YO SOY LA VIDA, EL CAMINO, LA VERDAD.

259 – Para ser sanados, vengan a mí Jesús
Mis hijos del Amor, el Amor les escribe por medio de estas manos obedientes, para
hacerles saber quiénes son ustedes y lo que hacen. Ustedes dicen que es difícil ser
amor siempre, es porque son demasiado frágiles; no saben cómo vivir en su interior,
están todos confundidos en su interior. Han hecho de ustedes hijos pensadores; no
cesan de pensar, esto los trastorna y continuamente estos pensamientos los alimentan. ¿Saben por qué no son capaces de parar de pensar? Es porque todo lo han
tomado en sus manos, quieren hacer por ustedes lo que Dios quiere hacer para
ustedes.
¿No saben que Dios ha puesto en ustedes su amor? Él es el Amor. Ustedes quieren
darse amor, pero no son dueños de una fuente de amor, yo soy la Fuente que pasa
en ustedes para alimentar su amor. Ustedes se han dado un derecho en el amor; no
se hagan ilusiones, aún si van a buscar entre los hijos de este mundo una fuente de
amor, ustedes no podrán obtenerlo porque la fuente de amor me pertenece, ella
viene del Cielo. Hijos míos, estas palabras les parecen ambiguas. Les digo que ustedes son amor, pero no pueden darse amor a ustedes mismos; es porque soy yo,
Jesús, quien alimenta su amor con mi amor. Yo soy la Fuente que deja pasar el
amor en ustedes, yo habito en su interior.
Ustedes confunden mi Presencia en su interior con sus vidas en ustedes; hay una
diferencia entre yo y la vida de ustedes, soy yo quien la alimento. Es como una flor,
ella es bella si el jardinero toma todos los cuidados; yo, yo soy su jardinero y ustedes,
las flores. Comprendan que el amor no está en ustedes, si yo no los alimento de mi
amor. Ustedes por más que quisieran el amor si yo no les doy mi amor, ustedes no lo
encontrarán en su interior.
¡Cuántos han perdido este amor! Ellos viven sin preocuparse por conducirse bien
ante Dios, porque no quieren nada de mí. Cuando ellos sufren por la falta de amor,
prefieren ir con los especialistas del pensamiento para obtener la ayuda de ellos,
porque éstos se creen capaces de ayudar al prójimo por sesiones de escucha. A
estos hijos les falta el amor, asi como los que van a verles para sanarse del mal que56
les vuelve la vida complicada. Estos pobres desdichados, que van a consultarles, ya
no pueden ver más lo que es bello a su alrededor; ellos se han vuelto esclavos de las
medicinas; tienen tanta necesidad de esta droga para vivir que no tienen confianza
más que en la medicina y en los especialistas del pensamiento.
Estos hijos depresivos no pueden funcionar como los otros. ¿Saben por qué? Porque estos hijos son más sensibles a la depresión que los otros hijos; ellos no han
aprendido a volverse hacia Dios, a amarse para estar en paz; en donde no hay paz,
no hay alegría. Ellos guardan heridas tan profundas que todo alrededor de ellos y
en ellos está profundamente oscuro. Cuando todo parece ir bien en el los, de
repente, hay algo que les irrita, sin que ellos sepan de dónde puede provenir, lo que
pone en función en estos hijos un profundo letargo. Es su inestabilidad hacia ellos
mismos; a veces están tan seguros de sí mismos y de vez en cuando, tan inseguros
de sí mismos que vuelven a poner todo en duda.
La vida de ellos es como un barco en el mar. Cuando el mar está agitado, tienen el
timón en la buena dirección, pero cuando el mar está calmado, no están seguros
que sea agradable de encontrarse en el mar, rodeados de un tan vasto extendido de
agua: ellos tienen el alma a la deriva. Todo lo que les gusta ya no les parece agradable, tienen la dificultad de seguir el ritmo del mar, todo lo que ellos quieren es ya no
volver a encontrarse ante lo que, en principio, les interesaba: han perdido el gusto
de la vida.
Todo esto les ha llegado por la falta de amor. A cuántos pequeñitos, les hubiera gustado ser amados por lo que ellos eran, sin más: pequeñitos que quieren el amor; no
por lo que hubieran querido que ellos sean. En resumidas cuentas, ellos se han visto
exigir lo que ellos mismos no pudieron tener: el amor, cuando ellos no sabían cómo
satisfacer a los que les pedían; es por eso que estos hijos se sintieron responsables de
la falta de amor de los otros, ellos han llevado esta herida en su interior sin saberlo.
Es este dolor que los atormenta cuando se encuentran ante la amplitud de esta falta
de amor a su alrededor; como ellos no saben dar, se encierran en sí mismos, no
queriendo vivir más este dolor en su interior.
Algunas veces, tienen la esperanza de mejorar, van en busca de personas que las
amarían. ¡Ah!, estos hijos están tan perdidos en sí mismos que tienen la dificultad de
decir sí a los que los quieren amar tal como ellos son. Como no están contentos de
la vida, no pueden ver el amor que se les quiere demostrar; entonces van, si les es
posible, en la busca de cualquier otro que les dará la esperanza, porque sólo la
esperanza los hace avanzar hacia lo que ellos ignoran. Dónde y cuándo habrá una
luz para ellos, no lo saben, porque están demasiado perdidos en sus pensamientos
para reflexionar sobre una solución.
No hay sino Dios que podría hacer de ellos hijos de la Luz; no es sino Dios que
podría hacerles ver la luz al final del túnel. En su interior, hijos míos, está la solución
de su confusión: es de entregarse a su Dios. Él los conce mejor de lo que ustedes
mismos se conocen, pero ustedes no quieren escucharle; prefieren que los otros les
escuchen. ¿Por qué abrir su corazón a los especialistas del pensamiento? Estas per-57
sonas son como máquinas llenas de razonamientos, ellos no tienen el amor que les
es necesario para ayudarles a ustedes. Ustedes que están tan heridos, van a consultarlos cuando, sin saberlo, se dejan perturbar con sus maneras de querer arreglar
los problemas de ustedes. La tragedia en ustedes, es que no saben que tienen una
enfermedad de amor, porque si se reconocieran amor, no dejarían a los otros servirse de su mal interior para aliviar el sufrimiento de ustedes, sabrían que esto va
contra ustedes mismos que son amor.
No es con el fuego que se apaga al fuego, ni con los males que se curan las enfermedades. Esto no es razonable, porque lo que está en ustedes los ha herido y
cuando hacen revivir la causa de su herida, todo su ser se encuentra en el dolor.
Esta persona que los escucha se vuelve testigo del mal de amor de ustedes que es la
causa de su enfermedad; cuando hacen eso, ustedes le muestran que han tenido
algo que les ha faltado en sus vidas. ¿A qué les puede ayudar el ir a contarle su vida
interior a una persona que no los conoce pues ni ustedes mismos se conocen? Mis
amores, el Amor les conoce mejor que ustedes mismos. ¿Acaso no soy Dios?
Cuando ustedes van a contar su pasado, su interior no puede sentir el amor; hacen
lo contrario de lo que él quiere: ¡él tiene necesidad de amor! Ustedes no están en
armonía con su interior cuando hacen eso, ustedes le niegan lo que él tiene necesidad para sanar sus heridas, es por eso que continúan a vivir con su mal que corroe
su interior.
En cuanto a los medicamentos, esto no los cura, lo que hace es demostrarles que el
mal está presente; pero, ¿se puede curar un mal interior que proviene de la falta de
amor con un medicamento? Esto no hará más que demostrar su falta de discernimiento frente al problema. Hijos míos, la vida viene de Dios, ella está en ustedes por
un movimiento de amor. Si ustedes no respetan este movimiento, todo su interior se
resiente. Los medicamentos no hacen más que adormecer el mal cuando el mal
interior no busca más que el amor. ¿Les gustaría ponerse cada mañana un par de
guantes para hacer su día? No, ¿no es así? Ustedes estarían bien enredados con sus
guantes, porque no podrían hacer lo que les agrada. Pues bien, es la misma cosa
que se produce en ustedes cuando toman estos medicamentos; enredan a su
cuerpo que no puede sentirse bien en sus movimientos y no pueden vivir alegremente. Quien no tiene alegría no puede ser feliz.
Y qué decir de los tratamientos de choques que tienen como objetivo alcanzar sus
nervios sensibles para centralizar sus dolores en un movimiento imperceptible, lo
que hace disminuir su movimiento perceptible; lo que no se percibe no quiere decir
que no está en ustedes, eso no hace más que esconder lo que los hace sufrir sin
sanarles, como lo hacen los medicamentos. La verdadera razón de su enfermedad
permanece en ustedes y, ustedes continúan a sufrir interiormente porque cuando
alguien no puede vivir plenamente su vida, es un minusválido. Sí, ustedes se vuelven hijos minusválidos por su propia elección de vida. ¡Cómo podría ser de otra
manera cuando su esperanza no se ha vuelto hacia mí!58
Es cierto que algunos saben que el único remedio es el amor; pero estas personas
dicen que conocen los métodos que les ayudarán a curar esta falta de amor. ¡Qué
cerca están de ver mi intervención! Pero que no hagan lo que la medicina hace en
general, es decir, curar con métodos sin ir a la fuente misma del mal. Es necesario
que ellos descubran por qué ese vacío de amor ha venido en estos hijos, porque es
esencial de saberlo para curarlos definitivamente. Para sanar, hay que dar amor;
para dar amor, es indispensable tenerlo en ustedes; para tenerlo en ustedes, hay
que descubrir que ustedes tienen todo el amor que les es necesario en su interior,
porque ustedes han sido hechos de amor, y también es necesario descubrir que es a
cada día que Dios derrama el amor en ustedes, porque él es la Fuente de donde
sale el amor. El amor no viene del humano, viene de Dios. Dios es el Creador, él es
Amor.
Hijos míos, el Amor es Dios, muchos de ustedes no quieren creerlo y sufren; yo soy
el Poder y, cuando me mostraré a ustedes, les voy a mostrar mi poder que quiere
ayudarles. Solamente los que creerán serán los elegidos de mi Padre; ellos vendrán
a mí para que yo los tranforme en seres de amor para que sean sanados para siempre. ¿Por qué esperar? Abran su corazón a mi llamado para que el Amor pueda
ayudarles; es necesario que ustedes me den su consentimiento para ayudarles.
Hijos míos, ¡cómo eso parece difícil para ustedes y tan fácil para mí! Ustedes no tienen más que darme su sí y soy yo quien procuraré que ustedes se descubran tal
como son.
Pero si ustedes resisten, van a continuar a sufrir en su interior a causa de su ignorancia, y esto será penoso. Cuando estén ante mí, el Amor, les demostraré, por mi
poder, que su resistencia ha estado contra ustedes y descubrirán que su falta de
confianza ha estado contra su sanación. Yo, que soy su médico de amor, quiero
curarles de inmediato, ustedes que son mis enfermos. Hijos míos, comiencen por
decir sí al Amor diciéndome: “Sí yo te amo Jesús, sí, te quiero cerca de mí.” Luego yo
les prescribiré las gracias de abandono que les ayudarán a entregarse al Amor y a
confiarme sus problemas. Yo, su Médico celestial, les enseñaré a amarse y a amar al
Amor. El Amor los quiere, él les enseñará a ser lo que ustedes son: seres de amor.
Les daré las gracias de amor que los transformarán y estarán llenos de amor para
ustedes y para sus prójimos; en ustedes habrán palabras de amor, palabras que no
les dañarán, frases construidas con ternura y gestos calmados que les procurarán la
paz, y todos los que estarán a su alrededor recibirán de ustedes este amor que se ha
despertado. Hijos míos, ustedes verán que esto tomará forma. Se tomará un tiempo
de conocimiento, de aprendizaje y de realización, así como hacen cuando tienen
proyectos.
Si su desesperación puede más, no tomen la delantera diciendo que la muerte es
preferible a la vida en la tierra; ¿no saben que Dios los quiere tal como ustedes son?
He tomado conmigo toda su angustia y la he ofrecido a mi Padre porque el dolor de
ustedes, lo he conocido antes que ustedes mismos, porque me hice holocausto por
amor a ustedes. No se vean sino a través de mi Vida que la ofrecí al Padre por amor59
para todos los que ustedes aman; ustedes se darán cuenta que, ustedes también,
deben de entregarse por aquellos que aman.
No hagan de sus vidas una vida sin donación; su vida es tan importante; es necesario que ustedes lo sepan. No miren la que está al exterior de ustedes, sino la que
está en el interior de ustedes: la verdadera vida. Den de su tiempo para los otros,
pero si su cuerpo está demasiado débil, permanezcan en paz dándome la vida de
todos mis hijos en sus oraciones, en sus risas, en sus cantos, en sus trabajos: por
pequeños que sean, tienen un valor inestimable.
Yo, Jesús, soy el Dueño de todo; todo es realizable, porque todo proviene de mí. Yo
soy la Verdad, todo lo que sale de mí es verdadero. Yo soy el Amor Eterno, todo es
amor en mí, el amor sale de mí para ir a ustedes. Hijos míos, hagan todo en mí, por
mí, conmigo, Jesús Amor. Yo soy la Vida, el Camino, la Verdad, yo soy la Luz del
mundo. Vengan, hijos míos, yo soy la Felicidad eterna. Jesús los ama con un verdadero amor. Amén.

ESCRITOS HIJA DEL SI A JESUS.

2 comentarios sobre “YO SOY LA VIDA, EL CAMINO, LA VERDAD.

  1. 16 de diciembre de 2012
    YO SOY LA LUZ DEL MUNDO Y LA LUZ DE LAS NACIONES, NADIE PUEDE SALVARSE SIN CONTAR CONMIGO
    Y la Luz vino al mundo y no se le reconoció (Jn 3,19).
    Yo, Jesús, os hablo.

    Hijos Míos, que espantoso es ver que andáis ciegos por caminos de perdición y no queréis saber nada Conmigo que Soy la Luz del mundo. Estáis tan influenciados de doctrinas y filosofías vanas y vacías que creéis que sabéis mucho y ni siquiera sabéis el camino que debéis seguir para salvaros. Ni siquiera podéis salvar vuestra alma porque no la sabéis guiar, y pretendéis aconsejar y guiar a vuestros amigos e hijos y los guiais mal, y a su vez, ellos guían mal a otros creyendo además que están en la verdad. Yo, Jesús, os hablo.

    Todo aquel que camine fuera de Mí está en la oscuridad y no tiene luz. Yo Soy la Luz del mundo (Jn 8,12) y la Luz de las naciones, nadie puede salvarse sin contar Conmigo. Yo Soy el Buen Pastor, el Redentor, el Hijo del Altísimo, y todo lo puedo, puedo salvar y condenar. Yo, Jesús, os hablo.

    Pero Mi amor hacia vosotros, ovejas Mías perdidas, es tan grande que deseo salvaros aun a costa del rechazo que Me tenéis y de lo que Me ignoráis. Deseo salvaros de los pasos tan desacertados que dais. Sí hijos, sí, Yo os amo como nadie jamás os puede amar, ni siquiera todas las personas juntas que os aman: padre madre, hermanos, hijos, cónyuges o demás os pueden amar como Yo os amo, y por eso, porque os amo, es por lo que deseo que no Me ignoréis, que consideréis Mis leyes, Mi mandamiento del amor: amaos unos a otros (Jn 15,17). Sí hijos, sí, considerad Mi Santo Evangelio y os cambiará la vida en todos los aspectos, porque Mi carga es ligera y Mi yugo suave (Mt 11,30). Yo, Jesús, os hablo.

    Sembrad amor en vuestro en derredor, sembrad paz y concordia, no sigáis el juego a Mi enemigo mortal Satanás que solo desea veros hundidos en el abismo eterno, pues tanto como Yo os amo, tanto el os odia y desea perderos eternamente. Yo, Jesús, os hablo.

    Hijos, Yo os hablo. Me dirijo a vosotros, a todos los que leen y propagan estos escritos, por eso, escuchadme a través del mensaje que traigo en ellos y os lo repito una y otra vez, venid hijos Míos, venid a Mi Divino Corazón (Mt 11,28) y empapaos de Mi amor infinito. Yo, Jesús, os hablo y os bendigo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo pone en práctica.
    LIBRO DADME DE BEBER.

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