MARIA. PUREZA INFINITA.

28 de Enero del 2015 GRUPO ENCUENTRO DE LOS DOS CORAZONES DE JESUS Y DE MARIA.

María

Hijos amados, vengo como Reina y Madre de vuestros corazones en esta intimidad que me

gusta tener con vosotros. .

¿Sabéis? cuando al principio los ángeles rebeldes no aceptaron los designios de Dios todo misericordia, hijos, convirtiéndose ellos en soberbia… Mis pequeños,  no aceptaban al Dios hecho Hombre que por su justicia quería redimiros… eso conmocionó el paraíso… ¡pensar que también ellos, espíritus, podían ofender a Dios! que ambos (=espíritus y hombres)  podían pecar!  ¡Que podían causar tanto dolor en el Corazón del Dios Trino!

Entonces, la infinita bondad de Dios hizo que los ángeles fieles me contemplasen en el pensamiento eterno de Dios. La bondad de Dios hizo que ellos viesen todas Mis perfecciones,  las que Dios me había adornado y las que Yo,  por su gracia había adquirido, eso fue para ellos un gozo enorme.

Dios les enseñó Mi pureza infinita, les enseño a la Plenitud de la Gracia, les enseñó la Humilde y eso,  hijos, hizo preservarles a ellos de todo pecado contra la soberbia, pequeños.

¡Qué grande es Dios, que bondad infinita! ellos se gozaron siglos y siglos en Mí, su Reina. ¡Oh hijos, veis  las maravillas que hace Dios!

Pequeños ¡cómo os he amado!

Mi dolor como corredentora pequeños, ese dolor incognoscible para el hombre me llenaba también de alegría,  esa inmolación,  ese sacrificio.

Jesús y Yo tan unidos, sabíamos que todo era para gloria de Dios, y eso, dentro de Mi llanto humano, hijos, dentro de Mis gemidos, en aquellas horas tan dolorosas para Mi alma, también estaba presente ese gozo interior de saber,  una vez más os lo digo, que todo era su gloria, que os redimíamos, que os ganábamos el Cielo, que os ganábamos esa plenitud de felicidad eterna.

¡Oh hijos! ¡Cómo ellos me miran extasiados… ¡ ¡hijos, sí he sido su gozo!

Hijos, pequeños Míos, miradme  a Mí también, con ese gozo, como Yo os miro a vosotros, como Yo tengo siempre Mi mirada puesta en vosotros, pequeños, porque sois Mis hijos y porque os amo, todo para gloria de Dios. ¡Alegría hijos!  gozo profundo por esta unión que Dios ha permitido entre vosotros y Yo pequeños, ¡Si supieseis como os amo… oh pequeños!

Ahora en cada corazón y en cada alma dejo Mi beso de gracia, así, hijos, para que sintáis estas gracias que solo una Madre puede derramar en sus hijitos. El Espíritu Santo,  Mi esposo, está con vosotros, con San José hijos.

Os bendigo, os bendigo con amor infinito, os doy Mi abrazo de Madre, os tomo en Mi regazo pequeños, y así en amor profundo os presento al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, pequeños.  La paz sea con vosotros. Todos los objetos quedan bendecidos, no solamente os bendigo a vosotros en el día de hoy, sino a todas vuestras familias.

Ánimo, pequeños, ánimo, grandes cosas todavía os esperan,  ánimo, la paz de la Madre sea siempre con vosotros. Amen, amen, amen.

Jesús

Y Yo Jesús… que ya sabéis que cuando está  Ella y Ella os habla, me gusta quedarme detrás admirándola, hijos.

Ella, que toda su vida en la tierra estuvo exultante gozo hijos, miradla, los ángeles, es cierto,  que en Ella tuvieron su consuelo, enseñamos todas sus perfecciones para que comprendiesen, para que entendiesen, como regalo y especialmente consuelo¡ claro! de tantos y tantos ángeles, hijos.

Hoy ¡hay tantos ángeles aquí! los vuestros  por supuesto, y tantos que ha traído Ella que también os bendicen cómo os bendigo Yo: en el nombre del Padre, en Mi nombre de Cristo Misericordioso que está con vosotros y en el Amor del Espíritu Santo, con San José como ha dicho mi Madre.

Hijos, el Amor está entre vosotros. Los objetos también quedan bendecidos con Mi gracia igual que vosotros y vuestras familias. Amen, amen, amen.

(Hoy La Virgen venía vestida de color celeste. Casi desde el principio, durante las peticiones, estaba junto a nosotros. Cuando estábamos pidiendo, se acercaba a cada uno y se quedaba un ratito consolando más a algunos, que tenían más tribulación. Venía como Madre y Reina de nuestros corazones y almas, con amor infinito. No se quería ir y se paseaba entre nosotros. Estaba acompañada de muchos ángeles, además de los nuestros. Todo se ha llenado de ángeles,…

¡No quedaba ni un hueco!

Me ha estado enseñando el momento en que los ángeles rebeldes, con su soberbia, no quisieron aceptar la voluntad de Dios. Esto turbó al resto de los ángeles. Por eso Dios, en su perfección infinita, permitió que los ángeles entrasen en Su pensamiento eterno, para que viesen a La Madre, para que se gozasen en Ella. Esa luz que los ángeles recibieron, ese pensamiento divino, les dio más pureza.

¿Qué puedo decir del Amor de La Virgen por cada uno de sus hijos? ¿Qué puedo decir de ese Amor incomprendido de la Corredentora por nosotros?

Jesús estaba unos pasos detrás de Ella, mirándola subyugado, con locura de Amor entre La Madre

y el Hijo. Nos han bendecido con ese Amor que se derrama. Acoged en vuestro corazón esa bendición de Dios que, en ella, están todas las bendiciones de todos los tiempos, todo está unido a

esa bendición que Dios nos da todos los días. Es decir, que somos portadores de todas las bendiciones de todos los tiempos, de todos los siglos. Resaltar ese ánimo que nos han dado, ese gozo, esa alegría que tenemos que tener.)

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