“Bernabé, ¿qué has encontrado sobre los ministros extraordinarios de la Santa Comunión?

  1. IRREVERENCIAS Y ABOMINACIONES EN EL SANTO SANTUARIO. 

“Hijo, adentro de Mi Santuario, Mi gente difícilmente reconoce Mi presencia. A nadie le preocupa hacer respetar Mi Presencia. A nadie le importa adorar Mi Presencia. Con descuido, frialdad y con negligencia se presentan ante Mí. Mi gente está haciendo de Mi Templo un lugar de desfile de modas. ¡Míralos! Se visten desnudos. Ellos entran el Santo Templo con toda esta desnudez como prostitutas en este mundo pecador. Las mujeres ya no tienen sus cabezas cubiertas al entrar a alabarme en Mi Templo. ¿Qué son todos estos símbolos demoníacos que Mi pueblo lleva ante Mi presencia? Mira cómo han llenado todo el país con abominaciones. No encuentro a nadie que Me consuele como espero recibir en Mi Santo Templo. Sin embargo, mira, ellos vienen así a Mi Santo Templo y Me dan es mayor agonía. Incluso, los sacerdotes de Mi Corazón están hiriendo Mi Corazón, el Corazón que tanto ama, con una amarga lanza. Ellos no se preocupan por todas estas cosas malignas que aumentan Mi agonía. Por descuido, negligencia y frialdad, Mis sacerdotes han dejado las responsabilidades referentes a Mi Altar y al Sacramento de la Santa Eucaristía a “personas no calificadas”. Muchos Me están recibiendo indignamente.

Mi pueblo está creciendo en arrogancia y orgullo hacia el Sacramento de la Reconciliación. ¿Ves cómo la línea para confesarse disminuye diariamente mientras que la línea para recibir la comunión rápidamente crece? Hijo, Mi agonía es grande. Yo Me quedo desolado.

Recuerden lo que le dije a Aarón… (Números 18, 1-7). Hijo, Mi Misericordia está desbordando. Yo los llamo a ustedes Mis amigos, detengan todas estas abominaciones y arrepiéntanse. Confiesen sus pecados al sacerdote y no pequen más. Se les otorgará Mi Misericordia. Yo los bendeciré.”

(Jesús, 4 de abril de 2000. Desierto del Monte Carmelo, Olo).

“Bernabé, ¿qué dice recientemente Mi Iglesia sobre los Ministros Extraordinarios de la Santa Comunión?”

Yo le respondí: Mi Señor y Mi Salvador, no lo sé. Nuestro Señor dijo:

“Ve y averígualo”.

(Jesús, 29 de diciembre de 2000. Mi altar de reparación).


El 28 de febrero de 2001, el Agonizante Jesucristo se me apareció de nuevo y me preguntó:

“Bernabé, ¿qué has encontrado sobre los ministros extraordinarios de la Santa Comunión?

Yo le dije: “Señor, perdóname pero no he buscado nada sobre esto.” Nuestro Señor permaneció en silencio. Luego de un rato, yo le pregunté: “Mi Señor, ¿por qué me has escogido a mí para este trabajo tan crítico? Tengo miedo.” El Señor me miró continuamente y me dijo:

“¿Por qué temes? Tú no eres quien debe defenderse a sí mismo. Yo estoy cerca. Tú eres meramente un instrumento. Yo he querido usar a un analfabeta como tú para enseñar a Mis siervos arrogantes que piensan que son sabios. Sin embargo, el mundo perseguirá la verdad; pero ella permanecerá inmutable. Hijo, ¿es por esto que guardaste Mi voz sufriente solo para ti? Tú multiplicaste Mi agonía.”

Yo respondí: “Mi Señor, lo buscaré a la brevedad. Lo prometo.”


El 5 de abril de 2001, Domingo de Pascua a las 12, le presenté la respuesta de mi búsqueda como sigue: “Mi Señor y mi Salvador, Canon 230, Sección 3 declara:

Donde lo aconseje la necesidad de la Iglesia y no hayan ministros, pueden también los laicos, aunque no sean lectores, ni acólitos, suplirles en algunas de sus funciones, es decir, ejercitar el ministerio de la palabra, presidir las oraciones litúrgicas, administrar el bautismo y dar la sagrada comunión, según las prescripciones del derecho.”

El Señor me miró fijamente y me dijo:

“Hijo, ¿tú entiendes lo que significa por necesidad? ¿Qué entiendes tú por falta de ministros? Yo te diré lo que esto significa.” 

(Silencio).

“Verdaderamente te digo, esta ley fue dada a ustedes por su debilidad humana porque el amor por Mi servicio está disminuyendo en el mundo. La demanda por consuelos y deleites externos aumenta. Mis siervos carnales se aprovechan de esta ley para abusar de Mi Santísima Eucaristía. De la misma manera Mi Santo Santuario es profanado. Si ustedes supieran la grandeza de esta Nueva Arca de la Alianza, difícilmente se atreverían acercarse al Santo Santuario. Hijo, Yo luego usaré la Antigua Arca de la Alianza de los israelitas para revelarte un poco sobre esta Nueva y Eterna Alianza que tú profanas diariamente.”

Hijo, escucha esta parábola. Había una vez un Rey en cierta ciudad que quería hacer un viaje para visitar a otro Rey muy amigable que vivía muy distante. El viaje le llevaría muchos meses, incluso años para poder regresar. Él llamó a su único hijo y le advirtió: Hijo mío, conozco bien tu pequeñez y debilidad.

Tú eres verdaderamente mi hijo y el heredero de esta tierra. Así lo quiso Dios. Mira, debo ir a visitar al Rey amistoso que vive en tierras muy lejanas. Él tiene años esperando verme. Ahora, debo ir a verlo. Cuida de nuestra ciudad. No te dejaré como un huérfano. Toma mi manto real y sentirá siempre mi presencia. Ten este cetro de hierro y gobierna mi reino.

Hijo, si al final regresara el Rey y encontrara su palacio en ruinas y su manto real en manos de sus sirvientes, ¿qué hará? ¿Estará feliz, lleno de júbilo al regreso en su reino?”

Respondí: “No, mi Señor y Salvador, estará muy triste.” Él continuó:

“Mi Santuario que ustedes están profanando es más que el palacio del rey. Y la Santa Eucaristía que les di que ustedes abusan es mayor al manto real del rey.”

Escucha otra parábola y aprende sobre lo que necesidad significa y el espíritu que abrazaría este llamado de necesidad.

Cierta nación perdió muchos de sus guerreros en una batalla que continuaba. Cuando el rey supo de la noticia, llamó a toda la comunidad y pidió voluntarios a los civiles.

Hijo, considera el espíritu de motivación y los sentimientos de aquellos que penosamente se ofrecerán. Ellos están obligados a servir por necesidad: el amor a su nación que está en peligro, el pensamiento de perder sus vidas por el bien de la nación, y la agonía en dejar a sus parientes creó sentimientos encontrados.

Luego de todas estas consideraciones, con gran pesar, irán a la batalla.

Hijo, ¿entiendes algo de esta historia?”

Le respondí: “Un poco. Por favor, mi Señor y Salvador, ¿puedes explicármela?” Nuestro Señor respondió:

“Lo que la necesidad causó a la nación fue el tener que recurrir y enviar a civiles al frente de batalla.

A riesgo de sus vidas y con gran pesar, los civiles llorarán y se unirán a la batalla. Hijo, debes saber que el trabajo del ministro extraordinario de la Santa Comunión tiene un riesgo mayor que el de un civil en un frente de batalla. Esto es así, porque deberá poner mucha atención en Aquel que mata y tiene el poder de condenar al alma al fuego del infierno.

Mis hijos sin conocer este peligro, saltan a dar este servicio. Hijo, tu voluntad es tu voluntad. Lo que ha sido permitido está permitido. Yo estoy buscando a Mis Amantes que lean Mi Corazón Agonizante. Ellos verán el fuego consumidor de amor de Mi Corazón que los llama a arrepentirse. ¡Regresen! ¡Oh, Mis amados, no crezcan en arrogancia! ¡Sean humildes! Yo reclamaré mucho a Mis sacerdotes. Mucho abuso se ha cometido, mucha reparación es requerida…”


Modos
.

  • Se debe entrar al Santo Santuario con respeto y reverencia debido a la Presencia de Dios Altísimo, que llena todo el Santuario y que está rodeado de millones de santos ángeles que adoran día y noche al Cordero del Sacrificio cuya Sangre selló la Eterna Alianza. También los Santos y mártires rodean la Santa Eucaristía (Apocalipsis 5, 11-14). Ellos se acercan con temor. ¿Cuánto más deberíamos hacerlo nosotros hombres mortales que bailamos donde los ángeles temen pisar? ¿Cómo te acercas tú a Jesucristo, el mediador entre Dios y el hombre, que está en prisión por ti? Aún en la Santa Misa, no sentimos Su presencia que ocupa todo el Santuario.
  • Debemos postrarnos con las dos rodillas siempre: cuando el Santísimo sea expuesto, durante la Consagración del pan y vino en la Misa y cuando el sacerdote nos pase cerca con el Santísimo, Nueva Arca de la Alianza que es mayor a la de Moisés.
    Vemos cómo cambia la Santa Misa de su modo santo de adoración silenciosa a un mercado de ruidos, donde la gente viene a conversar, aplaudir, bailar, hacer comilonas y donaciones, todo dentro de la Santa Misa. Algunos hasta se llevan el periódico.
  • La Santa Misa es la continuación del Calvario, donde debemos adorar a Dios con santas meditaciones sobre Su agonía, sufrimientos, muerte y resurrección.
    Discutir en Misa es pecado venial, pero peor pecado es asistir con total olvido de la presencia de Dios Altísimo.
  • Cuando te acerques al Santísimo, generosamente arrodíllate y adóralo pues Él está presente.
    En la consagración, Cristo se hace presente y respira en el altar, espiritual y místicamente.
  • Santa Cecilia quiere que conozcamos que debemos hacer lo mismo que ellos hacen en el Cielo, pues el mismo Dios del Cielo es el que tenemos en el Santísimo.
  • Debemos mostrarle perfecta reverencia a Jesús en el Santísimo para recibir de Él múltiples gracias. De lo contrario, las gracias se pierden.
  • Debemos inclinarnos ante el Nombre poderoso del Padre, de Jesucristo y del Espíritu Santo cada vez que lo oigamos. Debemos ponerlo en práctica de una vez.
  • Aprendamos a no llamar el Santo Nombre de Dios en vano.
  • Cuando se nombra cualquiera de los Santos Nombres de Dios, debe adorarse. Aunque esto parezca difícil por el mundo arrogante en el que vivimos, debemos aprenderlo ahora porque nosotros somos los apóstoles de la renovación llamados a apresurar el Reino Glorioso en la tierra (Santa Cecilia, 14 de julio de 2000).
  • Debemos arrodillarnos y adorar a Dios y Salvador en el momento crítico de la consagración en Misa. Ver Hebreos 10, 28-30 y Mateo 8, 38.
  • Si solo viéramos como es la adoración en el Cielo, entenderíamos que somos hormigas antes gigantes, y tan feos como ranas comparados a la belleza celestial, quienes se postran ante la presencia de Dios.
  • Adicionalmente a todo lo anterior, el 16 de noviembre del 2002 el Señor le revela a Bernabé sobre la mayor arma de destrucción masiva para las almas: las profanaciones en contra de Su Presencia Sacramental en la Hostia Consagrada.
  • Nos invita a que propaguemos la doctrina de SU PRESENCIA REAL; en todas las pequeñas partes de la Hostia Consagrada se encuentra: Su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.
  • “…Los terroristas modernos de esta arma de destrucción masiva promueven que es sólo un mero alimento. Y pueden verlo con su manera de tratar este Santo Sacramento:
  • Comunión en la mano.
  • No cuidan de las pequeñas partículas que tienen la misma dignidad que las grandes.
  • Ellos invitan a las personas a que ellas mismas la tomen y comulguen.
  • Hablan en contra y desestiman la Confesión, promoviendo la comunión indignamente.
  • No limpian el Cáliz de Consagración en el Altar sino en una mesa lateral como mesa de limpieza.
  • Lo anterior, es porque consideran la Santa Eucaristía como mero alimento. De esta manera, crean el arma de destrucción masiva.
  • Los llamo a que se opongan a la ordenación sacerdotal de mujeres. Si lo logran, habrán alcanzado su mayor logro de destrucción contra la carne y el alma. ¡Ay de estas mujeres que se colocan como instrumentos de destrucción, el fuego del infierno no será suficiente castigo!
  • Les ruego absoluta reverencia a Mi Presencia en la Santa Eucaristía. Veo como Mis hijos son perseguidos por arrodillarse para recibirme, incluso hasta negándoles el Sacramento. Oh, líderes Míos, ¿por qué no ven el plan malvado? Recuerden que Yo Soy ante quien Moisés y los profetas se postran, los ancianos y santos se postran en Mi presencia. Yo soy ante quien los ángeles permanecen postrados en eterna adoración. Teman la presencia de su Dios. Acérquense con amor y reverencia.”

  • El 17 de noviembre de 2002, Jesús reveló las consecuencias:
  • “Solo los sacerdotes en la Línea de Melquisedec han sido consagrados para hacer esto… Si continúan con los abusos y profanaciones, la Fe se perderá en las naciones. Mi gloria se irá de los profanadores (incluyendo a Mis sacerdotes), así como la luz del amor verdadero. El poder del error regirá las vidas de todos los que abusan o promueven las profanaciones al Sacramento de la Santa Eucaristía.
  • Todos los conventos, monasterios y seminarios que se involucren en estos actos, desaparecerán de la faz de la Tierra, nadie los recordará. Ya ha ocurrido en Europa. Estén advertidos. Escuchen Mi Llamado, eliminen esta arma de destrucción masiva.
  • Los obispos que se queden en silencio o las promuevan, verán con sus propios ojos la mundanalidad de sus sacerdotes. La verdadera devoción a la Eucaristía también desaparecerá de la diócesis. El amor por misionar se desvanecerá.
  • Perderán el sello de su celo apostólico. Buscarán las riquezas mundanas. Serán esclavos del materialismo. El dinero será su dios. Caerán en corrupción. Se pelearán por posiciones para obtener riquezas y placeres. Perderán la gracia de la castidad, serán invadidos por el poder de la lujuria. Unos se casarán y otros abusarán de vírgenes y arrastrarán a muchas almas al infierno. Todo esto como consecuencia de profanar la Santa Eucaristía.
  • SI esto continúa, las naciones experimentarán la escasez de sacerdotes. Los hombres perderán el celo para servirme. Muchos seminarios cerrarán.
  • Lo mismo ocurrirá con las religiosas que abusen o profanen la Santa Eucaristía. Se han vuelto arrogantes como el Rey Uzías (Lean 2 Crónicas 26, 16-21) que quiso ejercer las obligaciones de los sacerdotes. Caerán. Oh, Mis pequeñas hermanitas, con la misma voz del sacerdote Azarías y los 80 valientes sacerdotes de la antigüedad, les clamo con amor: No tienen derecho de dar la comunión. Sólo Mis sacerdotes de la línea de Melquisedec han sido consagrados para este fin.
  • Dejen este trabajo a Mis sacerdotes, que ninguna mano no consagrada se acerca al Cáliz de la Santa Eucaristía. ¡Huyan de esto! ¡La ira del Padre Eterno es grande! Yo Soy Jesucristo Agonizante que las llama a amar. Las llamo a regresar a su tarea que está desatendida en el mundo. Cuiden de los pobres, de los débiles, de los enfermos, de las viudas. Llevan la Buena Nueva al mundo. Formen a más vírgenes. De lo contrario, Mi gloria se irá; perderán la gracia de la castidad y de la humildad. Los hombres del mundo verán su mundanalidad que será mayor a la del mundo. Se quitarán el velo de la pureza… Muchas serán violadas y secuestradas. Muchas renunciarán a sus votos para volver al mundo. La maldad se propagará y la virginidad será un tema del pasado. El temor de Dios habrá desaparecido, y la maldad crecerá hasta lo inimaginable. La doctrina y la tradición de la Iglesia desaparecerá y verán a la Iglesia más como una empresa que como la Iglesia. Salvar a un alma en esos tiempos será como sacarla de los dientes del león. Éste es el ataque de esta arma de destrucción masiva.
  • De modo que levántense y defiendan Mi Iglesia antes de que sea muy tarde. Porque todas estas consecuencias se deben a esta arma de destrucción masiva.
  • Sin embargo, ¿creen que todo esto puede destruir a Mi Iglesia? Tiene el poder de destruir a muchas almas y enviarlas al infierno, mas no tiene el poder de destruir a Mi Santa Iglesia pues Yo Soy Su defensor.
  • Ay de la generación que experimente esta maldad. De aquella que permita que estas armas de destrucción masiva crezcan y ataquen al Sol Eterno del Sacramento de la Eucaristía. Sufrirá grandemente…”

Si no fuera por la Preciosísima Sangre que calma la ira del Padre Eterno, hubiéramos perecido hace tiempo por tanto orgullo e irreverencia.

Nuestro Señor clamó en el desierto:

“Tienen ojos pero no pueden ver. Tienen oídos pero no pueden oír. Sus mentes y entendimiento son carnales por lo que no pueden entender la hora. Hijo Mío, ¿qué es lo que aún falta por ocurrir? ¿Qué es lo que estás esperando escuchar o ver antes que entiendas la hora y corras por tu vida? El maligno ha venido e introducido sus errores en el mundo. Estas abominaciones han penetrado la Iglesia, sentándose en el Lugar Sagrado. La moda maligna ha sido introducida en el mundo. Las encarnaciones de satanás se pueden ver por todo el mundo. Puedes ver el reino de satanás en el mundo —donde las personas caminan desnudas sin vergüenza. Has visto el tiempo peligroso, difícil, donde las personas serán egoístas, avaras, calumniadoras, violentas, antipáticas y sin religiosidad. Estás viviendo en el mundo que encadena la verdad y permite que la mentira corra. Has visto la persecución a la verdad. ¿Qué más les falta para comprender la hora?…”

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