EL HOMBRE CIVILIZADO.

Hombre Civilizado – Libro 75 – Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno – Tomo VIII – Pag. 80-81-82-83

DADO A ANA GARCIA DE CUENCA.

En Sueño Profético hablaban de la civilización del hombre. Decían:

El hombre civilizado acude primero al espíritu y luego a la carne.

El hombre civilizado acude primero a la carne y después al traje que lleva la carne, por valor que tuviera el traje.

El hombre civilizado debería hablar de la guerra en tiempo pasado, poniendo a los hombres, con falta de cultura, como seres hambrientos y satisfechos cuando hacían daño.

El hombre civilizado quiere hacerse el seguro para la Vida Eterna, porque sabe que el espíritu tiene que irse a algún sitio.

El hombre civilizado no intenta desbaratar lo que Dios aprobó, sin ser aconsejado, por no haber otro Dios. Aquí debería el hombre pedir a gritos vivir civilización.

El hombre civilizado exige saber lo que Dios manda para él mientras tiene materia.

Al hombre civilizado no le pega su mano a su brazo.

El hombre civilizado no ensucia la comida que luego pone en la mesa.

El hombre civilizado no le tiene lástima al que no ha nacido, y no deja que muera de hambre el niño que ve andando.

El hombre civilizado no compadece al huérfano que su padre murió, compadece al huérfano, que sin tener muerte su padre, huérfano lo dejó.

Esto es lo que el hombre ha puesto: civilización en guerra.

Desperté, oí:

Igual que Satanás defiende la carne para robar el espíritu, ¿por qué tú, si dices que eres de Dios, no haces fotografías del espíritu que se puede condenar o ya está condenado?

Cierto, que Dios quiere que llores por la carne rota.

Pero piensa en un hombre muerto y que unos cuantos estén diciendo: “¡Qué lástima!¡Cómo se ha puesto de sangre el traje!¡Y lo llevaba de estreno!”

¿Se puede decir civilizado al hombre que diga esto?

Pues mucho peor es todo lo que el hombre está haciendo.

¿Quién dudará que este Escrito haya sido dicho en el Cielo?

A aquél que ponga la duda, lo civilizará su remordimiento, cuando piense en el sufrir que lleva el Pregonero.

Pero tiene que seguir el mandar que da este Cielo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s