LA MALDAD NO ES PARA MI IGLESIA.

Segundo Misterio, Habla Dios Padre, DADO A JV. MEXICO.
Sobre: La maldad no es para Mi Iglesia, la impureza no es para Mi Iglesia, los ministros inmorales y asesinos no son para Mi Iglesia.
¡Oh!, pastores de Mi Iglesia, ¡Oh!, ministros de Mis Sacramentos, ¡Oh!, hijos Míos, que Me habéis traicionado, se os ha dado una dignidad altísima, más grande que  a cualquier rey sobre la Tierra. Vosotros, Mis ministros, sacerdotes de Mi Iglesia, vosotros a los cuales obedezco en la Santa Misa y a quienes os he dado la bendición en vuestras manos y en vuestro ser, para traerMe a la Tierra y darMe por completo a vuestros hermanos, ningún rey sobre la Tierra, nadie puede hacer esto, solamente vosotros, en los que he confiado y muchos de vosotros Me habéis traicionado.

No os dais cuenta de vuestra dignidad, no os dais cuenta de vuestro valor entre vuestros hermanos, no os dais cuenta que Yo estoy presente, vivo, real, a través de vosotros y por vuestras órdenes. Mis pequeños, Yo, en Mi Poder Divino, inmensamente grande, Omnipotente,obedezco vuestras palabras durante la Consagración, bajo del Cielo por las palabras que os enseñé, estoy con vosotros, estoy para vosotros y vosotros Me traicionáis.

Mundanos placeres se han introducido a vuestra vida, olvidos grandes tenéis ahora, no queréis estar ya para servirMe, preferís al mundo, preferís las monedas de la Tierra a la Gracia tan grande que representáis como Mis ministros escogidos. Me habéis traicionado porque ya no se transmite vida espiritual a través de vosotros, vuestro ejemplo es deprimente, ya no se ve santidad ni en vuestros actos ni en vuestras palabras. Ya no hay vida íntima Conmigo, preferís ésos ratos, en que debiéramos tener un acercamiento íntimo, un intercambio espiritual, los cambiáis ahora por las cosas del mundo, por sus distracciones, por su pecado.

Muchos de vosotros os habéis acercado a la mujer, habéis perdido la pureza y la santidad y, aún así, os acercáis al Sacramento y con vuestras manos sucias Me recibís en la Consagración y, con ello, asegurando vuestra muerte eterna. Ya no buscáis a la oveja perdida, ya no os dais por el hermano necesitado, os habéis hecho muy comodinos, habéis puesto horario en vuestra vida para poder descansar y así, vuestras carnes han crecido. Os habéis hecho flojos y ya no os dais por el hermano muerto al pecado ni por el próximo a la muerte. Vuestra vida ya no es una vida de ejemplo, ya no se os respeta, porque vosotros no Me respetáis a Mí. Ya no estoy Presente en vosotros para producir una impresión fuerte y agradable ante vuestros hermanos, preferís usar ropas del mundo, en vez de usar vuestra investidura sacerdotal y con ella, recibir el respeto y la dignidad a la que habéis sido llamados.

La maldad de muchos de vosotros, es clara y evidente ante vuestros hermanos, sois un mal ejemplo para la Iglesia y para la sociedad. Muchas vocaciones se pierden por vuestra intromisión hacia las enseñanzas que se tienen que dar a las futuras vocaciones.

Me dais asco muchos de vosotros, os decís sacerdotes, ministros de Mi Iglesia, cuando realmente, sois ministros de satanás. Muchos de vosotros habéis preferido las cloacas de impureza y de maldad y ahora os revestís con las vestimentas de los ritos satánicos, habéis hecho a un lado vuestras vestimentas sacerdotales para ser ahora sacerdotes de satanás. Y todo ¿por qué?, porque Me habéis traicionado, porque ya no queréis vivir en la humildad, en la pobreza y en la santidad, queréis vivir en la opulencia, en la inmoralidad, en la impureza que os lleva a la maldad.

Fuerte y severo será Mi Juicio contra vosotros, los que Me habéis traicionado. Primeramente y con castigo ejemplar, satanás os traicionará y os pondrá en evidencia ante el mundo y luego tendréis Mi Juicio, con su castigo ejemplar para todas las generaciones.

La maldad no es para Mi Iglesia, la impureza no es para Mi Iglesia, los ministros inmorales y asesinos no son para Mi Iglesia. La Purificación se dará en ella y veréis resurgir lo que Yo, vuestro Dios, creé para todos Mis hijos, para las ovejas leales y amorosas, las ovejas fieles que Me han seguido, Me siguen y Me seguirán.

Orad, Mis pequeños, por aquellos que han traicionado a Mi Iglesia y que os están dando el mal ejemplo, a ver si con vuestros ruegos, logran su salvación, porque mucho es su pecado, mucha es su maldad, el pecado provoca más pecado.

Atended Mi llamado, Mis pequeños, atended Mi llamado, ministros de Mi Iglesia, porque pronto caerá Mi Justicia sobre todos vosotros.
Gracias, Mis pequeños.

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