muchos bebés cargan con las consecuencias de la irresponsabilidad de sus padres y son mártires en el vientre de sus madres,

REPARAD POR LAS ALMAS INVOLUCRADAS EN EL HORRIBLE CRIMEN DEL ABORTO *

JESUS: LIBRO APOSTOLADO DE REPARACION. DADO A AGUSTIN DEL DIVINO CORAZON.

Hijo amado: mi Divino Corazón se desgarra de dolor, porque muchos bebés son asesinados en el vientre de sus madres; bebés que fueron elegidos mucho antes de ser concebidos; bebés que venían marcados con un sello de predilección; bebés que tenían una misión específica para cumplir en esta tierra; bebés que tenían todo el derecho de nacer, de abrir sus ojitos a un nuevo mundo, de sonreír a papá y a mamá, de balbucear y pronunciar sonidos de ángeles como gesto de agradecimiento por haberle dado vida.

Hijo amado: mi Divino Corazón se desgarra de dolor en esta noche, porque muchos bebés cargan con las consecuencias de la irresponsabilidad de sus padres y son mártires en el vientre de sus madres, madres que están llamas a donarse por entero a sus hijos; madres que deben luchar con tesón, enfrentando una sociedad injusta, señaladora; madres que deben hacer de su vientre una cunita de amor porque en él duerme un pequeño angelito indefenso y tierno, angelito que espera las caricias de su madre y el abrazo delicado de su padre, angelito que sólo pensará en jugar, angelito que descenderá a la tierra para dar alegría a una familia regocijo a un corazón de madre.

Hijo amado: reparad en esta hora nocturna porque el maltrato que reciben estos bebés, desde antes de nacer, desgarran de abatimiento mi Sagrado Corazón porque: ¡cómo es posible que un padre y una madre asesinen a su propio hijo, hijo producto del amor! ¡cómo es posible que los hombres evadan la gran responsabilidad de engendrar un hijo y sientan temor a la paternidad y a la maternidad!

¡Cómo es posible que se atrevan a agredir a una criatura que es indefensa, criatura formada a su imagen y semejanza!

¡Cómo es posible que una madre convierta su vientre en una tumba mal oliente después de haber sido un hermoso jardín en el que florecía un delicado lirio o una esbelta azucena!

¡Cómo es posible que los hombres sean tan ruines, no le tengan miedo al día de su juicio!

Hijo amado: secad las lágrimas de sangre que corren por mis ojos y unios a mi dolor y reparad para que estas pobres madres vuelvan su corazón a Mí.

ALMA REPARADORA:

Corazón agonizante de Jesús: vuestras palabras contristan mi corazón.

Vuestras palabras hacen que ame más el sacrificio y la penitencia.

Vuestras palabras avivian en mí un fuerte deseo de reparar cada noche porque sois herido, flagelado por todos los pecados de la humanidad; pecados que son la causa para la condenación de muchas almas; pecados que son la ruina y el descalabro espiritual de muchos hombres y mujeres que no miden las consecuencias de sus actos y por eso perecen, mueren en vida.

Corazón agonizante de Jesús: dejadme enjugar vuestro rostro sudoroso y empolvado por los vejámenes de las criaturas. Dejadme secar vuestras lágrimas y abrazaros porque no estáis sólo, podéis contar conmigo, utilizadme como os plazca, sólo quiero dar alivio a vuestro Divino Corazón.

Corazón que ama con amor de Padre, de hermano, de amigo. Corazón que arde en la llama de amor divino. Llama que abrasará las madres abortantes para quemar su pecado. Llama que dará abrigo a todos los no nacidos.

Corazón agonizante de Jesús: decidme que he de hacer para que las madres y el mundo entero tomen conciencia: que el aborto es un horrible pecado que degrada, embrutece, animaliza a quienes lo practican.

Corazón agonizante de Jesús: recibió mis sacrificios, mi inmolación, mi reparación constante para que vuestro Sagrado Corazón deje de padecer y de sufrir tanto.

Corazón agonizante de Jesús: transverberad con vuestros rayos de luz el corazón de todas las madres gestantes, madres que piensan acabar con la vida de su hijito, madres que se sienten solas, temerosas de enfrentar una realidad; madres que dicen: no están preparadas para la crianza de su bebé, madres que se sienten desplazadas, abandonadas.

Corazón agonizante de Jesús: haced que todos los hombres valoren la vida, actúen movidos por vuestra Divina Voluntad, que sólo piensen en daros gloria, en rendir Tributos a Dios Misericordioso, Justo.

Gracias amante Jesús mío: por despertarme en esta noche y unirme al Santo oficio de los Angeles. Gracias por consumir mi corazón en deseos de amaros cada vez más con mayor ímpetu y fuerza.

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