COMO UN PECADOR VUELVE A DIOS.

9 de noviembre de 2012
CUANDO DESEÉIS QUE UN PECADOR VUELVA A DIOS HABLADLE DE SU BONDAD DE SU MISERICORDIA DE SU AMOR INFINITO

Es voluntad divina que todas, todas las almas se salven. Yo, Jesús, os hablo.

Nadie crea que porque un pecador tenga pecados atroces, haya hecho crímenes terribles, haya abusado de menores, o haya robado a los más pobres de entre los pobres, y aun cosas mucho peores, Dios santísimo desea su condenación, porque el que crea esto no conoce ni la paternidad divina de Dios ni su infinita misericordia. Yo, Jesús, os hablo.

El pecador más empedernido, el más obsceno, el más corrupto, entra en la misericordia de Dios, porque Dios es Padre y cuando un hijo se le tuerce y va por caminos erróneos, llenos de podredumbre y de malicia, El aún así desea recuperarlo y desea que vuelva su rostro a El para salvarlo de la condenación eterna. Yo, Jesús, os hablo.

Porque si fuera así como creéis vosotros, que Dios desea castigar a todos lo que no le obedecieron o transgredieron Sus leyes, entonces hijos, no os salvaríais ninguno, porque todos sois pecadores, y el más ínfimo de los pecados, el más insignificante, es una abominación a los ojos de Mi Padre Eterno. Yo, Jesús, os hablo.

Rezad hijos, rezad asiduamente por los pecadores, por vuestros legisladores, por vuestros políticos que tergiversan las leyes divinas por leyes satánicas, rezad una y otra vez y sacrificaros, que la oración hecha de corazón y con amor y fe tiene un poder inmenso, Yo os lo digo, Jesús de Nazaret, que Me pasé la vida rezando por vosotros, por los que ya existían y los que iban a existir, porque Yo Soy el Hijo de Dios Altísimo y Soy uno con el Padre Eterno, y lo que El quiere yo lo quiero, y lo que El piensa yo lo pienso, los dos somos uno en pensamientos y en deseos.

No metáis nunca la cizaña de la amenaza a un pecador que vaya por caminos torcidos, por muy torcidos que sean, porque Yo Soy misericordia al igual que Mi Padre, y lo que deseamos es su conversión para salvarlo del Infierno que es eterno. Cuando deseéis que un pecador vuelva a Dios habladle de Su bondad, de Su misericordia, de Su amor infinito, que ya Mi enemigo mortal se encargará de meterle la cizaña del desánimo, de la duda o desesperanza y de imbuirle ideas de que para tanto pecado no hay salvación posible. Yo Jesús, os hablo y os instruyo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo pone en práctica.
LIBRO DADME DE BEBER.

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