PARA VOLVER A DIOS.

Debéis tratar de quitar de vuestra vida todo aquello de lo cual os pudierais sentir avergonzados cuando os presentéis ante Mí.

Hijitos Míos, os he pedido seáis sinceros con vosotros mismos y con vuestros hermanos y, con esto, os estoy llevando a vivir en la verdad. Satanás ha introducido en el mundo la mentira y vosotros la utilizáis, desgraciadamente, muy a menudo en vuestra vida y de ésta forma ya no sois veraces. Os aprovecháis de la mentira para acomodar vuestra vida y para abusar de vuestros hermanos.

Cuando no vivís en la sinceridad de vida, en la honestidad, en la verdad, no estáis viviendo realmente en el amor, porque si vivierais en el amor, no dañaríais a nadie, porque la mentira siempre daña, Mis pequeños.

Debéis ir erradicando todo aquello que no os lleva a una perfección de vida y, sobre todo, de actitud personal. Vosotros no os podéis acercar a Mí en esta forma, Mis pequeños. Cuando estéis ante Mi Presencia, fácilmente reconoceréis vuestra vida y es entonces cuando os daréis cuenta de toda falsedad con la cual vivisteis en algunos momentos durante vuestra vida y eso hará que vosotros os sintáis mal ante Mí, porque Yo Soy la Perfección y vosotros, si actuasteis de esa forma, no buscabais la perfección en vuestra vida.

Debéis procurar, Mis pequeños, de ir erradicando toda esa falsedad de vida y, aunque el tiempo es corto, debéis tratar de quitar de vuestra vida todo aquello de lo cual os pudierais sentir avergonzados cuando os presentéis ante Mí. El alma, cuando es juzgada, debe sentirse a gusto de estar ante Mi presencia y, esto se logra, Mis pequeños, a través de un ejercicio diario para buscar la virtud en vuestras vidas, viviendo así, virtuosamente y en el amor, vosotros vais alcanzando la santidad a la que Yo quiero que lleguéis todos vosotros y cuando os presentéis ante Mí, que Soy el Santo de los Santos, vosotros estaréis como en familia.

Eso es lo que deseo, Mis pequeños, que viváis en familia Conmigo, con vuestro Dios ya desde aquí en la Tierra. Debéis de tratar de evitar ya toda falsedad en vuestra vida, para que seáis ejemplo ante vuestros hermanos y que vayan tomando de vosotros ese ejemplo santo que vosotros debéis diseminar por toda la Tierra.

Si Satanás se ha encargado de diseminar la mentira, vosotros, como hijos Míos, hermanos de Mi Hijo Jesucristo, debéis diseminar el amor, la virtud, la verdad, esa es vuestra tarea para la cual vinisteis a la Tierra, para luchar contra toda la falsedad, contra toda la maldad que Satanás ha diseminado a lo largo del tiempo.

Ahora es vuestro tiempo, ahora es el tiempo de Mis hijos sobre la Tierra, de los apóstoles de Mi Hijo, de estos tiempos y sois todos vosotros, los que estáis Conmigo, que Me seguís, que entendéis la problemática actual, que estáis dejándoos guiar por el Santo Espíritu que habita en vosotros, que es Mi Vida en vosotros.

Quiero que entendáis todo esto, Mis pequeños y lo pongáis en práctica, porque estáis a segundos de entrar a ese Nuevo Tiempo, en que se vivirá de la forma en que os estoy pidiendo que actuéis.

Sed pues, un ejemplo vivo de Mi Vida, de la Vida de Mi Hijo sobre la Tierra y estaréis preparados para entrar en los Nuevos Tiempos.


Venid a Mí, venid ante los sacerdotes, aquellos ministros en donde Mi Hijo dejó Su Poder del Perdón de vuestros pecados.


Hijitos Míos, os pido que hagáis, no una sola vez al día, sino varias veces al día, un examen de conciencia. El examen de conciencia, os lleva a la perfección.

Cuando vosotros hacéis vuestro examen de conciencia, primeramente os estáis reconociendo humildes, necesitados, no sois soberbios, no os creéis perfectos, porque cuando os creéis perfectos no pedís Mi ayuda. En cambio, cuando hacéis vuestro examen de conciencia, os dais cuenta de que ahí falta algo, algo bueno en los actos que llevasteis a cabo ése día en vuestra vida o en el pasado. Si no lo habéis hecho continuamente y, a veces, aunque lo hayáis hecho continuamente, siempre hay algo escondido que Yo os voy trayendo a la luz y os pido, de esta forma, que os arrepintáis de algo que está en el pasado, escondido, aunque ya haya sido perdonado, pero afecta en cierta forma a vuestra vida, porque siempre los actos malos van a afectar de alguna forma vuestra vida, tanto física como espiritual.

Al actuar vosotros en humildad, también llegaréis a la necesidad de pedirme que os ayude y Yo lo haré, Mis pequeños, porque Yo quiero que vosotros caminéis erguidos, seguros de vosotros mismos, en el sentido de que estáis viviendo en Fe, en amor y en confianza en Mí, porque aquél que tiene cosas que ocultar, no levanta su cara hacia Mí, se siente culpable y Yo no quiero que vosotros viváis así, Mis pequeños. Yo conozco ciertamente vuestro corazón, conozco vuestra vida, conozco vuestros actos, aun a aquellos que habéis realizado en lo escondido, creyendo vosotros que nada más vosotros conocéis esos actos malos que realizasteis, pero no es así, Mis pequeños, Yo también los conozco y conozco vuestro pensamiento futuro, conozco todo aquello que vosotros hacéis y pensáis. A Mí no Me podéis esconder nada pero, para que puedan ser perdonados vuestros pecados, vosotros debéis de traerlos a vuestra mente, a vuestro corazón y debéis pedir, con un arrepentimiento de corazón, que Yo os perdone, porque si los mantenéis ahí escondidos, creyendo que Yo no los conozco, escondidos se quedarán y os seguirán afectando, tanto en vuestra vida de relación, como en vuestra vida espiritual. Enfrentaos a la realidad de vuestra vida, sed veraces con vosotros mismos. Os vuelvo a repetir, sed sinceros, sed honestos con vosotros mismos, para que podáis ser perdonados y de esta forma podáis caminar hacia Mí, erguidos y alegres, Mis pequeños, porque aquél que esconde algo, nunca está alegre, está triste, se siente mal ante los demás y peor, se siente mal ante Mí, que Soy vuestro Dios.

Dejad ya vuestro pasado, dejad todo aquello que os está afectando y venid a Mí, venid ante los sacerdotes, aquellos ministros en donde Mi Hijo dejó Su Poder del Perdón de vuestros pecados. Llegad a ellos arrepentidos y en humildad y veréis que cuando recibáis Mi Perdón, a través de ellos, os sentiréis felices de haberos quitado ese peso, que quizá lleváis años con él.

Os amo, Mis pequeños, Mi Misericordia es infinita, Mi Amor perdona todo, pero necesito que vosotros, en humildad, os arrepintáis, pero reconociendo de corazón y pidiendo también de corazón que ya no queréis estar bajo esa falta, bajo esa vida mala que llevasteis y que os ha afectado tanto. Sois Mis hijos y vosotros estáis creados para el amor y la felicidad y así os quiero ver siempre, felices, contentos y sobre todo, Conmigo, nunca alejados de Mí.

 El hombre siente que no hay pecado en su vida, que no necesita acercarse al Sacramento de la penitencia.


Hijitos Míos, Satanás, en una forma muy inteligente, ha causado en el mundo que el hombre pierda la conciencia del mal y, de esta forma, el hombre siente que no hay pecado en su vida, que no necesita acercarse al Sacramento de la penitencia para arrepentirse de sus pecados, porque si no se le ha enseñado qué es pecado y cómo daña a Mi Corazón, estas almas no tienen el por qué acercarse a la confesión y menos al arrepentimiento, porque no tienen conciencia del pecado y esto es muy grave, Mis pequeños, porque de esta forma, el hombre vive en continuo mal.

Un alma que vive en continuo mal no está recibiendo plenamente Mis Gracias y Bendiciones.

Esas almas viven en la ley del mundo, en la ley natural, como animalitos y vosotros no sois animalitos, tenéis un alma y los animales no la tienen y un alma que debéis cuidar, porque Satanás os la quiere quitar. Al quitaros esa conciencia del mal, en cierta forma ya os la ha arrebatado. Esto es muy grave, os repito, porque se está llevando Satanás lo más valioso que tenéis y vosotros no os dais cuenta de ello.

Vosotros, Mis pequeños, los que estáis Conmigo, los que habéis recibido con vuestro corazón abierto la Evangelización de Mi Hijo, todo lo que se os ha dado en las Sagradas Escrituras, lo que habéis recibido a lo largo de vuestra vida y, además, aquellos de vosotros que habéis buscado crecimiento espiritual, porque así lo desea vuestra alma y habéis hecho caso a vuestro corazón, a través de los Consejos de Mi Santo Espíritu que habita en vosotros, os pido por todas estas almas de vuestros hermanos alrededor de la Tierra, que están viviendo engañados por Satanás, que creen vivir en el Bien y peor aun, hasta recomiendan vivir de la forma en que ellos viven. Ellos sienten no tener ninguna falta en su interior, aunque siempre Mi Santo Espíritu les está indicando que algo hay malo, pero ellos no están plenamente seguros de ese mal, porque no han querido o no han tenido la oportunidad de recibir esa educación espiritual.

Os pido mucho por ellos, orad mucho por ellos, para que Mi Santo Espíritu les ayude a reaccionar antes del fin de su vida, pero es necesario que lo hagan antes, para que su vida aquí en la Tierra no sea estéril, porque no vinisteis a vivir en el mal y sobre todo, a procurar el mal a través de vuestro ejemplo. Vosotros estáis creados para el Bien y eso es lo que debéis transmitir, el Bien que viene de Mí.

Buscad pues, Mis pequeños, aun dentro de vuestro corazón, de vuestra conciencia, cómo os encontráis y eso lo haréis repasando los Mandamientos que Yo os di desde antiguo. Cuando vosotros los repasáis y los meditéis de corazón, es cuando os vais dando cuenta de los errores en los cuales podéis caer o ya caísteis, de esta forma es como vais vosotros normando vuestra conciencia hacia el Bien.

Pedid siempre la ayuda Divina, para que vuestros actos se perfeccionen, para que vosotros podáis vivir de acuerdo a Mi Voluntad y a Mis deseos y para eso os dejé los Mandamientos, para que fueran un recordatorio para vuestra vida, para que no cayerais en el mal, hacia donde vuestra carnalidad os lleva en forma natural por el Pecado Original. Si vosotros no vivierais afectados por el Pecado Original, como vivían vuestros Padres antes del él, no había esa, podríamos decir, caída natural de la carne hacia el pecado, porque ellos no estaban afectados por ningún tipo de pecado pero, después del Pecado Original, vosotros estáis afectados en vuestra carne y, por eso, os di los Mandamientos, para que os dierais cuenta hacia dónde la carne os lleva si vosotros no tratáis de luchar contra toda ésta necesidad carnal.

Debéis limitar esa necesidad carnal negativa y debéis vivir más en vida espiritual, para que podáis vencer las fuerzas naturales del pecado que tenéis en vuestra carne.

Venid a Mí, Mis pequeños, pedidme lo que necesitéis, para que podáis ser perfectos. Yo Soy vuestro Padre y Soy el Perfecto y quiero hijos perfectos. Sois débiles, pero Mi Gracia es más fuerte y Yo os quiero levantar a todos vosotros. Cada uno de vosotros es diferente en cuanto a vuestra carnalidad, a vuestras fallas personales y os debéis ayudar los unos a los otros, os debéis aconsejar los unos a los otros. Cuando veáis que alguno de vuestros hermanos está yendo por el mal camino, vosotros, si realmente sois humildes y queréis crecer en la perfección, debéis aceptar que se os amoneste y agradeced a vuestros hermanos que os hayan llamado la atención, porque están viendo en vosotros que no estáis caminando hacia la perfección.

Agradecedles y ayudadles también a ellos cuando lo necesiten, eso es vivir en una hermandad de amor, de virtud, de perfección, porque ahí es a donde os quiero llevar aquí en la Tierra, para que paséis fácilmente después al Reino de los Cielos, porque así es como se vive aquí Conmigo, Mis pequeños.

 DADO A JAVIER VIESCA. MEXICO.

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