II Estación: Jesús es cargado con la cruz.

II Estación:

Jesús es cargado con la cruz. ESCRITOS AGUSTIN DEL DIVINO CORAZON

Te adoramos oh Cristo y te bendecimos, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Mirad hijo mío los hombros, que un día cargaron sobre sí a la oveja perdida, oveja que conduje al aprisco de mi rebaño para sanarla, para alimentarla, oveja débil que la llevé a verdes pastizales para robustecerla, oveja sedienta de agua fresca, agua que le di a beber en abundancia en las fuentes de mi Divino Corazón; hombros que ahora son llagados por la crueldad de mis verdugos, verdugos que colocaron sobre mis delicados hombros el pesado, tosco, leño de la cruz, cruz que rompió mi piel produciéndome la herida más dolorosa de mi Sagrada Pasión, cruz que hacía tambalear mi cuerpo por su enorme peso, cruz que exaltó la furia de mis opositores, cruz que laceró el Corazón Inmaculado de mi Madre, Madre que caminó conmigo el doloroso trance de mi Pasión; Madre que a medida que iba dejando los rastros de mi Sangre Preciosa la adoraba y la recogía en el copón de oro de su doloroso Corazón. Hijos míos, sobrellevad las cruces con amor. Ofrecedme vuestros sufrimientos, sufrimiento que es dulcificado porque más allá de vuestro camino llegaréis a la meta, más allá de vuestro camino recibiréis el premio prometido. Nuestros Corazones unidos y traspasados llevamos la cruz con amor, cargadla vosotros sin reproche, sin dilación porque a la vera de vuestro camino recibiréis recompensa. La cruz os pule, os perfecciona, os hace santos. Alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores de su Santísima Madre, triste y afligida al pie de la Santa Cruz.

III Estación: Jesús cae por primera vez.

Te adoramos oh Cristo y te bendecimos, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Mi Cuerpo debilitado, por el peso de la cruz, cayó en tierra, caída que abrieron más heridas en mis rodillas, en mis codos, caída que abrió un orificio más profundo a las llagas de mi Sagrado hombro. Fue terrible la intensidad de mi dolor; pero, aún, así saqué fuerzas y emprendí de nuevo mi camino, camino que os abriría esperanzas, camino que os mostraría un nuevo cielo, camino que se llevaría vuestras miserias y vuestros pecados porque muy pronto daría mi vida para daros vida, muy pronto os absolvería de vuestra culpa ante mi Padre eterno. Caí por primera vez, pero me supe levantar porque mi amor por vosotros me hacía abrazar la cruz con ardor y con locura. Caí por primera vez, pero me supe levantar con nuevo ímpetu, con nuevas fuerzas; caída que os llama a vosotros a caminar siempre hacia delante, a no mirar hacia atrás; caída que os llama a levantar vuestra frente con dignidad, porque una vez caísteis pero os levantasteis, reconocisteis vuestro error, os esforzasteis por superarlo. Vuestra primera caída os muestra que sois débiles, que la fuerza sólo la halláis en Mí. La presencia de mi Madre avivó en mi Corazón el deseo de sufrir, de padecer. La mirada lúgubre de sus ojos me hizo comprender de nuevo que para esto había venido a la tierra, a ofrendarme como Alma Víctima Divina por todos vosotros. Nuestros Corazones unidos y traspasados derraman gracias en vosotros para fortaleceros y preveniros de caídas, os dan temple para que rehuyáis al pecado, evitéis todo tipo de tentación y os conservéis en estado de gracia. Alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores de su Santísima Madre, triste y afligida al pie de la Santa Cruz

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