SEXO

Mensaje de Dios Padre a J.V.

Habla Dios Padre,

Hijitos Míos, os quiero hoy hablar, también, del sexo.
Cuando a alguien le preguntáis acerca del sexo, inmediatamente lo relacionáis con vuestro cuerpo solamente. Yo, en Mi Santísima Trinidad, Soy Indivisible con Mí Hijo y con Mí Santo Espíritu. Vosotros, como creaturas que sóis, también sóis indivisibles, en cuanto a que estáis formados por cuerpo, alma y Espíritu.

No se puede concebir a una creatura pensando que sea pura alma o puro cuerpo, ¡sóis indivisibles!

Cuando Yo, vuestro Dios, hablo de sexo, Yo os estoy hablando del papel que juega vuestra alma con vuestro cuerpo y los dos bajo la influencia de Mi Santo Espíritu. Así como la Iglesia, como edificio, se vuelve santa al albergar al Santísimo Sacramento en el Tabernáculo, vuestro cuerpo se vuelve santísimo al albergar a Mi Santo Espíritu, Tercera Persona de Mi Divinidad.

El cuerpo que os he otorgado para bajar a cumplir vuestra misión, no os pertenece, es Mío y no tenéis derecho a hacer con el lo que os plazca.

El cuerpo es santo, como santo es todo aquello que Yo creo y son vuestras acciones las que hacen pecado lo que Yo creé santo. Es el libre albedrío lo único que es vuestro y que Yo mismo respeto, al grado de que no os puedo obligar, siquiera, a vuestra salvación.

Lo que debéis entender es el porqué de vuestro cuerpo. Ya os expliqué anteriormente, que vuestro cuerpo es tan perfecto, es la Obra Perfecta de Mi Creación, que ni aún vuestros científicos han podido entender perfectamente las funciones del mismo.

Yo puse a Adán y a Eva desnudos en el Paraíso. Los creé santos y no había malicia en ellos de ninguna índole, la malicia entró después, por causa de Pecado Original. El cuerpo humano es bellísimo, como bellísimo es todo lo que Yo Creo y cuido y os dí el acto de procreación como regalo de la creatura para con su Dios. Yo pude haber creado millones de Adanes y millones de Evas y no necesitar de vosotros para la futura población mundial, pero no lo hice así. Quise daros el regalo de procrear en el AMOR y así cada ser creado iba a ser un regalo para Mi, para poder seguir llenándoos con almas amorosas que Yo pongo en cada cuerpecito que vosotros procreáis con Mi ayuda.

La procreación es el acto más grande, más sublime que tiene la creatura para con su Dios. Es un acto SANTO, el cuál debe realizarse bajo la unión bendecida por Mí en el Sacramento del Matrimonio.

Los animalitos en la naturaleza al unirse, en el apareamiento, siguen instintos que Yo puse en ellos. Buscan pareja, la cortejan, la ganan y entre los dos hacen su nido, su madriguera, su hogar, en una palabra. Defienden y respetan ésa familia y la protegen contra los depredadores naturales de cada especie, aún, a veces, a costa de su propia vida. Decís que la Naturaleza es sabia y así es, porque sabios han sido Mis Decretos y Leyes para que se mantenga la vida animal. Pero, ¿qué ha pasado con vosotros, Mis hijos? Vosotros, que debierais dar ejemplo a todo lo creado, vais destruyendo todo lo bello, todo lo santo que Yo os dí. Ahora os unís libremente, sin buscar Mis Bendiciones, a vuestro acto de AMOR, acto que se ha vuelto o de conveniencia económica o de búsqueda de lo superfluo y carnal. Ya no buscáis Mis Bendiciones ni Mis Intereses, al darMe nuevos cuerpecitos bendecidos en el Matrimonio, en los que Yo pueda enviar, orgullosamente, almas a cuerpecitos creados en el amor bendecido en el matrimonio sacramentado. Os unís peor que bestias y no digo animales, puesto que respetan el instinto que Yo puse en ellos. Os unís en pecado grave de adulterio destruyendo una o mas familias para lograr, supuestamente, otra unión, la cuál, no sólo no estará bendecida por Mí, sino que al cabo del tiempo el remordimiento, por haberMe causado un Mal a Mi, a Mis Leyes y a la o las familias abandonadas, no os dejará vivir en paz. Mi Santo Espíritu que habita en vuestro interior, os reprochará vuestro acto carnal, puesto que en él, prácticamente, no hubo un deseo espiritual basado en Mis Leyes para procrear otra familia.

Hacéis del sexo lo que queréis. Lo pisoteáis, lo alteráis, producís aberraciones antinaturales y todo porque os falta la vida en Gracia. Sóis nuevamente el pueblo rebelde que guiaba Mí hijo Moisés. Os doy todo lo bueno y os cansáis de ello, busco lo mejor para vosotros y lo despreciáis. Os doy el goce del acto de procreación como premio a vuestro acto amoroso al ofrecerMe un nuevo ser y esto lo volvéis vicio aberrante a Mis Ojos.

Le habéis hecho caso al maligno, de gozar el gozo que os dá el acto de procreación, pero sin aceptar la responsabilidad de cuidar del alma que bajará pura, santa y llena de Mí Amor, dentro del cuerpecito que formaréis para ella. No deseáis ya daros por los demás, principalmente a vuestros hijos, Mis hijos, Mis almas, en ésos cuerpecitos.

Gran cuenta os tomaré por cada alma que no dejasteis bajar o lograrse, a causa de los abortos que produjisteis, así como de la mala educación y cuidado que tuvisteis con el alma que os dí para ése cuerpecito que creasteis, durante el desarrollo de su vida terrena.

Entended que no se os está dando un hijo a cuidar, se os está dando un alma, para guiarla, hacerla crecer en el amor y ayudarla a retornar a la Cada de vuestro Padre Dios.

El sexo es la vida santa que une a vuestro Dios con la creatura. El sexo asegura la vida humana sobre la Tierra y ésta vida queda bendecida, cuando bendecida es la unión de ambos sexos en el Matrimonio.

Yo os creé hombre y mujer para que vosotros, en humildad amorosa, dependierais uno del otro, para que os complementarais, tanto a nivel alma, como a nivel cuerpo. Nuevamente, entended, no sóis solo cuerpo ni debéis buscar sólo las bellezas del cuerpo en el sexo opuesto. El alma es un atributo sólo de la creatura humana y ella incluye la inteligencia, la cuál deberéis usar para que con ella busquéis la estabilidad humana y espiritual que toda creatura necesita en la pareja que tendréis.

Los pequeños que os permito tener, las pequeñas almas que os doy a cuidar, se alimentan especialmente de AMOR y éste es un atributo del alma y por el hecho de poseer alma, una relación amorosa hombre-mujer, siempre resultará en un acto de procreación, por la necesidad que se produce en el alma de ambos, de ver materializado el amor que los unió.

Vuestra carnalidad y vuestras bajas pasiones han degradado éste acto amoroso. Ahora se os enseña –con engaño—que lo podéis hacer donde y cuando os plazca. Que podéis impedir la vida, para no tener responsabilidades. Que ya no es necesario que estéis unidos bajo el acto sacramental del Matrimonio.

Mi enemigo se burla de Mí y se burla de vosotros. Habéis caído en sus redes, como vuestros Primeros Padres cayeron. Vivís en peor depravación que Sodoma y Gomorra. Hacéis de lo Divino, un acto pecaminoso, bestial y satánico, porque os convertís en hijos de Satán al seguir las obras que él inició con vuestros Primeros Padres y que ahora, vosotros seguís haciendo. Limitáis Mí Obra de Procreación al impedir venga más vida santa a la Tierra, con los hijos que debierais aceptar en vuestro matrimonio bendecido por Mí, bajo el Sacramento Matrimonial. Desconfiáis de Mí Poder, de Mí Omnipotencia y de Mí Promesa de proveeros de todo lo necesario para criar a los hijos bendecidos que Me pedís y no sólo en cuanto a vuestras necesidades humanas, como lo son el vestido, el alimento, la casa, sino en todo lo concerniente a una buena educación espiritual. Me habéis apartado de la mayoría de los hogares, como Padre, Protector, Guía y Sostén a todo lo que se os presente durante vuestra vida terrena. Me habéis dejado sólo el papel de proveedor obligado de todo cuanto se os ocurra, sin tener el derecho de recibir siquiera un “gracias” de vuestro corazón.

Os dá vergüenza de hablar a vuestros hijos del sexo, porque vosotros mismos lleváis una vida errónea, de lo que la santidad del mismo os debiera enorgullecer. Manipuláis, a conveniencia, cómo premio o castigo, la donación de vuestro sexo a vuestra esposa o esposo, por vuestra falta de caridad y por vuestro egoísmo. Habéis apartado toda espiritualidad en el acto de procreación, acto santísimo, en donde Yo Soy el principal afectado, para bien o para mal.

Os dá vergüenza vuestra desnudez, cómo vergüenza tuvieron vuestros Primeros Padres, al versa desnudos espiritualmente.

No fue la desnudez física la que los hizo ocultarse de Mí, fue la falta de vida divina que ya no recibieron por causa del pecado cometido, lo que les hizo esconderse.  Se sintieron desposeídos de la Gracia Divina, la cual antes del Pecado, fluía libremente hacia ellos y de ellos hacía Mí. El Pecado Original suspendió ésa fluidez de vida y por eso se escondieron, porque supieron que algo grave se había cometido. Sintieron su desnudez corporal, porque la malicia entró al mundo por causa de ellos y así, ya no se vieron con ojos santos como antes se veían, sino que ahora se veían en la forma en que ahora vosotros os véis, ojos de impureza, ojos de deseo carnal, ojos de pecado y lujuria.

Hijitos Míos, un gran regalo os he dado en vuestro sexo y en el acto de procreación. Este don debe llevaros a la santidad y no a vivir en la bestialidad satánica en la cuál muchos de vosotros ahora vivís.

El mundo tiene que ser renovado en Mí Amor y en la Pureza en la cuál todas las cosas fueron creadas. Fuisteis creados para ser los Reyes de la Creación y ahora os habéis vuelto la vergüenza de ella. El alma que os dí debiera llevaros a ser el orgullo de la Creación y ahora sóis peor que las bestias.

Acercaos a Mí, Vuestro Dios. Reconoced vuestro mal proceder y vuestro pecado y pedídMe ayuda humilde a los actos pecaminosos y ya sin posible solución humana, que habéis cometido y Yo, en un acto de Misericordia Omnipotente, os volveré al Redil Eterno. Necesito vuestro sincero arrepentimiento y vuestro regreso al estado de Gracia en cuanto sea posible. Producíd AMOR entre los vuestros, aún a pesar del pecado en el que podáis estar viviendo. Acercad a todos los vuestros a Mí Corazón de Padre y Yo os alcanzaré las Gracias necesarias para vuestra salvación. Reconozco el mal proceder de muchos de vosotros, pero también quiero reconocer vuestro arrepentimiento sincero para salvaros.

El mal nada puede contra Mí Amor, pero éste se puede dar sólo en los corazones arrepentidos y humillados, al daros cuenta del dolor que Me habéis causado. Pedíd unos por otros. Daós justos por pecadores, como Yo Me dí para salvaros a todos. No existen Justos como Yo, que Soy El Justo, pero sí tenéis hermanos llenos de Mí Caridad y de Mí Presencia, quienes pueden lograr, con su donación amorosa a Mis Intereses, la salvación de aquellos que están prácticamente condenados. RegaládMe actos amorosos de donación vuestra, con sacrificios, ofrendas propias, ayunos, vida entregada a vuestro Dios, para Yo poder salvar a vuestros hermanos caídos en el pecado. Todo se puede restaurar con el Amor de Mí Corazón. Confiad, no os déis por vencidos, uníos a Mis Intereses de Salvación y juntos lograremos lo que no se ha logrado en siglos. El Triunfo de Mí Corazón se tiene que dar, porque el Amor todo lo vence y todo lo purifica. Dejáos guiar por Mí Santo Espíritu, que os habita, y seguid la guía amorosa de Mí Hija, la Siempre Virgen María, modelo de Pureza y Santidad en la creatura humana.

Yo os bendigo en Mí Santísimo Nombre, en el de Mí Hijo, modelo de Gracia y Donación y en el de Mí Santo Espíritu, guía interna que todos lleváis en vuestro corazón.

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