LA SANTA CRUZ DE DOZULE. COMO HACERLA.

SANTA CRUZ GLORIOSA

Desde la eternidad

la señal del Hijo del Hombre,

el regalo de amor

de la Santísima Trinidad a la humanidad.

 

15 de agosto, día de la Asunción de Ntra. Señora a los Cielos.

 

A san José, padre y protector de la Sagrada Familia, y de las nuestras.

Lo que él pida, el Cielo y María nada le niegan.

“La palabra era la luz verdadera

que ilumina a todo hombre

que viene a este mundo.

 

En el mundo estaba,

y el mundo fue hecho por ella,

y el mundo no la conoció.

 

Vino a los suyos,

y los suyos no la recibieron.

 

Pero a todos cuantos la recibieron

les dio poder de hacerse hijos de Dios,

a los que creen en su nombre;

los cuales no nacieron de sangre,

ni de deseo de carne,

ni de deseo de hombre,

sino que nacieron de Dios” 

(Evangelio de san Juan cap. 1 versículos 9-13))

  • Alabado sea el Padre, alabado sea el Hijo y alabado sea el Espíritu Santo.
  • Yo Soy el Mendigo del Amor, y llamo de muchas formas a la puerta de vuestras almas; si en el primer toque  no me reconocéis porque me oculto empleando un lenguaje misterioso y vivo como es el silencio, buscadme como la madre busca al hijo que se ha perdido; si yo me mostrase antes de haberme buscado ¿qué mérito tendríais? Yo no valoro el éxito de vuestra búsqueda sino la intención con la cual la  hacéis.
  • Por voluntad divina, que es la misericordia misma, deberéis colaborar con la gracia recibida. Sed fieles, pues a través de ella lucharéis por la Gloria de Dios, por vuestra salvación y por la de vuestros hermanos. Confiad en Mí, y en atención a unos pocos, abreviaré el tiempo de la tribulación. Unid vuestras fuerzas a mi fuerza, vuestra oración a mi oración, y vuestra libertad a mi voluntad, así se convertirán en omnipotentes. No temáis, no desfallezcáis por las adversidades, están puestas para vuestro bien aunque no lo entendáis; forman parte del plan divino, pues no se cae ni un pelo de vuestra cabeza sin mi consentimiento.
  • Yo camino a vuestro lado, incluso delante de vosotros; poned vuestros pies en mis pasos, Yo supliré lo que os falte; confiad en Mí, no os dejéis guiar por el sentimiento, todo el mérito está en vuestra  Yo nunca os he abandonado y tampoco  lo haré  cuando más me necesitéis. La fidelidad pertenece a Dios.
  • Yo os digo: “La cruz no es un camino, es el único camino”. Para vuestra santificación, seréis purificados como oro en el crisol con vuestras miserias, que es lo único que os pertenece; ellas serán dejadas como pertrechos en el camino de la tribulación; demostrad ser dignos del tiempo nuevo que Dios en su bondad os ha preparado desde la eternidad, para vosotros y para vuestros hermanos. Cuando hacéis el bien o el mal, este repercutirá en todo y en todos, y no sabréis el alcance que este tendrá. A los que aún se retrasan, para que lleguen pronto, expiad por ellos como Yo lo hice antes por vosotros; sin crucifixión no habrá resurrección; la grandeza de vuestras almas no estará en el éxito de vuestras obras, consistirá en un gran amor.
  • Yo, vuestro Dios, soy un Dios todo poderoso, capaz de sacar de los males bienes y cubrirse de gloria a costa del mal. Dios es bueno y justo, por eso reclama lo que es suyo a vosotros, los hijos de Adán.
  • Miro hacia el horizonte en todo momento y lugar, soy el Amor y nunca me canso de esperar; pero ahora vosotros esperad al amo de la casa con la luz de la Cruz Gloriosa encendida, con el aceite de la oración, el ayuno, el sacrificio, la penitencia y la confianza, para que también así vuestros hermanos perdidos en el mundo se acerquen a la luz de la Cruz, incluso a los que aún no la conocen. No los rechacéis, así como Yo nunca rechazo un corazón contrito y humillado, soy Yo quien les ha llamado y, a pesar del ruido, han distinguido mi voz en su corazón, grande es su mérito, y si no conocen a Jesús, decidles que Yo soy el Amor. Su verdadera madre María está esperándoles llorando de alegría, no los despreciéis, ya vienen, pues estáis en una gran batalla donde la recompensa es vuestra alma; no olvidéis que a ellos también los trae María,  que  es su madre y ¿qué no hará una madre por sus hijos?  Yo, Jesús, no quiero que a pesar de la tribulación se pierda ni un alma de las que el Padre me ha entregado. Soy el Buen Pastor, dejo las noventa y nueve  y voy a buscar  la que me falta; las tinieblas cubren prácticamente todo, se hace de noche, ayudadme a reunir mis ovejas con la luz de la Cruz Gloriosa, regada con la oración, el sacrificio y la penitencia, para que dé sus frutos de conversión y perseverancia, que son gracias de la Divina Misericordia en el eterno presente de Dios.
  • En este tiempo de tribulación os suplico que me pidáis la fe que mueve montañas, en ello pruebo vuestra fidelidad; la esperanza contra toda desesperanza, en ello pruebo la fuerza de vuestra paciencia, que ella todo lo alcanza; y una gran caridad hacia Mí, hacia vosotros y hacia  vuestros hermanos, en ello pruebo vuestro amor. Yo sé que solos no podéis, pero unid vuestra voluntad a la mía y con ello obtendréis una gran fuerza, la omnipotencia de todo un Dios, y esta dependerá siempre de vuestra confianza en Mí, ¡Quién como Dios, nadie como Dios!
  • Sed humildes, pues en la humildad está la verdad; mis gracias descienden a estas almas de una manera especial, recordad que la virtud más grande de María fue la humildad, en el infierno no hay ningún alma humilde.
  • Estad serenos para transmitir serenidad, nadie puede dar lo que no tiene, y aprovechad las gracias que Dios os da en este tiempo de confusión, donde el mal lo cubre casi todo; aún tenéis a vuestros sacerdotes, que con el sacramento de la Penitencia os reconcilian con Dios fluyendo mi misericordia como canales a través de ellos,  celebrando los sagrados misterios. Aún os dan el pan bajado del cielo, alimento espiritual para que no desfallezca vuestra alma, haced adoraciones eucarísticas con gran respeto, cuidad del pan bajado del cielo, pues en él estoy Yo realmente, probando la confianza y el mérito de vuestra fe; cuidad de mis santos sacerdotes, que  entre muchos, por elección  divina del Espíritu Santo, son mis hijos predilectos y  muy amados de María, son el mismo Cristo en la tierra. Os lo repito, sin mis hijos predilectos no tendríais sacramentos ni mi gracia, amadlos, cuidadlos y protegedlos como si fuese Yo mismo, os lo mando, ya que sois siervos del Señor y esclavos de María. El Padre os ha enviado a ellos y a vosotros con una misión de amor a este mundo, pero recordad que no sois de este mundo.
  • Sed astutos, y no sigáis el sonido de las campanillas ni de las luces de colores que Satanás os ofrece conformando vuestra voluntad a su pérfida intención; él solo ofrece lo que tiene: odio, maldad, veneno y muerte. Huid de la soberbia espiritual porque es engendrada por el mismo Satanás, continuad la transmisión de la fe a través de la familia, que por eso es tan atacada hoy. Permaneced en mi voluntad, que es la misericordia misma; permaneced en la tradición de la iglesia para no ser confundidos ni defraudados; seguid la verdad del evangelio pues es vital para la fe; invocad al Espíritu Santo a través de la oración, el ayuno y  el Santo Rosario;  llamad a mi Madre y al glorioso san José, a los santos Ángeles, a san Juan (precursor de Cristo), a las benditas almas del purgatorio y a los santos y santas del cielo, pues muchos regaron con su sangre  la cruz para que diese su fruto en el presente eterno de Dios. Porque sin cruz no hay gloria, convirtiéndola  en la Santa Cruz Gloriosa ; todo el cielo está deseando ser llamado por vosotros, ellos os aman y están esperando vuestra llamada.
  • No os demoréis pues el tiempo apremia; construid con vuestras manos la Santa Cruz Gloriosa porque cuando no tengáis sacramentos, deberéis  recordar el significado que tiene para el cristiano la veneración de la Santa Cruz  el  Viernes Santo . Yo pondré mi llamada en el corazón de los hombres, incluso en el de los que no me conocen. Yo no rechazo un corazón contrito y humillado que se dirige a Mí con confianza; no los rechacéis vosotros tampoco. Reuníos al pie de la cruz y con el rezo del Santo Rosario, estad a la escucha de la inspiración que, como guía, Dios os envía para pasar este tiempo de tribulación. Nadie saldrá en soledad de este tiempo de maldad, confusión y muerte, que a Satanás se le ha concedido;  tendréis que aprender a vivir en comunidad, cosa que no sabéis, y a soportaros unos a otros por amor.
  • Mirad a Moisés, y cómo fue rescatado el pueblo de Dios; leed el Éxodo donde Dios se cubrió de gloria a costa del faraón, y que fue escrito para estos tiempos. Ahora Dios, en esta tribulación mundial, se volverá a cubrir de gloria a costa de Satanás, pues su orgullo es tan grande que no sabe que siempre ha estado trabajando para Dios. Dejad a Dios ser Dios, pues Dios todo lo hace bien.
  • La cruz hace huir al mal, por eso Satanás y sus esbirros la odian y la temen; la atacan a muerte, pues ni conocieron ni conocen lo que es la piedad; su mundo está gobernado por el odio. Vosotros en estos tiempos  sed pequeños y humildes, orad y ayunad en todo momento y lugar, y recordad que Dios gobierna todo, pero la oración gobierna a Dios.  La protección y  fuerza vienen de Dios; lo importante no es que vosotros me amáis a Mí, sino que Yo os amo a vosotros. Vuestra Madre y Yo caminamos junto a vosotros, todo un Dios os acompaña. No temáis por el cuerpo; esta guerra no es por el oro y la plata, es por la recompensa de la eternidad de vuestras almas. Ni en esta vida ni en la otra entenderéis el amor infinito de Dios por sus hijos; la Misericordia divina no se os da para entenderla, sino para aceptarla, agradecerla y venerarla, Dios es amor.
  • Yo haré aparecer la Cruz Gloriosa en cielo, esplendorosa, brillante e impoluta como mi propia gloria; todos, hasta los ciegos tanto de carne como de espíritu, la verán; su luz traspasará todo corazón, alma y espíritu. Dios os concederá la gracia de entender la señal del Hijo del Hombre y por qué el amor deberá ser amado; el velo que la velaba será quitado y sin tocar un ápice de vuestra libertad vendréis a Mí. Yo esperaré vuestro  sí, ni siquiera miraré vuestros méritos; este es el sí de un consentimiento   que espero desde la eternidad y mi Cruz Gloriosa os justificará en todo momento y lugar, porque el amor es la fuerza que mueve las almas y el mundo. Dentro del plan de la redención de Dios, Yo soy el amor y el amor tiene que volver a ser amado por los hijos de Adán; a los que sentís resonar las humildes palabras del  Mendigo de amor en vuestro corazón, confiad y actuad pues Dios es fiel y Él todo lo hace bien.

EN DIOS ESTÁ LA PAZ Y EL AMOR

victor deus est

et crux mea

gloriosa vincet.

Dios es vencedor,

mi Cruz

Gloriosa vencerá.

AMÉN

+

SEGUNDA PARTE

Construid

la Cruz Gloriosa.

Abrid con la llave de la victoria.

Levantad el báculo de la cruz

y encended su luz gloriosa

Mi Madre os dijo: “Haced lo que Él os diga”,  y Yo os digo:  “Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que Yo os mando”.

Tres son las personas de la santísima Trinidad, y tres son las cruces, que Dios desea entregar al mundo;

-La primera, la Gran Cruz de 738mts., que ha sido pedida a Mi Iglesia y representa el amor de Dios Padre por sus hijos.

– La segunda, la Cruz Gloriosa de Amor de 7.38mts. , que ha sido pedida a los hombres y representa todo el amor de Dios Hijo a la redención, porque sin crucifixión no hay resurrección.

-La tercera, La Cruz Gloriosa de la Victoria, luz , báculo y llave que abre el camino hacia los nuevos tiempos, de 1,23mts. Y ha sido pedida a aquellos que han sentido en su corazón, la llamada del Mendigo de Amor, y representa al Espíritu Santo, que con la inspiración atraves de sus dones, será el guía en esta gran tribulación.

Construid y levantad con vuestras manos la Cruz Gloriosa, es una advertencia; pero también es locura y escándalo para el mundo, pues ¿quién entiende que por la cruz le place a Dios salvar el mundo?

Si no construís las cruces y oráis por vuestra falta de fe, cuando no tengáis la facilidad actual de los sacramentos, ¿qué os quedará?, vuestra fe desfallecerá,  Satanás se os apoderará y él, con el sonido de sus campanillas, os velará los ojos, os quitará la fuerza y, finalmente,  os inoculará su veneno para paralizaros; y  en vuestros pensamientos quedaréis inutilizados para hacer la voluntad de Dios, que es la misericordia misma. Luchad y venced la pereza, la apatía, el desánimo y todos los venenos que trae Satanás. En vuestro corazón tendréis que dar lo mejor de vosotros mismos, donde la moneda de cambio no será oro ni plata sino amor a cambio de amor, porque  un mundo sin amor no sobrevivirá.

Os suplico no rechazar la Cruz Gloriosa; Construid lo mandado  y respetad sus medidas pues en ellas va la grandeza de Dios.

  • Construid la Cruz Gloriosa que fue pedida a mi iglesia, respetando la altura del Gólgota sobre el nivel del mar (738 metros.) porque ahí fue donde Jesús reconcilió al mundo con el Padre. No empleéis ni la sabiduría ni la reflexión y escuchad la locura del mensaje por el cual a Dios le complace salvar el mundo, no seáis como los judíos que piden signos. Llegó el momento de derramar mi Misericordia sobre los hombres, pero ¡ay de aquellos que me lo impiden y dejan al mundo en la ignorancia, qué gran responsabilidad se pone ante ellos! Mis palabras son duras y no para condenarlos, sino al contrario, para salvar a ellos y al mundo.

Este es el legado de mi cruz. Jesús, con la mano izquierda, aparta el vestido de su pecho.; de su corazón brotan rayos rojos y blancos; su mano derecha está tendida hacia nosotros.  “Las llamas de mi corazón me queman- dice Jesús- más que nunca las quiero derramar sobre cada uno de vosotros”. He aquí lo que prometo a la humanidad entera cuando conozca mi mensaje y lo lleve a la práctica:

– Suavizaré la amargura en que se hunde el alma de los pecadores.

– Multiplicaré las gracias en el alma de los sacerdotes, religiosos y religiosas porque a través de ellos ha de ser conocido mi mensaje.

– Guardaré junto a mi corazón las almas piadosas y fieles pues ellas me han confortado en el camino al calvario.

– Derramaré  rayos de mi gracia  sobre los paganos  en el momento en que conozcan mi mensaje.

– Atraeré a la unidad de la iglesia el alma de los heréticos y de los apóstatas.

– Recibiré en la morada de mi corazón a los niños y a las almas de los humildes, para que guarden un afecto especial a nuestro Padre de los cielos.

– Concederé gracias de todo orden a los que, conociendo mi mensaje, perseveren hasta el fin.

– Aliviaré las almas del purgatorio; mi sangre apagará sus quemaduras.

– Recalentaré los corazones más endurecidos, las almas heladas y aquellas que hieren más profundamente  mi corazón.

– Prometo a todos los que vengan a arrepentirse al pie de la Cruz Gloriosa y digan cada día  la oración (1)  que les he enseñado, que en esta vida Satanás no tendrá más poder sobre ellos, y que por un tiempo de inmundicia, en un instante, se volverán puros y serán hijos de Dios para la eternidad.

Mi Padre, cuya bondad es infinita, quiere salvar a la humanidad, que está al borde del abismo. Por este último mensaje, tenéis que prepararos. Sabed que se cumplirá el mensaje, pero no sabéis ni el día ni la hora en que volveré glorioso.

  • Como el mensaje se demora por quienes tuvieron la obligación de darlo a conocer y el tiempo pasa, el Señor pidió a los hombres construir miles de cruces gloriosas de Amor a la centésima parte (7,38 metros de altura) para, con su promesa, protegerlos. “Construid millares de cruces pues ellas serán como la serpiente levantada por Moisés en el desierto; los brazos de la cruz os envolverán y cerrarán las puertas al mal. La cruz lo ahuyenta siempre”

Tengo elegidos a las personas que han de levantar cada cruz de Amor, incluso a los sacerdotes que las tienen que bendecir; ningún lugar será elegido por mano humana, todos estan elegidos por Dios y desde la eternidad.

  • Para todo hombre que ha sentido en su corazón la llamada del Mendigo del Amor, le digo: “Ven y sígueme” “No eres tú quien me ha elegido a Mí, soy Yo quien te ha elegido a ti”. Fui Yo quien te creé, te protegí, te probé y confié en ti, por eso te envío con una misión de amor a este mundo y te pido construir con tus manos  miles de Cruces Gloriosas de la Victoria, luz, báculo y llave  que abre los nuevos tiempos. Mirad cómo Dios probó con actos de fe a Adán, a Noé, a Abrham, a Moisés, a san José, incluso a María en la Anunciación, y a otros muchos personajes a través de la historia; y porque todos somos hijos del mismo Padre, démosle nosotros también nuestro sí en el acto de fe  que nos pide en este tiempo,  porque Dios escoge lo más pequeño para hacer ver que todas las cosas grandes vienen de Él. En la humildad de la cruz está su grandeza.

En la Cruz Gloriosa de la Victoria estará representada, la primera, segunda y tercera persona de la Santísima Trinidad, y en honor a Ella será de 1,23 mts. de altura, más 7 centímetros, correspondientes al remate de la cruz por donde se apoya en tierra, y quedarán diferenciados del resto. Porque siete son los sacramentos y siete son los dones del Espíritu Santo que entrelazados, son como las potencias del alma para caminar aquí en la tierra.

Los brazos medirán  23 centímetros cada uno, pues dos más tres son cinco. Si sumamos cinco más  cinco nos da diez, y diez son los Mandamientos de la Ley de Dios que rigen nuestro mundo.

El grosor de la cruz será de 4 centímetros, porque cuatro son los evangelistas que proclaman al mundo la palabra de Dios encarnado.

Las caras frontales de la cruz serán de color blanco, en honor a Jesucristo resucitado y en espera de su segunda venida.

Los lados laterales de color azul, en honor a la Virgen María, porque María siempre está junto a la cruz y  en la cruz. Ella también es corredentora.

El material de  construcción de la cruz deberá ser  noble y resistente para que  perdure  como testimonio de este tiempo,  para las generaciones futuras. El “Lignum Crucis” de Santo Toribio de Liébana es de “Cupresus  sempervivens”, es decir madera de ciprés, y significa la unión del cielo con la tierra; esta madera lleva unos componentes naturales de protección.

Si se desea,  en el centro de la cruz,  por donde se cruza   el stipes (palo vertical) con el patíbulo (palo horizontal), se podrá poner la imagen de ”Jesús en Ti confío”  (el Sagrado Corazón de Jesús). Y en la cara posterior, la imagen de “María Mater Misericordiosa” (Imagen de la medalla Milagrosa) con los dos corazones unidos y la vara de san José que fue el protector de la Sagrada Familia  aquí en la tierra; no olvidemos que “lo que él pida, el cielo y María nada le niegan.”

A la Cruz Gloriosa de la Victoria, luz, báculo y llave que abre los nuevos tiempos no es que le falte nada, pues ella aparecerá sin mancha y brillante en el cielo como señal de la segunda venida de Jesús a la tierra. Pero en este tiempo de apostasía que atravesamos, los hombres necesitan ver y tocar, y Jesús nos vuelve a decir: “Ven y pon tu mano en mi llaga, porque has visto has creído”, pues Yo te digo: ”No seas incrédulo sino creyente”.

Finalmente en esta llamada del Mendigo del Amor a nuestros corazones, a través de la Cruz Gloriosa de la Victoria, tendrán que ser bendecidas según la tradición de la iglesia por la mano del santo sacerdote, que en su corazón entenderá la fuerza de la cruz gloriosa y  que Dios, en su eterno amor, le habrá concedido esa gracia.

Dios exalta a los humildes

que lo esperan al pie de la cruz,

porque la grandeza de lo grande

está en lo pequeño.

(1) ORACION COTIDIANA

– Piedad, Dios mío, por aquellos que Te blasfeman, perdónales, ellos no saben lo que hacen.

-Piedad, Dios mío, por el escándalo del mundo, líbrales del espíritu de Satanás.

-Piedad, Dios mío, por aquellos que huyen de Ti, dales el gusto de la Santa Eucaristía.

-Piedad, Dios mío, por aquellos que vayan a arrepentirse al pie de la

Cruz Gloriosa, que allí hallen Paz y Alegría en Dios nuestro Salvador.

-Piedad, Dios mío, para que llegue tu Reino, pero sálvales, están a tiempo todavía, porque el tiempo está próximo, y he aquí que Yo vengo

… Amén…

Ven, Señor Jesús.

“Señor, derrama sobre el mundo entero los tesoros de tu infinita

Misericordia”

“VOS AMICI MEI ESTIS

SI FECERITIS

QUAE EGO PRAECIPIO VOBIS”

“Vosotros sois mis amigos

si  hacéis lo que Yo os mando”

“IESUS TIBI CONFIDO”

“Jesús en Ti confío””

AMÉN.

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