CONCEPCION CABRERA DE ARMIDA.

miércoles, 3 de agosto de 2011″A MIS SACERDOTES” De Concepción Cabrera de Armida. CAPITULO VII: Los sacerdotes y la comunión.
MENSAJES DE NUESTRO SEÑOR
JESUCRISTO PARA SUS PREDILECTOS.

(“A mis Sacerdotes” de Concepción Cabrera de Armida)

VII

LOS SACERDOTES Y LA COMUNIÓN

“La comunión borra los pecados veniales, porque mi acercamiento purifica. Pues bien, los sacerdotes tienen parte –una parte pasiva, pero real-, en las hostias consagradas; porque al decir ellos: “Esto es mi Cuerpo”, cuando consagran en la Misa, es en cierta manera su cuerpo en Mí. Porque no solo se transforma el sacerdote interiormente en Mí, sino que también su cuerpo y todo cuanto es se pierde en Mí. Y sea que consagre una hostia o muchas, queda él en Mí en ellas, aunque absorbido por la potencia absorbente de mi Divinidad.

¡Oh y qué grande y qué sublime participación tiene el sacerdote, digno o indigno, en su ser de sacerdote en esta altísima dignidad que Yo le di!

Pues bien: si el sacerdote es impuro, es indigno, está manchado, ¿cómo va a borrar los pecados en las almas, convertido en Mí? Este punto es tan sutil que se pierde para los ojos humanos; pero para los míos tiene resonancia, tiene eco en Mí y constituye una falta de delicadeza punible que hiere las fibras de mi Corazón.

Esta dignidad del sacerdote es tan extensa que el entendimiento humano no alcanza a abarcarla, sobre todo, cuando administra con potestad divina los sacramentos de mi Iglesia, en los que siempre me representa. Ningún sacramento, sin embargo, ningún acto tan transcendental ni mayor que el que ejerce en la Misa; porque de él se derivan incalculables efectos para el cielo, para la tierra, para el purgatorio, para miles de almas. ¡Ya se ve si deberán los sacerdotes ser dignos, ser puros, ser santos, ser Jesús!”

Que el Espíritu Santo y la Virgen María los transforme en otros Jesús,

*********

“A los Sacerdotes, hijos predilectos de la Virgen Santísima.”

…os invito a todos a uniros a la oración que vuestra Madre Celeste dirige cada día al Padre, unida toda al Espíritu Santo su Esposo Divino: “Ven Señor Jesús”.

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6 comentarios sobre “CONCEPCION CABRERA DE ARMIDA.

  1. “A MIS SACERDOTES” DE CONCEPCIÓN CABRERA DE ARMIDA. CAP: XLIII: Envidias.
    Mensajes de Nuestro Señor Jesucristo
    a sus Hijos los Predilectos.

    (De Concepción Cabrera de Armida)

    XLIII

    ENVIDIAS

    “Otro de los puntos capitales por su extensión en los que me veo ofendido por muchos de mis sacerdotes es el de la envidia de sus compañeros de Altar, o sea a otros sacerdotes sus hermanos.

    Hay envidias en los púlpitos, en los confesonarios, en las amistades con la gente alta, en las preferencias de los Obispos y sus superiores, en los puestos, en las jerarquías que creen merecer, en los estudios, en los talentos, en las Congregaciones, en los cariños o afectos, etc.,etc.

    Este punto es muy común porque los sacerdotes son hombres, tienen pasiones de hombres, andan en la tierra y el polvo se les pega; pero por su ser de sacerdotes y por ser almas escogidas y vasos de elección, deben vivir en la tierra con vida de cielo, deben alejar de si esas pasiones rastreras y no dejar que se enseñoreen de sus corazones, porque perderán la paz y los envolverán en mil pasiones más, que se irán encadenando hasta arrastrarlos a terribles males.

    ¡Esas envidias entre si de los que se llaman míos son de consecuencias incalculables y de daños cuantas veces irreparables, que llegan a ofenderme gravísimamente! Muy delicado es este vicio en los que me sirven, y mi Iglesia resiente sus estragos, y los Obispos sufren con estas disensiones, y los fieles se escandalizan, y Yo soy ofendido!

    ¡Cómo quisiera Yo, manso y humilde, que los míos tuvieran mucho cuidado de cortar las envidias entre sí con el contrapeso de la verdadera humildad y con el suave y dulce trabajo de su transformación en Mí! ¿Qué importa que unos sacerdotes tengan más talento, más simpatías y que brillen más que otros? La verdadera grandeza, para Mí, no está en lo que brilla, en lo que pasa, en lo que se ve, en lo humano, sino en el secreto escondido de un corazón puro, humilde y amoroso. No me pago Yo de ruidosas victorias y mi mayor gloria no consiste en la conmoción de las multitudes, sino en la santidad y perfección del interior de las almas.

    Dueño Yo de repartir mis talentos a quien me plazca, pero será mi consuelo el sacerdote humilde, el sacerdote apóstol que no busca su gloria ni los aplausos, sino mi gloria en sus sacrificios ocultos, en sus abnegaciones silenciosas, en su caridad para con los demás sacerdotes, teniéndose siempre en menos que ellos y respetándolos y alabándolos y amándolos en la sinceridad de su corazón.

    En este punto hay muchos descalabros que lastimas a mi Iglesia y a mi Corazón; en un punto muy doloroso que me contrista y que ardientemente deseo que se remedie.

    ¡Cuántas murmuraciones, cuántas malas voluntades, cuántos odios, escándalos, quejas e injusticias se registran en este punto de las envidias entre los míos! ¡Cuántos celos, rencillas y acusaciones exteriores y cuántas amarguras y soberbias y odios interiores despierta este vicio que llega a pasión y ofusca!

    ¡Satanás siembra esta cizaña en muchos corazones y para él no hay dignidades ni jerarquías que respete su infernal astucia! Siembra la ponzoña de la envidia en los altos y bajos y en todas las escalas eclesiásticas, y se goza en cosechar abundantes y variados frutos, y va siempre a su punto capital, la caridad, y mancha honras, abulta faltas, envenena las rectas intenciones, exagera los juicios; y todo esto tiene por causa las envidias y los celos, que se goza en meter hasta en el Santuario.

    ¡Cuánto ganaría mi Iglesia si esto se corrigiera en los míos, sacerdotes y comunidades! ¡Cuánta gloria le quita a la Trinidad esa basura que parece de poca monta y que llega a cosas graves que sólo Yo veo y lamento en el silencio de los sagrarios!

    Si mis sacerdotes se ocuparan en su transformación en Mí, se acabaría esto y brillaría en ellos mi caridad como radiante sol, disipando las tinieblas en las que Satanás oculta sus perversas mañas e intenciones.

    ¡Qué más da que algunos me den más gloria –o así lo parezca- en algunas Asociaciones u obras que en otras?

    Si todos mis sacerdotes forman un mismo Cuerpo cuya cabeza soy Yo, con una sola alma que es el Espíritu Santo, ¿qué más debe darles ser pies o manos de ese cuerpo místico , si todo es UNO en mi unidad, si todo sirve a un mismo fin de distintos grados? Si todos forman una sola cruz, si son astillas de esa cruz, ¿qué más les da estar arriba o abajo, si todos son mi Cruz?

    Por eso insisto en la unidad de ellos entre sí, fundidos en la Trinidad; por eso señalo estos puntos dolorosos que me contristan, para que se quiten, se quemen y consuman en el amor, en el divino fuego del Espíritu Santo que es caridad.

    Quiero a mis Obispos y a mis sacerdotes muy puros, muy luminosos, sin mácula que los afee ante mis ojos. Viven en la tierra y tienen su parte de tierra, y tiene que llegarles el polvo de las miserias de la tierra; pero me tienen a Mí y a María, más unidos a ellos que a las demás criaturas; se transforman diariamente en Mí, en el sacrificio de la Misa; andan en contacto casi continuo con la Trinidad, en el ejercicio de su Ministerio; me tocan en muchas almas; me tienen presente en sus oraciones, breviario y deberes sacerdotales; y todo esto los cubre, los ayuda y los eleva sobre las mil pasiones terrenas.

    Y si, como deben, tienen vida interior de unión Conmigo y trato íntimo en su oración, parece un contrasentido que con estas armas poderosas, que con estos escudos que los blindan, den cabida a esas miserias que pueden llegar y llegan a pecados y que detienen las gracias para sus almas”.

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  2. sábado, 20 de octubre de 2012″A MIS SACERDOTES” DE CONCEPCIÓN CABRERA DE ARMIDA. CAP. XVIV: Virtudes Teologales.

    Mensajes de Nuestro Señor

    Jesucristo a sus Hijos los Predilectos

    De Concepción Cabrera de Armida

    XLIV

    VIRTUDES TEOLOGALES

    “El padre constantemente está engendrando a su Verbo en Sí mismo y obrando el misterio de la Trinidad, porque en Él nada hay pasado, sino todo presente; y eternamente está complaciéndose en Sí mismo, en su unidad de la Trinidad. Todo lo quiere atraer a esa unidad; para esto formó a su Iglesia única, en donde todas las almas deben forman una unidad con el Verbo, por el Espíritu Santo; y la misión del sacerdote consiste en traer a las almas a esa unidad. ¡Con cuánta mayor razón deben formar los sacerdotes mismos esa unidad en la Trinidad!

    Dios produce Dios, no dioses, por su unidad; y en todas las cosas creadas y por crear está Él presente, entero, cabal sin repetición ni disminución. Todo Él es un conjunto-unidad, sin partes y tan entero está en un punto creado, como llenando los espacios infinitos de su unidad y de lo creado para su gloria.

    Dios no puede producir más que Dios; y su reflejo es Dios; y en las creaciones está Dios que todo lo llena, que en todo se difunde, que sin salir de su unidad, se dilata en inmensidades infinitas; dándose siempre, multiplicándose en su unidad; en llenarlo todo con su presencia que es Él mismo, en envolverlo todo, en producirlo todo, en dar vida y ser a todo, con una sola voluntad y querer de las tres personas en la unidad de su esencia.

    Lo mismo está en el cielo que en el infierno; lo mismo llena un átomo con toda su inmensidad, como mundos y almas y creaciones; sin salir de Sí mismo, saliendo; sin moverse, moviéndose en la inmutabilidad de su Ser, sabiéndolo todo y teniendo presente todo, sin pasado ni futuro; concentrándolo todo y a Sí mismo también en un solo punto infinito de su Sabiduría, Fecundidad, Poder y de su Ser de amor único.

    Todo lo que es y lo que produce Dios es amor, porque el amor es la sustancia de su Ser; y el amor es fecundidad, y el amor es bondad, es caridad, lo es todo. El amor es Dios, es Dios unidad con sustancia de amor; ese amor es el Espíritu Santo en la Trinidad.

    ¿Qué el haber venido la Divinidad a la tierra a vestirse el Verbo de humanidad no es amor? Si Yo, la segunda Persona divina, tomé carne en María fue por amor, para atraer la carne a la Divinidad, divinizada, purificada. Y si establecí mi Iglesia comprada con la Sangre divina de un Dios-hombre, fue por amor a mi Padre y a las almas, fue para llevar a la Divinidad lo que las almas tienen de divino. Y si los cuerpos en la resurrección irán al cielo, será porque en mi Cuerpo purifiqué la carne y compré su glorificación con la pureza y con la Sangre del Mío.

    ¡Cuánto debe el hombre a las divinas Personas y que poco piensa en agradecer los favores y el amor infinito de todo un Dios! ¡Como todos los cristianos, pero especialmente los sacerdotes, debieran vivir y respirar las virtudes teologales, su savia divina, sin las cuales no hay salvación! ¡En muy poco se estiman, y menos se practican estas virtudes, cimiento y vida de la Iglesia y pase para el cielo!

    ¡Cómo deben los sacerdotes predicar sobre la fe y practicarla!¡En qué valor deben tener y hacer apreciar la virtud de la esperanza, que es la virtud del dolor, que tanto amo! ¡Y con qué ardor y con cuánto fuego y constancia incansable deben infundir la caridad, reina de todas las virtudes, enamorando a las almas del Amor, impregnándolos de amor, que es impregnarlas de Dios mismo!

    ¡Pero mis sacerdotes para dar , tienen que recibir, que abrirse a la acción de Dios, que ser dignos receptáculos de los tesoros del cielo y que vivir de María, transformados en Mí!

    Es mi voluntad que se haga hincapié en mis sacerdotes sobre el constante ejercicio de las virtudes teologales; por descuidarlas languidecen las almas de los sacerdotes; por no actuarse en ellas, se entibian, se humanizan; por no entender su reinado en las almas, se pierden muchas desesperadas y muertas a la gracia.

    Hermosas e indispensables como ningunas otras son las virtudes teologales, que simbolizan a las tres divinas Personas. Al Padre en la fe, al Hijo en la esperanza y al Espíritu Santo en la caridad. Y tienen esas virtudes tal trabazón y unión, por venir de la unidad en la Trinidad, que quien ejercite y posea una, las tiene todas.

    Mucha falta hace en el mundo la práctica de estas virtudes, y con tristeza en mi Corazón digo que también faltan en muchos de mis sacerdotes. Que se corrija este defecto tan capital y arda t luzca la fe, como radiante faro; que no languidezca la esperanza en los míos, humanizados; y que la caridad los una a Mí, los una entre sí, a mis Obispos, sacerdotes y almas para su unificación y salvación.

    Muchos sacerdotes se preocupan en difundir en las almas la práctica de otras virtudes y descuidan las principales que son las teologales, fuente de todas las otras y las que les dan la vida y los méritos para el cielo. Mucho recomiendo este punto descuidado en muchos sacerdotes, que se impone, hoy más que nunca, en las almas desorientadas por los vicios y falsas doctrinas y humanizadas en grado extremo por la vida animal y natural, sin que divinicen sus actos, sin que se eleven de la tierra, sin que sobrenaturalicen su vida, sin que piensen en una eternidad que les espera, sin que teman los eternos castigos, y sobre todo, sin que me amen a Mí, que vine al mundo solo con el fin de unir a todos en la unidad de la Trinidad por el Espíritu Santo, es decir, por el Amor”.

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  3. Busco un pequeno librito que Conchita Cabrera de Armida escribio que describe su Boda Mistica con Nuestro Senor si alguien save donde puedo conseguirlo dejeme un mensaje. Que Dios los bendiga.

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  4. Me encanto estas lecturas sobre lo que le decia ntro sr aconchita cabrera de armida como ya desde alli le estaba manifestando que debemos unificarnos en el para ser santos como se lo manifesto a luisa picarreta dandole a conocer el don de su divina voluntad alabado sea pot todos y en todo y con todo en su divina voluntad para su mayor gloria y el bien de todas las almas

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  5. He leído un libro donde el P. Félix de J. Rougier recopila varios escritos de la M. Conchita para los novicios misioneros del Espíritu Santo… Es un tesoro de Nuestro Señor que nos hace bien a todos los que tenemos la fortuna de saciar nuestra sed en sus fuentes. Por favor si tienen algunos textos en PDF o scaneados los agradeceré mucho. Conocí el libro en calidad de préstamo por parte de una Religiosa ¡Dios se los Pague!

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