LIBRO ENCUENTRO DE AMOR EN LOS SAGRADOS CORAZONES.

22 de diciembre del 2011 (El embarazo de la Virgen)
MENSAJES DADOS A ESPERANZA. MADRID.
QUIEN DESEE EL LIBRO HABLE CONMIGO. GRACIAS.

¿Quieres saber que iba pasando en Jesús estando aquellos nueve meses dentro de Mí?

A algunos místicos les he explicado tantos misterios y ahora paso a tu alma el conocimiento de tan sublimes meses:

Mi vientre puro y virginal, desde el instante sublime de la Encarnación del Dios-Hombre, por gracia divina se transformó en un piélago de pureza mayor, de amor intangible para contener al Verbo Encarnado dentro de Él, dignificándose todavía más, si se pudiese decir así.

El Verbo Encarnado, Palabra Eterna del Padre, se humilló hasta lo inverosímil, hasta el extremo, por amor al hombre, para hacerse hombre y formarse como tal en aquellos meses.

Como hombre, igual a todos los hombres que van formándose poco a poco en el vientre materno, pero como Dios, absolutamente humillado, milagro sublime de Dios en abyección total de amor. Y como bien sabes, sufriendo desde el primer instante por los hombres y con los hombres, cumpliendo en su sacrificio la Voluntad del Padre, y haciendo suyos todos los sufrimientos de todos los infantes nacidos y no nacidos, y reparando en su cuerpo y en su sangre mientras se formaba, todas las malformaciones, sobre todo, las debidas a los excesos de los padres, los abortos deseados y no deseados, las taras psíquicas, y así un sin fin de consecuencias del pecado original; y Él fue todo asumiéndolo, asumiendo con Él y en Él todas las almas de todos los tiempos, y haciendo perfectas por su inmolación y sacrificio, todo lo que estaba, que está, y estará caído.

Desde el vientre en el que se encontraba, lleno de oscuridades, que simbolizaban la oscuridad de la tierra, Él, que era la Luz, aunque diminuto en aquellos meses de formación, quería disipar las tinieblas en las que los hombres se encuentran envueltos, y deseaba que le amasen, que se uniesen a Él para encontrar la Luz y el Amor que les haría felices en esta tierra y después en el Paraíso.

Toda su formación humana en Mi seno fue símbolo para el hombre y amor y sacrificio: su estrechez en aquellas paredes que le oprimían, Él, que es inabarcable, símbolo de los hombres oprimidos con infestaciones satánicas. Su ceguera hasta que se le formó el sentido de la vista: fruto de los hombres que llevan

vendados los ojos del cuerpo y del alma porque no quieren ni desean conocer al Dios que les ama. Y así, todo en Él se hizo.

En Él, todo era ofrecimiento a la Voluntad sublime del Padre, y Yo me unía al sacrificio de Mi Hijo por los hombres, porque sabía que al concebirle a Él concebía a todos los hombres de todos los tiempos, y así juntos preparábamos y hacíamos perfectas todas las cosas.

Mientras, el amor por Dios y los hombres crecía más y más en Mi alma.

Mientras Yo estuve embarazada, grandes gracias reportaron a la tierra aquellos meses, y no sólo a Mí, que fui creciendo en excelsitudes, sino a los hombres, porque la Gracia estaba en la Tierra, porque la Palabra del Padre se había encarnado para la ya cercana Redención.

Pasando por Mí, ya que Mi Hijo estaba en Mi seno, grandes gracias se produjeron en cuanto al alma y al cuerpo de tantos llenos de ceguera espiritual y enfermedades físicas, con Nuestra cercanía se abrieron muchos a Dios y otros curaron de sus enfermedades, podría contar un sinfín de anécdotas al respecto, a cual más edificante y más bella.

Y según Jesús estaba dentro de Mí y Mis sustancias le alimentaban, Yo me iba alimentando de Él, incendiada en su Amor Divino, entendiendo Mi alma la Sabiduría Eterna. Éxtasis amorosos me invadían saturándome, impregnándome, sumergiéndome en las inabarcabilidades de Amor de los Tres tan insondables.

Y así, creciendo en Amor los dos, nos consumíamos sin consumirnos contagiándonos de Amor, abrasados, en y con un gozo intensísimo, llenos de dolor, porque el amor y el dolor en Dios van unidos, y esa sublimidad de Amor en la tierra llena de límites y tan imperfecta, explosiona en dolor y amor sublime, dando a luz la Pasión, la Resurrección y el Nacimiento del Verbo Encarnado por Amor a los hombres.

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