USO DEL PRESERVATIVO.

“La encíclica sobre el control de la natalidad del Papa Pablo VI es certera y la debe seguir la humanidad.” – Nuestra Señora, 2 de octubre, 1976

WorldNetDaily informó el 14 de enero, 2004:

Un cardenal católico, considerado como el sucesor del Papa Juan Pablo II, aparentemente se ha desviado de las enseñanzas estándares de la Iglesia, dando a entender que el uso de condones quizá no sea pecado.
Alguien que tenga el virus VIH podría usar el condón para proteger la vida, dijo el Cardenal Godfried Daneels de Bélgica, en una entrevista con un locutor holandés, tal como fue informado por el periódico The Age de Melbourne, Australia.
El artículo dijo que algunos observadores de la jerarquía católica consideran que la declaración del cardenal es una opinión personal, pero otros sugieren que es usada para suavizar la hostilidad que surgió con los comentarios que hizo el Cardenal Alfonso López-Trujillo, presidente del Consejo Pontificio del Vaticano para la Familia en relación a condones.
El año pasado el Vaticano causó una controversia internacional cuando declaró que el virus VIH puede pasar a través de condones.

La declaración del Cardenal Daneels es una opinión personal errónea, contraria a la enseñanza oficial de la Iglesia Católica. En numerosas ocasiones, la Iglesia ha instruido a los fieles que la contracepción es intrínsicamente maligna.

Papa Juan Pablo II
El 17 de septiembre, 1983, el Papa Juan Pablo II le dijo a un grupo de sacerdotes que “la contracepción ha de juzgarse objetivamente, tan profundamente ilegal que no ha de justificarse jamás por razón alguna. El pensar o decir lo contrario es igual a defender que pueden surgir situaciones, en la vida humana, en las cuales sea legal no reconocer a Dios como Dios.”

El 5 de junio, 1987, el Santo Padre les advirtió al clero y a los teólogos sobre su grave obligación de transmitir fielmente la enseñanza de la Iglesia sobre este tema: “Una grave responsabilidad se deriva de lo siguiente: aquellos que se colocan en conflicto abierto con la ley de Dios, que ha sido auténticamente enseñada por la Iglesia, guían a los esposos por un falso camino. La enseñanza de la Iglesia sobre la contracepción no pertenece a la categoría de asuntos que están abiertos a una libre discusión entre los teólogos. El enseñar lo contrario significa guiar las conciencias morales de los esposos a error.” El Papa Juan Pablo II también explicó que la contracepción contradice y está opuesta al verdadero amor: “Así, el lenguaje innato que expresa la auto-entrega recíproca y total de un esposo y una esposa que recubierto, a través de la contracepción, por un lenguaje objetivamente contradictorio, específicamente, el de no entregarse totalmente uno al otro. Esto conlleva no solo a un rechazo positivo de estar abierto a la vida, sino también a una falsificación de la verdad interna del amor conyugal, el cual llama a entregarse a sí mismo en una totalidad personal.” (Familiaris Consortio, #32)

El Santo Padre ha explicado que, cuando se usa la contracepción, el acto marital deja de ser un acto de amor:

En el acto conyugal no es lícito separar el aspecto de unión del aspecto procreativo, ya que tanto el uno como el otro pertenecen a la verdad íntima del acto conyugal. Uno es activado conjuntamente con el otro y, en cierto sentido, el uno por medio del otro. Esto es lo que enseña la encíclica (cf. Humanae Vitae, 12). Por lo tanto, en tal caso el acto conyugal, desprovisto de su verdad interior, ya que es desprovisto de su capacidad procreativa, también deja de ser un acto de amor. (Audiencia General del 22 de agosto, 1984)

Las enseñanzas constantes de la Iglesia fueron declaradas nuevamente el 1 de marzo, 1997, cuando el Consejo Pontificio del Vaticano para la Familia emitió un Vade Mecum para los Confesores en Relación a Algunos Aspectos de la Moralidad en la Vida Conyugal. En este documento estaba incluida la siguiente declaración:

La Iglesia siempre ha enseñado la maldad intrínseca de la contracepción, es decir, de cada acto marital que intencionalmente ha resultado sin fruto Esta enseñanza ha de considerarse definitiva e irreformable. La contracepción está gravemente opuesta a la castidad marital; es contraria al bien de la transmisión de la vida (el aspecto procreativo del matrimonio); daña el verdadero amor y niega el papel soberano de Dios en la transmisión de la vida (n. 24).

Tal como lo ha declarado el Papa Juan Pablo II, “El corazón se ha vuelto un campo de batalla entre el amor y la lujuria. Entre más domina la lujuria al corazón, menos experimenta el corazón el significado nupcial del cuerpo. Se vuelve menos sensible al regalo de la persona, que expresa ese significado en las relaciones mutuas del hombre y la mujer” (Audiencia general del 23 de julio, 1980)

Papa Pablo VI

La gran encíclica a la cual hace referencia Nuestra Señora en Su cita, “La encíclica del Papa Pablo VI sobre el control de la natalidad es certera y la deberá seguir la humanidad”, es Humanae Vitae, que magistralmente explicó el mal moral de la contracepción. Varias citas especialmente importantes de esta encíclica incluyen:

Dios ha dispuesto ampliamente leyes y ritmos naturales de fecundidad los cuales, en sí mismos, causan una separación en la sucesión de nacimientos. No obstante, la Iglesia, llamando a los hombres de regreso a la observancia de la ley natural, tal como lo interpreta su doctrina constante, enseña que cada uno y todo acto del matrimonio debe permanecer abierto a la transmisión de la vida. (n.11)

… el hacer uso del don de amor conyugal mientras se respetan las leyes del proceso generativo significa reconocer que uno mismo no es el árbitro de las fuentes de la vida humana, sino en vez, el ministro del diseño que fue establecido por el Creador. De hecho, así como el hombre no tiene dominio ilimitado sobre su cuerpo en general, así, con mayor razón, no tiene dicho dominio sobre sus facultades generativas como tal, debido a su ordenación intrínseca hacia la crianza de la vida, de lo cual Dios es el principal. ‘La vida humana es sagrada’ recordó el Papa Juan XXIII, ‘desde su mismo inicio revela la mano creadora de Dios.’ De Conformidad con estos hitos en la visión humana y cristiana del matrimonio, debemos declarar nuevamente que la interrupción directa del proceso generativo ya comenzó y, sobre todo, el aborto deseado y procurado directamente, aún por razones terapéuticas, deberán ser absolutamente excluidos como medios lícitos de regular el nacimiento. Igualmente, según lo ha declarado frecuentemente la autoridad educadora de la Iglesia, ha de excluirse la esterilización directa, ya sea perpetua o temporal, ya sea del hombre o de la mujer. Similarmente excluida está toda acción que, en anticipación al acto conyugal o al momento de llevarlo a cabo, o durante el desarrollo de sus consecuencias naturales, propone, ya sea como fin o como medio, hacer la procreación imposible (#13-14)

Papa Pío XI

Cualquier uso que se haga del matrimonio, ejercido de tal manera que el acto sea deliberadamente frustrado en su poder natural para generar vida, es una ofensa en contra de la ley de Dios y de la naturaleza y aquellos que consienten en ello son marcados con la marca de un pecado grave. (Casti Connubii, #56)

[nota: En el presente, un pecado grave se entiende como un pecado mortal. Un único pecado mortal no arrepentido conlleva el castigo de la separación eterna de Dios, el infierno.]

Papa Pío XII

El Papa Pío XII, en una alocución durante el 19 de octubre de 1951, declaró que:

Cualquier intento por parte de personas casadas de quitarle a este acto su fuerza inherente e impedir la procreación de una nueva vida, ya sea en el desempeño del acto en sí o durante el curso del desarrollo de sus consecuencias naturales, es inmoral; y ninguna ‘indicación’ o necesidad alegada puede convertir un acto intrínsecamente inmoral en uno moral y legal. Este precepto es tan válido hoy en día como lo fue ayer; y será igual mañana y siempre porque no implica un precepto de la ley humana sino que es la expresión de una ley que es natural y divina.

Otras declaraciones sobre la contracepción

El Dr. Donald DeMarco escribe que “La contracepción es parte de una filosofía que implica que, cuando se trata de tener hijos, el esposo y la esposa (o los productores) deberán ser los únicos a cargo de lo mismo.” También escribe, “La contracepción es un intento de quitarle a Dios la franquicia del asunto de crear una nueva vida y poner la responsabilidad exclusivamente en manos de los humanos. Pero Dios continúa siendo el Autor de la vida y el programa de contracepción, faltándole el respeto al Plan de Dios, desproveerá a todos sus participantes de las bendiciones que ellos no pueden darse el lujo de no tener y que necesitan mucho más de lo que se dan cuenta.” (New Perspectives on Contraception, p. 11) Dr. DeMarco también explica que la contracepción divide el ser, haciendo que el regalo total del ser sea imposible: “Un ser dividido es menos que el entero. Por lo tanto, es menos feliz y menos capaz de dar todo lo que es. La contracepción, al separar el hecho de hacer bebés del hecho de hacer el amor, es dividir el ser. Pero también disminuye lo que los compañeros en el matrimonio son capaces de brindarse el uno al otro. La contracepción no es un beneficio para el ser ni para el matrimonio.” (p.36) En relación a los efectos sobre la pareja casada, el Dr. DeMarco hace énfasis que la contracepción destruye la intimidad: “La contracepción permite que las parejas sexuales tengan los mecanismos de estar en la intimidad sin estar realmente íntimos, es decir, sin reservas e incondicionalmente íntimos.” (p. 41)

La Madre Teresa de Calcuta, en su discurso ante el Presidente Clinton durante el Desayuno de la Oración Nacional de 1994, expresó el eslabón cercano entre la mentalidad contraceptiva y el aborto:

Al destruir el poder de dar la vida, a través de la contracepción, un esposo o esposa se hace algo a sí mismo. Esto vuelve la atención hacia uno mismo y destruye así el regalo de amor que está en él o ella. Al amarse, el esposo y la esposa deben girar la atención hacia el otro. Una vez ese amor viviente es destruido por medio de la contracepción, el aborto sigue muy fácilmente.

Cardenal Cahal Daly de Irlanda escribió:

[La mentalidad del control del nacimiento] significa el abandono del auto control a los impulsos sexuales; autoriza implícitamente la promiscuidad sexual. La sociedad hace que sea anormalmente difícil para las personas, especialmente las personas jóvenes, ser castos; y entonces ofrece un remedio, los contraceptivos, que aumentan el desenfreno o lujuria. La promiscuidad es la lógica del control del nacimiento; pero al tener promiscuidad con impunidad también debe haber aborto e infanticidio, esterilización y eutanasia. Los contracepcionistas naturales deben insistir que si éstos no pueden generalizarse por medio de la persuasión, deben imponerse por medio de la ley. Hace tiempo que se reconoce que existe una conexión entre el erotismo y el totalitarismo. (Fellowship of Catholic Scholars Newsletter, marzo 1993, p. 11)

Dietrich von Hildrebrand escribió:

Lo pecaminoso del control artificial del nacimiento está radicado en la arrogación del derecho a separar la unión de amor real en el matrimonio de una posible concepción, el separar la maravillosa y profundamente misteriosa conexión instituida por Dios. Este misterio es enfocado con actitud irreverente. Aquí estamos confrontados con el pecado fundamental de la irreverencia hacia Dios, la negación de nuestra naturaleza de haber sido creados, actuando como si fuésemos nuestros propios señores… Es el mismo carácter pecaminoso que se encuentra en el suicidio o la eutanasia, en los cuales actuamos como si fuésemos los maestros de la vida. (Love, Marriage and the Catholic Conscience, pp. 45-46)

“La permisividad no será aceptada por vuestro Dios. El pecado es pecado; no existe compromiso para el pecado. El pecado mortal es una grave ofensa hacia el Padre Eterno. Los Mandamientos se seguirán sin permisividad.” – Jesús, Noviembre 21, 1977

Las asombrosas Profecías de Bayside … http://www.tldm.org/spanish/messages/messages.htm

Estas profecías llegaron de Jesús y María y los santo a Verónica Lueken en Bayside, NY de 1968 a 1995:

UNIDOS
“El acto de matrimonio bendito por el Padre no debe ser disuelto para satisfacer a la humanidad en su naturaleza carnal y en la pérdida del conocimiento de Dios. Lo que Dios ha unido ningún hombre separará.”
– Nuestra Señora, 28 de diciembre 1974

DESPRECIABLE
“El Padre Eterno le ha dado a la humanidad un conjunto de reglas, y en disciplina ellas deben ser obedecidas. Me es menester decir que Mi Corazón está destrozado por las acciones malas, las acciones despreciables, de Mis clérigos. Yo uno, como vuestro Dios, al hombre y a la mujer en el santo estado de matrimonio. Y lo que Yo he atado ningún hombre debe separar. Y qué es lo que veo sino hogares rotos, ¡matrimonios disueltos a través de anulaciones! Han escandalizado a vuestra nación y han escandalizado al mundo. ¡Ay de los maestros y los líderes quienes escandalizan a las ovejas!”
– Jesús, 3 de mayo 1978

PROPAGACIÓN
“El acto de la unión de la carne fue creado como un medio para la propagación de la vida sobre vuestra tierra. Hemos visto la difamación de este rito sagrado de vuestro Dios. Fornicáis como animales, y cuando pecáis no aceptáis los frutos de vuestra vulgaridad.
“La unión de la carne producirá lo que el Padre ha estimado. Si empleáis esto de otra manera contraria a las leyes de vuestro Dios, recogeréis lo que habéis sembrado.”
– Nuestra Señora, 10 de mayo 1972

HUMANAE VITAE
“La encíclica del Papa Paulo sobre el control de la natalidad es verdadera y debe de ser seguida por la humanidad. No habrá ninguna racionalización del pecado. No habrá ninguna excusa por el asesinato de los no-nacidos. El pecado se ha convertido en una manera de vida entre los hombres, pero el Cielo no tolera el asesinato. El Cielo no puede tolerar el pecado, aunque el Padre Eterno en Su misericordia es muy misericordioso y sufrido y perdona.”
– Nuestra Señora, 2 de octubre 1976

FUERZA
“La fuerza de las almas se encontrará en el círculo familiar.”
– Nuestra Señora, 31 de diciembre 1972

ANULACIONES
“Las familias se están desintegrando. Os debo decir, ahora, hijos Míos, la familia tiene que ser devuelta al estado santo para la cual fue establecida. Nunca aprobaremos ni aceptaremos matrimonio y cohabitación sin matrimonio (el sacramento del matrimonio). Nosotros no aceptaremos las anulaciones que están siendo dadas ahora a tantas personas sin causa justificada.”
– Nuestra Señora, 27 de septiembre 1986

MATRIMONIO DE HECHO
“Oh, hija Mía e hijos Míos, nunca hemos visto desde el inicio del tiempo a un mundo en tal caos. Y, también, Yo no hablaré con palabras que te asustarán, hija Mía, pero deseo que sea conocido que este nuevo papel moderno, lo que se llama ‘matrimonio de hecho’ – lo que significa vivir bajo ‘ley-común’, Yo comprendo, hijos Míos – no será tolerado en el Cielo. Nunca fue el plan del Padre Eterno que el hombre y la mujer vivieran como animales.
“Fornicación nunca será aceptada. No hay excusa para la fornicación. Si no podéis manteneros en estado de celibato, mejor entonces que estéis casados. Es mejor, hija Mía e hijos Míos, estar casados que quemándoos en el infierno.
“También pido que todos Mis hijos del mundo revisen los Diez Mandamientos.”
– Nuestra Señora, 1 de noviembre 1985

NUBE NEGRA
“O hijos Míos, cuando Mi Hijo regrese a vuestra tierra, ¿encontrará El tan siquiera una pequeña llamita de Fe aún en los corazones de la humanidad? En los días de Sodoma, los hombres también se entregaban a toda clase de placeres de la carne: comiendo, tomando, casándose, entregándose en matrimonios.
“Toda clase de lujuria pecaminosa estaba siendo cometida. Hombre vergonzosamente con hombres, mujeres haciendo a un lado su papel de maternidad buscando mujeres con lascivia. Como lo fue en los días de Sodoma, así ahora está una nube negra sobre América.”
– Nuestra Señora, 14 de julio 1979

SAGRADO
“Lo sagrado del matrimonio y la vida marital de un hombre y una mujer no deben ser destruidos por una sensualidad envilecida. Es una consumación privada entre el hombre y la mujer y la familia. No es un objeto de risa irónica ni chistes mofadores, hijos Míos.
“Vuestras acciones son observadas por el Padre Eterno, quien ve dentro de vuestro corazón. Pensamientos puros, mente pura, espíritu puro – lo que entre en el corazón, eso saldrá.”
– Nuestra Señora, 21 de agosto 1975

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