MORIBUNDOS.

‎3 DE ENERO DE 2013
ENCOMENDAD A MARÍA SANTÍSIMA Y A SAN JOSÉ LA SALVACIÓN DE LAS ALMAS, SON PODEROSOS EN EL CIELO

Cada alma es como un mundo diferente a los ojos de Dios y, aunque a vosotros criaturas de Dios os parecen todas iguales y efectivamente tenéis muchas cosas en común, luego en el plano sobrenatural cada alma es diferente, lo mismo que cada flor tiene algo peculiar especifico de ella, aunque sean de la misma especie. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Por eso hijos de Dios, es tan importante la vida de cualquier criatura, porque todas son diferentes, como diferente son todos los Ángeles de Dios. Cada alma es como una ciudad, con sus peculiaridades, con sus cosas, y Dios se recrea en cada alma que hizo y desea que todas vivan y se salven para la gloria de Dios Altísimo y para gozo de ellas en la bienaventuranza eterna. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Hijos, debéis rezar encarecidamente por la salvación de la almas, vuestras oraciones son eficaces cuando las hacéis movidas por amor a Dios, por amor a las almas y por el bien de la Iglesia, el Cuerpo Místico de Cristo. Debéis encomendar a María Santísima y a San José la salvación de las almas, ellos son poderosos en el Cielo, ellos desean que se les encomienden las almas para hacer de mediadores ante el Altísimo y ante su divino Hijo Jesús. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Pedidme Mi asistencia en cada paso espiritual que deis, pedidme luz y discernimiento. ¿No vais a especialistas en el mundo cuando necesitáis que os asesoren de algo? Pues Yo Soy el Asesor Divino, el que poseo la sabiduría eterna y celestial y Mi misión es iluminaros, daros fuerzas, entendimientos adecuados y rectos conformes a la Ley de Dios. Por eso, hijos de Dios, invocadme cada vez que tengáis que tomar una decisión, porque así Mi actuación es mucho más rápida y eficaz, y os acostumbráis a ser humildes ante Dios reconociendo que sin El nada podéis. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

En el lecho de un moribundo invocadme para que en sus últimas horas lo asista y le de la luz para volver su rostro a Dios y se salve. Es poderosa la oración para los moribundos porque ellos ya nada pueden hacer por sí mismos, por eso, los que lo rodean deben asistirlo también en el alma y no solo en el cuerpo o la enfermedad, deben proporcionarle los medios necesarios para salvarse aunque esté inconsciente, porque en el interior tienen conciencia y no están muertos, y Dios ve lo que pasa en su interior. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Que todo lo que recibís por medio de estos mensajes os sea fructífero y os sirva. Debéis de ponerlo en práctica, debéis de propagarlo, pero sobre todo, debéis meditar todo a la luz de la oración para que el mensaje se os amplíe en vuestro interior con Mis luces que no os negaré en la oración. Yo, Espíritu de Dios, os hablo y os instruyo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo pone en práctica.

LIBRO DADME DE BEBER.

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3 comentarios sobre “MORIBUNDOS.

  1. NO OS DESALENTÉIS SI CUANDO MUERE UN FAMILIAR APARENTEMENTE PARECE QUE MUERE EN APOSTASÍA

    Abundantes beneficios daré a aquellas almas que sufren por la salvación de sus familiares, que se sienten impotentes, que Me los encomiendan. Yo, Jesús, os hablo.

    Porque quienes desean que un alma se salve y pone de su parte para ello, bien orando, sacrificándose, o tratando de llevar a esa alma por las sendas de Dios, Yo lo bendeciré eternamente. Sí hijos, sí, quien desea la salvación de las almas y Me pide por ellas, es un alma cristiana que se asemeja a Mi Corazón y, su corazón humano desea lo que Mi Corazón divino y sus sufrimientos son participación de los Míos. Yo, Jesús, os hablo.

    No os desalentéis si cuando muere un familiar por el que habéis pedido tanto y aparentemente parece que muere en apostasía, no os desalentéis. Si vieseis la de almas que se salvaron a pesar de que murieron aparentemente en rechazo de Dios, os quedaríais atónitos, porque Mi Padre bendice y agradece mucho quien se ofrece y ora por las almas que a punto de dar cuentas a Dios, están todavía en estado de rechazo hacia el arrepentimiento y la conversión. Sí hijos, sí, se salvan muchas más de las que creéis y luego ellas interceden por vosotros en su estado de gloria y os agradecen eternamente las intercesiones de salvación que tuvisteis para con ellas. Yo, Jesús, os hablo.

    Si os hiciera ver las maravillas que obra la fe y el poder de la oración De quien Me ama y vive en Comunión Conmigo, no os esforzaríais tanto en pedir por esas almas ya en fase terminal. Yo oculto el milagro de Mi gracia para mayor corona vuestra y para que no bajéis la guardia ni un solo instante, así que hijos queridos de Mi Santa Madre, Ella agradece mucho y se complace en esos hijos que no desean que el valor de Mi Preciosísima Sangre se pierda en otras almas que, viviendo en estado de pecado se pueden salvar por el ofrecimiento y oración de quienes comprenden que deben colaborar con el Cielo en la reconversión de ellas.

    Pero si además quien lo desea es un sacerdote, casi es imposible que se malogre, porque el sacerdote Me representa y Soy Yo quien actúa en él, hablo de los sacerdotes fieles a su Ministerio y en Comunión Conmigo. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo cree y lo pone en práctica.

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  2. ¡Estoy aquí, crucificado con todos mis AGONIZANTES, y

    nadie viene a darme una mano…!

    Viernes Santo, 14 de Abril de 2.006

    Señor JESÚS:- ¡Escribe hijo mío, escribe y perdóname, porque sé que estás agobiado, pero es urgente, hijo mío, estoy aquí crucificado con todos mis agonizantes, y nadie viene a darme una mano, unas palabras de vida, una Bendición de mi Padre y Padre vuestro… ¿Dónde están mis ministros del Sacramento, que no vienen…? y mis hijos enfermos, se me mueren en los brazos sin una oración y una luz que alumbre sus espíritus atormentados por los demonios que quieren robar sus Almas… y son mías. Mías, porque Yo, el Hijo de Dios Vivo, las he rescatado del poder de Satanás, con mi SANGRE, mi Pasión y Muerte para resucitarlos conmigo…

    Mis hijos e hijas bautizados se mueren solos… sin una ayuda ESPIRITUAL para sus pobres almas… en los Hospitales, en las ambulancias, en sus camas y casas, en los Centros de Acogidas… sin que nadie les ayude a bien morir… Nadie, nadie les habla de Mí, Jesús Resucitado que murió por ellos y los espera para darles su Perdón y la vida Eterna para la que han nacido… Están en el mismo umbral de la Luz y están en tinieblas…! Clamad al Cielo Misericordia, hijos de mi Redención…!

    ¿Qué estáis haciendo con vuestros hermanos moribundos en la hora que más os necesitan…? ¿Adonde estáis tan ocupados y distraídos…? ¿No veis que son almas que he puesto a vuestro cuidado, y me tenéis que responder de ellas…? Ese es un trabajo vuestro… pero también de mis fieles bautizados.

    ¡No queréis hablar de la muerte, y la lleváis escrita con la vida desde que nacéis!

    Hijos míos, todos mis Bautizados, vosotros sois también sacerdotes Conmigo cuando oráis al Padre por vuestros hermanos y también por los agonizantes…! ORAD! ¡ORAD por los agonizantes para que alcancen Misericordia, Yo soy la Misericordia Divina!

    Hijos míos, todos los Bautizados, vosotros sois también profetas Conmigo, cuando me anunciáis y le habláis de Mí a vuestros hermanos, y en especial a vuestros hermanos enfermos y moribundos, que sabéis que pronto van a morir y entregar sus almas… ¿Estarán preparadas esas almas para dar cuenta a Dios de sus vidas…? Pocas lo están hijos míos, muy pocas… Pero vosotros y vosotras podéis ayudarlas a bien morir ESPIRITUALMENTE, algo que hoy se olvida y no se valora por el mismo agonizante, por sus familiares y amigos, porque no viven la fe y han dejado de creer, o tienen reparos humanos de llamar al cura o decir la verdad al hermano moribundo…

    Sin embargo, hijos míos, el que está en la puerta de la muerte y la vida, tiene pleno derecho a saberlo, nunca deis una mentira piadosa, por duro que le resulte al agonizante, siempre la verdad, con delicadeza y caridad verdaderas, con una palabra, un gesto… y en algún caso el silencio, antes que una mentira piadosa.

    Vosotros los parientes y amigos que tenéis acceso a ellos, podéis ayudar al enfermo a bien morir cristianamente, en los casos que no sea posible la presencia de un sacerdote del Sacramento, que le administre la Confesión y la Eucaristía, que es lo mejor y más correcto…

    No tengáis temor, invocad a vuestro Ángel Custodio para que se comunique con el Ángel del moribundo y lo disponga a escucharos… y habladle de Mí, de Jesús, de mi Muerte y Resurrección, del ladrón arrepentido y de mi Misericordia, el Espíritu Santo os inspirará las palabras, no os preocupéis más de lo necesario, ni tengáis reparos de que el enfermo os vaya a rechazar, nada de eso, son miedos falsos que el demonio os mete para no hacer nada… Hablad con amor y ternura y como si fuerais vosotros el moribundo… Es el momento trascendental de su vida eterna o de su muerte eterna.

    Siempre habrá quien diga que no merece la pena hacer nada de eso, porque tal vez el agonizante ha llevado una vida de pecado y vicios y ahora en el último momento no se va a arrepentir y salvar… Esto es sólo algo de verdad y una argucia de Satanás, por eso os digo que le habléis de la Misericordia de Dios y del buen ladrón que arrebató el Cielo al verme a Mí en Mi Agonía con él… y Yo, Jesucristo, que Soy la MISERICORDIA DIVINA, actuaré… Pero vosotros haced vuestra parte. Lo mejor sería estar a solas con el moribundo o el enfermo, que sabéis va a morir pronto o dentro de unos días… además de lo dicho, podéis y debéis también enseñarle y ayudarle a orar, si no sabe, o no se acuerda, o por su debilidad no habla o contesta, pero si está despierto, el oído puede seguir oyendo… y siempre podéis decirle estas ORACIONES al oído o en voz alta si está consciente y atendiéndoos, las repita él con vosotros o no, pero sí con su mente…

    Jesús, José y María, os doy el corazón y el Alma mía.

    Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.

    Jesús, José y María, descanse en paz mi Alma, en vuestra compañía.

    ¡Señor, pequé! ¡Perdón y misericordia para este pobre pecador!

    Jesús, Redentor mío, me arrepiento de todos mis pecados,

    perdono a todos los que me han ofendido…

    y pido perdón a todos los que yo he ofendido. (o el Padre Nuestro)

    Sangre de Cristo, purifícame de todas mis culpas. Amén.

    Si el enfermo está sedado, podéis decir las oraciones por él, a su oído, pues el alma siempre oye y siempre ve…

    Hay también otras oraciones propias de este momento, pero Yo os doy aquí estas, por si alguno no las recuerda o sabe, puede actualizarlas personalmente y rezarlas la noche antes de dormir… porque el que duerme, hijos míos, no está seguro si va a despertar en este mundo y cuerpo…

    Podéis concluir dándole vosotros mismos la Bendición Trinitaria a la vez que le hacéis la Señal de la Cruz con vuestra mano derecha como lo haría el cura…

    ¿Por qué precisamente con la mano derecha? ¿no puede ser también con la mano izquierda?, me podéis preguntar, ya que las modas modernistas van por ahí, por quitar la tradición cristiana.

    Pues muy simple, hijos míos, todo ello parte de la Revelación Divina de la Palabra de Dios. En vuestro lenguaje y sistema sinestético, la DERECHA, siempre está reservada para los elegidos de Dios, recordad la visión beatífica que tuvo San Esteban antes de morir y entregar su espíritu a Dios… (Hechos 7,55-57) ¿y quiénes serán los que los Ángeles de Dios separarán, unos a la DERECHA y otros a la IZQUIERDA, en el Juicio de Dios Universal…? (Mateo 25,31-46).

    No es ningún capricho gratuito, el que la tradición cristiana enseñe a los párvulos a escribir con la mano derecha, así como a signarse y santiguarse y hacer las genuflexiones de reverencia a Dios con la rodilla derecha, y en otras muchas cosas donde se le da a la DERECHA una preferencia o relación con Dios, la política, la circulación, todo ello parte de una tradición cristiana, que muchos paganos y ateos de hoy, desconocen, y Satanás se aprovecha de ello para hacer sus cambios.

    Hay que descubrir a Satanás, hijos míos… porque él se aprovecha tanto de la ignorancia de las Sagradas Escrituras, como de su conocimiento a la letra, sin la ayuda del Espíritu Santo y el magisterio de Mi Iglesia Católica y Apostólica…

    Si no, ahí tenéis las sectas y a muchos cristianos separados desde siglos, que son de Mi Cuerpo Místico desgarrado…! ¡Qué dolor! Pero qué voy a decir: ¡Padre, que todos sean uno, como Tú y Yo somos Uno…! (cf: Juan 17,11; 20-21)

    Sigo siendo un MORIBUNDO en la Cruz, hijos míos, en cada uno de mis hermanos moribundos… “Miradme en medio de dos bandidos, uno a mi derecha y otro a mi izquierda…” (cf: Mateo 27,38) y (Juan 19,18) Uno, el de la DERECHA tuvo compasión de Mí, en el mismo suplicio y agonía, se declaraba culpable, creía en Mí y pedía Misericordia… el otro, el de la IZQUIERDA, me insultaba y me increpaba como Mesías para salvarse del martirio… (cf: Juan 23,39-43) Esta escena sigue repitiéndose todos los días a lo largo de los siglos en muchos moribundos o sentenciados a muerte, ya por las leyes de los hombres, ya por las enfermedades incurables y desgracias…

    Muchos reaccionan a la hora de su muerte según su fe, más que según haya sido su vida… porque la FE en Mi Muerte y Resurrección es más importante que la vida material, ya lo dice la Escritura: “MEJOR ES EL DÍA DE LA MUERTE QUE EL DEL NACIMIENTO”, (cf: Eclesiastés 7,1) porque en la vida entráis llorando y durante ella hay más sufrimientos que alegrías… pero en la muerte se decide la VIDA ETERNA con Dios, para la que habéis sido creados y nacidos, o una muerte desgraciada para siempre…

    Esta es una luz que sólo Yo, Jesús Resucitado, os he traído, y es vuestra mejor ESPERANZA, que tenéis que alimentar con Mi Palabra y mi Gracia hasta el fin de vuestras vidas; que Satanás y sus ayudantes os la quitan.

    Porque: “DONDE ESTÁ EL CADÁVER, ALLÍ SE JUNTAN LOS BUITRES.” (cf: Mateo 24,28)

    Esto quiere decir que a la hora de la muerte los demonios acuden alrededor de los moribundos esperando llevarse la presa que es el Alma, y como buitres, lo atemorizan con las tentaciones más fuertes y peligrosas de su vida, aún a los más santos… Les presentan todos sus pecados y momentos negativos de su vida que le pueden quitar la esperanza de salvación de su Alma, llevándolos a la DESESPERACIÓN, o al desprecio de la poca o mucha fe que tenga el moribundo… Le perturban la mente con visiones horribles y se le muestran al moribundo tal como son sus espíritus rebeldes y deformes… De aquí que dijera mi Apóstol San Agustín, que: “Nadie sale de esta vida sin haber visto antes al demonio…”.

    Lo que sucede las más de las veces es que los que asisten al enfermo moribundo, así como los familiares, cuando él dice o describe lo que está viendo, piensan y creen que son visiones o imaginaciones del moribundo, por los efectos de la fiebre o los fármacos… E igual les sucede a los que toman las drogas… pero con frecuencia, no siempre, son visiones demoníacas verdaderas.

    Por tales motivos, la HORA del moribundo es decisiva para la SALVACIÓN ETERNA DE SU ALMA, porque el agonizante se encuentra librando su última batalla, y aunque está rodeado de gentes y familiares, que hablan o hacen todo menos REZAR, se encuentra solo, débil, dolorido, inquieto y sin poder reaccionar o hablar…

    Su soledad espiritual es espantosa, cuánto más si no ha sido persona piadosa y no está preparado, al menos para elevar su mente a Dios con alguna oración o jaculatoria en tales momentos decisivos de su vida… Y estos son los momentos en los que un familiar o una persona amiga esté advertida de los momentos por los que pasa el enfermo agonizante y le ayude a una muerte cristiana, si no es posible con los Sacramentos de la Iglesia y un sacerdote, sí con estas ORACIONES que os he recomendado antes, así como acompañándolo en su lecho, no charlando, sino rezando el Santo Rosario mentalmente y los EXORCISMOS de la Iglesia, ya sea el de San Miguel o el de la Augusta Reina de los Ángeles, para ayudar al moribundo en su lucha contra los demonios, que como perros rabiosos están rodeando su lecho de muerte para llevarse su alma al Infierno… ¡Y cuántos, cuántos, hijos míos son vencidos en esta última batalla por las fuerzas del infierno, por no haber unos familiares, unos amigos, unos catequistas, unos sacerdotes que le ayuden a una buena muerte cristiana…! ¡Cuántos…!

    No trato de meteros miedo con esto, hijos míos, todos, pero no penséis que soy exagerado, no hijos míos, es una realidad espiritual que Dios permite que no veáis materialmente, como tantas otras, porque vuestro natural no siempre lo resistiría, y Dios en su Infinita Sabiduría, Amor y Misericordia lo evita, pero también os lo advierte y avisa, como hago Yo por este medio, y lo he hecho siempre por mis Santos y personas elegidas…

    Por todo esto y por más, os ruego que consideréis el valor y la necesidad que hay de REZAR y ASISTIR a los AGONIZANTES en Mi Iglesia, así como en todo el mundo… porque son miles y miles, durante cada día y noche, hijos míos… Y no os hablo aquí de los que mueren de muerte repentina e imprevista, ya sea en accidente de circulación, navales, aéreos, de trabajo, por infarto, terrorismo, guerra y catástrofes naturales y provocadas por los hombres… ESOS no tienen tiempo de nada… pasan al otro lado en segundos…

    Por ello DEBÉIS ESTAR PREPARADOS PARA BIEN MORIR EN GRACIA DE DIOS, en cualquier momento que el Padre os llame, “Porque no sabéis el día ni la hora”. (cf: Mateo 25,13)

    Y normalmente cada uno muere como vive…; el que lleva una vida piadosa en Gracia de Dios, normalmente muere en Gracia de Dios y con los Sacramentos de Mi Iglesia… Pero el que vive sin recibir la Confesión y Comunión, normalmente muere sin ellas; el que vive sin rezar, normalmente muere sin rezar… Y en el plano material sucede lo mismo, el que vive casi siempre viajando, normalmente muere viajando…; y el que vive casi siempre en su casa, muere normalmente en su casa…; pues según sea la vida así será la muerte, salvo las muchas excepciones que ya sabéis. Pero no debéis confiaros en que vais a morir como vosotros pensáis o deseáis, y vais a tener tiempo y ocasión de poneros a bien con Dios…

    No, hijos míos, eso es una locura, no podéis dejar asunto tan importante y trascendente como el de VUESTRA SALVACIÓN ETERNA, al azar; debéis estar preparados siempre, para poder decir en cualquier momento ¡Señor, aquí me tienes, ten misericordia de mí y llévame Contigo a tu Reino!

    Hijos míos, debéis vivir despegados de las cosas de este mundo y hasta de vuestro mismo cuerpo, como materia… y estar siempre dispuestos para volar con vuestra Alma al cielo… vuestra Patria definitiva y segura, para la que os ha creado Nuestro Padre Eterno.

    Los que tenéis cierta edad, ya veis lo que ha cambiado la vida en vuestra sociedad… me refiero a la rapidez de los MEDIOS de toda clase, y a los CAMBIOS de toda clase… que os llevan a vivir fuera de vosotros mismos; os empujan, os fuerzan a vivir y hacer lo que no es vuestra voluntad, en muchos casos y cosas…

    Muchos viven por encima de sus posibilidades humanas y naturales, intelectuales y morales… económicas y sociales… y todo ello os lleva a un desequilibrio psíquico, moral y espiritual que ya lo estáis padeciendo con las depresiones, esquizofrenias, infartos, etc… porque esta velocidad de vida que os han impuesto los hombres responsables de los pueblos junto con los inventores científicos, es falsa.

    Hablo en general… Dios Creador os ha dado dos pies para andar paso a paso y no os ha puesto en su lugar dos ruedas para ir a más velocidad… Igualmente os ha dado dos oídos para oír a cierta distancia, y nada más, y no os ha dado en su lugar unos audífonos para oír a grandes distancias… Y como estos ejemplos, otras muchas cosas que ya sabéis, os llevan a vivir una vida ANTI–NATURAL y FICTICIA, que si bien tiene muchas ventajas y alicientes tentadores, pero no es lo que os conviene, ni la que Dios ha pensado para vosotros en sus Planes: “Cuando creó al hombre y puso en sus manos la Creación para someterla” (cf: Génesis 1,28)…

    No es éste el sometimiento que Dios esperaba del hombre, no, hijos míos, el hombre la está alterando y destruyendo, queriendo ser como Dios, instigado por Satanás, y aunque hay muchos que son sensatos y luchan por mantener el orden natural de la Creación, son pocos, y no son escuchados por los que tienen el poder de hacerlo.

    ¡ORAD! ¡ORAD! ¡ORAD, hijos míos! y no perdáis la FE y la ESPERANZA, aunque aparentemente parezca que el Mal, la Muerte y la DESTRUCCIÓN, que son obras de Satanás y de los hombres que lo siguen, tienen el poder. ¡NO!

    El poder es de Dios que hizo el cielo y la tierra, y de Él os viene el auxilio y de nadie más… Decid: ¡VEN, SEÑOR JESÚS! pues Yo, vengo ya para regir la tierra, y cuando la purifique, “REGIRÉ EL ORBE CON JUSTICIA Y A LOS PUEBLOS CON RECTITUD…” (cf: Sal 97,8-9) ¡Esperadme…!

    Pero mientras tanto ORAD mucho y cada día y noche por los AGONIZANTES, hijos míos… y también por los que van a morir de muerte repentina, violenta e imprevista, con esa oración que os enseñé:

    Jesús, Redentor nuestro, te ruego para que dejes caer

    una gota de Tu Preciosísima Sangre, sobre cada pecador

    que vaya a morir hoy de muerte repentina o violenta. Amén.

    (A):- ¡Gracias, Señor Jesús! ¡Gracias por tus Palabras y en el nombre de nuestros hermanos y hermanas! ¡Alabado sea Jesucristo, el Eterno!

    ——————————

    (A) = (Es un alma pequeña, que entiende tener confidencias (locuciones), y desea ser ignorada.

    Tiene su consejero espiritual, sacerdote católico, y Nuestro Señor le impele a comunicar sus palabras

    y las de su Santísima Madre a todo el mundo.)

    NOTA: Derogado el Canon 1399 y 2318 del Derecho Canónico por S. S. Pablo VI, en Acta Apostólica Sedis 58 en 1966,

    estos escritos no requieren censura eclesiástica, y pueden ser difundidos entre los fieles católicos.

    No obstante, se someten al juicio de la Santa Madre Iglesia Católica.

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  3. 14 DE JUNIO DE 2013
    NO DEBÉIS PERMITIR QUE EL ALMA MUERA IMPENITENTE

    Adolecen las almas de estar abandonadas en sus lechos de muerte porque no van sacerdotes a reconfortarlas y ellas quieren tener a los sacerdotes para confesarse de culpas que algunas han callado toda su vida. Yo, Jesús, os hablo.

    Hijos Míos, preparad a vuestros moribundos a bien morir, dadles Mi paz a través de santos sacerdotes. Si vuestros párrocos no las visitan, llamad a otros sacerdotes y, si no van tampoco ninguno de ellos a verlos, hacédselo saber al obispo que el tomará medidas. Yo, Jesús, os hablo.

    El último instante de la vida de un moribundo puede ser vital para su salvación eterna si le proporcionáis los medios necesarios, y aunque Yo suplo la ausencia del sacerdote, no debéis permitir que el alma muera impenitente, porque en esos momentos los agonizantes aunque estén fuera de Mis leyes, tienen conocimiento y saben que son los últimos momentos y que no deben desperdiciarlos. Yo, Jesús, os hablo.

    Sacerdotes de Dios, cumplid con vuestro ministerio y visitad a los agonizantes. Llevadles agua bendita y Mi bendición y reconfortadles oyéndoles con amor y misericordia como Yo mismo lo haría. Trasmitidles Mi paz y habladles de Mi Santa Madre, Madre también de pecadores y de los moribundos. Yo, Jesús, os hablo.

    En los hospitales hay capellanes y también en las residencias de ancianos, así que vosotros familiares lo tenéis más fácil. Llamadlos y procurad a los vuestros los medios necesarios para su salvación, y aunque el agonizante se resista, que el sacerdote le susurre al oído y le hable de Mi misericordia para que Mi enemigo mortal no gane la última batalla, engañando al agonizante haciéndole creer que Dios no le perdonará. Por tanto, familiares y amigos de los enfermos, ayudadles a bien morir, no os de reparo, es un deber cristiano que tenéis y que no debéis omitir ni dejarlo para más tarde. Yo, Jesús, os hablo.

    Aquel que ayuda a un alma en sus últimos momentos, tiene ganado Mi Corazón y Yo no permitiré que cuando le llegue la hora muera sin los medios necesarios, ya que todo el bien que hagáis a las almas para ayudarlas a salvarse, Yo lo devolveré a vosotros mismos, para que os ayude también en vuestra última hora. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo pone en práctica.

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