El cielo se oscurecerá y la luna no brillará porque el príncipe de las tinieblas vendrá y reinará en un reino de sangre y crímenes como no habéis conocido

Los días 7 de cada mes, desde Julio del año 2014, la vidente Isabel recibe Locuciones de Nuestro Señor Jesucristo, publicadas en el sitio: http://elpastorsupremo.es/

MENSAJE 33
7 DE MARZO, 2017

Escuchen las naciones que viene el Rey de la Gloria[1]. Reuníos, pueblos, y gritad y alabad el Santo Nombre de Yahvé[2] porque es Grande y Poderoso y terrible en Sus Juicios. Porque llega; llega, hijos, el día de la Justicia. Y ¿quién hará justicia a este mundo? ¿Quién conoce los corazones de los hombres y sondea[3] y penetra sus juicios y acciones? Sólo el Hijo del hombre, a Quien Dios Padre dio el mando y el bastón para juzgar[4] a este mundo, que corre día a día hacia su ruina porque se ha separado del Hijo del hombre.

Vengo a Reinar[5], vengo a Juzgar[6] a este mundo insolente y soberbio, que ha arruinado a los pobres e inocentes[7], y lleva la dura carga de su pecado en su alma y corazón. Siguió los caminos del mal, y dejó que su semilla creciera en su corazón; no la destruyó cuando el mal la plantó en su corazón, y, al dejarla, dejó que la cosecha de Satanás creciera en su corazón. Ahora es tarde, pueblo Mío, y la cosecha de Satanás está sembrada en este mundo, y vivís sus frutos malolientes y podridos.

He aquí que vengo, pueblo Mío, vengo a juzgar, porque no se puede vivir el Reino de Dios sin justicia y sin amor. El Amor es justo y misericordioso, lento a la ira y rico en piedad[8]. No te asustes, pueblo Mío, pues tu Rey es justo[9] y tendré en cuenta tus lágrimas por querer seguir Mis caminos; tus lágrimas estarán en la balanza el día del Juicio Particular de tu alma. No te asustes, hijo de Dios, si tu corazón[10] se inclina al bien y al pecado; es la lucha de Mis hijos presos en este destierro, pero lucha por el camino que vine a traer a tu alma, y está ante ti; es la Gracia de Mi Santo Espíritu que te asiste en cada momento, en cada instante de tu vida. No desprecies la Gracia de Dios, no la ocultes[11] en tu vida; vívela y deja que sea luz que ilumine las tinieblas que te rodean en este mundo de pecado.

La serpiente infernal quiere destruir a Mis hijos; está destruyendo tantas y tantas conciencias que Yo formé[12] por amor a Mis hijos. No escuchéis las modas ni las nuevas revelaciones que se instaurarán en este mundo de pecado, pues atentan contra el Bien y la Gracia que os vino a traer el Hijo de Dios.

Oh, pueblo Mío, la conciencia en este mundo está siendo destruida por el enemigo infernal. Está destruyendo los cimientos de la conducta humana para acabar siendo presa de los bajos instintos y la soberbia y el orgullo de no querer seguir los caminos de obediencia a los Mandatos[13] de Dios, y seguir los caminos de la razón humana y el raciocinio abocado irremediablemente al instinto y a la soberbia de los hombres.

Es tarde y este mundo sigue en su pecado: el rechazo a los mandatos de Dios. Ha vuelto la espalda a su Dios y sigue en sus caminos hediondos y malolientes; la soberbia le guía, el hedonismo y el placer le acompaña, y hace oídos sordos a Quien murió en la Cruz por su Salvación[14].

Oh, hijos, cuánto tiempo más tendré que soportaros, que aguantar vuestra afrenta y pecado contra el Redentor, contra Mi Sangre[15] vertida por Amor a los hombres.

¡Cuánto tiempo el cielo podrá soportar vuestra afrenta y pecado! Mi Padre está asqueado de vuestra conducta propia de los hijos de Satanás[16]. El Espíritu Santo gime[17] en vosotros día y noche, pues vuestras almas están contaminadas por el mal de este mundo: la soberbia, el rechazo a Dios.

¡Cuánto tiempo, hijos, tendré que esperar a que vengáis a Mí y os llamaré inútilmente viendo cómo vuestros pasos se dirigen hacia el infierno!

¡Cuánto tiempo, oh hijos, Mi Corazón sangrará de pena y dolor porque os vais y Me dejáis!

¡Cuánto tiempo, hijos, deberé esperar a que vuestros pasos se dirijan a Mi Cruz y os abracéis a ella con lágrimas en vuestros ojos y pesar en vuestro corazón!

El tiempo de la Misericordia pasará, y vendrá a este mundo el tiempo de la recolección[18], y ya será inevitable. Vuestra conducta quedará patente a vuestros ojos[19] y ya nada podréis hacer; porque, hijos, en el último instante el demonio no querrá soltar vuestra alma de sus garras y os será muy difícil. Ahora aún podéis encaminar vuestros pasos hacia la confesión[20], la confesión sincera de todos vuestros pecados. Ahora, hijos, creed a vuestro Redentor, el final será muy duro para vosotros si no hacéis lo que ahora os digo. Los últimos momentos de este mundo de pecado serán como el carnicero ante su presa ya débil y sin fuerzas, presa ya imposible de rescatar. No penséis que el mal os dejará escapar, no penséis que luego iréis a confesar. No, hijos, es ahora cuando aún Mi Gracia os reclama y podéis caminar hacia la confesión[21]. Creed, hijos, a vuestro Redentor, el mal y el pecado darán la batalla final más dura y cruel que podéis imaginar.

No hagáis caso a quien os diga que no pasa nada, vosotros preparaos para lo que va a venir: toda clase de herejías y blasfemias contra el Hijo de Dios, ateísmo y corrupción de las conciencias y todo bañado con toda clase de ideas falsas de caridad[22]. No, hijos, no les hagáis caso cuando os digan que no pasa nada.

Aquí estoy, Israel, hoy te llamo, prepara tu alma y tu corazón. Piensa, hijo, que es la última oportunidad para preparar con paz y silencio tu alma[23] y caminar alegre a Mi Gracia en el sacramento de la confesión, porque después te arrepentirás de no haberme escuchado en estas palabras que te dirijo por amor a ti y a tu salvación.

Ahora, hijo, escúchame: lava tu alma y prepárate para recibirme, vive contento y en paz, porque tu alma Me espera limpia de pecados que hieren a tu Redentor; y el día que estés ante Mí tu alma se derretirá de gozo y alegría, en un profundo agradecimiento al Señor, por haber escuchado Sus avisos y haber creído en ellos.

Oh, hijos, vuestra Madre llora por vosotros. Al pie de Mi Cruz os recibió[24] como a hijos, y como a hijos os ama y os cuida, pero no la escucháis: “Haced lo que Él os diga.”[25]

Oh, hijos, escuchad estas palabras que hoy os dirijo y no las echéis en saco roto.

El cielo se oscurecerá y la luna no brillará porque el príncipe de las tinieblas vendrá y reinará en un reino de sangre y crímenes como no habéis conocido. Matará vuestras conciencias, porque sabe que así matará la Voz de Dios en vosotros; corromperá vuestras mentes y corazones con ideas de pecado y contra Dios; seréis pasto de él y sus servidores. Sólo un alma en gracia podrá resistir[26] a semejante atrocidad en este mundo. Caerán Mis hijos en sus redes porque no Me hicieron caso, y no lavaron sus almas en el Sacramento de la Confesión. Un alma en pecado será débil y pasto del demonio; será la oveja descarriada, herida, que no puede caminar y el lobo feroz la apresará y la descuartizará. Sí, hijos, que así es el mal y el pecado.

Mi Sangre os grita en Mi Cruz y no Me escucháis. Es la Sangre vertida por amor a vosotros, que el demonio no puede ver, pues es el fuego que le quema sus entrañas y muere. Es la Sangre en la que debéis lavar vuestras almas[27], y el demonio no se acercará a vosotros.

Hijos, que no hay tiempo para muchos mensajes más que os puedan hacer llegar Mis hijos, los que he elegido en Mi Amor para vuestra Salvación. Haced caso de Mis Palabras, y poneos a trabajar en vuestra salvación. Cubríos con Mi Sangre yendo al sacramento de la penitencia, y huid del pecado en vuestras almas. Nada está hecho; hoy puedes cambiar tu rumbo, mañana el príncipe de este mundo no lo permitirá.

Lavaos en Mi Sangre, hijos, y tendréis vida eterna. Caminad, caminad hacia el sacramento de la confesión y recibid Mi perdón. El Padre os espera para daros un abrazo de Amor, el abrazo al hijo perdido y encontrado[28]. Dejaos abrazar por Dios. Dejaos amar por el Señor. Permitid al Espíritu Santo que habite[29] en vosotros, y os llene de Su Consuelo y de Su Amor.

No vayáis detrás de vuestra condenación; huid del enemigo infernal, y venid, hijos, venid a Mí que os espero cada día, cada momento, cada instante. Venid a Mi Santo Corazón y quedaos en Él. No os vayáis detrás de quien os quiere perder para siempre, y busca vuestra condenación.

Así no os hablan[30], pero así os deberían hablar los que puse frente a Mi Iglesia para el Bien y la Salvación de Mis hijos. El pastor, que no avisa[31] a sus ovejas del lobo, no es buen pastor; y es responsable y verdugo de la muerte de su rebaño, y se le pedirá cuentas[32], cuando esté ante el Señor, de la sangre inocente vertida de sus ovejas por el enemigo infernal de la Salvación, que Dios vino a traer a este mundo[33].

Escuchad, pastores[34] de Mi rebaño, escuchad porque habéis dejado indefensas a Mis ovejas frente al lobo; las habéis dejado en sus manos, porque no las avisáis de los peligros.

Escuchad, siervos del Señor, que habéis dejado de proteger a Mi rebaño ocultando la verdad, y silenciando la corrección de los que mienten a Mis hijos.

Escuchad, pastores de Mi rebaño, porque vuestra condena se cierne sobre vosotros, y la sangre de Mi rebaño caerá sobre vosotros, y tendréis que responder de ella el último día.

Escuchad vosotros, a los que os puse frente a Mi Iglesia: no estáis protegiendo Mi rebaño, lo estáis dejando en manos de Satanás, ocultáis la verdad y ponderáis la mentira. Quitad la palabra a los que mienten, y proclamad la verdad. El último día se sonrojará vuestra alma, y serán como clavos encendidos en vuestro corazón las ovejas muertas por vuestra negligencia y cobardía.

Llamad, llamad a sus puertas, hijos de Dios, y llevad este mensaje, para que se arrepientan los que deban arrepentirse, y se alegren los que deban alegrarse, porque en sus manos no hay sangre inocente. Pueblo de Dios, caminad en Mis sendas, y sed fieles siempre a Dios, porque no hay Salvación fuera de Mí[35], y Mi Justicia caerá implacable sobre todo mal y pecado.

El Espíritu Santo os aliente y os anime en vuestro caminar, porque no Le hayáis echado de vuestra vida por el pecado[36] y el mal de Satanás.

Sólo el que extirpa el mal ama a su pueblo, a sus hijos. No son palabras lisonjeras las que espero de vosotros para Mi pueblo[37], sino la Verdad, la única Verdad: Cristo[38].

Adiós, hijos, la tarde de los tiempos está cayendo, cogeos fuertemente de Mi mano y pedid auxilio al Dios del Cielo. Rezad a Mi Madre y sed fuertes y valientes en un mundo cruel y corrompido por el mal de Satanás.

Venid, hijos, venid a Mí que Yo soy el Buen Pastor[39] y amo a Mis ovejas.

________________________
[1] Sal 24, 7-10 ; Mal 3, 1 ; 1 Cor 2, 8
[2] Sal 117, 1
[3] Sam 16, 7 ; Sal 26, 2 ; Ap 2, 23
[4] Mt 25, 32
[5] Ap 1, 8 ; 11, 17
[6] Mt 25, 31-46
[7] Lc 18, 1-8
[8] Sal 103, 8
[9] Sal 86, 3-5
[10] Dt 30, 15-20
[11] Mt 5, 14-16
[12] Sal 51, 12; Jer 31, 33; 32,39-40; Ez 36, 26-27
[13] Éx 20, 1-21 ; Dt 5, 1-22 ; 2 Tim 3,1-6
[14] 1 Pe 2, 24
[15] Ef 1, 7
[16] Jn 8, 44
[17] Rom 8, 26
[18] Ap 14, 18
[19] Is 2,10.19; Jn 16,8; 1 Cor 4,5; Rm 2,16; Ap 6,15-16
[20] Mt 16, 19 ; Lc 12, 58; Jn 20, 23
[21] Mt 5, 25-26
[22] 2 Tim 4,1-5
[23] Os 2,16
[24] Jn 19, 25-27
[25] Jn 2, 5
[26] Mt 5, 8
[27] Ap 7, 14
[28] Lc 15, 11-31
[29] 1 Cor 6, 19
[30] Is 56, 10 ; Jer 10, 21; 12, 10
[31] Jn 10, 12
[32] Jer 23, 1-2
[33] Jn 3,14-17
[34] Ez 34, 1-10
[35] 1 Tim 2, 5-7
[36] Ef 4, 30
[37] 2 Tim 4, 1-5
[38] Jn 14, 6
[39] Ez 34, 11-31 ; Jn 10, 1-16

Nota: El director espiritual de Isabel escribe lo siguiente:
“Conviene tener presente que las citas bíblicas que van a pie de página no forman parte del mensaje, sino que son un añadido posterior: son sólo ilustrativas e indican una concordancia textual entre el mensaje y las mismas. Pero no se pretende demostrar o interpretar la Palabra de Dios a la luz del mensaje.
Al poner a disposición estos mensajes de todo el que quiera conocerlos se hace con la confianza de que un día gocen de alguna aprobación eclesiástica y en el sometimiento al juicio de la autoridad de la Iglesia en cuanto a su origen sobrenatural, pero con la persuasión de que no contienen nada que vaya en contra ni del dogma, ni de la moral de la Iglesia. De momento están acogidos al decreto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe (AAS, 58, nº 16, de 29-12-1966) aprobado por el Beato Pablo VI permitiendo la publicación de escritos de esta índole. Ojalá contribuyan a la nueva evangelización que el Papa Francisco nos propone incansablemente.” http://elpastorsupremo.es/

Fuente:
http://www.elpastorsupremo.es/wp-content/uploads/2016/03/MENSAJE-21.pdf

Mensajes de la vidente Isabel publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/vidente-isabel/

Enlaces a todos los Mensajes en PDF:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/mensajes-actuales/

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