¿Es normal pensar que es esencial tener dos vehículos? ¿Es normal pensar de colocar inmediatamente a su hijo en una guardería aún antes de que venga al mundo?

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25 de agosto de 2001

Jesús

¡Este tiempo está tan cerca de dejarse ver! Mi bienamada, te amo, yo estoy en ti, mi amor. Todo es amor en ustedes, hijos míos, cuando aman a su Jesús Amor. Hija mía, tú que te das completamente, déjame hacer de ti un instrumento para los escritos, solamente para los escritos. Sí, permanece en mí, hija mía, tú estás en mí. Ustedes, hijos míos, ustedes que me aman, yo los amo, yo estoy en cada uno de ustedes, ustedes están en mí. Mis amados pequeñitos, ustedes deben de comprender que este tiempo es un tiempo de preparación. Yo los quiero en mi mundo de amor, ¡está tan cerca de dejarse ver! Vean todo lo que pasa al entorno de ustedes, todo se está derrumbando. Sí, sus obras han destruido todo lo que debía de ser para ustedes un mundo de felicidad y de alegría. Yo les estoy advirtiendo que todo lo que no ha sido respetado por el hombre es su tributo. Debido al cierre de sus corazones, ustedes conocen tiempos tan duros que me dicen: “Pero, Señor, qué hemos hecho?” Hijos míos, ustedes son tan frágiles a causa de su voluntad humana que se refleja en su comportamiento. Mírense ustedes, cuando algo les llega y que eso no les parece, no pueden guardar la calma y reaccionan con tanta emoción que hacen una montaña con las nadas, cuando habría que tener un poco de paciencia para percibir como se soluciona todo. Si todo se vuelve para ustedes excesivo, deben de comprender que están cansados. Ustedes trabajan para tener dinero y poder consumirlo, luego continúan a trabajar para acumular más dinero para poder continuar a consumirlo, y luego la rueda da vueltas. Están tan fatigados que apenas si tienen la fuerza de terminar su jornada, tanto que todo les parece interminable. Todo ese consumo ha tomado una amplitud incomprensible en sus vidas; ya hace parte en ustedes que ya no piensan más que en procurarse los bienes materiales. Todas esas inutilidades han envenenado el cerebro de ustedes, ya no son capaces de razonar con lucidéz, porque tienen en su interior esa necesidad de procurarse los bienes. Es imperativo que realicen su verdadera necesidad: la de vivir. Ustedes no viven, ustedes existen. Comprendan: cada mañana, ustedes se levantan para ir a trabajar con el único objeto de tener dinero para pagar sus cuentas, y ustedes no se detienen allí. Hijos míos, ustedes calculan sus fines de mes para saber si son capaces de pagar aún más cosas; ustedes no pueden impedirse de desear otra cosa. ¡Esto no es sano! Deténganse para reflexionar y van a constatar que su actitud no es razonable.

No hay que reflexionar mucho, ¡ustedes han perdido la cabeza! Pueden decirle a su patrón: “Esta mañana es un día de descanso para mí, me quedaré en casa para aprovechar mi vida.” Claro que no, hijos míos, eso ni siquiera se les viene a la cabeza. Ustedes están más que todo inclinados a pensar que si faltan a un día de trabajo, su salario lo va a sufrir. ¡Todo eso por lo material! ¿Se dan cuenta que ustedes pasan en segundo lugar y los que viven con ustedes también 117 pasan en segundo lugar? Si su vida depende del dinero, significa que no son ustedes que administran sus vidas, sino el rendimiento de su vida.

Ustedes han perdido el control de sí mismos, porque se lo han dado a su rendimiento de vida. Algunos hijos han logrado escapar, porque han logrado pasar sus vidas antes de esa necesidad de consumo. Ellos han aprendido que su necesidad es de darse el tiempo para tener una mejor calidad de vida. No han comparado sus vidas con los bienes que podrían haber acumulado, estos hijos han aprendido a amarse antes que el dinero, han dado su sí al Amor. Ellos saben que yo ya vengo, y han frenado su carrera para ponerse al paso de Dios. Ellos han dado su consentimiento para que yo pueda derramar en ellos las gracias de amor. Ellos esperan mi llegada en que me verán en su interior. Ellos son hijos de Dios así como ustedes, pero ellos se abandonan por amor por los que ellos aman y renuncian a los bienes materiales. ¡Cuántos de ustedes los ven como si son marginados! Sí, yo hablo de ustedes que emiten opiniones en contra de ellos porque han elegido la familia en vez del dinero. Yo no condeno su elección, es a ustedes solos de saber qué es lo mejor para ustedes mismos. Hay parejas que prefieren privarse del lujo para que la esposa pueda educar ella misma a sus hijos. ¿Por qué pensar que son marginados? ¿Acaso no es normal de respetarlos? Es su elección, pero algunos de ustedes dicen que la esposa que se queda en casa es un gran peso para el esposo; otros dicen que ella es una perezosa que no quiere ir a trabajar; otros creen que ella aprovecha la situación, porque ahora eso ya no se hace. ¿Por qué decir eso? Acaso no es normal ver a una mamá dar a sus propios hijos su amor maternal?

¿No es normal querer educar con amor a sus hijos dándoles la atención y la ternura, desarrollando una complicidad de amor entre ellos? ¿No es acaso normal que la esposa y el hijo estén en casa para acoger al que consciente a protegerlos procurándoles lo necesario? ¿No es normal de acogerlo con amor manifestándole la ternura? ¿No es normal que él sienta que es bienvenido a su hogar, allí en donde las risas sobreabundan, en donde las caricias se hacen con amor del corazón? ¿No es normal de darle al hijo un modelo de padres que colocan el amor en primer lugar en sus vidas? ¿No es normal todo eso? Ah, hijos míos, ¿es normal de decir que es primordial que los dos trabajen para poderse pagar una casa? ¿Es normal pensar que es esencial tener dos vehículos? ¿Es normal pensar de colocar inmediatamente a su hijo en una guardería aún antes de que venga al mundo? ¿Es normal pensar que el hijo va a estar mejor en una guardería que en la casa con su mamá? ¿Es normal pensar que es preferible que él se encuentre con otros niños de su edad en vez de sentirse rodeado del amor de su mamá? Es normal pensar en su desarrollo intelectual sin pensar en su desarrollo afectivo? ¿Es normal pensar en su comportamiento autónomo en vez de su comportamiento de amor? ¿Es normal pensar en su lado vanguardista que lo prepara a entrar al mundo del trabajo en que los estudios tendrán el primer lugar para que tenga un futuro serio, sin pensar en el amor, en la ternura, en las risas, todo eso por 118 el dinero? ¿Es normal estar ahogados de manera de poderse pagar el lujo? ¿Es normal que la pareja debe pagar todo eso para pagar el precio para tener una gran casa, vehículos y artículos de lujo en detrimento de su calidad de vida de amor? ¿Es normal todo eso? Hijos míos, es necesario tomar en serio estos escritos, son para ustedes, les informan que, muy pronto, verán ustedes a Jesús que vive en su interior. No son los bienes materiales que les darán la felicidad, soy yo, Jesús, que soy el Amor, que se los dará. Ustedes no tendrán más necesidad de bienes materiales que les dan una susodicha felicidad, ustedes van a sentir lo que es el amor, van a descubrir el amor que se da. Todo lo que les parece ser la única manera de vivir desaparecerá. Todo lo que les parezca esencial no existirá más, porque el dinero de este mundo no tendrá más valor; soy yo que los colmaré con mi mundo de amor. Ustedes que sufren por vivir en un mundo egoísta en que el dinero predomina, crean en la Buena Nueva, vengo de demostrárselos. ¡Ah, mis hijos!, véanse ustedes, se los suplico, ¿creen que soy indiferente ante tanto sufrimiento? Vengo para decirles que los amo. Es para ustedes que hago escribir estos mensajes que les van a ayudar a darse cuenta que vengo para mostrarles que ustedes son hijos de amor. Todo está preparado para ustedes. Y para aquellos que ya conocen mis mensajes, no pierdan la paciencia. Yo sé que esperan mi regreso desde el comienzo de los mensajes de Garabandal, de Dozulé, y los de mi Madre dados a Don Gobbi. ¿Cuántos de ustedes han leído los mensajes que proceden de otros mensajeros? Todos son mensajes que los preparan a mi gloriosa venida en ustedes. Cada mensajero ha recibido mensajes que vienen del Cielo para ustedes. Cada uno ha sido preparado por nosotros, la Trinidad, y mi Madre. Es esencial que sepan que esto ha sido querido por nosotros, la Divina Voluntad, porque sabemos lo que es bueno para ustedes. Hemos visto sus reticencias, sus juicios y sus rechazos ante nuestros mensajes y nuestros mensajeros, es su voluntad humana que les impide ver la luz en su interior. El Espíritu Santo no cesa de iluminarlos, pero ustedes tapan sus oídos y colocan vendas en sus ojos. Ustedes no ven sino lo que les parece bien para ustedes; ustedes no piensan que nosotros sabemos mejor que ustedes lo que es bueno para ustedes. Es necesario, hijos míos, que comprendan que todo esto es nuestra obra para ustedes. Cada mensaje que ha sido dictado debería llevarlos al abandono en la Divina Voluntad. Cada mensajero ha sido elegido para ayudarles a comprender que somos nosotros solos que elegimos nuestros obreros de la última hora. Un campo, hijos míos, se cultiva pero, antes, es necesario prepararlo para que produzca una buena cosecha. Cada etapa es importante. Cuando, a causa de sus juicios personales, ustedes ponen a un lado ciertos mensajes que constituyen nuestras preparaciones para ustedes, son ustedes solos los que se privan de nuestras gracias para ustedes, porque todo mensaje que viene del Cielo está lleno de gracias. Todas esas gracias son esenciales. Cuando un hijo encuentra en su camino mensajes que vienen de un mensajero, es el Espíritu Santo 119 que los ha puesto en su ruta. Esto no viene por la casualidad, porque nosotros sabemos lo que es bueno para ustedes. No hay azar en Dios, todo está en la Divina Voluntad; solamente los que no saben que todo está en Dios creen en la casualidad. Hablo a cada uno de ustedes que dicen: “Un tal mensaje no me dice nada, o me gusta más un otro, porque me trae algo.” Pequeños hijos de amor, déjennos ser los únicos jueces de lo que les conviene a ustedes. Cuando ustedes leen, díganse a ustedes mismos, que solamente su alma se está alimentando de las gracias que vienen del Cielo, de su Esposo. ¿La van a privar de las gracias que nosotros sabemos que ella tiene necesidad para que a su vez pueda ella misma alimentarlos por medio de mis gracias, para que puedan ser transformados en hijos de la Luz? No juzguen el alimento del Esposo para su esposa. ¿No saben que nosotros somos la Divinidad? Todo lo que es bueno para el alma de ustedes proviene de nosotros. Hemos escogido cada palabra. Hemos escogido hablarles por medio de mensajes que vienen directamente de nuestro amor por ustedes. El tiempo no es conocido más que por nosotros. Nosotros sabemos el momento en que les es necesario leer nuestras palabras que se han dejado estampar, por nuestra Voluntad, para hacerlos avanzar hacia lo que ustedes no conocen y que sabrá ayudarles. Ustedes no tienen que analizar la vía de Dios que los guía hacia la felicidad eterna. Cada mensaje ha sido calculado para hacerlos avanzar en su espiritualidad tan descuidada. Recen, hijos míos, para que el Espíritu Santo abra su inteligencia a la Voluntad de Dios. Recen al Espíritu Santo para pedirle de cerrar su inteligencia a su voluntad humana; ella les impide comprender que Dios conoce mejor que ustedes el momento en que yo dicto a mis mensajeros las palabras que ustedes deben de escuchar. Hijos de amor, los tiempos son tan importantes para su vida eterna y ustedes pierden el tiempo en discutir acerca de mis mensajes de amor. Les he dicho de amarse los unos con los otros como yo los amo a ustedes; ¿por qué juzgar mis mensajeros pretendiendo que es su voluntad humana la que pasa? Están tan creídos de ustedes mismos que no ven que es el Cielo el que les habla. ¿Acaso ustedes son superiores a mí para saber lo que es mejor para ustedes? ¿Van a continuar a alimentar su orgullo? Pequeños seres inferiores a Dios, si ustedes se toman por seres más grandes que yo, les mostraré lo que han ganado por querer ser superiores a su Dios. Cuando ustedes leen los mensajes que hablan de amor, que no contradicen mi Evangelio, sean humildes, díganse que Dios ha tenido piedad de ustedes, que él quiere, no obstante su terquedad, venir a ayudarles. Yo no he dejado hijo alguno a un lado, diciendo que no era lo que yo esperaba de él, yo he dado mi Vida para salvar a todos los hijos de mi Padre. Cada palabra que ustedes pronuncian contra uno de mis hijos, esas palabras son pronunciadas contra mí, su Dios Salvador. No descuiden el amor de Dios, porque yo estoy en cada uno de ustedes. Ustedes han cometido un error con sus vidas a causa de todo lo que han escuchado, visto y leído. Cada día, al repetirlos es que 120 esos errores les han hecho olvidar quiénes son ustedes, los hijos creados para que vengan a mí. La mayor parte de ustedes escuchan cada día, durante muchas horas, la televisión y la radio; otros leen los periódicos, las revistas y las novelas; todas esas palabras los han entumedecido, ustedes las han escuchado y leído repetidas veces desde su nacimiento. ¿No es normal que yo, su Salvador, les repita mi amor para cada uno de ustedes utilizando mensajeros? Mis mensajes los hacen comprender que yo vivo en ustedes y que me muero de amor por ustedes. ¿Debo de parar mis mensajes que son recordatorios de mis enseñanzas cuando ustedes no cesan de escuchar y de leer esas palabras que los alejan de mí a cada instante? Hijos míos, estos mensajes deben alimentarlos. Yo quiero alimentar su alma, ella tiene necesidad de mis gracias de amor. Yo soy su Jesús, el mismo que ha hecho escribir los otros mensajes. Esta hija es nuestra, de la Trinidad. Yo no soy un Dios que hace escribir diciendo una cosa a uno y otra cosa a otro, yo no soy diferente según el mensajero, yo soy Jesús de Nazaret, quien murió en la cruz. Mis mensajes son mensajes de amor, que los conducen a mi Nueva Tierra. Todo es para la gloria de Dios Padre. Tomen el tiempo de alimentarse de mi maná del Cielo. Reflexionen para saber si leer mis mensajes es menos importante que ver su televisión, leer los periódicos, revistas, novelas, escuchar lo que los otros piensan de ustedes. Lean mis mensajes; háganlo por su alma, ella les dará las gracias que habrá recibido de nosotros por su lectura de amor. Hijitos de amor, ¡los amo tanto! ¡Si ustedes podrían, un solo instante, saber cuánto mi Corazón goza de alegría cuando uno de mis mensajeros se abandona en mí! Estos hijos se vuelven instrumentos de amor que reciben palabras para ustedes. ¡Y cuánta alegría siento cuando anticipo el instante en que ustedes van a leer mis mensajes de amor! ¡A ustedes que amo más que a mi propia Vida, cómo mi Corazón se entristece cuando veo que uno de ustedes denigra mi impulso de amor! ¡Ah, mis hijos! prepárense, el Invitado llega. Él se ha puesto su traje de boda, él viene a verlos. Dejen sus lámparas encendidas para que todo esté listo para el momento en que yo estaré en su interior, con ustedes, mis amores. Sí, yo quiero tenerlos conmigo sentados en la mesa de la boda, ustedes son mis invitados de honor. Yo los amo, hijos míos. Los bendigo. Amén, yo les digo, todo se cumple como yo, Jesús lo anuncié. Nada se ha olvidado, todo está en mí; ustedes permanezcan en mí. El Amor está con ustedes y ustedes son mis hijos. Cuando un hijo se ve en un espejo, no puede dudar que él se ve. Quien se ve, me verá. Yo soy el que era, que es y que será, yo estoy en cada uno de ustedes, ya llego. Persígnate, mi bienamada.

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