Cuando el amor reinará en ustedes, alrededor de ustedes, no habrá más que alegría, paz, felicidad, belleza y gozo

219 ESCRITOS DEL LA HIJA DEL SI A JESUS.

– 22 de agosto de 2001

Jesús Yo soy su Dios. Ustedes, mis hijos, mis amores.

Mis lecciones son alimento para sus vidas. Yo soy Dios. Quien da su vida tiene la Vida Eterna. Hijos míos, los amo, ámenme ustedes también. Estoy preocupado por ustedes, ¡ustedes no están en Mí! Por ustedes he muerto en la Cruz para darles mi Vida, para darles el Paraíso. Todos ustedes están en mí. Permanezcan conmigo y les daré mi Vida. ¿Por qué, hijos míos, siempre quieren que las sensaciones fuertes formen parte de sus vidas? La verdadera vida está llena de alegría cuando ésta es dulce y suave; soy yo que les hago conocer la paz, yo soy la Paz. Como el agua viva que corre dulcemente en su corriente de vida, si ustedes navegan conmigo, ustedes no zozobrarán. Yo no tengo turbulencias, porque todo en mí es calma. Yo no precipito a mis hijos hacia afuera, los amo demasiado, yo me ocupo de ustedes. Hijos míos, cuando ustedes están contrariados, una tempestad de emociones invade su interior; entonces, ustedes se vuelven coléricos destrozando todo lo que encuentran al paso, y yo soy tan empujado que me hacen salir de ustedes. Hay en ustedes muchas emociones fuertes que se escapan, es como una corriente que desciende llevándose todo lo que encuentra al paso.

Ustedes se encuentran en un torbellino y no saben cómo hacer para salir de ahí; ustedes bien quisieran encontrar la calma para seguir la corriente, pero no saben cómo. Después de esta tempestad de emociones, no comprenden por qué se han encontrado en un estado de cólera. Todo esto, hijos míos, ha comenzado por una simple reflexión o por una situación que les ha molestado. Ustedes no se han dado cuenta que han sobrepasado su capacidad de aceptación y se han vuelto incontrolables. Ustedes que no se esperaban eso, han explotado; esto pasa a causa de las emociones que están en ustedes. Estas emociones han hecho que salga la cólera. Ellas han estado en ustedes como una corriente que pulveriza su carácter que prácticamente nunca ha estado a la altura de lo que viene. Piensen en todas las emociones que tienen en su interior, ellas han sido causadas por palabras sin amor, acciones brutales contra ustedes mismos, escenas de violencia, de ruidos desenfrenados, de imágenes malsanas, de lecturas inapropiadas, de sarcasmos contra ustedes, de locuras, sus faltas de descanso, la dominación de las personas que quieren controlarlos, de burlas contra ustedes y con respecto a sus temperamentos coléricos, sus cambios de humor causados por el carácter impulsivo de ustedes y los vaivenes que los enervan: todo eso los ha envenenado a fuego lento. Ahora, todas esas turbulencias de emociones los dañan y, como no se dan cuenta de lo que pasa en su interior, son los primeros en ser alcanzados. Cuando están contrariados, es cuando ustedes no aceptan lo que pasa en el exterior de ustedes; sí, hijos míos, como eso no pasa como ustedes lo quieren, ustedes son las vícti- 97 mas de su propio comportamiento. Poniéndose a la defensiva, todo en ustedes se vuelve agitado, todo quiere salir, y ustedes pierden el control de su interior. Yo, el Amor, estoy en ti, hija mía. Te quiero muy pequeñita, sin retener nada en ti. Mi Voluntad es de tomarte completamente en mí. Hija mía, entrégate totalmente. Te amo. La Hija del Sí a Jesús: Jesús, estoy en ti. Me haces escuchar las palabras que debo de escribir. Soy toda tuya, mi santo y agradable Amor. Jesús: Hija mía, yo estoy en ti. Te hago escuchar mi Voluntad. Un alma que necesita ayuda: Todo está tan negro en mí. No me siento bien. ¿Qué es lo que pasó? ¿Por qué es que me siento como un perrito abatido? Siento vergüenza de lo que acabo de hacer. No quiero ni pensar en ello, pero me siento mal porque he hecho una acción que no quería hacerla, todo eso por una tontería. Pude haberle dicho que él actuó mal; pero en vez de eso yo me enojé. ¿Por qué fue necesario que yo levantara la mano contra mi hijo? ¡Yo lo amo! Yo no quería hacerle mal, lo que quería era mostrarle que no estaba contento que entrara después que la comida había comenzado.

Yo herbía en mi interior, porque no aceptaba que mi esposa me dijera que yo había hecho lo mismo cuando era joven. Es cierto, pero me recuerdo que cuando mi padre me atrapaba, me daba una buena paliza. No ha sido mi culpa si he querido mostrar a mi hijo que la disciplina comienza en casa, pero pienso que estuve muy duro. Va a ser necesario que tú me ayudes Dios mío, no puedo continuar así, mi esposa quiere irse con los hijos si yo no cambio. ¿Cómo hacer? Cuando me enojo, no puedo controlarme. Ven a ayudarme, estoy dispuesto a hacer lo posible, pero sólo no lo logro, necesito de ti. Jesús: Ves, hija mía, su debilidad y reza por todos estos hijos que viven en este callejón sin salida. ¿Cuántos de mis hijos se sienten solos pensando en sus comportamientos después de haber hecho sufrir la violencia a los otros? ¡Se sienten tan desdichados! Tienen vergüenza pero se sienten incapaces de cambiar, prefieren olvidar lo que acaban de hacer. Para no sentirse tan mal, se disculpan diciéndose que todo es la culpa de los otros. No se dan cuenta del mal que se hacen, se vuelven víctimas de su carácter. Satanás, que es el mal, se siente feliz de verlos prisioneros de sus emociones porque puede fácilmente incitarlos a recomenzar. ¿Piensan ustedes que son capaces de controlar sus emociones? ¡Qué error, hijos míos! Es un error pensar que son dueños de sus emociones, porque eso no se puede controlar. Lo que ustedes tienen en su interior son emociones que hacen salir a otras emociones enterradas en lo más profundo de ustedes, pues éstas se han enraizado, sin que se den cuenta, por otras emociones, y así sucesivamente. Hijos míos, cuando no aceptan lo que les pasa, se vuelven tan emotivos que no saben qué tipo de emoción saldrá de ustedes. Ustedes no podrán comprender que es, evidentemente, la causa de su vulnerabilidad. Sí, hijos míos, cuando algu- 98 nas emociones salen a flote y que les impiden ser dueños de su carácter, ustedes no se comprenden más, ustedes gritan, ustedes gesticulan violentamente, ustedes lloran en su interior a causa de sus reacciones, y su cuerpo conoce los sufrimientos que son causados por sus llantos. Él sufre por su falta de control; él se vuelve enfermo a causa de todas estas tempestades que surgen en el interior de ustedes cada vez que quieren vivir peligrosamente con sus sensaciones fuertes. Si bien que ustedes han sufrido la violencia, no la dejen salir de su interior, entréguenmela, yo la he llevado conmigo, sólo el Amor logrará vencerla. Eviten las tentaciones. ¿Saben ustedes, hijos míos, que están influenciados por las escenas, las imágenes y las acciones que forman parte de su cotidiano? Cuando miran en la televisión escenas de violencia, eso los pone en contacto con la violencia; luego, en ustedes, hay la agitación, esto les hace traer recuerdos que ustedes habían guardado en su interior. Estas escenas alimentan su mal en su interior y ustedes no pueden perdonar a los que les han hecho sufrir. De la misma manera con las revistas que les muestran imágenes semejantes a las que ustedes han vivido, ellas les recuerdan posturas o situaciones en las que ustedes han sufrido afrontamientos tan vergonzosos que el odio surge en ustedes contra este mundo que no ha sabido protegerlos. Les parece fomentar este vicio que deja un campo libre para vender las revistas que muestra las imágenes que los animan al mal.

No pudiendo controlarse, expresan su odio contra la sociedad. ¿Comprenden hijos míos, lo que hacen las emociones en su interior? Nadie puede controlar lo que es desconocido en ustedes. Si el odio los habita, es porque ha estado alimentado por el mal en el interior de ustedes a partir de la desobediencia a Dios. El odio alimenta al odio, hijos míos. Este mundo predica la violencia, aún en las emisiones para los niños muy jóvenes. Los hijos que hacen sufrir la violencia a los otros no pueden darse amor, porque en el interior de ellos no se comprenden. Todas esas emociones que guardan les hacen conocer lo que no pueden controlar. Hijos míos, hay tantas emociones en ustedes, ustedes que viven en este mundo que les hace ver la violencia como una estrella en la televisión. Yo sé que la violencia está en la vida desde que los seres de amor han querido vivir conforme a su voluntad en vez de la Divina Voluntad; pero, a causa de la televisión, ustedes conocen sensaciones tan fuertes que, sin saberlo han hecho de ustedes mismos instrumentos captores de ondas de violencia. Ustedes, los padres, no aprueban estas violencias, pero la verdad de las cosas es que sus hijos miran estas emisiones. Cuando ustedes entran a casa de sus trabajos, están tan fatigados que no tienen la fuerza de controlar lo que ellos ven. Toda esta violencia entra en ellos y viven solos con sus emociones. Un día, cuando haya alguna cosa que los contrariará a ellos, surgirán del interior de ellos emociones tan violentas que irán contra ustedes y contra los que jugarán con ellos. Sus vidas estarán envenenadas por esas escenas que vieron en la televisión y, cuando estén grandes, no podrán controlar su carácter que se volverá violento. 99 Hijos míos de amor, ustedes son responsables de sus hijos. Hay que mostrarles que el amor está en ellos pero, para mostrarles este amor, es necesario que ustedes mismos sean amor. Todo debe salir de ustedes. Ustedes no pueden hablar de amor a sus hijos sin sentir los efectos del amor en ustedes. Si ustedes mismos continúan a ver esas escenas de violencia, habrá violencia en ustedes, y esto no es un alimento para ustedes; todo lo que entra en ustedes los transforma. Si ustedes quieren dar a sus hijos lo que hay en el interior de ustedes, deben de saber si son habitados por el amor. Cuando el amor reinará en ustedes, alrededor de ustedes, no habrá más que alegría, paz, felicidad, belleza y gozo; todo será hermoso para ustedes: no más aburrimiento, tristeza, cólera, decepción, rivalidad, sexualidad desenfrenada, etc., sí, sus gestos serán de amor para las personas que ustedes aman. Ustedes sabrán entregarse con amor como seres que aman darse a su prójimo. Hijos míos, les anuncio que viven actualmente un tiempo de preparación; es por eso que hago escribir a mis elegidos. Este tiempo en que deben de prepararse es un tiempo de gracias. Aprovechen este tiempo de espera para prepararse, porque terminará muy pronto, ya llega a su término. Después, habrá otro en el cual deberán hacer una elección para sus vidas: va a ser el tiempo de la Gran Purificación; les mostrará todo lo que está en ustedes.

Ese tiempo les será necesario para calmar sus turbulencias. Todo lo que no es amor deberá ser expulsado de ustedes para no dejar más que el encanto de mi Presencia. Luego, todo volverá a la calma; después de la tempestad, ¡los colores del arco iris! Es a ustedes de elegir si quieren vivir en la oscuridad continua de la tempestad o en los colores eternos del amor. El tiempo del amor que seguirá será para los que habrán dicho sí al Amor, será un tiempo eterno de amor. Jesús los ama tiernamente. Te amo, mi dulzura. Amén.

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