PROMESAS DE LA VIRGEN EN PRADO NUEVO. EL ESCORIAL. (MADRID) ESPAÑA

PETICIONES Y PROMESAS DEL SEÑOR Y LA SANTÍSIMA VIRGEN REALIZADAS EN PRADO NUEVO (EL ESCORIAL)

«Os prometí que todos aquellos que hagan todos los días una visita al Santísimo, y que confiesen los primeros sábados de mes sus culpas y comulguen, y recen el santo Rosario; os prometí, hijos míos, que os preservaría del fuego del Infierno. Pues ahora, hijos míos, os voy a prometer otra cosa:

Todos aquellos que cumplan con todas estas cosas, pasarán también por el Purgatorio; pero no irán a pasar las penas de Purgatorio, sino sólo a ver las penas de las que se han librado cumpliendo estas cosas. Por eso, sin sufrir tales penas, entrarán en las moradas celestiales.»
(La Virgen, 3-diciembre-1983)

«Todos los que acudáis a este lugar recibiréis gracias especiales y muchos seréis sellados con este sello especial, el sello de los escogidos.»
(La Virgen, 2-abril-1988)

«Prometo a todos los que hayan acudido a este lugar, en el momento de su agonía manifestarme con todos los ángeles del Cielo, santos y bienaventurados.»
(El Señor, 1-julio-1989)

«Yo prometo a todo el que rece el santo Rosario diariamente y comulguen los primeros sábados de mes, asistirles en la hora de su muerte.»
(La Virgen, 5-marzo-1982)

«Haced apostolado por todas las parte del mundo, hijos míos, extended los mensajes, hijos míos ¡Cuántos se ríen de mis mensajes, hijos míos! Llevadlos por todos los rincones de la tierra.
(La Virgen, 1-octubre-1983)

«Todos aquellos que ayudan a mi Obra les daré un galardón, y ese galardón será la entrada para entrar en el Cielo.»
(El Señor, 5-octubre-1991)

«Todo aquel que colabore a esta Obra, yo iré a recibirlo en la hora de la muerte.»
(La Virgen, 5-marzo-1994)

«Yo prometo que el que acuda a este lugar los primeros sábados de mes, acercándose al sacramento de la Penitencia y de la Eucaristía, le daré gracias especiales para caminar en la Tierra. Y le aseguro la vida eterna, porque lo conservaré en la luz y no se perderá.»
(El Señor, 7-marzo-1998)

“Todos los que acudís a este lugar, hijos míos, recibiréis gracias muy especiales en la vida y en la muerte.”
(Mensaje del 1 – 1 – 2.000

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9 comentarios sobre “PROMESAS DE LA VIRGEN EN PRADO NUEVO. EL ESCORIAL. (MADRID) ESPAÑA

    1. La Virgen Maria, se ha aparecido realmente en Prado Nuevo de El Escorial. Nuestra Madre del Cielo nos ama profundamente y ha querido aparecer en la Tierra, en este bendito lugar para salvación de nuestras almas. Acudamos a este trozo de Cielo en la Tierra Ella, el Señor y Sus Santos Ángeles están allí, esperándonos para darnos la salud del cuerpo y del alma. Yo soy testigo de grandes milagros realizados en Prado Nuevo. Y OS ASEGURO SOLO LA VIRGEN MARIA PUEDE AYUDARNOS, ELLA NOS CONDUCE AL SEÑOR.

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  1. MENSAJE DEL DÍA 4 DE NOVIEMBRE DE 1995, PRIMER SÁBADO DE MES,

    EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID)

    LA VIRGEN:

    Hija mía, hoy voy a derramar muchas gracias sobre todos los que acudan a este lugar. Los ángeles serán encargados de sellar todas las frentes.

    Quiero, hijos míos, que me saquéis en procesión. Los hombres han olvidado que este lugar también es sagrado. Sacadme en procesión para que los hombres eleven sus plegarias a Dios su Creador. A Dios le gusta que los hombres oren de buena voluntad y que sus oraciones salgan de lo más profundo de sus corazones; le gusta que le pidan, ya lo dice el Evangelio: “pedid y recibiréis”, pedid la lluvia, hijos míos, pues el hombre, por mucho que quiera meterse en los misterios de Dios, nunca podrá alcanzarlos, porque Dios manda la lluvia a la Tierra cuándo quiere y hace crecer las plantas con el sol y el agua. ¿Quién puede llegar al Sol, ni mandar el agua a la Tierra?; por eso os pido que quiero que vuestras oraciones salgan de lo más profundo de vuestro corazón. Los hombres oran, pero muy pobremente; su oración es muy pobre y, a veces, piden, piden pero no dan. Dad un poquito de amor a Dios vuestro Creador.

    EL SEÑOR:

    ¡Cómo huís de Mí, hijos míos, y Yo voy tras de vosotros para enseñaros mi doctrina y vosotros os escondéis y os hacéis los sordos, hijos míos! No os escondáis, hijos míos, si Yo vengo a enseñaros la verdad y a recordaros que la verdad está escrita en el Evangelio y, repito, que los hombres lo mutilan. ¡Ay pastores que mutiláis el Evangelio, y no enseñáis a los hombres las verdades que hay en Él, todas las verdades, hijos míos! No ocultéis al hombre lo que está escrito. ¡Cómo os inventáis un evangelio a vuestro gusto, hijos míos! Os da miedo, muchas veces, de decir las verdades porque os podéis quedar solos en el templo de Dios. ¡Ay, hijos míos, si tenéis muchos que acuden al templo pero no les explicáis las verdades y la doctrina tal como está escrita, malos pastores sois, hijos míos!; muchos sois funcionarios, no sois pastores del rebaño de Cristo; funcionáis en el mundo. ¡Ay almas tan queridas por nuestros Corazones!, ¿cómo no escogéis los buenos frutos de donde salen los frutos, que os da lo mismo que se contagien los buenos y los malos, con tal de que vuestro templo se llene aunque no amen a Dios vuestro Creador? ¡Ay pastores cuando os presentéis ante la divina majestad de Dios! Dios os ha dado muchas gracias y os va a pedir mucha responsabilidad a aquellos que no cumplís la palabra de Dios y no sois valientes para enfrentar.

    AMPARO:

    ¡Ay, Dios mío, estamos igual! ¡Ay, éste tampoco nos quiere! . . . ¡Ay… Ay, Dios mío!…

    EL SEÑOR:

    ¡Qué cobardía, hijos míos! Los que no van contra Mí, están conmigo. ¿Cómo vosotros vais contra ellos? Sólo os gusta coger a aquellos fariseos que gritan mucho pero obran poco. ¡Ay, hijos míos, enseñad la doctrina como Cristo os la enseñó y os la dejó escrita!

    Hijos míos, ¡qué apodo os han puesto más hermoso, el apodo de “los virginianos”! ¡Qué hermosura hijos míos, Virginianos por María, por la Virgen, Madre de todos los hombres!

    ¡Ay aquellos sacerdotes, que no escogéis del árbol bueno los frutos buenos! Si Yo sólo vengo a recordaros que prediquéis el Evangelio como es, ¿por qué tenéis miedo a predicarla tal como es? No engañéis a los hombres, hijos míos, enseñadles a amarse, pero enseñadles a orar y enseñadles el sacrificio y la penitencia; o ¿a qué vine Yo al mundo?; ¿no vine a sacrificarme por los hombres? ¿Cómo ocultáis el sacrificio? Hijos míos, os repito, sólo os quedáis con el Dios-Amor; pero a los hombres no enseñáis el Juez Supremo de vivos y muertos. Hijos míos, y aquéllos que sois fieles a mi doctrina no os acobardéis por nada ni os avergoncéis de vuestra vestidura; sed fuertes, hijos míos, y dad ejemplo a los que no lo hacen.

    Yo pido a los hombres que amen un poco a nuestros Corazones, y vengo a enseñarles las verdades, a enseñarles a amar. Hijos míos, no seáis árboles estériles, sed árboles fértiles; allí donde estéis dad buen fruto, hijos míos. Yo vengo a enseñar el amor, la misericordia hacia los necesitados, pero los hombres viven entre los hombres sin conocerse y sin amarse, sin preocuparse del desvalido ni del que sufre. Hijos míos, tened misericordia de aquéllos que os extienden la mano.

    Mira mi Corazón, hija mía.

    AMPARO:

    Qué amor sale de ese Corazón!; ¡Oh, Dios mío, qué llamaradas de amor!

    EL SEÑOR:

    Hija mía, con un poquito de este amor que Yo doy a los hombres, si los hombres fuesen capaces de darme un poquito de amor y consolarme… pero ¿qué recibo, hija mía?, ingratitudes, desprecios, persecución; pero sería capaz de abrasar a la Humanidad con un poquito de este amor que sale de mi Corazón, hija mía. Yo, hija mía, doy este amor a los hombres, pero los hombres no abren su corazón para que penetre la gracia dentro de él. Hijos míos, ¡qué amor tan inmenso tengo a los hombres y qué poco amor recibo de ellos!

    AMPARO:

    ¡Ay, Señor!, ¡ay, qué Corazón!, ¡ay, de Fuego!… Eres el fuego que abrasa a la Humanidad… Si la Humanidad se dejase abrasar por ese fuego… ¡Ay qué grandeza, Dios mío!… ¡qué Corazón, Dios mío!… ¡Ay… que quema y abrasa! ¡Ay¡

    EL SEÑOR:

    Así es el amor de Dios, hija mía, que abrasa a los hombres, pero los hombres, la mayoría, son bloques de hielo que no dejan derretir el hielo que llevan en su corazón con este volcán de fuego que tengo Yo dentro del mío. Hijos míos, cuántas gracias habéis recibido en este lugar y cuántos las habéis rechazado, hijos míos.

    Mira, hija mía, vas a ver una escena muy dolorosa… (Luz Amparo suspira, profundamente.) … ¿ves estas cinco jóvenes, hija mía?

    AMPARO:

    ¡Ay, sí!, estuve hablando con ellas.

    EL SEÑOR

    Cuatro de ellas perecieron en un accidente, hija mía; rechazaban tus palabras, decían que no existía el infierno. Ellas mismas te van a hablar, hija mía.

    ALMA CONDENADA

    Estamos aquí no por nuestra voluntad, sino por la voluntad de Dios. Si no, nosotros por nuestra voluntad no haríamos nada más que maldecir, pero Dios es el que quiere que venga a deciros que estamos condenadas. ¡Yo que decía que nadie había venido a decir que había infierno, que nadie me lo había dicho, que no lo creía y me reía junto con mis compañeras!; no creía en la existencia del infierno y me reí de todo, de la Iglesia, de los componentes de la Iglesia, de las palabras que tú me decías; acuérdate que te dije: “yo todavía no he visto ese infierno, tendrían que venir y verlo yo con mis propios ojos para creer en él”; pues aquí estoy gritando:

    ¡Estoy en el infierno! Me dejé llevar por los placeres, por mis gustos…

    AMPARO:

    ¡Ay, Dios mío!

    ALMA CONDENADA:

    Y aquí estoy sufriendo. Si no fuera porque Dios ha querido mandarme a decir la existencia de él… hay una barrera entre la Tierra y los Infiernos. Yo rechacé

    a Dios, renuncié a Dios, igual que mis compañeras. Una de ellas no está aquí, pero nosotros estamos aquí para toda la eternidad, maldiciéndonos y maldiciendo. Yo oí a muchos pastores que el infierno no existía, pero ni creía en la misericordia de Dios ni en la existencia del infierno. Yo viví mi vida junto con mis compañeras. Viví los placeres. Viví rodeada de comodidades. Todo lo quería alcanzar. Tenía ansias de vivir, del placer. ¡Maldita hora que no creí en el Evangelio ni en las palabras de Dios! Digo estas palabras porque Dios me hace decirlas, si no, os digo que sólo desearía arrastraros conmi…noso.

    AMPARO:

    …¡Ay, ay, cómo los arrastran, unos a otros!

    ALMA CONDENADA:

    Éste es el deseo de los condenados: arrastrar almas. El demonio lo muestra todo bello como nos lo mostró a nosotros, y caímos en su trampa; y nuestra soberbia, nuestra lujuria…

    AMPARO:

    …¡Ay, ay!, ¡Dios mío, ay Dios mío, tan jóvenes!

    EL SEÑOR:

    Ni juventud, ni vejez, hija mía. El hombre no respeta a Dios.

    AMPARO:

    ¡Ay qué tristeza, todo el que llegue a ese lugar, Dios mío! ¡Ay!, os lo decía, que creyerais en Dios; ¡ay, y os reíais de mis palabras!

    ALMA CONDENADA:

    ¡Pero no tengas compasión de nosotros, porque seguiremos maldiciéndoos y cuántas más palabras hayamos oído de vosotros, más os maldeciremos y nos maldeciremos unos a otros! Que sepáis que no estoy aquí por mi voluntad, que estoy aquí por la voluntad de Dios para gritaros: “¡Estoy en el infierno, estamos en el infierno!” No oréis por nosotros, no queremos oraciones ni plegarias, sólo nuestros labios pronunciarán maldición.

    AMPARO:

    ¡Ay qué tristeza, Dios mío, ay, Dios mío, ay, Dios mío! No permitas Dios mío, que se condenen las almas, Señor… Señor…

    EL SEÑOR:

    Ellas, hija mía, con su libertad se condenan. Yo no las condeno, hija mía. Mira esta otra, también estaba entre ellas. Quedó con una hora de vida, y en esa hora de vida acudió a Dios y recordó el infierno y recordó la misericordia de Dios y pidió perdón a Dios de sus pecados y pedía las gracias que Dios dejó a los hombres para la salvación en la tierra; y mira, hija mía, está en un lugar donde pronto, con vuestras oraciones y sacrificios, saldrá de él. Mira dónde está, hija mía.

    AMPARO:

    ¡Ay, ahí también está sufriendo!

    ALMA PURGANTE:

    Sí, estoy sufriendo, pero ¡gracias, gracias que me acordé de las últimas palabras!… Y aquí estoy esperando que Dios purifique todos mis pecados, pero yo quise recibir esa gracia y pedir perdón a Dios de todos ellos. Yo que había vivido tan mal, pensando en los placeres del mundo, olvidándome de Dios, en la última hora, Dios se apiadó de mi alma, porque yo sentí esa luz divina y me acordé del infierno y pedí perdón a Dios de todos mis pecados, y Dios me los perdonó; pero tengo que purificarlos; pero he visto el rostro de María. ¡Gracias! Orad por mí y orad por todos los que estamos aquí. Sólo os pido oraciones. Yo tengo que pagar mis culpas, Dios es justo y misericordioso. Os suplico oraciones, oraciones… Y, ¡gracias!

    EL SEÑOR:

    ¿Ves, hija mía, como las almas… la que abre sus labios para invocar mi Nombre recibe la gracia y la salvación eterna? Yo vine a derramar mi sangre por toda la Humanidad para la salvación de los hombres, pero muchos de los hombres la pisotean y me rechazan y me desprecian; pero aquéllos que abren sus labios y siento un poquito de amor en su corazón, mi Corazón se derrite por ellos para salvarlos. Por eso, soy misericordioso y soy juez. Y quiero que se hable de mi misericordia y de mi justicia.

    Sacerdotes míos, santos, los que seguís mi Evangelio, y los que sois perseguidos por los que confunden mi doctrina: sed valientes, tenéis una misión muy importante en la tierra; pastores de almas, enseñad como pastor que el pasto está en la Iglesia y que los hombres se salvan si quieren acudir a Ella. El que come mi Cuerpo y bebe mi Sangre tendrá vida eterna, pero hay muchos de vosotros que coméis mi Cuerpo y bebéis mi Sangre sacrílegamente; recibiréis condenación eterna.

    LA VIRGEN:

    Amad a nuestros Corazones y nuestros Corazones os inflamarán, pero dejaos, hijos míos, inflamar por nuestro amor, Yo soy Madre de los pecadores y quiero salvaros a todos. Acudid a este lugar que recibiréis muchas gracias, hijos míos, y amaos unos a otros como Cristo os amó, que dio su vida por vosotros, hijos míos. Mi Corazón Inmaculado reinará en toda La Humanidad. Acudid a Mí, que Yo os llevaré a mi Hijo, hijos míos. Amad mucho a la Iglesia. Amad al Santo Padre. Amad y pedid por los que la componen y por aquellos que se han desviado y más que pastores son asalariados, para que vuelvan al rebaño y no dejen a las ovejas. Las ovejas siempre tienen que tener un pastor para guiarlas a comer donde haya buenos pastos. Hijos míos, dedicaos a vuestro ministerio y no confundáis a las almas. Si no seguís el camino del Evangelio, no confundáis a las almas y salíos de ese camino para no dañar el rebaño. El pastor tiene que dedicarse a su rebaño.

    Pedid, hijos míos, para que los hombres cambien, pues en el mundo no hay paz porque Dios no está en él. ¡Ay, almas que tanto aman nuestros corazones!, no seáis ingratos y volved al camino de Cristo para predicar el Evangelio entero, sin mutilar; así ayudaréis más a las almas. No creáis, hijos míos, que porque tengáis los templos llenos es mejor para vosotros, sino hay que ver el fruto de los que van al templo.

    Pecadores, a todos os pido que por muy graves que sean vuestros pecados, Dios siempre está dispuesto a perdonarles, hijos míos. Acudid a Él. Frecuentad el Sacramento y haced visitas al Santísimo. ¡Qué triste está Cristo en el Sagrario viendo que los hombres lo desprecian y lo rechazan! Yo voy detrás de vosotros, hijos míos, y sois vosotros los que tenéis que venir detrás de Mí; pero como también tengo una gran misericordia, quiero agotarla para salvaros. Sed humildes, hijos míos, y orad y desprendeos de las cosas materiales antes de que vuestro corazón deje de latir; estad muertos antes a las cosas que os apeguen y que sean obstáculo para llegar a Mí. Yo derramaré muchas gracias sobre todos vosotros, hijos míos. Oración, oración, hijos míos, y obras de amor y misericordia pido. Entregaos todos a mis obras.

    Levantad todos los objetos, todos serán bendecidos con bendiciones especiales. También serán bendecidos todos estos lugares y todos estos objetos.

    Yo os bendigo, hijos míos, como el Padre os bendice, por medio del Hijo y con el Espíritu Santo.

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  2. Sólo puedo. dar gracias amo virgen de los Dolores por todo soy de Sevilla y voy con marido diego cada vez que ella quiere y el trabbajo. me dera sólo puedo decir costas maravillosa del Escorial lo feliz que soy allí y las gracias que me traigo a sevilla doy muchas gracias amos queridas desaladoras como tratan. a los ancianos cuanto amor gracias a esos santos sacerdotes como se ve a través de ellos al maestro y a la comunidad y por último a esa santa mujer que sigue sufriendo en silencio y apartada de este mundo por toda esta humanidad desde aquí te digo gracias luz amparo

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  3. NOTICIA OFICIAL

    Hace más de treinta años que comenzaron las apariciones de la Virgen a Luz Amparo Cuevas en Prado Nuevo, El Escorial. Con el paso del tiempo, la Jerarquía de la Iglesia de Madrid ha constatado los frutos nacidos del árbol de la aparición: conversiones duraderas, curaciones de cuerpo y alma, vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada y matrimonios cristianos, una Obra de amor y misericordia para el cuidado de personas necesitadas y la colaboración constante en las necesidades de la Iglesia Católica.

    En todo este proceso, hay que destacar, de modo particular, el ejemplo de fidelidad de Luz Amparo, su obediencia y amor a la Iglesia, su amor al prójimo, el constante ofrecimiento de su vida a Dios, su ocultamiento y espíritu de humildad. Su «sí» inicial ha sido fundamental para que otros muchos hayan dirigido sus pasos por el camino del bien, y se hayan acercado a la Iglesia.

    Por todo ello, la Iglesia de Madrid, siguiendo el criterio evangélico de Jesús —«…por sus frutos los conoceréis» (Mt 7, 16)—, ha ido acogiendo los numerosos frutos en el seno de la Iglesia con la concesión de diversas aprobaciones:

    El 14 de junio de 1994, D. Ángel Suquía y Goicoechea (†), de feliz memoria, aprueba la Asociación Pública de Fieles “Reparadores de Nª Sra. la Virgen de los Dolores”, y una Fundación Pía del mismo nombre, para atención de personas necesitadas; ambas por petición de Luz Amparo, su fundadora. Y en julio del mismo año, nombra el primer capellán para la atención espiritual de los miembros de la Asociación.

    Su sucesor, el actual Cardenal-Arzobispo de Madrid, D. Antonio Mª Rouco Varela, nombró dos capellanes más (en noviembre de 1996 y en octubre de 2001), debido al aumento del número de miembros de la Asociación y para las necesidades espirituales de los peregrinos.

    En octubre de 2006, autoriza una Casa de Formación de seminaristas, para encauzar las vocaciones nacidas de la Obra de la Virgen de los Dolores de Prado Nuevo.

    El 7 de febrero de 2009, concede la autorización para la celebración de la Misa, cada primer sábado de mes en el local “Ave María”, junto a Prado Nuevo, facilitando a los numerosos peregrinos que allí acuden el acceso a los sacramentos. Antes, ya había concedido celebrar la Eucaristía en fechas significativas.

    Un año después, el 6 de febrero de 2010, autoriza a los sacerdotes y religiosos(as) el poder participar en los actos piadosos (Rosario, Vía Crucis, vigilias, etc.) de Prado Nuevo. Con esta concesión, la nota emitida por el Cardenal Suquía en 1985 quedaba en la práctica anulada.

    El día 2 de abril de 2012, Lunes Santo, autoriza la celebración del Triduo Pascual, del 12 al 15 de abril, dentro de la Semana Santa, en el local “Ave María”, junto a Prado Nuevo.

    Recientemente, dentro del 30º Aniversario (2011-2012) de la primera aparición de la Virgen a Luz Amparo en Prado Nuevo (1981), el Sr. Cardenal ha concedido el permiso para la construcción de la Capilla en Prado Nuevo; concesión que va a hacer realidad el deseo de la Virgen, manifestado en sus mensajes.

    Traemos aquí aquella primera petición de la Capilla realizada por la Virgen, el 14 de junio de 1981, que aparece completada en otros dos mensajes posteriores, que también incluimos:

    “Soy la Virgen Dolorosa. Quiero que se construya en este lugar una capilla en honor a mi nombre. Que se venga a meditar de cualquier parte del mundo la Pasión de mi Hijo, que está completamente olvidada. Si hacen lo que yo digo, habrá curaciones. Este agua curará…” (14-VI-1981).

    “Diles a todos que cuando esté hecha la Capilla se llame «Capilla de Nuestra Señora de los Dolores»” (La Virgen, 14-X-1981).

    “Quiero que hagan una capilla en honor a mi nombre, para hacer retiros y ejercicios espirituales” (La Virgen, 1-I-1982).

    “Y que el Santo Sacramento esté de día y de noche expuesto, para todo el que quiera venir a orar a este lugar; pero que Cristo no esté nunca solo, hija mía.” (La Virgen, 14-VII-1984).

    Todos los peregrinos de Prado Nuevo agradecemos profundamente al Cardenal de Madrid esta concesión, la más importante de todas las realizadas. La acogemos con enorme ilusión y alegría. Creemos firmemente que, con este paso de la Iglesia, en Prado Nuevo se van a dar muchos más frutos que los habidos hasta ahora, para el bien de todos los que acudan a este lugar bendecido por la presencia de María Santísima, y para beneficio de la misma Iglesia. A ella nos sometemos en todo, en la persona de nuestro Cardenal Arzobispo, D. Antonio Mª Rouco Varela, por quien rezamos para que Dios le bendiga y guarde muchos años al servicio de la Iglesia.

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  4. Quiero dar las gracias por todas las bendiciones que el señor ha derramado sobre mí y mi familia. Acudí al Escorial la primera vez para acompañar a mi madre; una señora de 84 años cuyo mayor sueño era poder visitar el lugar de las apariciones antes de morir como ella solía decir (afortunadamente todavía vive y en enero si Dios quiere volveremos juntas a rezar al Escorial) Por mi parte aunque me considero católica, he de reconocer que no creía mucho por no decir NADA en este tema, más bien la acompañe por hacerla feliz a ella que por interés propio. No puedo decirles ni con palabras explicarles que me ocurrió en ese santo lugar. Comenzó la eucaristía y sin saber por qué las lagrimas comenzaron a brotar de mis ojos sin yo poderlas detener. En ese mismo instante algo sucedió en mi interior; por un lado no podía creer lo que estaba experimentando ya que les digo que fui por complacer a mi anciana madre (no sin antes intentar hacerla creer que todo eso era un montaje o secta o todo lo que se me ocurrió decirle). Desde ese día siento la necesidad imperiosa de acudir a ese lugar. La paz que inunda mi alma cuando acudo allí, el amor en familia con mi marido e hijo es una experiencia que merece la pena vivirla. Me despido de Uds que leen en este lugar de encuentro y les dejo mi experiencia que fue una lección de vida ya que yo misma me burlé públicamente con mis compañeras de trabajo sobre el ir al Escorial con mi madre, pero la Virgen Maria tenía planes para mi. Ahora todas mis compañeras pueden ver el cambio que he dado, me dicen que me han ABDUCIDO…jajajaja.. y es que SOY FELIZ DE PODER IR Y DISFRUTAR DE ESE ENCUENTRO CON DIOS, CON MARIA, CON LA HUMANIDAD Y TODOS LOS SERES QUE VIENEN LLOVIENDO, CON SOL, CON PROBLEMAS, PERO QUE VIENEN PORQUE CREEN Y ALGUNOS COMO ES MI CASO HAN VISTO QUE CIERTAMENTE NO ES LO QUE UNO QUIERE, SINO LOS PLANES QUE DIOS TIENE. Gracias a todos por dedicar parte de su tiempo a leerme.

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