EUCARISTIA ES EL CORAZON DE DIOS.

Dice Jesús:

“En el otro encuentro eucarístico te hice ver qué es la Eucaristía. Hoy te mostraré otra verdad eucarística: Si Eucaristía es el corazón de Dios. María es el sagrario de ese Corazón.

Mira a mi Madre, vivo sagrario eterno al que bajó el Pan que viene del Cielo. Quien me quiera encontrar, pero con la plenitud de mis dotes, debe buscar mi Majestad, mi Poder y mi Divinidad en la dulzura, en la pureza, en la caridad de María. Ella es la que hace de su corazón el Sagrario para el corazón de su Dios y vuestro Dios.

Es opinión difundida que mi Madre sufrió tan sólo

moralmente.

No.

La Madre de los mortales conoció todo género de dolores

El Cuerpo del Señor hízose cuerpo en el seno de María y es mi Madre la que, con una sonrisa, os lo presenta como si os ofreciese a su Infante amantísimo acostado en la cuna de su purísimo y maternal corazón. Constituye un gozo para María en el Cielo el daros a su Niño y su Señor. Con el Hijo os da su corazón sin mancha, ese corazón que amo y sufrió en una medida infinita. Es opinión difundida que mi Madre sufrió tan sólo moralmente. No. La Madre de los mortales conoció todo género de dolores. No porque los mereciera. Era inmaculada y no le correspondía a Ella la herencia dolorosísima de Adán. Ahora bien, por ser Corredentora y Madre de todo el género humano, debía apurar el sacrificio hasta el fondo y en todas sus formas. Por tanto, como mujer, sufrió las inevitables molestias de toda mujer que engendra una criatura; sufrió las fatigas de la carne abrumada por mi peso, sufrió al darme a luz, sufrió en la precipitada fuga, sufrió por la falta de alimentos, sufrió calor, frío, sed, hambre, pobreza, cansancio. ¿Por qué no había de sufrir cuando Yo, el Hijo de Dios, estuve sujeto a los sufrimientos propios de la naturaleza humana?

La santidad y la redención se entienden y compaginan

de mil maneras, hasta con los dolores de muelas,

por ejemplo

Ser santos no quiere decir hallarse exentos de las miserias de la materia. Ser redentores, por tanto, quiere decir estar particularmente sujetos a las miserias de la carne dotada de sensibilidad dolorífica. La santidad y la redención se entienden y compaginan de mil maneras, hasta con los dolores de muelas, por ejemplo. Basta para ello con que el hombre haga de las miserias de la carne arma de mérito y no de pecado.

Yo y María hicimos de las miserias de la naturaleza humana otros tantos medios de redención para vosotros. Aún ahora sufre mi Madre cuando os ve tan sordos a la gracia y tan rebeldes contra Mí. Santidad, vuelvo a repetirlo, no quiere decir exclusión del dolor, antes al contrario, quiere decir aceptación del dolor.

¡Nunca se os pasa por el pensamiento dar gracias a María

en cuyo seno me hice carne!

Da pues gracias a María que te me da con sonrisa maternal a cambio de todo el dolor que el ser mi Madre le reportó. ¡Nunca se os pasa por el pensamiento dar gracias a María en cuyo seno me hice carne! La carne que ahora os doy como alimento para la vida eterna.”

Soy yo ahora la que explico.

me parecía ver a Jesús, no al lado de mi lecho sino al fondo,

en el momento mismo que El me daba la sagrada forma

Soy yo ahora la que explico. El domingo, no, mejor dicho, el viernes, día 18, parecíame ver a Jesús al lado de mi lecho. Le hice señas, mas nada repuso. El domingo, día 20, antes de que usted (Padre Migliorini) viniese, mientras estaba y después de su venida para la Comunión, me parecía ver a Jesús, no al lado de mi lecho sino al fondo, en el momento mismo que El me daba la sagrada forma. Mas no tenía copón en la mano. Lo que tenía era su Corazón que me lo daba como partícula arrancándoselo del pecho. Era de una majestad y de una dulzura infinitas. Después me explicó el significado de la visión, que lo habrá encontrado en el cuaderno en la fecha del 20 de junio.

Esta mañana veo a la Señora

Esta mañana veo a la Señora. Aparece sentada, sonriendo con amor y tristeza al mismo tiempo. Lleva un manto oscuro que le baja desde la cabeza, abierto sobre el vestido también oscuro tirando a marrón. Una cinta oscura le ciñe el talle. Aparecen tres tonalidades de marrón. En la cabeza, bajo el manto, debe tener un velo blanco por cuanto entreveo un ribete estrecho del mismo.

lo que constituye lo más admirable de la visión-

es que, a través de las Especies

(que aparecen aquí como un cuarzo bellísimo, pues si bien

son pan, parecen cristal brillante)

aparezca un niño hermosísimo:

El Niño-Dios hecho carne.

En medio del pecho resplandece una Hostia bellísima de gran tamaño. Y -lo que constituye lo más admirable de la visión- es que, a través de las Especies (que aparecen aquí como un cuarzo bellísimo, pues si bien son pan, parecen cristal brillante) aparezca un niño hermosísimo: El Niño-Dios hecho carne.

inclina su rostro y su mirada en adoración sobre la Hostia

que centellea en su pecho. En su pecho, no sobre su pecho

La Señora, extendiendo los brazos para tener abierto el manto, me mira y, a seguido, inclina su rostro y su mirada en adoración sobre la Hostia que centellea en su pecho. En su pecho, no sobre su pecho. Es como si mediante místicos rayos X yo pudiese ver en el pecho de María, o mejor, es como si unos rayos X hiciesen parecer al exterior lo que está dentro de María, cual si Ella tuviese un cuerpo transparente. No sé explicarlo.

Esto es, en suma, lo que yo veo y Jesús me explica. La Virgen no habla. Se limita a sonreír. Mas su sonrisa es elocuente como mil palabras y más aún.

¡Cómo me gustaría saber pintar para hacerle una copia

y mostrársela! Y más que nada querría hacerle ver

las variadas tonalidades de luz

¡Cómo me gustaría saber pintar para hacerle una copia y mostrársela! Y más que nada querría hacerle ver las variadas tonalidades de luz. Son tres: una, de cierta moderada suavidad, constituida por el cuerpo de María, es la envoltura exterior y protectora de la segunda, radiante y viva luminosidad compuesta por la Hostia de gran tamaño. Una luz victoriosa diría expresándolo en lenguaje humano que hace de envoltura interior al Joyel divino que refulge como fuego líquido con una belleza indescriptible y que es, en su infinita belleza, infinitamente dulce, puesto que es el pequeño Jesús que sonríe con todas sus carnecitas tiernas e inocentes por su naturaleza divina y por su edad infantil.

El tercero es un esplendor velado por los otros dos esplendores que, para describirlo, no encuentro con qué compararlo. Para ello habría de pensar en el solo, en la luna y en las estrellas; tomar las diversas luces de todos los astros, formar con todas ellas un único haz de luz y esto daría una pálida semejanza de cuanto ve mi corazón en ese momento feliz. ¿Qué será pues el Paraíso inundado de semejante luz?

De igual manera, no hay nada que, por similitud, pueda expresar la dulzura de la sonrisa de María. Regia, sana, casta, amorosa, doliente, insinuante, acogedora… son palabras que dicen como uno cuando debería decir como mil para acomodarse a lo que es aquella sonrisa virginal, materna y celestial.

C-43. 110-113

A. M. D. G.
DADO A MARIA VALTORTA. CUADERNOS.

Dice Jesús:

“En el otro encuentro eucarístico te hice ver qué es la Eucaristía. Hoy te mostraré otra verdad eucarística: Si Eucaristía es el corazón de Dios. María es el sagrario de ese Corazón.

Mira a mi Madre, vivo sagrario eterno al que bajó el Pan que viene del Cielo. Quien me quiera encontrar, pero con la plenitud de mis dotes, debe buscar mi Majestad, mi Poder y mi Divinidad en la dulzura, en la pureza, en la caridad de María. Ella es la que hace de su corazón el Sagrario para el corazón de su Dios y vuestro Dios.

Es opinión difundida que mi Madre sufrió tan sólo

moralmente.

No.

La Madre de los mortales conoció todo género de dolores

El Cuerpo del Señor hízose cuerpo en el seno de María y es mi Madre la que, con una sonrisa, os lo presenta como si os ofreciese a su Infante amantísimo acostado en la cuna de su purísimo y maternal corazón. Constituye un gozo para María en el Cielo el daros a su Niño y su Señor. Con el Hijo os da su corazón sin mancha, ese corazón que amo y sufrió en una medida infinita. Es opinión difundida que mi Madre sufrió tan sólo moralmente. No. La Madre de los mortales conoció todo género de dolores. No porque los mereciera. Era inmaculada y no le correspondía a Ella la herencia dolorosísima de Adán. Ahora bien, por ser Corredentora y Madre de todo el género humano, debía apurar el sacrificio hasta el fondo y en todas sus formas. Por tanto, como mujer, sufrió las inevitables molestias de toda mujer que engendra una criatura; sufrió las fatigas de la carne abrumada por mi peso, sufrió al darme a luz, sufrió en la precipitada fuga, sufrió por la falta de alimentos, sufrió calor, frío, sed, hambre, pobreza, cansancio. ¿Por qué no había de sufrir cuando Yo, el Hijo de Dios, estuve sujeto a los sufrimientos propios de la naturaleza humana?

La santidad y la redención se entienden y compaginan

de mil maneras, hasta con los dolores de muelas,

por ejemplo

Ser santos no quiere decir hallarse exentos de las miserias de la materia. Ser redentores, por tanto, quiere decir estar particularmente sujetos a las miserias de la carne dotada de sensibilidad dolorífica. La santidad y la redención se entienden y compaginan de mil maneras, hasta con los dolores de muelas, por ejemplo. Basta para ello con que el hombre haga de las miserias de la carne arma de mérito y no de pecado.

Yo y María hicimos de las miserias de la naturaleza humana otros tantos medios de redención para vosotros. Aún ahora sufre mi Madre cuando os ve tan sordos a la gracia y tan rebeldes contra Mí. Santidad, vuelvo a repetirlo, no quiere decir exclusión del dolor, antes al contrario, quiere decir aceptación del dolor.

¡Nunca se os pasa por el pensamiento dar gracias a María

en cuyo seno me hice carne!

Da pues gracias a María que te me da con sonrisa maternal a cambio de todo el dolor que el ser mi Madre le reportó. ¡Nunca se os pasa por el pensamiento dar gracias a María en cuyo seno me hice carne! La carne que ahora os doy como alimento para la vida eterna.”

Soy yo ahora la que explico.

me parecía ver a Jesús, no al lado de mi lecho sino al fondo,

en el momento mismo que El me daba la sagrada forma

Soy yo ahora la que explico. El domingo, no, mejor dicho, el viernes, día 18, parecíame ver a Jesús al lado de mi lecho. Le hice señas, mas nada repuso. El domingo, día 20, antes de que usted (Padre Migliorini) viniese, mientras estaba y después de su venida para la Comunión, me parecía ver a Jesús, no al lado de mi lecho sino al fondo, en el momento mismo que El me daba la sagrada forma. Mas no tenía copón en la mano. Lo que tenía era su Corazón que me lo daba como partícula arrancándoselo del pecho. Era de una majestad y de una dulzura infinitas. Después me explicó el significado de la visión, que lo habrá encontrado en el cuaderno en la fecha del 20 de junio.

Esta mañana veo a la Señora

Esta mañana veo a la Señora. Aparece sentada, sonriendo con amor y tristeza al mismo tiempo. Lleva un manto oscuro que le baja desde la cabeza, abierto sobre el vestido también oscuro tirando a marrón. Una cinta oscura le ciñe el talle. Aparecen tres tonalidades de marrón. En la cabeza, bajo el manto, debe tener un velo blanco por cuanto entreveo un ribete estrecho del mismo.

lo que constituye lo más admirable de la visión-

es que, a través de las Especies

(que aparecen aquí como un cuarzo bellísimo, pues si bien

son pan, parecen cristal brillante)

aparezca un niño hermosísimo:

El Niño-Dios hecho carne.

En medio del pecho resplandece una Hostia bellísima de gran tamaño. Y -lo que constituye lo más admirable de la visión- es que, a través de las Especies (que aparecen aquí como un cuarzo bellísimo, pues si bien son pan, parecen cristal brillante) aparezca un niño hermosísimo: El Niño-Dios hecho carne.

inclina su rostro y su mirada en adoración sobre la Hostia

que centellea en su pecho. En su pecho, no sobre su pecho

La Señora, extendiendo los brazos para tener abierto el manto, me mira y, a seguido, inclina su rostro y su mirada en adoración sobre la Hostia que centellea en su pecho. En su pecho, no sobre su pecho. Es como si mediante místicos rayos X yo pudiese ver en el pecho de María, o mejor, es como si unos rayos X hiciesen parecer al exterior lo que está dentro de María, cual si Ella tuviese un cuerpo transparente. No sé explicarlo.

Esto es, en suma, lo que yo veo y Jesús me explica. La Virgen no habla. Se limita a sonreír. Mas su sonrisa es elocuente como mil palabras y más aún.

¡Cómo me gustaría saber pintar para hacerle una copia

y mostrársela! Y más que nada querría hacerle ver

las variadas tonalidades de luz

¡Cómo me gustaría saber pintar para hacerle una copia y mostrársela! Y más que nada querría hacerle ver las variadas tonalidades de luz. Son tres: una, de cierta moderada suavidad, constituida por el cuerpo de María, es la envoltura exterior y protectora de la segunda, radiante y viva luminosidad compuesta por la Hostia de gran tamaño. Una luz victoriosa diría expresándolo en lenguaje humano que hace de envoltura interior al Joyel divino que refulge como fuego líquido con una belleza indescriptible y que es, en su infinita belleza, infinitamente dulce, puesto que es el pequeño Jesús que sonríe con todas sus carnecitas tiernas e inocentes por su naturaleza divina y por su edad infantil.

El tercero es un esplendor velado por los otros dos esplendores que, para describirlo, no encuentro con qué compararlo. Para ello habría de pensar en el solo, en la luna y en las estrellas; tomar las diversas luces de todos los astros, formar con todas ellas un único haz de luz y esto daría una pálida semejanza de cuanto ve mi corazón en ese momento feliz. ¿Qué será pues el Paraíso inundado de semejante luz?

De igual manera, no hay nada que, por similitud, pueda expresar la dulzura de la sonrisa de María. Regia, sana, casta, amorosa, doliente, insinuante, acogedora… son palabras que dicen como uno cuando debería decir como mil para acomodarse a lo que es aquella sonrisa virginal, materna y celestial.

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6 comentarios sobre “EUCARISTIA ES EL CORAZON DE DIOS.

  1. CM 4: SÉ MISERICORDIOSO Y AMA
    DADO A CATALINA RIVAS.
    (ante el SS.mo Sacramento)
    Amada mía, haz de tu corazón un brasero de amor para cobijar a tu Dios. Quiero hablarte de mi Misericordia, quiero enseñarte Misericordia, quiero que tú prediques mi Misericordia, pero para hablar de ello, necesitas sentir amor, hablar de él porque no puede conocer la Misericordia quien no ame.

    Si tú amas es porque Yo te amé primero, así como Yo soy el Amor, quien sabe amar permanece en Mí y Yo en él. Mi Padre no me envió como ofrenda porque ustedes me hubiesen amado, sino porque mi Padre es Amor y Yo soy uno con mi Padre, por tanto, entiende que nada es más dulce que el amor, porque procede de quien es el autor de todo.

    De modo que, si tú quieres ser misericordiosa con tu hermano, tienes que amar primero a esa persona y ser compasiva con ella y si quieres tener Misericordia, debes dejarte amar: La Misericordia es la cadena que se une al amor, porque no se puede amar sin ser misericordioso. Entiende, mi amor es sin medida, no siente carga, ni valora esfuerzos, simplemente se da; ustedes, en cambio, son débiles en el amor e imperfectos en la virtud, necesitados de mi fuerza, de mi consuelo. Soy Yo quien valora los trabajos que ustedes hacen, sean grandes o pequeños.

    Al hablarte a ti, hablo a mis otros hijos; enciendo en ti el deseo de buscar lo que es perfecto, ámame siempre más que a ti misma, ama a todos los demás en mí. Todo aquel que es engendrado por Dios puede conquistar al mundo con su fe y su amor. Quien no esté listo a sufrir y resignarse a la voluntad divina no es merecedor de ser llamado un ser amante, por tanto no puede conocer la Misericordia.

    Quiero que profundices en todo esto, el amor es una comunión en la cual la caridad se permite ser obtenida por mi bondad. Amor es gentileza, fuerza, gracias humildes, porque el amor mantiene guardia alerta sobre todos los sentidos. El amor es casto y sensato por la unión de su fidelidad. El amor es prudente, valeroso, paciente, sufriente y perdurable: Yo Soy el Amor.

    Si ustedes se aman Yo habito entre ustedes y mi amor alcanza la perfección en ustedes. En el camino del amor, tendrán dificultades, sufrirán, pero se sentirán siempre amados si ustedes experimentan el amor. La verdadera virtud del amor es ofrecerse a sí mismo con todo su corazón, con todo su ser a la Voluntad de Dios, sin buscar ningún tipo de consuelo. Si el sufrimiento los tiene vencidos, no piensen que deberían dejar de sufrir, sino sepan que cuando el consuelo interior desaparece, caminan en el verdadero y correcto camino de la paz, sin importar cuán oscuro sea, esperando el día en el que verán mi rostro con gran alegría…

    Y ahora, dulce niña Mía, hablemos del dolor y del perdón, porque para poder entender la Misericordia, deben entender el sufrimiento y saber perdonar a los demás. Cuando sufras una injusticia, cuando soportes pruebas por el reconocimiento de Mi presencia, piensa que es Mi gracia que está trabajando en ti. Cuando sufriente te sumerges en Mí, te abandonas, entonces el sufrimiento es muy doloroso pero es la máxima prueba de tu fe en Mí, porque sabes que la salvación será el resultado de Mi Misericordia.

    El sufrimiento interior es el más viable, porque es el sufrimiento que el hombre no puede ver con sus ojos, sino con su corazón. Permite que su corazón se una a Mi Corazón y ello permite que seas misericordiosa, porque te deja amar mediante la compasión. Cuando eres capaz de unirte a tus semejantes en armonía y compasión, te estás uniendo a Mí en Amor y Misericordia.

    Yo he dicho: “No juzgues y no serás juzgado, perdona y serás perdonado”. Ahora te digo: Déshazte de toda amargura, toda pasión mala y enojo, de las groserías, las calumnias y la malicia. Trata de ser amable, de ser compasiva. Perdona como Yo te he perdonado y recibirás mi Amor Misericordioso…. El amor y la Misericordia no pueden existir donde hay división. Perdónate a ti misma para que Yo te pueda perdonar. No acumules condenas negativas en contra de ti misma: ámate a ti misma, sé misericordiosa contigo misma, se compasiva. No puedes perdonar sin olvido, no podrías tener el corazón puro y la Misericordia está relacionada con el perdón.

    La Misericordia, hija Mía, es el amor, es la unión con Dios y la unión con Dios es la certeza de la victoria y abundancia eterna de virtudes. La Misericordia es la prueba incuestionable de amor por Mí.

    La justicia humana no va con la Misericordia. La justicia es algo impuesto por el hombre en venganza de una persona que ha sido lastimada por otra. Mi Padre no Me envió al mundo a condenarlo, sino para que pudiera ser salvado por Mí. El hombre no debe tomar venganza por sí mismo, sino dejar eso a la voluntad de Dios.

    Si has pecado, admite tus culpas y pide perdón, regresa siempre a Mí. Sumérjete en Mi Misericordia que te redimirá. Ten Misericordia y compasión de quienes te ofenden, ora por ellos y por quienes pisan senderos de maldad. Perdona sus pecados porque el resto de su herencia está en Mis manos; no continúes enojada y no juzgues, ten Misericordia.

    Hijos Míos, si son culpables, regresen a Mí, limpien sus manos y purifiquen sus corazones, no paguen mal con mal. Sométanse a Mí, levántense contra el mal que trata siempre de destruir el amor mediante las leyes de los hombres…. Ustedes juzgan, condenan y luego dicen ser misericordiosos y amarme. ¿Es esto Misericordia?…. No puede serlo, son sus pecados los que los ciegan y los que los hacen esconder su rostro de Mí. Yo no quiero eso, pequeños…

    En el último momento, no tendrán nada con qué defenderse, excepto Mi Misericordia. Comprendan que la Misericordia es amor y el amor puro da fuerza al alma en el instante de la muerte. A quien le falta Misericordia es ciego, se olvida de purificar sus propios pecados pasados. Evidentemente, no prosperarás si ocultas tus pecados, pero recibirás Mi Misericordia si te arrepientes y confiesas tus culpas. Si Yo irradio raudales de Misericordia sobre ustedes que son pecadores, ustedes deben irradiar Misericordia sobre sus semejantes.

    Yo He conquistado al mundo, no ustedes. Si aman son engendrados por Mi amor; si tienen Misericordia conquistarán al mundo porque vivirán en Mí y en la pureza del amor. La gracia que Yo les doy es Misericordia porque Yo les doy amor, porque Me doy a ustedes. Entonces, usen esta gracia y Yo les daré un corazón nuevo que reemplazará sus fríos corazones. Vivan bajo la gracia, no bajo la ley.

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  2. TLIG.ORG

    MI PRESENCIA EN LA EUCARISTÍA
    20.01.2001
    Semana de la Unidad

    Señor, ¿por qué has hecho a tantos ciegos a Tus Obras? ¿Se debe a su obstinado rechazo a arrepentirse y reconciliarse? Enséñame y pronuncia Tu Voluntad…

    Ah, hijita Mía… ¡Mi Voluntad es que trabajes con amor a la luz de Mi Espíritu! Mi Espíritu está clamando, hoy más que nunca, por la reconciliación entre Mis pastores. Para salvarse, todos deben arrepentirse y reconciliarse. Que cada pastor examine su senda: “Piensa, pastor, en el amor que Mi Padre, Yo y el Espíritu Santo te prodigamos en cada momento de tu vida…”

    Ah, hija, no te imagines que no Me percato de las exigencias de la misión que te he encomendado. Unir Mi Casa no es una tarea fácil, ¡menos aún revivirla! Pero ten ánimo, pues no estás sola. Yo estoy contigo. No te desanimes por los que no perciben Mi Plan en ti. He quitado la vista a los que claman “vemos”, y se la he dado a aquellos que no podían ver. Sé un modelo de unidad para el resto del mundo y, mediante tus sacrificios, suscita la reconciliación entre los hermanos.

    Satanás se ha propuesto hacer la guerra contra Mi Iglesia. Ataca con violencia lo que Yo he comprado con Mi Propia Sangre. Mantiene dividida Mi Iglesia maldiciendo a todo corazón fiel que profese la Verdad y Mi Ley.

    Muchos de vosotros que pertenecéis a la Iglesia, hoy la estáis saqueando. La saqueáis negándoos a reconocer Mi Cuerpo en la Eucaristía y a participar de Mi Divino Misterio de la manera que Yo verdaderamente lo instituí. Estáis saqueando Mi Casa cuando se pretende medir la magnificencia de Mi Divinidad y de Mi Presencia en la Eucaristía. Estáis saqueando Mi Casa de muchas otras maneras. Las Escrituras nunca mienten y no pueden ser rechazadas, pero vosotros rechazáis partes de ella, saqueándola también de ese modo. He dado apóstoles a Mi Iglesia para enriquecerla, he suscitado y le he dado profetas, maestros y, después de éstos, milagros, el don de curación y varios otros dones. Pero vosotros estáis despojando Mi Casa; la estáis saqueando hoy.

    Mis Ojos son demasiado puros para posarse sobre esta rebelión. Así pues, no os sorprendáis cuando Yo llamo. No os sorprendáis cuando Yo, en Mi Infinita Benevolencia y Misericordia, desciendo hasta vosotros, creación, para mirar por la ventana de vuestros corazones. No os sorprenda que, a pesar de vuestra impresionante miseria, os esté ofreciendo un rico e inmerecido banquete, y que, con regia prodigalidad y majestad, venga a revestiros de Mí Mismo, a fin de que, cuando Mis Ángeles os conduzcan a las eternas alegrías del cielo y a Nuestra Corte, seáis reconocidos como carne de Mi Carne, hueso de Mi Hueso. Entonces se anunciará el veredicto:

    “De acuerdo con la vida que esta alma llevó mientras estaba en la tierra, es digna de la dote celestial de una esposa, puesto que ha permanecido fiel a La Esposa. 1 Esta alma, a pesar de todas las pruebas que le he estado enviando, sacudiéndola como un barco en medio de la tempestad, se ha adherido a Mí y ha permanecido unida a Mí, como la ostra se pega a la roca. Al permanecer así unida a la Esposa 2 y a Mí, el Esposo, 3 dicha alma ha compartido Mi Divinidad. Su unión con Mi Espíritu la cristalizó, transformándola para hacerse divina. 4 Y como el sol, sus propios rayos la iluminaban, porque Me poseía dentro de sí. La gloria de Mis hijos e hijas deificados aquí en el cielo, es ahora también la suya. Esta es la dote que recibirá del Esposo Mismo. Él es la Dote… ¡Ven, ven y comparte las alegrías del cielo y del Mismo Dios para siempre jamás!”

    Oh, si supieras, generación, cuántas veces he cedido Mi Cetro Real… Cuánto anhelo decir a cada alma: “Amada Mía, ven, camina por la senda de tu Hogar permanente, la única verdadera morada y el único Lugar de Descanso Verdadero para tu alma. Ven y entra en la cámara nupcial de Mi Corazón. Te invito a seguir el camino de virtudes que conduce hasta Mí. Como tierno Esposo, adornaré tu alma con Mis Tesoros; pero, ante todo, adornaré tu alma con Mi Divinidad. Te adornaré majestuosamente como a una reina,5 con Mi Nombre y con Mi misma Presencia. Haré de tu alma un altar viviente, un himno permanente cantado a Mí, tu Dios. Yo, el gran Rey, Aquél que está más allá de la naturaleza, Me mezclaré con tu alma para que tú y Yo nos hagamos uno.

    Por ti misma nada puedes, por esto Mi Presencia, que es pura Luz, es indispensable para iluminar por gracia todo tu cuerpo. Y, de igual modo que Me revelo a Mis ángeles, Me revelaré a ti a través de esta luz y sólo entonces podrás decir:

    “Puedo ver…”

    Entonces, haré que Me conozcas. Conversaré contigo, y tú Conmigo. El Dios Trino por naturaleza se inclinará del todo para conversar con el que Yo he re-creado y se ha convertido por gracia en un dios nacido de Mí, un heredero adoptivo de Mi Reino. Tú, que eres tan débil y tan corruptible, si te arrepientes verdaderamente al mirar tu alma tan deplorable, puedo hacerte semejante a Mi Imagen Perfecta”.

    Mi obra y Mi plan, que es el esplendor de vuestros tiempos tan malvados, es atraer a todas las almas al interior de Mi Sagrado Corazón. Entonces toda Mi Gloria les será revelada en este Corazón y toda la humanidad reunida Lo verá. Sí, ciertamente, Mi intención es atraeros a todos tras la estela de Mi Gloria. A partir de ahí Yo seré vuestra porción, vuestro deleite, vuestro Esposo revestido de Mi Gloria. Y como un esposo que se deleita en su esposa, os susurraré al oído en nuestros esponsales:

    “Y ahora ven y bendice a tu Señor de todas las cosas; el Hacedor de grandes hechos está en todas partes. Ven junto a Mí, pues Yo soy tu protector y tu apoyo. Mi amante esposa, que consintió oírme: que puedas alegrarte en Mí, tu Señor. Que Yo pueda permanecer en tu corazón como mezcla de incienso, y que Mis Palabras sepan 6 en tu boca tan dulces como la miel, cuando las comas. Que ellas sean como música en tus oídos, amada Mía”.

    Entonces te revelaré los tesoros que había guardado para tu generación: te ofreceré el tesoro de Mi Misericordia, enseñándote que, en Mi Misericordia, se pronuncian Palabras que salen de Mi Boca. Con Mis Palabras resucito a los que están muertos espiritualmente, reformo a los apóstatas, curo a los enfermos y libero a los cautivos. Mi Boca es como una espada afilada.

    Con Mi Palabra formo, por Mi Misericordia, a profetas que acosarán a los que viven en la oscuridad, pero que consolarán a Mi pueblo. Por Mi Misericordia abro los ojos de los ciegos, y a los que yacen bajo capas de polvo, los levanto para que contemplen la Luz. Y a todos los que confiaban en su propio poder, les revelo, por Mi Misericordia, Mi Gloria y Majestad, a fin de que sus corazones se vuelvan hacia Mí, su Dios.

    En estos días de gracia, Mi Misericordia es uno de los más grandes tesoros que ha reservado Mi Corazón para vuestros tiempos. No es que Yo haya dejado nunca de inundaros de Mi Misericordia, sino que, en vuestros tiempos, que son tan malvados, muestro más compasión que nunca hacia aquellos que están encorvados en el polvo y sus cuerpos aplastados contra el suelo por el pecado. En el desierto de vuestro corazón, he plantado semillas celestiales para que todo el mundo pueda ver y conocer la grandeza de Mi Misericordia.

    Además, ¿no he dicho Yo también que en los últimos días Mi Espíritu será derramado sobre toda la humanidad, por muy miserables que seáis? Esta es la riqueza de Mi gracia… Hoy os levanto por gracia. En Mi Misericordia, estoy derramando Mis gracias sobre vosotros para haceros entender quién es Aquél que trae la libertad, y quién es el Dador de Vida, a fin de que podáis ver qué magníficas glorias os aguardan. Vuestra época tiene más muertos que vivos por sus pecados, su impiedad, y su indiferencia hacia Mí.

    Desde que el mundo fue creado, nunca he dejado de demostrar Mi poder sempiterno y Mi deidad. Se Me conoce por todas las cosas que han llegado a ser desde el no-ser. Luego entonces, incluso en vuestra sustancia terrenal, Yo puedo vivir en vosotros, puedo traer esta sustancia terrenal a la vida; es por gracia por lo que habéis sido resucitados. Así pues, ¿tendré que ver siempre a Mis criaturas en obras de rebelión, dirigiéndose a la muerte? ¿No habría de actuar con Misericordia?

    Conmigo hay grandes riquezas, abundancia duradera que enriquece a los que se aproximan a Mí con un corazón contrito. En nuestros esponsales os ofreceré el tesoro de saber cómo poseerme, el tesoro del Conocimiento del Dios Trino y de Comprenderle. ¿No habéis oído que sólo por Santa Sabiduría se construye una casa y que por la comprensión se la fortifica? ¿Que por el conocimiento se llenan sus almacenes con riquezas de toda clase, raros tesoros de valor divino y tan deseables para los sabios de todos los tiempos?

    En otras palabras, al conocerme a Mí, vuestra alma y vuestra mente se llenan de Mi Luz trascendente y de Mi Gloria. Vuestra alma se llena de Mi Divinidad, de Mí Mismo. Entonces, y sólo entonces, vuestro corazón se aplicará a la disciplina y vuestros oídos a la instrucción, persiguiendo la Verdad y apreciándola sumamente. Incluso, amados Míos, vuestra misma naturaleza será transformada en Mi Deidad. Todos vuestros propósitos serán movidos por Mi Santo Espíritu, que incansablemente ha estado quitando la escoria de vuestro interior, para dotar vuestro espíritu de Mi Espíritu y, por Mi Espíritu, de la Abundancia Imperial que es Mi Soberanía.

    Preguntaréis: “¿Y qué es comprender a Dios?” Comprenderme es el primer principio de la Sabiduría. Es reconocerme como vuestro Dios y temerme. Temerme es evitar todo mal.

    Es también haberme visto con vuestros ojos espirituales mientras estáis aún en la tierra. Es esencial para cada uno de vosotros haberme saboreado mientras estáis en la tierra. Es importante para cada alma buscar esta visión; 7 y, si vuestra alma no ha sido capaz de alcanzar Mis alturas, 8 luchad y perseverad para elevar vuestro espíritu por medio de la contemplación. ¿De qué otro modo conoceréis a vuestro Dios? Si no Me habéis visto, ¿cómo seréis uno de Mis hijos e hijas, ataviados con Mi Luz Tres Veces Santa?

    Yo no soy inaccesible ni inalcanzable, puesto que Me mezclo con vuestra alma. Yo Me uno a vosotros y nos hacemos uno. Luego, una vez unidos, hago posible que Me conozcáis para recordaros vuestra herencia. Con majestad y esplendor, conduzco vuestra alma hacia Mis profundidades para revelarme con regia prodigalidad. Habéis leído que las profundidades de Dios sólo pueden conocerse por medio del Espíritu, a fin de comprender las cosas espirituales. Dicen las Escrituras:

    “Una persona no espiritual es la que no acepta nada del Espíritu de Dios. Todo lo ve como necedad. Está más allá de su entendimiento, porque sólo se puede entender por medio del Espíritu”.

    Un hombre espiritual, por el contrario, es capaz de juzgar el valor de todas las cosas, y su propio valor no ha de ser juzgado por otros hombres. Como dicen las Escrituras: “¿Quién puede conocer la mente del Señor? Así pues, ¿quién puede enseñarle?” 9

    El tesoro de conocerme y comprenderme es el cielo en la tierra en todo momento. Es conducirse con amabilidad, justicia e integridad, en la tierra. Cuando recibáis este tesoro por gracia, a través del Espíritu Santo, conoceréis Mi Voluntad en vosotros. Nosotros dijimos una vez: “Si alguno quiere jactarse que se jacte de esto: de comprenderme y conocerme…” 10 Este tesoro está por encima del precio de las perlas. Ah, luego viene el tesoro de la intimidad, de la intimidad Conmigo, vuestro Dios. Las llamaradas que salen de vuestro corazón, por un amor ardiente, serán los primeros signos de vuestra intimidad Conmigo. Los periodos prolongados de sed de Mí, buscándome incesantemente, serán el alba de vuestra cercanía a esa íntima unión que tanto deseo de cada alma, para que puedan venir a saborear Mi Dulzura. Y, con toda vuestra alma, entraréis en las delicias del cielo, y cantaréis en el cielo las melodías de Mis ángeles, en honor de la Misericordia que Yo he tenido con vosotros.

    Entonces, así como David clamó hacia Mí una vez, inflamado por su amor, también vosotros clamaréis hacia Mí con sus mismas palabras:

    “Dios, Tú eres mi Dios, por Ti suspiro. Mi corazón tiene sed de Ti, mi cuerpo tiene ansia de Ti… Sin Ti, me siento dentro de mí como tierra de sequía, agotada y sin agua. Anhelo contemplarte. En el lecho pienso en Ti, medito en Ti toda la noche, mi alma se aferra a Ti… 11 Aunque soy joven 12 me has dado más entendimiento que a los de edad madura, 13 porque guardo Tus divinas enseñanzas. Oh, cuán deliciosa es Tu amistad, mi dulce Dios… Tu Presencia, tan íntimamente entremezclada con mi alma, me llena de gozo y es más dulce que la miel. Tu fragancia perfuma todo el universo y embriaga mi alma, vigorizando mi mismo ser”.

    En vuestro despertar descubriréis que Yo soy vuestro Bienamado, vuestro Cielo, vuestro Edén, y que en Mí podéis vivir. Descubriréis, a Mi Luz, que Yo he puesto en vuestro corazón la magnificencia de Mis Obras, y alabaréis Mi Santo Nombre. Descubriréis que Mi Mirada sobre vosotros es como un imán, y Me alegraré al miraros, pues estaré mirando Mi Propio reflejo. Estaré mirándome a Mí Mismo en vosotros… Así pues, no os sorprendáis cuando venga a vosotros para deciros:

    “Ahora Yo soy vuestro Gobernador y no tengo otro deseo que verme a Mí Mismo en vosotros. Mi Presencia en vosotros enciende un deseo y una sed de Mí, semejante a una llama. Aspiraré cada suspiro de anhelo como un perfumado ramo de rosas que Me mitiga las ofensas que hacen los hombres contra Nosotros. 14 Yo soy Perfecto y os quiero también perfectos. ¿No habéis leído: según es el que gobierna, así serán los habitantes de su ciudad…” 15

    Entonces Yo, a Mi vez, os revelaré las huestes celestiales, mientras canto para vosotros religión y rectitud en poesía. Reuniré a todos los santos del cielo, convocaré a toda la corte del cielo para revelarle Mi majestad y Mi soberanía en vosotros, y cómo hice de vosotros una diadema real para Mi Cabeza; un real prodigio de vuestros tiempos. Todos vuestros ornamentos serán divinos, pues habrán sido ofrecidos por Mí. Vuestra anterior esclavitud se convertirá en libertad en Mí.

    Hoy miro hacia abajo, desde el cielo, para contar los limpios de corazón. ¿Qué he de decir? ¿Fue Mi sacrificio en vano? Mi Espíritu está quebrantado… Me he sacrificado por vosotros para liberaros de toda maldad y para purificar a un pueblo que pudiese ser el Mío Propio, y que no tuviese otra ambición que hacer el bien.

    He hecho todo para que pudierais ser justificados por la gracia y os hicierais herederos de Mi Reino. Os he estado enseñando intensamente a todos, y con gran compasión, Mi Ley, renovándoos con el Espíritu Santo de Gracia, incluso hasta repetirme invariablemente. Ahora os enseño y os doy instrucciones a la manera de la Santa Sabiduría. No es una nueva doctrina sino la misma de la Esposa, 16 en la que podéis confiar.

    Todos vosotros pertenecéis a Mi Casa, pues he comprado Mi Casa con Mi Propia Sangre y he derramado cada gota de Mi Sangre por todos… vosotros sois Mi Casa.. 17 Hija, tú Me has pedido al principio 18 que pronunciara Mi Voluntad.

    Os repito a todos que Mi Voluntad es que trabajéis con amor a la Luz de Mi Espíritu, para que podáis ser todos uno. Ic.

    El mensaje de arriba no fue dado en un solo día. Comenzó el 20 de Enero y continuó durante varias semanas y a lo largo de los meses siguientes, debido a mis viajes intensivos.

    ——————————————————————————–
    1 La Iglesia, también Esposa de Cristo
    2 La Iglesia
    3 Jesucristo
    4 Dios por participación
    5 Cuando Cristo habla de almas se refiere al alma en femenino. El término ‘reina’ que usó Cristo tiene la misma explicación
    6 De un modo figurativo uno puede ‘comer’ las Palabras de Dios…
    7 La visión de Dios
    8 El Señor quiere decir ‘Él Mismo’
    9 1Co 2, 14-16
    10 Jr 9, 23
    11 Sal 63. Extractos
    12 Debido al renacimiento por el Espíritu
    13 Los eruditos
    14 La Santísima Trinidad
    15 Si 10, 2
    16 La Iglesia
    17 Hb 3, 6
    18 De este mensaje

    T

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  3. Dice Jesús:
    DADO A MARIA VALTORTA.
    “Si mi Carne es realmente comida y mi Sangre es realmente bebida, ¿cómo es que mueren de inanición vuestras almas? ¿Cómo es que no crecéis en la vida de la gracia?

    Hay muchos para los que es como si no hubiera sagrario

    en mis iglesias.

    Hay muchos para los que es como si no hubiera sagrario en mis iglesias. Son aquellos que han renegado de Mí o me han olvidado. Pero hay también muchos que se alimentan de Mí y, sin embargo, no progresan, mientras que en otros, en cada unión conmigo-Eucaristía, hay un acrecentamiento de gracia. Te explicaré las causas de tales diferencias.

    Existen los perfectos que me buscan únicamente porque

    saben que mi gozo está en ser acogido en el corazón

    de los hombres

    Existen los perfectos que me buscan únicamente porque saben que mi gozo está en ser acogido en el corazón de los hombres y no tienen mayor dicha que ésta de llegar a ser una misma cosa conmigo. En éstos el encuentro eucarístico viene a ser fusión y es tan fuerte el ardor que emana de Mí y se desprende de ellos que, al igual de dos metales en un crisol, se hace de nosotros una sola cosa. Naturalmente, cuanto la fusión es más perfecta, tanto más la criatura toma mi impronta, mis propiedades y perfecciones. Así saben unirse a Mí aquellos a quienes vosotros llegáis a llamar “Santos”, o sea, los perfectos que han llegado a comprender quién soy Yo.

    Mas en todas las almas que vienen a Mí con verdadero entusiasmo y puro corazón derramo gracias sin cuento y transfundo mi gracia, de modo que marchan por el camino de la Vida y si bien no llegan a una santidad clamorosa, reconocida por el mundo, alcanzan siempre la vida eterna, porque quien está en Mí tiene la vida eterna.

    El cielo más hermoso para Mí está en el corazón

    de las criaturas que me aman.

    Para todas las almas que saben venir a Mí con el ardor de los primeros y la confianza de los segundos y me dan todo cuanto está en ellos poder dar, o sea, todo el amor de que son capaces, Yo estoy pronto a realizar milagros portentosos con tal de unirme a ellos. El cielo más hermoso para Mí está en el corazón de las criaturas que me aman. Para ellas, si la rabia de Satanás destruyera todas las iglesias, Yo sabría bajar en forma eucarística de los Cielos y mis ángeles me llevarían a las almas hambrientas de Mí, Pan vivo que del Cielo desciende.

    No hay, por lo demás, nada nuevo. Cuando la fe era todavía llama de amor viva, Yo supe ir a las almas seráficas sepultadas en los desiertos o en celdas amuralladas. No son precisas catedrales para contenerme. Me basta un corazón consagrado por el amor. Aún la más amplia y espléndida catedral resulta siempre harto pobre y angosta para Mí, Dios que lleno de Mí todo cuanto existe. Toda obra humana se halla sujeta a las limitaciones de lo humano y Yo soy infinito. Mientras que vuestro corazón no es para Mí pobre y angosto si la caridad lo inflama. Y la catedral más hermosa es la de vuestra alma habitada por Dios.

    Dios está en vosotros cuando vosotros estáis en gracia. Y es vuestro corazón del que Dios quiere hacerse un altar. En los primeros tiempos de mi Iglesia no había catedrales y, con todo, Yo tenía un trono digno de Mí en cada corazón cristiano.

    Hay asimismo quienes tan sólo vienen a Mí cuando

    les fuerza la necesidad o les empuja el miedo

    Hay asimismo quienes tan sólo vienen a Mí cuando les fuerza la necesidad o les empuja el miedo. Vienen entonces a llamar al Tabernáculo que se abre, concediéndoles siempre consuelo, y, a menudo, la gracia solicitada. Mas, con todo, querría que el hombre viniese a Mí, no sólo para pedir sino también para dar.

    A continuación vienen aquellos que se acercan a la Mesa,

    en la que Yo me hago alimento, por costumbre

    A continuación vienen aquellos que se acercan a la Mesa, en la que Yo me hago alimento, por costumbre. En éstos, los frutos del Sacramento duran el poco tiempo que duran las Especies desapareciendo después. Al no poner anhelo alguno en su venir a Mí, no progresan en la vida del espíritu que es esencialmente vida de caridad. Yo soy Caridad y comunico caridad; pero mi caridad llega a languidecer en estas almas tibias a las que ya nada logra caldear.

    Otra categoría es la de los fariseos.

    Otra categoría es la de los fariseos. Existen también ahora; es grama que no muere. Estos se hacen los fervorosos cuando son más fríos que la muerte. Iguales siempre a aquellos que me mandaron a la muerte, se presentan, situándose bien de manifiesto, hinchados de soberbia, saturados de falsedad, seguros de poseer la perfección, inmisericordes, a no ser para sí mismos, convencidos de ser un ejemplo para el mundo. Por el contrario, son los que escandalizan a los pequeños alejándolos de Mí porque su vida es una antítesis de la que debiera ser y su piedad es de apariencia, no sustancial, transformándose, no bien se alejan del altar, en dureza para los hermanos. Estos comen su propia condenación porque Yo, que conozco vuestra debilidad, perdono muchas cosas, mas no perdono la falta de caridad, la hipocresía y la soberbia. Huyo de estos corazones lo más presto posible.

    Considerando estas categorías es fácil entender por

    qué la Eucaristía no ha hecho aún del mundo un Cielo

    como debiera haberlo hecho

    Considerando estas categorías es fácil entender por qué la Eucaristía no ha hecho aún del mundo un Cielo como debiera haberlo hecho. Sois vosotros los que obstaculizáis este suceso de amor que os salvaría tanto individual como colectivamente. Si realmente os nutrieseis de Mí con el corazón, con el alma, con la mente, con la voluntad, con la energía, con el entendimiento, con todas vuestras potencias en suma, desaparecerían los odios y, con los odios, las guerras; ya no existirían más los fraudes, las calumnias, las pasiones desenfrenadas que motivan los adulterios y, con ellos, los homicidios y el abandono y eliminación de los inocentes. El perdón recíproco estaría, no en los labios sino en los corazones de todos y mi Padre os perdonaría.

    Viviríais como ángeles pasando vuestras jornadas adorándome en vosotros e invocándome para la próxima venida. Mi presencia constante en vuestro pensamiento os tendría alejados del pecado, el cual comienza siempre por un laborío de la mente que más tarde se traduce en acto. Mas, del corazón convertido en sagrario, tan sólo saldrían pensamientos sobrenaturales y la tierra se santificaría con ellos.

    La tierra vendría a ser un altar, un enorme altar dispuesto a acoger la segunda venida de Cristo, Redentor del mundo.”

    C. 43, 72-75

    A. M. D. G.

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  4. 18-03-98

    J. Hija chiquitita, con gusto derramo Mi Misericordia sobre tu corazón.
    Si supieras cuánto te amo, hija…

    Yo Soy diversidad de dones.

    Yo soy don de Amor, don de Pasión, don de Bondad, don de Mansedumbre, quien me recibe, recibe todos Mis dones.

    LIBRO DEJATE AMAR. FABIANA CORRARO.

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