TERCERA GUERRA MUNDIAL

*** Mensaje a Agustín del Divino Corazón ***

El mundo será transformado, volverá al orden primero de la creación, pero antes…

Noviembre 13/09 (3:38 p. m.)

María Santísima dice:

María, Madre del segundo advenimiento os llama a cada uno de vosotros por vuestros nombres. Venid y os mostraré el lugar donde vive mi Hijo Jesús. Venid para que os recreéis ante su presencia. Venid para que allí, en esta pequeña porción del Cielo en la tierra, reconozcáis vuestra miseria, reconozcáis vuestra nada y muy en la profundidad de vuestro corazón sintáis arrepentimiento de vuestros pecados; muy en la profundidad de vuestro corazón sintáis un fuerte deseo de santidad, de caminar como peregrinos en este mundo tras las huellas de Cristo Crucificado, tras las huellas del Absoluto.
María, Madre del segundo advenimiento os alerta de los peligros que os asechan. Satanás trabaja muy sutilmente en las almas: las enreda, en sus telarañas, tan delicadamente que ni se dan cuenta.
María, Madre del segundo advenimiento os anuncia acontecimientos de gran magnitud en este final de los tiempos; acontecimientos que se os harán menos duros si estáis en estado de gracia, si os resguardáis en la llaga del Sagrado Costado de mi Hijo Jesús, si os sumergís en los Ríos de su Sangre Preciosa, si invocáis de continuo la asistencia y ayuda de San Miguel Arcángel
María, Madre del segundo advenimiento os quiere hacer entender que el mundo será transformado, renovado, volverá al orden primero de la creación. Pero, antes de abrirse las puertas de la Nueva Jerusalén la humanidad tendrá que padecer tendrá que sufrir. La tierra cambiará y muchas almas perecerán y lo peor de todo: en pecado mortal, sin ningún arrepentimiento de sus culpas. Hacia la Nueva Jerusalén antecede primero: el tiempo fuerte de la tribulación, el reinado del anticristo, la gran señal en el cielo, la iluminación de las
conciencias, UNA TERCERA GUERRA MUNDIAL y la colisión del asteroide con la tierra
Así es, pues, mis hijos amados que estáis en la urgencia de volver a Jesús, de frecuentar los Sacramentos, de vivir cada Eucaristía como si fuese la última Eucaristía de vuestras vidas; de alimentaros, cuantas veces os sea posible, del Cuerpo y la Sangre de Jesús; número de veces permitidas por nuestra Iglesia Católica; porque también, antes de ser abiertas las puertas de la Nueva Jerusalén, vendrá ese período de la cesación del Santo Sacrificio de la Eucaristía y muchos andarán hambrientos de la Palabra de Dios y no encontrarán quien les predique. Convertíos del todo al Señor. Renovad vuestros pensamientos, desataos de las cosas del mundo y emprended vuelo hacia el Cielo llevando vida de santidad y de gracia.
.
Os arropo bajo los pliegues de mi Manto Celestial y os
acurruco a cada uno de vosotros en mi Inmaculado Corazón para que no sintáis frío ni miedo
Os amo y os bendigo: . Amén.

(Tomado de: En los umbrales de la Nueva Jerusalèn)

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