¡EL JEFE SUPREMO DE LA IGLESIA ES PEDRO! YO SOY AQUEL QUE LE HE DADO TODO PODER.

25 de marzo de 1978      Sábado Santo LEGION ALMAS PEQUEÑAS. MARGARITA.

J- Respeta las enseñanzas de los Padres de la Iglesia, y no de los que se han cubierto con una piel de cordero para extraviar a mis ovejas fieles.

M- ¿Cómo reconocerlos?

J- Por las obras de división. Toda base que no descansa sobre Mi Representante es friable y amenazada de destrucción.

Toda desviación de las palabras del Santo Padre es culpable.

Cada pastor debe cargar con sus responsabilidades ante Mi, en concordancia con Aquel que Me representa.

En mi rebaño hay lobos disfrazados: unos Obispos, unos Superiores, son como unos Capitanes, solos dueños a bordo. ¡Abusan de su autoridad… no es la de Pedro!

¡Hay que rezar mucho pues son unos desgraciados que pagarán muy caro su orgullo!

¡EL JEFE SUPREMO DE LA IGLESIA ES PEDRO!

YO SOY AQUEL QUE LE HE DADO TODO PODER. Todo poder depende de este poder que viene de Mí.

No comprime: es Amor y Caridad. Es acogida a los infelices. He dado lo mejor de Mí mismo a Mi Servidor.

¡Todos deben ser servidores del Servidor, pues viene El de Mi-El es Yo aquí abajo!

¡QUIEN CONTESTA SU AUTORIDAD  SE ALZA CONTRA MI!

Tú, hija mía, evita el juzgar, pues en verdad Yo te digo que muchos están ya juzgados por Mí.

La situación actual de la Santa iglesia ahoga la piedad de mis hijitos. Una autoridad abusiva, unos excesos lamentables, les impiden alcanzar su plenitud en el seno de su Madre, la Santa Iglesia, les impiden dar la medida de Amor y de Respeto que ellos me deben.

El progreso o seudo dicho progreso, aleja las almas de su Dios, mata el respeto que ellos Le deben.

Llaman desfasado al florón, a la corona de gloria de la Iglesia. Apuntan a la cabeza y no a las piernas.

¿La cabeza? Soy Yo. Yo quien los ha elevado en la Gloria del Cielo y a quien rebajan en su orgullo desmedido, adornándose de un poder que no es el suyo.

Pero cuanto más fieles sean, tanto más vendré a ellos y les conduciré en Mi Verdad como he guiado a Mi Pueblo en el Desierto. Estaré presente a su lado. No los abandonaré. Les aconsejaré. Los amaré y sin temor, proclamarán Mi Palabra.

¿Tu problema dices?

¿Crees que no me intereso por él? lo que hacéis al más pequeño de entre los míos es a Mí a quien lo hacéis. Estaba Yo enfermo y no me visitasteis.

Tu Padre está abandonado como Yo lo he estado, está solo y sufre moderadamente pues Yo he disminuido sus facultades de sufrir.

Sin embargo, ¡ay de los que se hacen culpables de esta falta de caridad!

Su superioridad aparente no oculta el fin que persiguen y las interioridades de su alma. No les resguarda de mi Justicia, pues el que hace sufrir a su hermano deliberadamente, no es un hijo de Dios, sino un esclavo de aquel que dijo: “¡Non serviam!”.

M- ¡Pero, Señor, son sacerdotes!

J- Ser sacerdote, es ser, a imagen Mía, manso y humilde de corazón, compasivo a las miserias de este mundo.

“Mensaje del Amor Misericordioso a las Almas Pequeñas” – TOMO II Pág. 312 – 313

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Paz, Alegría y Amor

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