JOSE LUIS BELMONTE.

CRISTO JESÚS

CIUDAD DE AVELLANEDA – PROVINCIA DE BUENOS AIRES – REPÚBLICA ARGENTINA

Hijos Míos,
Os pido a cada uno de vosotros que aprendáis a vivir de Mi misericordia, tenéis que aceptarlo todo con infinito amor y total humildad. Os digo esto porque están muy cercanos los días en que tendréis que suplicar e implorar al cielo que os haga llegar el pan de cada día. Hijitos Míos, los días de vuestra purificación ya están tocando a la puerta, ya os hemos hablado a través de Mi Madre, de Mis advertencias, de nuestros pedidos dados desde lo más puro de nuestros Corazones, con el amor y la pena que envuelven nuestros Corazones al veros que no escucháis y no queréis oír nuestras voces llamándolos a abrazar vuestras cruces y a hacer una profunda conversión en vuestras vidas, limpiando vuestros corazones y vuestras almas de toda mancha de pecado. Pobres, amados hijitos Míos, si no cambiáis todos vosotros, si no volvéis tras los pasos, si no volvéis a la oración, muchos de vosotros, cuando despertéis, ya ha de ser tarde, amados hijitos, para muchos de vosotros, habrá pasado el tiempo y todo porque no queréis oír nuestras voces, porque no os detenéis y porque muchas veces no podéis comprender que os hablamos a través de aquellos hijos e hijas elegidos en vuestros continentes para que comiencen todos juntos y unidos a vivir una nueva vida. Vosotros no os dais cuenta que la inmensa oscuridad, la larga noche, os va a envolver y muchos de vosotros no estáis y nunca os preparasteis, os digo y os llamo a la reflexión, y os digo que os acordéis cada uno de vosotros que la noche es justicia y vosotros siguen en las pequeñeces y en el camino equivocado que nada tiene que ver con el amor de nuestros Corazones, vuestra fe, no en todos pero en una gran cantidad de mis pequeños, se encuentra perdida y hasta abandonada, y eso no os deja poner a pensar que el Hijo del hombre os está llamando para que escuchéis sus palabras, para que le permitáis tomaros de la mano y guiaros por el sendero de la paz, la misericordia y el amor, en la total unidad de todos vosotros, amados hijos Míos. Yo siempre me encuentro entre vosotros llamándolos, no muchos escucháis Mi voz y no me abren vuestros corazones, aquellos que lo hagáis, entraré en cada uno de ellos y caminaremos unidos por el sendero de la paz.
Si pudierais ver el inmenso dolor que siento al ver a tantísimos hijos que deambulan sin DIOS, sin ley. No os dais cuenta que cuando lleguen los días de Mi justicia, cada uno de ellos serán los primeros en caer, y ese es el inmenso dolor que traspasa Mi Inmaculado Corazón. Oh, hijos Míos, oh Tierra Prometida, tenéis que prepararte para los momentos de dolor porque tendréis que ver a muchos de Mis hijitos que han de caer en vuestras entrañas. Cuánto dolor, cuánta desolación, si cada uno de vosotros comprendierais y os dierais cuenta cuánto hubiera querido que todo fuera diferente, amados hijos, que escucharais Mi voz, que estuvierais a Mi lado, que vinierais a Mi morada, que me contarais vuestras penas y dolores, que confiarais y fuerais verdaderos hijos, que no os apartarais de Mi morada y vivierais en armonía, paz y en total unidad con todos los pueblos y naciones, con toda la Madre Naturaleza, con vuestros Pastores y escucharais la voz de Mi amado Hijo, vuestro Papa. Pero lamentablemente no lo habéis hecho y Yo me cansé de tocar vuestros corazones y nunca sentí de muchos de vosotros respuesta alguna a mis súplicas y pedidos, pequeños Míos, muchos de vosotros me negasteis y me negáis, me dejasteis solo y os marchasteis, me disteis la espalada y me injuriasteis y otros os reísteis de Mí, pero el dolor más inmenso es de aquellos, que fueron la gran mayoría, que no creyeron y os dejaron llevar por el ángel desterrado, por las fuerzas del mal, por los falsos profetas, por todos aquellos que os separan cada día más y más de mi Inmaculado Corazón. Por ello, en un corto tiempo, el ángel de la muerte ha de enlutar toda la creación. No quiero, no lo deseo y a través de Mis palabras hoy estoy dándoles una nueva oportunidad para que reflexionéis todos vosotros, todos aquellos que no creéis y que volváis, que comencéis a cambiar vuestra forma de proceder y de vivir. Qué estáis esperando, hijos Míos, qué os pasa que os impide pedir perdón, todavía hay misericordia, no dejéis que se agote, os ruego y os pido, venid a Mí con un corazón contrito y humillado, dejad de lado todo ese proceder que habéis tenido hasta este tiempo y con él vuestra forma de proceder. Comenzad a buscar el sendero de la luz y cumplid con cada uno de los preceptos, tenéis que retomar de vuelta la senda que, tened la más plena seguridad, os conducirá a Mi Casa, y cuando estéis allí, estaréis a salvo, os aseguro, hijitos Míos. No podéis seguir viviendo una vida de pecado, porque si siguen llevando esa vida, os puedo asegurar que os ha de llevar a la muerte. Os pido que os acordéis que Yo soy el camino, la verdad y la vida, nunca os olvidéis que soy la Misericordia y que siempre os la he querido entregar a todos vosotros si cada uno de vosotros os apartáis de vuestro mal proceder, si dejáis de lado la mentira, la maldad, el odio, el rencor, la envidia y la ambición. Por ello escuchadme, no deseo, no quiero vuestras muertes, os ruego recapacitad de inmediato, porque si no, hijitos Míos, en el lugar donde irán vuestras almas tendréis los más terribles tormentos y dolores, dolor y más tormento y ha de ser por toda la eternidad. Por eso es que Mi dolor cada día es más y más intenso y no me complazco viéndolos morir. Estoy llamándolos, estoy tocando cada uno de vuestros corazones, os ruego a todos que me permitáis ingresar, si lo hacéis, he de cenar con ellos y os he de dar de beber del agua de la Vida Eterna. Abridme, os ruego, hijos Míos, Yo soy vuestro Maestro, el que os llama, el que toca cada uno de vuestros corazones, el que no quiere dejaros perderos en la inmensa oscuridad y el dolor. No me dejéis fuera, no me hagáis seguir esperando porque los tiempos se acortan y a través mío tendréis vuestra salvación y vuestra vida. Yo os aseguro que soy el camino que siempre os ha de conducir a las puertas de Mi nueva creación, abridme, os ruego, os suplico, y dejadme pasar, quiero hablar con cada una de Mis ovejas y mucho más con aquellas ovejas que son rebeldes. Sólo quiero hoy pediros un poco de vuestro tiempo para entregaros toda la Llama del Amor de Mi Inmaculado Corazón y Mi salvación a cada uno de vosotros. Quiero que comprendáis, hijos Míos, que quien hoy os habla y que está llamando a cada uno de vosotros desde su Corazón soy Yo, vuestro Padre JESÚS, hijitos Míos, amados hijos Míos, a través del Sacramento, soy el Buen Pastor, quien quiere guiaros y cuidaros a cada uno, quien desea que volváis al sendero y que volváis junto a vuestros Pastores y que os convirtáis en verdaderos Apóstoles de la Palabra, Misioneros de la Paz, la Misericordia y el Amo, y Peregrinos de la Palabra.
Hijo, os pido que este mensaje sea dado al mundo y decidle a Mis Hijos Predilectos, a quienes dieron sus votos, que vuelvan a estar al lado de todos los rebaños, que me acompañen, que vuelvan a la humildad y al amor y que sean verdaderos Pastores de Mi inmenso rebaño.
OS AMO, oíd la voz de Mi Madre a través de los mensajes dados al mundo y caminad de su mano, no la hagáis seguir sufriendo, no hagáis que su Corazón llore lágrimas de sangre por veros tan apartados de nuestra morada. Os amamos.

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