MENSAJE PARA LOS TRADICIONALISTAS.

09-05-2014 (7h)

Virgen:

Éste es un Mensaje para los Tradicionalistas.

Para los que critican a mi Papa.

Se llaman a sí mismos “Tradicionalistas”, pero lo son, no de una religión, sino de unas costumbres. Costumbres, que luego en su vida privada veo que cambian a su antojo, según la circunstancia y lo que les convenga.

(La miré en su cuadro, y estaba seria)

Te digo todo esto con lágrimas en los ojos, pues es mucho lo que hieren mi Corazón.

Lo hieren, porque en sus mentes está siempre el juicio al hermano. Y, en esta ocasión, no les ha importado incluso que sea al Papa. Y aun los que creen que este Papa es auténtico, aún esos gastan sus días en encontrarle un equívoco y en criticarle.

En vez de emplearlos en convertirse, pues falta les haca, y se acerca el Día.

Ellos1 eran hijos muy amados de mi Corazón. En otro tiempo. Cuando eran fieles.

En (con) ellos me basé para muchas cosas, y sobre todo aquí, en España.

Pero había una fidelidad de su corazón a mis enseñanzas. No ahora.

Querida: tú has podido ver, por tus Mensajes – los Mensajes a ti confiados-, que Yo amo mucho a mi España. En ellos, se encuentran plagados, miles de guiños, miles de anhelos que tengo puestos sobre ella. Por eso, tus Mensajes – los a ti confiados- son del agrado de ese gremio. Y no les falta razón. Son muy bellos. Y “les van al pelo”, como tú bien dices. Tú lo dices. Lo piensas, ¿verdad, hija?

Sí, Mamá.

Mamá, por favor, ¡qué pena!

(Aquí lloro)

Ellos, de tus Mensajes2, cogen – como ya has visto hacer a más de uno – lo que les conviene.

Pero no se paran a meditar todo lo que toca sensiblemente (la fibra más sensible) de su corazón, que es la de la no-conversión. La de no querer convertirse.

¿A dónde van? ¿A dónde va ese Ejército, que se supone que es Mío, sin conversión?, ¿sin haberse convertido?

En sus corazones duros, está siempre el juicio al hermano. En sus vidas, la no correspondencia (a la Gracia) En sus actos, el desprecio y la dureza. En sus bocas, en no-amor.

¿Y pretenden basar sus actos ahora, en unos libros, que están preñados (llenos, plagados) de Amor?

Encuentren el Amor primero en sus vidas, que les interpele, que se dejen interpelar por Él, que les cambie su interior, y luego podrán cambiar o dar el cambio a su alrededor.

No antes.

¡Oh… laceran cruelmente mi Corazón…!

A veces, sus actos3 que pretenden de honor a Mí, y de desagravio a mi Corazón, me hieren más, pues parten de unos corazones que, en su interior, están matando al hermano.

¡Oh, cuándo encontraré conversión en vosotros, amada mía!

Madre, ¡te la daremos!

No, amada. No veo que se mueva nadie.

Sí, Madre. Sí lo haremos. Sí lo harán.

¿Tú qué vas a hacer?

Les daré esto de tu parte.

Hazlo. Y deprisa.

Y también, conviértete tú.

Y te alabamos, Cristo, y te bendecimos…

Que por tu Santa Cruz Redimiste al mundo.

(Se fue deprisa)
LIBRO DE MARGA.

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