IMAGENES DE MARIA.

Febrero17/09 (1:40 p. m.)

María Santísima dice:

Hijo querido, abrid vuestros oídos a mi voz, voz que

os llama ansiosamente, porque os necesito como

alma reparadora en este primer sábado de mes;

porque muchos hombres me ultrajan directamente

en mis sagradas imágenes, imágenes que son un

simple recuerdo de mi presencia, imágenes que

despiertan en las almas deseo de conversión,

imágenes que suscitan al corazón ansia de poseer el

cielo; imágenes que son una leve sombra de lo que

verdaderamente soy; imágenes que llaman a la

oración, a la contemplación; imágenes que son una

pequeña muestra de lo que se vive en el Paraíso y en

la Patria Celestial; imágenes que por sí mismas

hablan, susurran; imágenes que son deleite para el

artista que las pinta, para el maestro que las talla.

Hijo mío: la imagen no se adora, lo que se

reverencia es lo que ella representa, la emoción, el

recuerdo que suscita al corazón, corazón que es

llamado a la santidad, corazón que es cuestionado,

corazón que evoca al pasado, pasado que debe ser

enmendado, corregido, cambiado.

Reparad en este primer sábado de mes por todos

aquellos hombres que hablan a la deriva, hombres

que emiten juicios sarcásticos, comentarios de doble

intención; hombres a los que el arte religioso nada

les inspira, nada sienten; hombres cegados por un

falso racionalismo, por una forma equívoca de

discernimiento; hombres de corazón de pedernal que

se asemejan más a una obra de yeso o de mármol

que a un ser humano; hombres de poca fe que en

nada creen; hombres insensibles al sentimiento que

ellas expresan, al mensaje que ellas comunican.

Reparad en este primer sábado de mes por todos

aquellos hombres que me ridiculizan, que me hacen

mofa, despreciando mis sagradas imágenes,

imágenes en las que algunas veces lloro, otras las

impregno de óleo bendito, óleo con el que sano el

cuerpo y el alma de muchos enfermos, otras las

embellezco con escarcha del cielo, en otras muestro

mi rostro sonriente o triste y aún así no creen en,

éstas, mis manifestaciones de amor. Manifestaciones

que Dios Padre permite para que la humanidad

vuelva sus ojos a Él. Manifestaciones para

demostrar que en mis manos está la salvación de

todas las creaturas. Manifestaciones que muestran

que algo anda mal, que los hombres deben

arrepentirse, confesar sus pecados y empezar una

nueva vida, vida acomodada a los criterios de Jesús,

vida moldeada y transformada por sus venerables

manos, vidas regidas por santas leyes, leyes que son

el camino al cielo, leyes que son la prueba del gran

Amor Divino para todas las generaciones, leyes que

son preámbulo para la vida eterna.

Reparad en este primer sábado de mes por todos

aquellos hombres que profanan mis sagradas

imágenes, ultrajando mi Inmaculado Corazón.

Corazón que es esperanza de los pecadores porque

abogo por la conversión de estas almas; clamo

misericordia al Señor por ellos que también son mis

hijos. Corazón que es camino seguro al cielo porque

llevo conmigo las almas dóciles, las almas que

saben purificarse en los Ríos de la Gracia. Ríos que

regeneran, ríos que lavan, ríos que arrasan con la

mancha aún más pegada, ríos que limpian dando

hermosura, higiene al espíritu. Corazón medianero

de todas las gracias, gracias que muy generosamente

doy a los que no se avergüencen de ser mis hijos, a

los que públicamente confiesen que yo soy su

Madre. Madre que ama con amor infinito. Madre

que intercede en cualquier momento y en cualquier

lugar. Madre que sufre ante el rechazo de sus hijos.

Madre que esculpe su hermosura en las imágenes

para ser reconocida, recordada. Madre que siempre

estará a la espera, al cambio de corazón para abrazar

al hijo pródigo, para disculparlo por su incredulidad,

para perdonarle sus extravíos, sus muchas ofensas

porque una buena madre corrige, pero también

disculpa, excusa.

Hijos amados: reparad, pues, ya que mi Corazón

sufre porque muchos me ultrajan en mis sagradas

imágenes, imágenes que son signos visibles de mi

Amor Santo y, aún, así soy maltratada por la porfía

de estos pobrecitos hijos míos.

Alma reparadora del Inmaculado Corazón:

María Arca de la Salvación, sois el consuelo y la

esperanza para toda la humanidad. Sois la llave de

oro que abre las compuertas del cielo; cielo siempre

abierto, dispuesto a dar morada y hospedaje eterno a

todas las almas que en vida os supieron amar. Almas

que profesaron ser vuestros hijos; almas que os

ofrendaban diariamente rosas de variados colores,

rosas siempre abiertas; rosas cultivadas con esmero;

rosas que adornarían, aún, más vuestro frondoso

jardín; almas que supieron responder a vuestros

continuos llamados; almas que se dejaron seducir

ante el galanteo de vuestras palabras; almas que

vivieron fielmente cada uno de vuestros mensajes;

almas que se dejaron tomar de vuestras purísimas

manos para caminar por vuestros mismos senderos,

por vuestras mismas rutas; almas que imprimieron

en su corazón, vuestro bello rostro, rostro de mirada

diáfana, pura. Rostro que habla por sí mismo sin

pronunciar palabras. Rostro que invita al cambio, a

renovar el corazón. Rostro que transmite paz,

dulzura.

María, Arca de la Salvación: fuisteis vos quien

sedujo mi corazón, fuisteis vos quien me atrajo a las

penumbras del silencio para reparar en este primer

sábado de mes por todos los hombres que blasfeman

y os ultrajan directamente en vuestras sagradas

imágenes, imágenes que me hacen recordar que

tengo una Madre del cielo en la tierra, imágenes que

transverberan mi corazón con vuestro dolor,

imágenes que me conllevan a meditar en vuestra

misión cooperadora con el Redentor; imágenes que

derriten mi corazón de amor y ternura hacia vos

porque vuestros ojos me seducen, me enamoran;

imágenes que me hacen pensar en las delicias que

me esperan en el cielo.

María Arca de la Salvación, infinitas gracias os doy

por el oficio que habéis delegado a uno de vuestros

hijos que suspira de amor por vos; hijo que sufre

cuando os ve llorar, hijo que se conduele ante

vuestro sufrimiento, hijo que quiere arrastrar con

vuestro dolor, hijo que hace de un día sábado un

festín, un hermoso día, día dedicado a vos, ¡oh

hermosa Señora del cielo y de la tierra!

Sois sumamente bondadosa, Madre mía, por la

promesa que nos dais a conocer, si cumplimos

fielmente con este piadoso ejercicio de reparar

consecutivamente los cinco primeros sábados de

cada mes; concededme perseverancia final en la fe y

una entrega incondicional a vuestro amparo porque

sin vos, sí que es difícil entrar al cielo.

Sin vos soy como barco que naufraga a la deriva.

Sin vos soy una débil y frágil balsa sin remos.

Deseo aprovechar esta gracia celestial, este don

gratuito del cielo, este rayo potente de misericordia

del Padre Eterno. Quiero tomar vuestro herido

Corazón y curarlo con mis besos. Corazón en el que

hay varios Aposentos, muchos de ellos aún vacíos.

Aposentos en los que quiero sumergirme para hallar

la paz. Aposentos que atan mi corazón con el

vuestro para jamás separarme de vos, Madre

encantadora.

Heme aquí Reina del cielo y de la tierra, tomad mi

oración como actos sucesivos de reparación,

reparación que hago por aquellas almas que os

ultrajan en vuestras sagradas imágenes porque sois

burlada, sois profanada siendo vos la Rosa más

hermosa y fina del cielo, siendo vos la Madre del

Hijo de Dios, siendo vos Tabernáculo Purísimo del

Altísimo; sois despreciada, calumniada.

Heme aquí, Madre mía, vos que engalanáis y

adornáis la tierra con vuestra Celestial presencia.

Tomad mi oración como himnos continuos de amor.

Tomad mi oración como suave refrigerio a vuestro

Corazón maltratado. Tomad mi oración como un

número infinito de te amos. Tomad mi oración como

alma víctima que se ofrece como holocausto a

vuestro Amor Santo. Amor que excede a la

profundidad del mar. Amor que excede a la infinitud

del universo. Amor que excede a todo el amor de

todas las madres juntas. Amor que os lleva a

derramar lágrimas de sangre en vuestras Santas

imágenes para demostrar que estáis viva, para tocar

fibras profundas de cada corazón y llamarlo a la

conversión porque muy pronto apareceréis vestida

de sol, parada sobre la luna, cercada de doce

estrellas.

Muy pronto se dará el Triunfo de vuestro

Inmaculado Corazón y el Reinado del Sagrado

Corazón

DADO A AGUSTIN DEL DIVINO CORAZON. LIBRO APOSTOLADO DE REPARACION.

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