EL PECADO ORIGINAL EN ADAN Y EVA….. NO VENIMOS DEL MONO…

(1998) El Pecado Original Ayer y Hoy. Imprimir E-Mail

Mensaje de Dios Padre a JV (1998); De los Primeros Mensajes Públicos.

Iba con mi familia manejando para ir comer, cuando de repente el Espíritu Santo me indica que me va a dar los puntos importantes del Génesis. El conocimiento es instantáneo y luego sigue la reflexión de Él con uno mismo.

Me dijo: “Te voy a dar los puntos claves del Génesis”. Acto seguido me indica, la Biblia dice: Dios puso a Adán y a Eva en el Paraíso Terrenal. El Espíritu Santo me explica, esto se refiere a que Adán y Eva eran el paraíso de Dios, puesto que vivían en Su total volun­tad. El se recreaba en ellos y ellos en Dios. No se salían de los linea­mientos que Dios les había marcado y ellos eran muy felices. Luego me si­gue explicando: Cuando en el Génesis dice, y Dios puso el árbol del Bien y del mal en medio del Paraíso, se refiere a la voluntad humana. Ellos po­dían escoger entre el bien y el mal, de hecho tenían que pasar una prueba que Dios Padre luego les pondría. Luego me indica el Espíritu Santo, en donde dice el Génesis: “Y dijo Dios, no tomaréis del fruto prohibido”. Esto se refiere a que Adán y Eva no estaban unidos en matrimonio -“Y Dios los creó hombre y mujer”. El fruto se refiere a los hijos que ellos le iban a dar a Dios para Su Gloria, pero estaba prohibido en esos momentos por no estar casados y porque NO debían tomar sexo antes de matrimonio.

Sabiendo esto el demonio (la serpiente), los tienta. Primero con el pretexto de decirles: ¡Pues es que no son ustedes acaso los reyes de la Creación! ¿Cómo es que los animales del campo, las aves del cielo y los peces del mar pueden procrear y ustedes no? Entonces la soberbia entra en ellos. Dios les había dado el conocimiento de todas las leyes del Uni­verso, conocían todo lo creado pero les dijo, “Yo me reservaré el cono­cimiento de la transmisión de la vida”. Pero esto lo decía para probarlos”.

Entonces se lleva a cabo el Pecado Original, que en sí, realmente es un TRIPLE pecado. Primero, deciden ellos hacerle caso al demonio y rompen con Dios. Esta es una falta muy grave puesto que habían sido creados en un grado muy alto de perfección, su inteligencia, sus capacidades físicas y mentales y sus virtudes sobrepasaban por mucho a lo que somos actualmente nosotros, por los defectos que ahora tenemos por el pecado original.

Entonces, para hacer una decisión a ése nivel de decir, vamos a hacer caso a la serpiente porque queremos conocer lo que Dios no nos quiso decir implica el ponerse en contra de Dios, romper con la voluntad divina y el cambiar lo mucho que Dios les había concedido ya, por lo poco que el demonio les estaba proponiendo. Primer pecado: ponerse en contra de Dios. Segundo pecado del pecado original. La serpiente los incita a to­mar sexo, a tentalearse, a gozarse, a tornar lo prohibido. Y el tercer pe­cado es que les engaña a que eso es la procreaci6n pero no les indica realmente como deben hacer para procrear, y esto para ir en contra de la orden que Dios Padre dio al terminar la creación que dijo: “Creced y mul­tiplicaos”. El demonio SIEMPRE va a estar en contra de las leyes de Dios y para protegernos debemos pedir al Espíritu Santo el don del discerni­miento para protegernos de sus asechanzas.

También me explicó el Espíritu Santo que cuando una persona comete un pecado mortal, entonces no puede tener crecimiento espiritual. Sigue viviendo la persona, pero su alma no crece, está estancada. Esto también me lo explicó y me dijo: En la parábola de la vid y el sarmiento Nuestro Señor Jesucristo lo indica. Si el sarmiento (el alma), se mantiene unido a la vid (la Gracia Divina, la Fuente de Vida), entonces podrá dar fruto (la uva, que son las buenas acciones). Pero si el sarmiento se separa de la vid (por el pecado mortal), se seca y se arroja al fuego (al infierno).

De aquí hay dos explicaciones, la primera en la que nos dice que hay a­dultos con almas de niños, porque no han crecido en gracia, ya que hay muchas personas que hacen su primera Comunión y no vuelven a buscar el alimento Divino posteriormente. En cambio hay niños con Almas de adultos porque asiduamente acuden a los sacramentos con gran Fe y amor.

Al demonio eso le paso, de ser el arcángel mas bello de la Creación, se pone en contra de Dios por soberbia y al retirarlo Dios el Amor, se vuelve horrible y además yano tiene crecimiento espiritual, por lo que nos daremos cuenta, con lo quo sigue, que lo mismo que le propuso a Adán y a Eva en el pasado, es lo mismo que nos propone, con mucha astucia, en éstos momentos. Para el primer pecado, nos propone falsas ideologías, sectas­ o “nuevas religiones” propuestas principalmente por el movimiento “NEW AGE” como son: el ecologismo, el panteísmo, el gnosticismo, la pseudo-ciencia, la astrología, la ufología, la psicología transpersonal, el método de control Mental, la dianética, etc.

Dándonos estas “opciones” nos hace crecer nuestro ego para separarnos de Dios. Para el segundo pecado, las película, revistas, canciones, etc. están llenas de ello -tener sexo antes del matrimonio- y para el tercer pecado, el de no procrear, con astucia nos ha engañado a través de los medios de comunicación diciendo: “La familia pequeña vive mejor”, ya somos muchos y no hay suficientes alimentos, etc. y todo para ir en contra de la orden de Dios: Creced y Multiplicaos.

Dios Padre NUNCA se equivoca, al hombre es al que le falta FE y CONFIANZA en Dios. Él puede hacer de un desierto un Vergel y no faltarles nada a aquellos que en Él confían. Debemos nuevamente unirnos a Su DIVINA VOLUNTAD.

5 comentarios sobre “EL PECADO ORIGINAL EN ADAN Y EVA….. NO VENIMOS DEL MONO…

  1. 09 octubre, 2011
    Tanto el bien como el mal quien lo protagoniza lo hace extensivo a sus familiares, por eso debéis por amor a ellos evitar el mal y hacer el bien

    Todos los hijos de Adán y Eva heredan el pecado original por el cual ellos perdieron todos los privilegios del Paraíso al perder el estado de gracia tal y como los creó Dios. Su libertad mal usada les llevó a errar y a perder para ellos y para el resto de la Humanidad, tantas gracias que Dios les dio cuando vivían inocentes y lo amaban a El sobre todas las cosas. Yo, Jesús, os hablo.

    Pero ved hijos, que el hombre no piensa, ni razona convenientemente a la hora de decidir sobre su libertad y, aunque la libertad es un don que Dios Mismo le otorgó, si la usa mal puede ser un arma letal eternamente. Yo, Jesús, os hablo.

    Por eso hijos, matrimonios que vivís bien en vuestra situación de fidelidad, hijos que vivís bien en el cumplimiento de vuestros deberes tanto con respecto a vuestros padres, como a vuestros estudios o profesiones ¿por qué os dejáis engañar por Satanás ante sugerencias y acciones pecaminosas que os harán perder no solo la paz, sino también los privilegios y gracias que viviendo en orden se adquirieron?

    Cuando un cónyuge es infiel al otro, ya entra en esa familia el mal para todos, porque el mal uso de esa libertad afecta a hijos y a progenitores, porque a todos duele la ruptura de un matrimonio. Y cuando un hijo por dejarse dominar por las muchas compañías que son hijos de Satanás, usando mal su libertad y se drogan, beben, abandonan sus estudios o funcionan mal en sus profesiones, ya ha entrado en esa familia la desgracia, porque sus padres, sus hermanos y el resto de la familia sufren.

    Así que hijos, no debéis esclavizaros al mal porque luego os costará salir de el, ya que Mi enemigo mortal no os dejará y os tendrá atrapados cada vez más. Yo Soy el Sumo Bien y quien Me sirve, saborea las mieles del bien y sus frutos, que también alcanza a los familiares, porque hijos, tanto el bien, como el mal, quien lo protagoniza lo hace extensivo a sus familiares y por eso debéis procurar también por amor a ellos evitar el mal y hacer el bien. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo.

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  2. DICHO A MARIA VALTORTA. DICE JESUS.

    Repito: no entraña culpa ser tentado. Culpa es ceder a la tentación; y así Eva y Adán no habrían sido castigados por su imprudencia ya expiada de resistir a la tentación. Dios es Padre amoroso y paciente; mas Eva y Adán no rechazaron la tentación. La lujuria de la mente, esto es la soberbia, y la del corazón, es decir, la desobediencia, una vez acogidas en su alma hasta entonces incorrupta, la corrompieron despertando en ella fiebres impuras que Satanás agudizó hasta el delirio y hasta el delito. No digo mal; digo “delito” como es justo. Porque, al pecar, ¿no violentaron acaso su espíritu hiriéndolo y llagándolo duramente? ¿No es un delito contra el espíritu lo que hace el pecador que lo mata con la culpa mortal o lo hiere debilitándolo de continuo con las culpas veniales?

    Observemos juntos el creciente paroxismo de la culpa y los grados de la caída y después cotejémoslos con el episodio de mi tentación. De mediar unos ojos limpios y un corazón honesto, aparecerá lógica la conclusión de que la tentación, elemento indubitable del Mal, no viene a ser pecado sino mérito para quienes saben sufrirla sin ceder ante ella. Sufrir no quiere decir gozar. Se sufre un martirio, no se sufre un gozo. La tentación la sufren los santos, mas la tentación es un gozo pervertido de los que no son santos al acogerla y someterse a ella.

    Así, pues, Eva, dotada de una ciencia proporcionada a su estado –fijaos bien en esto porque es un agravante de la culpa y, por tanto, consciente del valor de la prudencia– se dirige al árbol prohibido. Comienza por un leve error. Marcha obrando con ligereza y no con la recta intención de recogerse en el centro del Edén para aislarse en oración. Llegada allí entra en conversación con el Desconocido. No le pone en guardia el fenómeno de un animal que habla cuando todos los demás gozan de voz mas no de palabra comprensible para el hombre. Este es su segundo error. Y el tercero: En su estupor no invoca a Dios para que le explique el misterio y no recuerda ni siquiera reflexiona en que Dios habíales dicho a sus hijos que aquel era el árbol del bien y del mal y que, por tanto, resultaría imprudente aceptar cuanto del mismo viniese sin antes preguntar al Señor acerca de su verdadera naturaleza. Cuarto error: Haber creído con más firmeza los asertos de un Desconocido que no los consejos de su Creador. Quinto: La avidez de conocer lo que sólo Dios conocía y de llegar a ser como Dios. Sexto: La gula de los sentidos que quieren gustar mirando, palpando, olfateando, comiendo lo que el Desconocido habíale sugerido que cogiese y gustase. Séptimo: Haber pasado de tentada a tentadora. Pasar del servicio de Dios al de Satanás olvidando las palabras de Dios para repetir las de Satanás a su compañero persuadiéndole a hurtar a Dios su derecho.

    La sed ardiente había llegado a la sazón a su grado máximo. La subida del arco fatal había alcanzado su punto extremo. Allí se consumó por completo el pecado con la adhesión de Adán a los halagos de su compañera siendo la caída de ambos a lo largo de la otra parte de la culpa. Caída veloz, mucho más que la subida puesto que, agravada con la culpa cometida, ésta aumentó de peso con las consecuencias de la misma, esto es: fuga de Dios, excusas insuficientes privadas de caridad, de justicia y hasta de sinceridad al confesar la falta con un espíritu de rebelión latente que impide la súplica del perdón.

    No se esconden por el dolor de encontrarse afeados por la culpa y tener que aparecer así a los ojos de Dios sino porque están desnudos, esto es, por la malicia que, a la sazón, penetró en ellos presentándoles todas las cosas con nuevos aspectos y haciéndoles tan ignorantes, hasta el punto de no saber ya recapacitar que Dios, que habíales creado y entregado toda la Creación, sabía muy bien que se encontraban desnudos, no molestándose en revestirles ni tenerse a menos, por otra parte, de contemplarles así, puesto que no había por qué cubrir la inocencia ni era indigno tampoco el contemplar un cuerpo inocente.

    Atended a las respuestas de los dos culpables, indicadoras exactas de la tentación no rechazada y de las consecuencias de la culpa: “Oí tu voz y, de miedo, me escondí porque estaba desnudo”. “La mujer que me diste por compañera me ofreció el fruto y lo comí”. “La serpiente me sedujo y comí” (Gn 3, 9-13).

    Falta por consiguiente la caridad para con Dios y la caridad para con el prójimo

    De entre tantas palabras falta la única que deberían haber pronunciado: ¡Perdón porque he pecado!”. Falta por consiguiente la caridad para con Dios y la caridad para con el prójimo. Adán acusa a Eva y Eva acusa a la serpiente. Falta, por último, la sinceridad de la confesión. Eva confiesa lo que es innegable creyendo poder ocultar a Dios los preliminares del pecado, o sea, su ligereza, su imprudencia, su débil voluntad, la súbita postración tras haber dado el primer paso hacia la desobediencia al mandamiento santo de no ponerse en trance de coger el fruto prohibido. Aquel mandato debiera haber servido para ella, inteligentísima, de advertencia que le diera a entender que ellos no eran tan fuertes como para ponerse en condiciones de pecar sin llegar a cometer el pecado. A eso hubieran llegado perfeccionando con voluntad propia la libertad concedida por Dios, alcanzando a usarla únicamente para el Bien. Eva miente, por tanto, a Dios callándose la razón que le movió a comer el fruto: “llegar a ser como Dios”. H aquí que ya está la triple concupiscencia en el Hombre. Todos los signos de la amistad con la serpiente aparecen manifiestos en la soberbia, la rebeldía, la mentira, la lujuria y el egoísmo que sustituyen a las virtudes en un principio existentes.

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