QUE ES EL PEQUEÑO RESTO..DE ISRAEL. (DEL PUEBLO DE DIOS: LA IGLESIA)

6 de noviembre de 1995 

M- Dios mío, ¿qué es pues lo que Tú llamas el “pequeño resto”? 

J- Hija mía, es el bien que queda victorioso en la guerra que opone el mal contra el bien, pero que solo se produce en la noche de los tiempos. Es la fuerza del Amor triunfando en los corazones insumisos, que se han vuelto conscientes de su debilidad. Un lugar de dulzura y de Misericordia los espera y suavemente, a fuerza de humildad encontrada o vuelta a encontrar, de caridad los unos por los otros, comienzan a dominar su debilidad natural para abrazar al Amor, reencontrado más allá de la nubes que les ocultaban este bien manifestado en la noche, despertándose por fin al amanecer, en una paz que Yo, el Señor, he introducido con paciencia en el alma de tantos recalcitrantes al Amor que les llamaba.

Los que hayan contestado a mi llamada, pertenecerán de ahora en adelante al “pequeño resto” en una entrega total y definitiva a lo que ellos comienzan ya a saborear en un abrazo que se hace cada vez más fuerte, para alejar el sufrimiento que el mal les causaba continuamente. ¿Durante el día? No lo veían porque no lo querían ver. ¿Durante la noche? Toda latitud se dejaba al poder de su Dios, para trabajarlos interiormente, achicándolos en sus miserias, hechas conscientes a su corazón, al amanecer sin bien saber cómo.

Créeme, hija mía, esto no es tan escaso como Tú podrías creerlo.

“Pequeño resto”: Comprende que para Mí es el mundo entero al que Yo apunto.

M- Hijitos míos, ¡cuánto nos debe amar Dios por esta enseñanza dada sobre el pequeño resto! ¡Mi corazón está muy conmovido! Ojalá pase lo mismo para cada uno de vosotros.

No quiero otra cosa más que abandonarme en este camino, que puede parecer oscuro a algunos, pero lo que yo sé, es que me esperan arriba, a mí, la pequeñita. Me siento tan amada por nuestra Madre tan tierna y por Jesús-Amor, impacientes ambos por salvar a todos sus hijos. Jesús espera de cada uno de nosotros la reciprocidad al Amor que Él nos tiene.

J- Yo os amo con un amor eterno.

Vuestra impotencia de pequeños, vuestras miserias humanas no Me impiden apretaros sobre mi Corazón.

Hijita, corazón de oro, he extendido los Brazos, con ternura, he acariciado tu rostro.

Hasta el final, me serviré de tu pequeñez.

La soledad de tu corazón no es más que un reflejo de la Mía, que suspira, que aspira a salvar. Pero está la libertad que Yo he dado a todos y que contraría mis avances hacia todos mis hijos.

Pero… a fuerza de amor… ¿qué te parece, amada mía?

El amanecer aparece a lo lejos, donde el Sol pronto va desvelar muchas cosas.

Silencio… …

“Mensaje del Amor Misericordioso a las Almas Pequeñas” – TOMO IV Pág. 723 – 724

—————————————DADO A MARGARITA. L.A.P.——————————

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