LA ORACION MAS BELLA: EL PADRE NUESTRO.

125.- LA ORACIÓN MÁS BELLA DADO A GIULIANA CRESCIO. LIBROS LA PALABRA CONTINUA.

4 de junio de 1994

Estábamos bajo las estrellas en una noche serena…
– “Rabboni, enséñanos a orar, a pedir lo que es justo pedir, a ser mejores, a amar”.
– “Andrés, se reza también y sobre todo, con el sentimiento, con el corazón. Sin embargo, ahora os enseño las palabras que deberán en todo tiempo, y hasta que en la tierra haya un cristiano, ser pronuncia-das con la voz y, sobre todo, con el corazón”.
Siguió un silencio tan intenso que ni siquiera se oían la respiración de los apóstoles, esperando vivamente para escuchar las palabras que desde siglos el Padre y yo escuchamos. Me volví a él, al Padre que desde los cielos y desde todas partes siempre escucha. El Padre no es persona humana, solamente yo fui hombre, aunque siempre Dios. Él escucha, envuelve todo, él vive para hacer vivir.
Mi voz rompe el silencio: Padre nuestro, tú que estás en los cielos y en todas partes, santificado sea tu nombre y tu voluntad se haga siem-pre, que para cada uno es el bien supremo. Haz que llegue tu reino, así en el cielo como en la tierra. Danos el pan, danos la espiritualidad todos los días. Y enséñanos a perdonar. Defiéndenos de las tenta-ciones y líbranos del mal.
En estas palabras está todo lo que es para el hombre: el bien supre-mo y el temporal; está el amor y está la caridad; pero es necesario vivir estas palabras, que son de todos los días y para todos los días.
Y las estrellas estaban sobre nosotros y ahora las estrellas están sobre vosotros. Antiguas como estas palabras, que, sin embargo, son nuevas cuando las pronunciáis con el corazón. La noche, los días… El girar del tiempo. Y los dueños del tiempo, nuestro Padre y yo, en él unido por el Espíritu, os miramos a vosotros en el tiempo. Y en el infinito no pasa nada, no conoceréis ni ansias, ni nostalgia. No pasa nada, todo vive, todo es para vosotros que habéis vivido las palabras con el corazón, con el alma.
Perdónanos nuestras deudas.
Seréis perdonados si perdonáis…
Danos hoy nuestro pan de cada día.
La providencia para la vida que pasa y la espiritualidad que prepara a la vida sin fin.
Y las estrellas están ahora sobre vosotros, son las de siempre.

Un comentario sobre “LA ORACION MAS BELLA: EL PADRE NUESTRO.

  1. The Rev. Fr. Melvin Doucette, African Missionary/ 1704 Palmer Road, RR 2

    Tignish, PE (Prince Edward Island) COB 2BO / CANADÁ

    Tel: 902-882-2004 / E-mail: melvin.doucette@bellaliant.net

    PADRE MELVIN DOUCETTE

    Sábado 12 de enero de 2013

    “La Oración del Señor”

    (Lectura del Evangelio según San Lucas 11: 1-8)

    “Aconteció que estando Él (Jesús) orando en cierto lugar, al terminar, le dijo uno de sus discípulos: -‘Señor, enséñanos a orar, lo mismo que Juan enseñó a sus discípulos.’ Él les dijo: -‘Cuando oréis, decid:

    Padre, santificado sea tu nombre; venga tu reino; nuestro pan cotidiano dánoslo cada día; y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a los que nos deben; y no nos pongas en tentación.’

    Y les dijo: -‘Si uno de vosotros tiene un amigo, y le viene éste a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío llegó de viaje a mi casa y no tengo qué ofrecerle; y él, respondiendo desde dentro, dice: No me des fastidio; la puerta está ya cerrada y mis niños, lo mismo que yo, están en la cama; no puedo levantarme para dártelos… Os digo que si no se levanta y se los da por amigo suyo, a lo menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite’.”

    Queridos amigos:

    Agradezco otra vez a los que me enviaron cheques y dinero para ayudarme en Navidad. Se me está acabando el combustible para la calefacción y no podré llenar el tanque. Realmente necesito vuestra ayuda. Por favor enviadme efectivo, si podéis, porque antes de poder cambiar los cheques puedo llegar a congelarme. Que el Señor os bendiga a todos.

    (A continuación encontraréis el mensaje de Nuestra Amada Madre María entregado al Padre Melvin. Ella le habló con estas palabras:)

    “Estoy rezando por vosotros, Mi amado hijo Melvin y todos Mis hijos dispersos por el mundo. Rezo todo el tiempo por vosotros pidiéndole a Mi Hijo Jesús que os dé todas las gracias y ayuda que necesitáis. Os exhorto a todos a rezar. Sabéis que Mi Hijo Jesús os enseñó una oración maravillosa, que deberíais rezar muchas veces al día: Es el Padre Nuestro. Esta oración honra a Dios Padre y pide que venga Su Reino. A través de esta oración rezáis por vuestra comida y le pedís al Padre que perdone todos vuestros pecados. Vosotros también, por lo tanto, debéis perdonar a todos los que os han ofendido de alguna manera. Es una oración maravillosa y simple que debéis aprender y repetir con frecuencia. Mi Hijo también os enseña que todas las personas son vuestros amigos y que deberíais actuar como amigos hacia todos los necesitados. Nunca les neguéis la ayuda a los que os la piden. Intercedo por todos vosotros, hijos Míos. Permaneced siempre cerca de Jesús, vuestro Salvador, y de Mí, vuestra Madre. Os amo a todos.”

    Padre Melvin

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