PARA TENER PAZ.

PARA TENER PAZ EN SU INTERIOR, TODO DEBE SER AMOR EN USTEDES (JESUS) LA HIJA DEL SI A JESUS

Sus rivalidades no pueden más que herirlos.
Su Amoroso Jesús
Hija mía, aún si yo estoy contigo, estoy también con tus hermanos y hermanas. Tú escuchas mi voz. Algunos también oyen mi voz que se hace comprender por el Espíritu Santo. La resonancia de mi voz hace su alegría. La alegría crece en ellos.
Hijos míos que amo, ¡he aquí el tiempo que ustedes esperan desde hace mucho! Este tiempo está tan cerca en que mis hijos estarán frente a mí! Soy yo el Poder que les revela por las inspiraciones que vivo en ustedes. Estas inspiraciones les hacen realizar mi Presencia continua en ustedes, mis elegidos. Yo les muestro que mi venida ya llegó en los corazones de algunos de mis hijos que han dicho sí al Amor.
Ustedes que se dedican a sus ocupaciones del día, yo, Jesús, les derramo las gracias con mi Presencia. Sí, yo estoy en todos mis hijos. Mis tiernos hijos yo estoy aferrado en ustedes tan profundamente que derramo a cada instante mi amor en cada uno que me suplican de apresurar mi regreso en sus corazones. Esto hace tocar la cítara a mis ángeles porque tienen mucha alegría. Ustedes que se alegran de mi Presencia en la hostia cuando se celebra mi santo oficio, ¡cómo será de grande la alegría en ustedes si vieran en su interior a sus ángeles de la guarda atribuirles nuestras gracias de abandono que les son concedidas por nosotros, la Trinidad de amor!
Hijos míos, yo soy tan amoroso de ustedes que ¡no ceso de declararles en alta voz mi amor por cada uno de ustedes! Si no haría enormes restricciones ante todo este amor, yo los aplastaría bajo mis “yo te amo”. Mis amores, como todavía los quiero en esta tierra, debo de tener cuidado con mis arrebatos de amor.
Queridos hijos de mi santo Corazón, sean felices para su alma que conoce la felicidad de su Dios Amor. ¡Qué bello es sentirse amado hasta la locura por sus hijos! Algunos de ustedes quieren defenderme contra sus hermanos y hermanas, porque han sido heridos por las palabras que han escuchado. Ellos pensaron que estas palabras eran contra mí. Hijos míos, lo que para ustedes a veces les parece un error es una verdad para ellos.
Estos hijos hacen lo que creen que es bueno para ellos, sin hacer mal a su Dios de amor quien los conoce. Yo soy quien conozco su interior y sé que lo que dicen puede ser contra ellos. Yo soy quien debo ir a ayudarlos para que tengan cuidado con sus palabras que, sin que ellos lo realicen, pueden ir contra ellos.
¡Ah mis hijos que se creen por Don Quijote, por amor para su Dios, ustedes se baten contra los molinos de viento! No afronten los movimientos de sus impulsos, porque los harán caer de las alturas. Ustedes no pueden, hijos míos, hacer en mi lugar lo que es para mí. Es a mí de tomarlos conmigo y defender el amor de ustedes. Ustedes son mi amor, mi todo. Yo me entregué a ustedes para mostrarles que todos ustedes son mis hijos. Déjenme estos movimientos de mi amor impulsivo, porque ustedes no tienen mi poder de amor.
Algunos de mis hijos no tienen cuidado con sus palabras que vienen de ellos, no de mi Espíritu de amor. Cuando el viento sopla, es bueno saber de dónde viene para no dejarse tomar por la ráfaga. Todo hijo que está a la defensiva no tiene cuidado con sus palabras y da a conocer a los otros su voluntad que es tan frágil.
Su voluntad hiere a su prójimo y éste sintiéndose juzgado, se encuentra en un estado de defensa. Todo en él se activa para encontrar su paz que está en peligro. Entonces, él ataca al que viene a perturbar su paz. Luego, hace valer su punto de vista que es, él también, transmitido por su voluntad humana. Resulta una rivalidad que es perjudicial a su interior.
En ustedes, hay rivalidades que los llevan a defenderse. Bien seguido, sus pensamientos son los mismos que el de su rival, y ustedes no se dan cuenta del mal que ustedes se hacen del uno al otro. Todo comenzó por un impulso escondido en su interior que ha surgido sin saberlo.
Él, el maestro de la división, los ha incitado a defenderse contra su prójimo que se encuentra ser, él también, víctima de Satanás. Entonces, un mal que forma parte de su represión interior, surge. Lo que los ha herido, incomodado, frustrado y hecho miedo viene a despertar su interior. Ustedes no saben por qué están inclinados a defenderse contra lo que se ha convertido, para ustedes, una herida contra su vida, porque es por su vida que ustedes se baten.
Mis amores, a Satanás le agrada verlos en desacuerdo. Él hace resaltar en ustedes las heridas reprimidas. Defendiéndose, ustedes declaran la guerra a los que, en otro tiempo, les han hecho mal, creando así las heridas en ustedes. Hijos míos, no es sólo contra un hijo que ustedes se defienden ahora, sino contra todos los que han sido la causa de sus sufrimientos. Si ustedes se defienden así, es porque no tienen la paz en su interior. Ustedes no han perdonado a los que en otro tiempo los han herido.
Hijos míos, ustedes no pueden saber que están en rivalidad contra los que ustedes llevan en su interior. Sí, mis amores, ustedes llevan en su interior a sus hermanos y hermanas. Ellos están en mí y, como yo estoy en ustedes, ellos están también en ustedes. Al no querer perdonarlos, hay en ustedes emociones que resurgen y les hacen mal. Aunque ustedes no lo quieran, las heridas les recuerdan lo que ellos les han hecho y ustedes sienten dolor, aunque no están plenamente consientes.
A causa de esta falta de perdón, ustedes no aprovechan las gracias que tengo para ustedes. Estas gracias han sido obtenidas por los hijos que rezan para ayudarlos. Si estas gracias no les pueden ayudar, es porque ustedes han hecho un muro entre ellas y ustedes, y ustedes impiden a mis gracias de volverlos amor.
Mis amores, estos hijos que les han hecho mal no pueden nada contra ustedes, muchos de ellos, también son víctimas de su mal. Si ustedes los perdonan, dejan salir de mí las gracias que los van a volver amor, y los que están en ustedes también van a recibirlo. Aún los que los han herido, si no están en buenas disposiciones, estas gracias los ayudarán a reconocerse en su falta de perdón. Mis gracias hacen nacer en ustedes actos de amor. Ustedes solos pueden decir sí al Amor.
Hijos míos, sólo el perdón sincero puede liberarlos de estas heridas. Si ustedes no los pueden perdonar, es porque ustedes no se han perdonado. Ven ustedes, si no se reconocen como siendo un hijo de Dios, ustedes no saben que son amor. He aquí por qué ustedes no se dan amor pues, para ustedes, no hay razón de detenerese en ustedes mismos.
Para tener la paz en su interior, todo debe ser amor en ustedes. Sólo un perdón sincero les procurará esta paz. Hijos míos, hay que comenzar por ustedes. Si creen que no tienen necesidad de perdonarse, es porque no se aman como ustedes son. Es lógico que se reconozcan en mí. Sólo yo les voy a ayudar a amarse tales como ustedes son. Hijos míos, amarse es ante todo reconocerse amor en mí. Yo soy el Amor.
Sí, hijos míos, la vida de ustedes es mi vida. Yo soy el que les dio el soplo en ustedes. Soy yo el viento de amor. Si ustedes dejan salir de su interior un viento que no es amor, les hará decir las palabras propulsadas por un viento que causa perjuicio. Este viento está alimentado en ustedes por las heridas del pasado. Estas heridas que están en ustedes no han sido sanadas por mis arrebatos de amor. No dejen que este viento no querido por el Amor, les soplen las palabras que vienen de Satanás, no de mí. Yo soy el Amor. En mí sólo hay dulzura, perdón.
Todo lo que hace mal a los otros viene de ustedes. Ustedes se han dejado llevar por estos impulsos alimentados por sus debilidades, porque ustedes quieren hacer su voluntad humana que está bajo la influencia de Satanás. Hijos míos, Satanás tentó a Eva para incitarla a la desobediencia contra mí, luego ella influenció a Adán diciéndole que esa acción era buena y que no había nada de malo en querer conocer lo que yo, Dios Todopoderoso, sabía.
Mis hijos de amor, yo soy Dios. Todo está en mí. Sólo Dios conoce todo. Es a mí sólo de tomar todo. Yo los amo tanto. Ustedes son mis hijos de amor, así como sus primeros padres. Dios amó sus hijos, aún si le desobedecieron. Él les prometió un Salvador. A ustedes, Dios les dio este Salvador para que vivan como hijos de amor sin hacerse mal. Es necesario vivir en mí, Jesús, para vivir en mi Padre. Él les dio su amor. Él sabe todo. Él ve todo. Él escucha todo. Él los quiere en él, a todos ustedes, los hijos de Dios.
Hijos míos, entréguenme sus diferencias, sólo yo puedo ayudarlos. Su mundo está al revés por sus propios decires sin fundamentos. Por mi omnipotencia, ustedes conocerán al Amor que los ama con locura. Todos ustedes son mis elegidos. Yo les doy las gracias por sus oraciones.
Mis amores, muchos de mis hijos tienen necesidad de sus oraciones. Son como trompos que giran alrededor de sus conocimientos equivocados y olvidan que yo, su Dios, poseo grandes conocimientos. ¡Cómo es de grande mi poder! Yo soy el Dios del saber. Soy yo su Dios que conoce toda cosa. Mis conocimientos no tienen límites. Yo puedo todo en todo. Algunos de mis hijos se limitan a sus conocimientos humanos; ellos olvidan que vivo en ellos. Yo soy la Templanza, la Tolerancia, la Paciencia y la Caridad.
Hijos míos, ser caritativos con sus hermanos y hermanas es amarlos tal como ellos son. Si ellos no tienen la misma opinión que ustedes, ¿por qué tratar de imponerles su punto de vista? Sus conocimientos humanos valen como los de ustedes. En ellos, tienen mi Presencia. Yo soy quien los voy a alimentar, si así lo quieren, no ustedes. Y es así para cada uno de ustedes. Si ustedes quieren defenderme por amor, vengan a tomar en su interior mis gracias de dulzura y de delicias; ustedes verán que los amo a todos en particular. Y si algunos de ustedes tienen necesidad de mi luz, derramaré en ustedes las gracias ganadas por mis hijos de la luz que me dan todo por amor.
Les ruego, hijos míos, respetar lo que son ustedes, porque ustedes son mis hijos. Yo los amo con locura. Sus decires equivocados son sus tribulaciones. Entréguenmelas. Yo soy el Amor. Yo los amo. Permanezcan sobrios en sus propósitos. Respeten su dignidad de hijos de Dios, ustedes que conocen mi saber divino por mis enseñanzas que les he dado a mis santos apóstoles. Yo soy Dios.
Sólo yo envío a mis obreros a la recolección de las mieses. Mis obras son para el tiempo pasado, presente y futuro. No habrán otras hasta que yo, Dios Todopoderoso, lo haya decidido así. Yo soy quien les hablo por estos escritos. Soy yo el Fundador, que da con el fin de que tengan suficientes conocimientos para saber quiénes son, por qué han nacido y a quién le deben el haber nacido.
Los quiero en mí. Hijos míos que amo, permanezcan en mí, yo estoy en ustedes. Amén, yo se los digo, todos sabrán quién soy yo: la santa Divina Voluntad. Todo es para la gloria de mi santo Padre. Bendíganse, hijos míos. Amén.
Fuente: Amor para todos los míos, Jesús Volumen 2, mensaje n° 164, 2 de julio 2001. Por La hija del sí a Jesús, Les Éditions FJ Libro editado (en francés) en Sherbrooke, Canadá, versión traducida al español por Sabino y Sulema Alas
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