Azotaré con el látigo de Mi Palabra al malvado. Llorarán los hombres su miseria y no encontrarán consuelo. Pues, habiéndose voluntariamente apartado de Mi Ley, después de haberme conocido, escogieron la muerte, escogieron el fuego de sus pasiones.

“Yo, Jesús, reconozco en la Tierra a un solo guía, al Papa que legítimamente ocupa el lugar de Pedro en Roma. Quien lo desprecia a él, Me desprecia a Mí.”

por Fátima Maldonado

JULIÁN SOTO AYALA, “EL DISCÍPULO” / MÉXICO

MENSAJES DE LA SEMANA SANTA DEL AÑO 2003
Recibidos por “El Discípulo” ante el Santísimo Sacramento
Después del rezo del Rosario – Templo Cristo Rey,
Cucurpe, Estado de Sonora – México.

MENSAJE DEL JUEVES SANTO, 2003.

Segunda Visión: 

Encontrándome solo y en profunda oración vi el cielo abierto un rayo de Luz Divina que inundó la Tierra, vi a Nuestro Señor Jesucristo sentado en Su trono de majestad.

¡Millares de Ángeles Le servían y Le adoraban!

La Tierra entera estaba en tinieblas, la conciencia de pecados se había perdido y en la Tierra, los malos libros abundaban.

Los hombres andaban  a tientas, la locura del mundo no era la de la Cruz, sino la del imperio del diablo; escuché a Nuestro Señor Jesucristo que dijo:


Jesucristo:

Los Juicios Divinos vendrán en breve sobre este mundo, lo podrido caerá y la Tierra será sacudida y purificada por Mi Palabra y por Mi Poder.

Llamaré a cada Nación, una por una, los reyes y jefes de las Naciones conocerán que Yo, el Señor, reinaré y apartaré de Mi Reino, todo aquello que mancha la pureza de las almas.

La tribulación vendrá como una purificación, como último aviso, antes de que el trueno de Mi Justicia haga resonar la Tierra de extremo a extremo, de mar a mar. Yo, el Señor Reinaré y Mi Madre Conmigo.

En medio de la confusión más grande, traeré paz al mundo que estará lleno de temor por el anuncio de nuevas guerras; después, el final, en atención a los que he escogido, durará un abrir y cerrar de ojos.

Mi Justicia caerá como un rayo sobre los injustos, les pondré sus propios pecados delante de su vista, tan solo para que se conviertan de corazón a Mí.

Ese Nuevo Cielo y esa Nueva Tierra, eficaz cumplimiento es entonces, que la Iglesia y Mis ministros serán santos, pobres y obedientes, llenos de humildad y llenos de sabiduría.

Un portento grandioso se aproxima en atención a Mis elegidos y todos Me conocerán, Me reconocerán en Mi gran Misericordia y Bondad porque Yo Soy Justo y sé lo que hay en el corazón de cada hombre.

Será una nueva estirpe, una nueva descendencia, con otra nueva historia que se escribirá con los Hechos Divinos que se transmitirán de generación en generación.

Muchos se han olvidado de que Yo Soy el Buen Pastor y se han buscado falsos dioses, se han abandonado al privilegio del poder y del dinero, truncando en todo Mi Voluntad.

Muchos se han decepcionado de Mis mensajes, pensando sólo en su cumplimiento inmediato.

Les recuerdo: Estos tiempos son malos.

El verdadero amor  se  está  enfriando  y  pocos son   los  que cumplen Mi Divina Voluntad, aun se resisten a Mi Gracia.

Son pocos los que se han decidido por el camino de la Cruz, ahora les hablamos de un éxodo. De una salida, de un reacomodo, para los que tengan que florecer y dar frutos donde no han sido sembrados.

Sigue escribiendo, hijo Mío:

El fruto de estos mensajes dará gloria sólo a Mi Nombre, los malos servidores serán apartados de Mi vista, daré, al final, la orden al jefe de los Ángeles para que recojan lo que es paja, que tendrá que ser arrojada al fuego.

Un gran Misterio será revelado en breve y el conocimiento de Mi Poder inundará la Tierra y se habrá cumplido esta profecía: “Mi Evangelio será conocido y predicado en todas las regiones de la Tierra”.

Azotaré con el látigo de Mi Palabra al malvado. Llorarán los hombres su miseria y no encontrarán consuelo. Pues, habiéndose voluntariamente apartado de Mi Ley, después de haberme conocido, escogieron la muerte, escogieron el fuego de sus pasiones.

¡Tanta indolencia del hombre hoy Me duele en el Alma! Sin embargo, haré Mi mayor Voluntad de la cual el Padre Me ha concedido facultad.

En medio de tormentas y luchas fratricidas la Tierra entera estará pronto con dolores como de parto; sí, como cuando una madre va a dar a luz.

Se acerca la persecución a Mis escogidos, esta vez se hará mayor, pues será la última en la historia de la humanidad, se levanta ya nación contra nación y reino contra reino.

¡Jerusalén, Jerusalén!, en tus murallas y fronteras no has encontrado la paz, ya descansarás de tus fatigas pues el imperio de los que te someten caerá y no se levantará  jamás. Yo, Jesús, fui tajante al declarar… Quien crea en Mí se salvará, aún es tiempo, Mis hijos, de escapar de la condenación eterna.

Quien no crea en Mí se condenará, quien coma de Mi Cuerpo tendrá vida eterna, lo dije: el que no cree en Mí, morirá en sus pecados, quien no comiera de Mi Cuerpo y de Mi Sangre no tendrá la vida eterna.

Yo, Jesús,  este día  instituí solemnemente este gran Sacramento y constituí  legítimamente la soberanía de Mi Iglesia para un solo guía, jefe y pastor.

Oigan, guarden silencio y presten atención: Yo, Jesús, reconozco en la Tierra a un solo guía, al Papa que legítimamente ocupa el lugar de Pedro en Roma. Quien lo desprecia a él, Me desprecia a Mí. Quien desobedece a él, Me desobedece a Mí; todo lo que a él le hacen, a Mí Me lo hacen, Yo no dejaré sin castigo a los que le causan pena, tristeza y tribulación.

Estos Cielos y esta Tierra pasarán, mas Mis Palabras no pasarán: fuego y humo se verá en las Naciones, terremotos y ceguera espiritual ocurrirán juntos.

La Tierra entera será sacudida y removida de sus bases, granizo y hielo serán el premio para las ciudades que imitan a Sodoma y a Gomorra, Mi Sangre tiene que cubrir vuestras casas, Mi Cruz no debe faltar en vuestras moradas, levantarán el fuego de las ceniza y las águilas retomarán su vuelo, pues Mi Justicia tendrá que brillar como un nuevo sol de primavera.

La espada derramará sangre y caerán los artefactos que vuelan en el aire para vomitar fuego: Yo haré venir a los profetas de los últimos tiempos a donde no quieran ir, aclamarán Mi Nombre y Yo los escucharé, pues he aquí el tiempo en que su misión sobre la Tierra está ya próxima.

El Medio Oriente será sacudido nuevamente por el ruido de la guerra.

Los ministros del altar purificarán con su sangre el cáliz y la patena: viene dolor tras dolor, pena tras pena.

Pero Yo,  Jesús,  traigo el laurel de la victoria para los que perseveren hasta el último momento, un poco más, sólo un poco más no más. Lo justo, para que la humanidad entera se convierta y vuelva a Mí. Los Cielos y la Tierra claman a Mi Justicia, ¡ya no puedo soportar tanto pecado!

Durante años y años, He demostrado Mi Paciencia y Mi Poder, pero lo He dicho: todo tiene límite y es preciso que Mi Justicia corone Mi Misericordia.

A ustedes, hijos Míos, Sacerdotes y fieles, que se esfuerzan día con día para vivir en Mi Divina Voluntad, les tengo reservado un gran premio…

Te bendigo, hijo Mío, Yo Soy tu Jesús Misericordioso.

Ixtus                                                          
Firma de Jesús


Mensaje de la Santísima Virgen María:

Mi pequeño hijo: has escuchado bien lo que dice Jesús, ¿no es, acaso, lo mismo que Yo repito, mensaje tras mensaje? La humanidad no quiere ni pensar ni imaginarse lo que va a acontecer:

Los acontecimientos mundiales marcan la entrada a otro eslabón de la cadena: si el mundo entero conociera Nuestros mensajes se convertiría y Dios no mandaría los azotes que se necesitan para la disciplina, hijos Míos: aún están a tiempo de enmendar sus errores, vuélvanse a Dios de todo corazón y Él perdonará sus culpas y el castigo merecido por ellas.

El final de una historia cuenta de homicidios y desviaciones morales, de lujuria, egoísmo y pereza, en fin, todos los pecados capitales.

Se aproxima, es muy corto el tiempo ya. Mientras se efectúa el éxodo y reacomodo surgirá el malvado, el que desea ser adorado como dios y rey universal. Dirigirá una falsa iglesia y arrastrará tras de sí a muchos seres humanos: el flagelo del hambre provocará desórdenes sociales y las grandes economías mundiales se vendrán abajo.

La Iglesia de Jesús, de la cual soy Madre, Medianera y Abogada subirá el peldaño o escalón más doloroso en toda su historia, Yo he prometido la protección para todos aquellos que adoran y bendicen a Jesús Sacramentado.

Éste es el tiempo en que lo que se hace en la obscuridad, se hará a plena luz.

Durante la crisis económica más grande que asolará a las Naciones se levantará de su ignominia una nación grande y poderosa, la nación de los herederos de las Promesas del Cielo que se extenderán sobre todos los confines de la Tierra, con una descendencia purificada, serán ampliamente bendecidos junto con las Comunidades de Preservación.

Mi pequeño, ya es tiempo de la construcción de esas Comunidades, es preciso salir ya del ruido pecaminoso de las ciudades grandes, se ha retrasado mucho ese trabajo, hagan todo cuanto puedan por conformar ya esa vida de comunidad que tanto he pedido. Yo, vuestra Madre, les urjo: si no fuera necesario, no se los diría. ¿Por qué se tardan tanto? ¿Van a… desesperados? ¡Pero es que ya el tiempo para esto se está terminando!

Renuncia y sacrificio, conversión, oración, unidad, únanse más, Mis hijos, porque en la medida que se dé esa unidad, y ustedes cooperen, en esa medida avanzará ese proyecto celestial.

Ahora, hagan actos extremos de humildad y obediencia… Traigan las rosas frescas de las buenas decisiones y cobren ánimo, ustedes verán que sus esfuerzos no han sido en vano.

¡Por hoy, descansa, hijo Mío, en Mi Corazón y en el Corazón de Jesús Sacramentado!

Recibe Mi bendición.
Firma de la Santísima Virgen

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