo. Es una cascada de Bendiciones sobre aquéllas almas que respetan Mis Leyes, Mis Decretos y Mi Amor.

No os separéis de lo que Yo os pido y Yo no Me separaré de vosotros. No Me deis la espalda y Yo no Me olvidaré de vosotros.

Que aunque nunca lo hago, no derramo las mismas Bendiciones sobre aquellos que están luchando por mantenerse Conmigo, que en aquellos que Me atacan o se olvidan de Mí.

Yo Soy Justo, Yo Soy Bondadoso, Yo Soy de una sola pieza. Lo que Yo Prometo lo cumplo y cubro bajo Mi Manto a todos aquellos que están Conmigo.

No destruyáis lo que Yo con Amor creé, manteneos Conmigo y gozaréis del Cielo prometido. No os apartéis Mis pequeños. No hagáis las cosas mal, no escuchéis las insidias de Satanás.

Apartad vuestra mente y vuestro corazón de sus ataques, de sus consejos, que solamente os destruyen.

 

Mi Vida, Mi Vida entera derramo sobre los que buscan Mi Amor.

Desconfiad de todo aquello que es fácil y que os lleva al Pecado. Entended esto Mis pequeños, antes de que sea tarde para vuestra vida y para la de los vuestros.

Hijitos Míos, se os ha explicado que los Sacramentos son signos indelebles. Son signos Divinos a través de los cuales vosotros os llenáis de Mi Gracia. Vivís para el Cielo, estáis marcados como hijos Míos; porque no solamente queda afectada vuestra espiritualidad, vuestra alma; sino también vuestro ser, vuestro cuerpo.

Ya os lo dijo Mí Hijo Jesucristo en las Sagradas Escrituras, “Dejad que los niños se acerquen a Mí, porque de ellos es el Reino de los Cielos”. Estas palabras de Mí Hijo tienen una gran profundidad.

El niño es amor, se alimenta de amor, vive en el amor.

Todo lo que desea un niño, lo espera totalmente de sus padres, él confía plenamente en ellos.

Él no se pregunta si habrá de comer al otro día o que se va a poner para vestir o sí va a necesitar tal o cuál cosa al día siguiente.

El niño vive confiando en sus padres, en él no existen esas preguntas de desconfianza.

El niño es una esponja, absorbe todo lo que sucede a su alrededor. Si sus padres son amorosos, aprenderá a amar; si sus padres son caritativos, aprenderá a compartir; si sus padres le enseñan a amarme, él enseñará a sus hijos lo mismo y vivirán en la Luz de la Verdad.

padre-enseñando-hijo

Pero ¿Cuántos padres hay que se preocupen por dar un buen ejemplo de amor a sus hijos? ¿Cuántos padres hay que sean ellos verdaderos maestros, porque vivan frente a sus hijos y ante los demás, el amor que Yo Vuestro Padre les di en sus corazones y que Mi Hijo Jesucristo les llevó a la Tierra?

¿Cuántos padres hay que evitan que sus hijos no se llenen su mente y su corazón de suciedad, de las porquerías que Mí enemigo ha logrado que se vean a través de la televisión y del cine?

A todos los Padres:

El compromiso que tenéis de preparar unos nuevos hijos míos, es muy grande.

No sólo los deberéis preparar para que puedan desarrollar los dones propios que concedo para su subsistencia en la Tierra; sino más importante aún: los dones que concedo a cada alma para que Me Lleve, Me transmita, Me viva…

Y lo más primordial: que pueda volver a Mí, que regrese a la Casa Paterna al acabar su misión en la Tierra.

Os lo vuelvo a repetir, el niño se alimenta de amor, vive y crece del ejemplo que primeramente ve a través de sus padres. Yo os he dado a Mis pequeños para que Me los preparéis en el amor y ¿Qué hacéis una gran mayoría de vosotros?

Os quitáis del compromiso, si no totalmente, sí parcialmente y para que “no molesten” o “me dejen descansar un rato”, prendéis la televisión.

Hijos Míos, si aún a vosotros os hacen daño, grave daño a vuestras almas la gran mayoría de programas que se proyectan. ¿Qué no va a suceder en esa pura y pequeña almita, que en vez de recibir su alimento de amor, de compañía de sus padres, de juego, de buen ejemplo?

Reciben en cambio violencia, fealdades, aberraciones y hasta ataques a su propio Dios.

Mi Hijo os lo dijo “Dejad que los niños se acerquen a Mí, porque de ellos es el Reino de los Cielos”. ¿Me estáis preparando niños para que se puedan acercar a Mí amorosamente y sin miedos. Y además limpios de corazón?

¿O Me estáis preparando niños que no Me amen, que no les importe Mi Presencia en sus vidas. Que estén llenos de violencia y odios, que no busquen la trascendencia de sus almas?

padre e hijo orando

Vosotros mismos padres, deberíais ser como los niños aún siendo adultos.

Yo sigo siendo vuestro Padre no importa la edad que tengáis.

El niño tiene fé plena en sus padres, en que de ellos van a obtener todo, pero principalmente, el amor, ¿Vosotros lo tenéis?

Pero no vuestra concepción de amor, sino Mi concepción de AMOR que incluye respeto, cariño, donación sincera, comprensión. Un niño tiene confianza plena en sus padres, sabiendo que pase lo que pase, sus padres no le fallarán. ¿Vosotros la tenéis en Mí, Vuestro Padre?

FERVOR

El niño busca siempre los brazos de sus padres tan pronto se ve atacado de algo que no conoce, o cuando siente cansancio, frío o algún problemita que aparece de acuerdo a su edad. ¿Vosotros hacéis conmigo lo mismo?

El niño vive en la humildad, vive en la total aceptación de lo que sus padres le dan y no se pone a pensar si le estarán dando la leche de la mejor calidad o si el biberón es de los más caros.

O si la ropita que trae sea la más fina o si la camita en la que duerme sea construida con las más finas maderas.

Ellos sólo absorben una sola cosa: el amor con que todo esto es dado a ellos. El amor con que los vestís, ya sea con “trapitos” regalados o con sedas importadas.

Es la alegría de los padres al vestirlo. Es el amor de ellos al abrazarlo. Es en una palabra, la vida de amor en lo que reciben de sus padres lo que más les importa.

No lo fino o pobre que lleven encima. Sed humildes, sed esponjas de amor igual que ellos.

Yo les transmití Mi Amor a través de Mi Hijo, seguid pues Su Ejemplo.

Yo soy un Padre Providente y os lo dijo Mí Hijo:

“Si a las aves del Cielo, a los peces del mar no les falta alimento y hasta a las flores las viste mejor que los mejores vestidos de la corte de Salomón, que no hará y dará a vosotros que sois sus Hijos”.

Mateo_6_26

Hijos Míos, sed como niños y tendréis Mí Reino. Un niño obediente realiza las órdenes de sus padres sin preguntarse nada, porque si ha recibido amor, buen ejemplo y cuidados de parte de ellos, entonces el niño confía en que lo que va a realizar será bueno para él y para los demás.

Y Yo ahora os pregunto hijos Míos, ¿No habéis recibido de Mí, Amor a manos llenas?

¿No habéis recibido de Mí, buen ejemplo a través de Mi Hijo Jesucristo?

clip_image002_0001

¿No habéis recibido de Mí, cuidados de toda especie a través de toda vuestra vida?

Cuando os mantenéis en Mi Amor y en Gracia de alma y hacéis lo que os mando a través de Mis Mandamientos, os estáis comportando como Mis verdaderos hijos y Yo no puedo menos que derramar Mis Dones y bendiciones sobre vosotros y vuestras familias.

Un padre tiene a sus hijos “consentidos”, pero nunca desprecia, ni aparta a aquellos que no se comportan correctamente. Si realmente son buenos padres, pondrán más empeño en su educación, en sus necesidades amorosas, en su vida de relación ante los demás.

¿Si vosotros siendo imperfectos y cuando sois buenos padres, os dais hasta la fatiga, hasta el cansancio, que dais quizá hasta vuestra vida por ver a vuestros hijos sanos de cuerpo y alma; que no daré Yo que Soy Vuestro Dios, Vuestro Padre, el Amor por excelencia y perfección?

Hijos Míos, sed como niños y preparad a vuestros hijos a ser como niños ante Vuestro Padre Dios y así todos vosotros tendréis el Reino de Dios, Mi Reino, como premio.

Mis pequeños, qué debe significar para vosotros la maternidad y la paternidad. Debéis entender por ello, vida, producción de vida, se os ha dado el don de la vida, pero también os he dado el don de dar vida, que eso es más importante, Mis pequeños.

Vinisteis a la Tierra a servirMe con el don de la vida, Mi Presencia debe estar en vosotros, que ésa es la Vida, la Verdadera Vida que debéis dar a vuestros hermanos.

Pero con el Sacramento del Matrimonio recibís el Don de dar la vida.

descuentos-en-el-corte-ingles-para-familias-numerosas1

Os dais por los demás y además creáis nueva vida, que es un don grandísimo, una belleza excelsa.

El dar vida es lo que Yo deseo de cada uno de vosotros, así como Yo os he dado vida, vosotros dais vida, continuáis la Creación.

Mis pequeños, como padres, como productores de vida, debéis dar vida no solamente física, que eso es relativamente fácil.

amamantar

Lo más difícil es dar y el darse, para que ése cuerpecito tenga la vida espiritual que lo va a engrandecer ante Mis Ojos y ante los ojos de vuestros hermanos.

Una presencia humana en un principio, puede agradar a muchos con sus palabras, pero cuando conocéis el corazón, su manera de pensar y de ser, la presencia humana sale sobrando; es secundaria, el exterior no va a ser nunca tan grande como el interior.

Los valores que se tengan interiormente, los dones que os he dado y que se han puesto a producir, a multiplicarse para ayudar a vuestros hermanos, para darles también vida espiritual. Eso es lo que hace a un hombre grande ante Mis Ojos y ante el mundo.

Es el valor interno, es ésa vida que os enseñó Mi Hijo lo que hace que valga un alma, es el Amor, el Verdadero Amor que solamente puede salir del Cielo y fluir por las almas. Eso es lo que vale en cada uno de vosotros.

Fuisteis creados por el Dios Amor que Soy Yo. Fuisteis creados para dar vida a la Creación a través del Amor.

Sois preparados durante vuestra vida con las Palabras de Amor y Sabiduría que os dio Mi Hijo y sois recompensados al final de vuestra vida con el Reino del Amor.

¿Qué más queréis Mis hijos, qué más queréis? Que todo es Amor en Mí y todo ése Amor debe fluir a través de vosotros.

familia cristiana

No desperdiciéis, Mis pequeños, la oportunidad de enamorar al mundo con Mi Presencia, con Mi Vida, con Mis Enseñanzas, con Mi Amor.

Tomad Mi Presencia en vosotros, por eso os he pedido que os olvidéis de vosotros mismos para que Mi Presencia esté en vosotros y de ésta forma vayáis regresando a la Creación, a lo que fue en un Principio, vida de Amor, vida en plenitud, vida santa para todos vosotros.

Mis pequeños, Sois Mis instrumentos y debéis ser instrumentos perfectos. Instrumentos de amor.

Ciertamente estos tiempos de obscuridad son difíciles para transmitir los valores espirituales, por eso estáis en la Gran Lucha. Lucha tremenda de valores.

Los valores satánicos tratando de destruir los valores Divinos y el principal valor Divino, es Mi Amor.

Ved hacia un lado y hacia otro y veréis cómo se ataca lo Mío, lo que viene de Mí, lo que es para vuestro crecimiento y vuestra santificación.

Debéis luchar, Mis pequeños, luchar, no para imponer, sino para dejar, con vuestro ejemplo, así como Mi Hijo os dejó, con docilidad, con entrega, con Sabiduría, lo que viene de Mí.

Sed los verdaderos seguidores de Mi Hijo, que Él tomó de Mí todo para dároslo a vosotros, no despreciéis los Bienes del Cielo, defendedlos hasta con vuestra propia vida, porque ésos Bienes son los que viviréis eternamente si os mantenéis en Mi línea de Amor.

Os amo infinitamente, Mis pequeños y os pido que sigáis manteniendo ésa maternidad y ésa paternidad, ésa transmisión de vida hacia los vuestros, pero Mi Verdadera Vida, la Vida en el Amor.

Yo os bendigo en Mi Santo Nombre, en el de Mi Hijo y en el del Amor Infinito del Espíritu Santo.

Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sí Mis pequeños, estoy con vosotros y estoy llorando con vosotros. Cuando viví sobre la Tierra, Yo pude confirmar con Mi Vida, todos ésos errores en los que cae el hombre y en los que seguís cayendo.

Ciertamente todavía no tenían Mi Predicación, pero tenían la predicación de los Profetas y los Mandamientos.

El hombre sigue cayendo en el pecado, el hombre sigue cayendo en el mal.

Os ha llevado el Maligno nada más a buscar lo material. Os seguís quejando del mal alrededor del mundo y no os dais cuenta que la causa de ello, sois vosotros mismos; no Nosotros, en Nuestra Santísima Trinidad.

¿Cómo exigís lo que no habéis dado? No habéis llenado los corazones de vuestros hijos con Mis Palabras, con Mi ejemplo.

No les habéis dado vida espiritual.

No los habéis preparado para la vida, para la gran lucha que tiene que tener el alma desde que viene a la Tierra.

Lucha contra las pasiones. Lucha contra la maldad. Lucha contra el egoísmo. Lucha contra el Demonio.

Lucha contra uno mismo, en vuestro egoísmo, en vuestra concupiscencia.

Traéis los hijos al mundo, pero no los protegéis con Mi Gracia.

Todos los actos religiosos que son grandes para el hombre, los volvéis solamente una simple reunión social y ahí termina vuestra preocupación por ellos.

No los mantenéis a ellos en un crecimiento espiritual constante, porque vosotros mismos carecéis de él.

Os habéis apartado de vuestras responsabilidades y por negligencia no habéis crecido vosotros. Y no os dais cuenta del daño que les estáis haciendo a vuestros propios hijos.

Exigís mucho y no estáis dando nada.

Queréis grandes ciudadanos y vosotros los habéis destruido desde el seno del hogar.

La Sabiduría Divina que debiera existir en cada ser, vosotros la negáis; porque no la queréis aceptar, no la queréis transmitir, porque vosotros ya no la quisisteis vivir ni la pedisteis para vosotros mismos.

Me culpáis a Mí vuestro Dios, de vuestras infidelidades, de vuestras necedades, de vuestra negligencia, de vuestra materialidad.

Os interesa vivir solamente para el mundo y queréis que el mundo os consienta, pero el Mundo también os pide que deis.

Que deis de vuestra parte para que se siga destruyendo la espiritualidad, porque al vivir para el mundo, estáis viviendo para Satanás y él también exige de vosotros; exige destrucción, exige mal ejemplo, exige pecado, exige maldad, exige separación de Mí, vuestro Dios.

Habla La Santísima Virgen,

Hijitos Míos, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María. La maternidad es un don Divino, es una Gracia muy grande que Nuestro Padre Dios y Creador de todas las cosas os concede a vosotras, Mis hijas, ayudadas por quienes deben ser vuestros esposos en el Sacramento del Matrimonio.

Y hago hincapié en esto Mis pequeños, porque todos aquellos pequeñitos Míos nacidos bajo el Sacramento del Matrimonio, son bendecidos y es la forma Divina de transmisión de vida.

Satanás, Mi enemigo y el vuestro, se ha encargado de destruir los valores espirituales, los valores Divinos que os ha dado Nuestro Dios.

No queréis mantener ésa vida Sacramental del Matrimonio.

Vivís amores libres y pecaminosos y todo por no mantener el compromiso Divino y siendo cobardes para mantener ése compromiso con Nuestro Dios y Creador.

Os sentís libres cuando queréis uniros a un hombre o a una mujer y no tener la Bendición Sacramental del Matrimonio.

Y no Mis pequeños, cuando actuáis así estáis más atados al pecado y a la maldad que cuando estáis unidos en Matrimonio, con el Sacramento.

Y así obtenéis libertad, porque estando con Nuestro Dios, vosotros estaréis siempre en libertad, porque estaréis recibiendo Sus Bendiciones, Su apoyo, Su guía amorosa, Sabiduría e inteligencia, estaréis recibiendo innumerables dones y capacidades, porque todo aquel que está en Dios y vive para Dios, Él os protege; porque Él quiere mantener el Cielo en la Tierra.

Cuando hacéis vuestra voluntad, voluntad pecaminosa, no recibís las Bendiciones que debieron haber sido vuestras si actuarais en el Bien.

¡Cuánta maldad hay ahora en vuestros corazones! Egoísmo, falta de conciencia.

Así ésas creaturitas que estáis trayendo a la vida realmente están muertas. Muertas a la Gracia, muertas a las Bendiciones de Nuestro Dios.

Luego tenéis la cobardía de romper aún más ésos lazos naturales, porque no queréis tener compromisos y ésas creaturitas seguirán sufriendo más.

Llegaron a la vida de forma pecaminosa, las abandonáis y seguirán sufriendo por vuestra maldad.

Y eso si las dejáis nacer.

Porque muchas veces también por cobardía, por no tener ésa valentía de aceptar vuestra responsabilidad ante vuestro Dios y ante ésas creaturitas que estáis trayendo; no las dejáis nacer y las matáis en el vientre de su propia madre.

Os volvéis asesinos dobles: matáis el cuerpo, matáis el alma.

Tanta maldad está produciendo ahora el hombre, que todo éste clamor que se oye en el Cielo, hace que ésas almas lloren y pidan Justicia por la maldad de sus progenitores.

Mis pequeños, todo éste dolor y toda ésta sangre, tendrá que terminar, estáis asesinando, estáis destruyendo la vida que tanto vale ante los Ojos de Nuestro Padre y Nuestro Dios.

Orad mucho, Mis pequeños y reparad, porque grandes males se os vendrán sobre la Tierra con tantos asesinatos que estáis provocando alrededor del mundo.

Tened cuidado, Mis pequeños, porque estáis retando a vuestro Dios. Pedid perdón, arrodillaos ante Él, haced penitencia, reparad tanto mal de vuestros hermanos y de vuestros propios males.

Venid a Mí, Mis pequeños que Yo os llevaré a Mi Hijo, arrepentíos de corazón, arrepentíos de corazón, para que alcancéis la paz en vuestro interior.

Orad, orad por vuestros hermanos y ayudadles, ayudadles, Mis pequeños a reparar su maldad.

BarraCatolicaCTV_12a

http://www.diospadresemanifiesta.com/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s