EL DELICADO MOMENTO DE LA CONFESION. HABLA JESUS.

Capítulo 9
9.1» El delicado momento de la Reconciliación

Autor: Catalina Rivas | Fuente: http://www.LoveAndMercy.org 

1) Dos días después el Señor dijo que continuaríamos con nuestro trabajo y de pronto me vi en una Iglesia, frente a un grupo de personas que esperaban su turno para confesarse.

2) Aparecieron ante mis ojos muchas “sombras”, con figuras que tenían el cuerpo de gente pero las cabezas de animales. Estas enlazaban a una persona que iba hacia el confesionario, con sogas en el cuello y en la frente; mientras, le decían algo al oído…

3) De pronto una de esas sombras se separó discretamente del resto y tomó la forma de una mujer vestida, arreglada de manera muy provocativa, que pasó por delante del hombre que iba a confesarse. Él, distrayéndose, detuvo su mirada en ella. Aquellos seres horribles reían a carcajadas muy complacidos. Un ángel luchaba con las manos tratando de ahuyentar a esas fieras.

4) Otra de las personas que esperaba confesión, una joven muy humilde, tenía un librito de oraciones entre las manos, se la veía recogida, leyendo y luego meditando… Las sombras se acercaban a cierta distancia pero no podían enlazarla, parecía como si el ángel que la acompañaba fuera más fuerte que aquellas (eso pensé).

5) Me quedé observando y cuando esta joven terminó de confesarse, ya no estaba más vestida como antes, llevaba un traje largo de color perla, casi blanco, con una diadema de flores en la cabeza, iba rodeada de cuatro ángeles que acompañaban su paso hacia el Altar. Tenía el rostro lleno de paz. Allá se arrodilló para rezar, seguramente su penitencia, y los ángeles permanecieron con las manos unidas en actitud orante. Entonces concluyó la visión y volví a ver los muebles de mi casa.

6) El Señor me dijo:

7) – Acabas de ver a dos personas acudiendo al Sacramento de la Reconciliación. Una que distraídamente y sin previa preparación va hacia el confesionario. En tal circunstancia, cualquier cosa que hagan los malos espíritus, cobra mayor fuerza.

8) En cambio, la joven estuvo en oración, preparando su confesión, pidiendo asistencia del cielo. Es así como el demonio no pudo acercarse a ella y su ángel guardián pudo obrar mejor en su defensa, puesto que ella lo invocaba.

9) Luego agregó:

10) – Todos deberían orar por aquellas personas que van a confesarse, para que hagan una buena confesión, pues podría ser la última de su vida.

11) Me hizo comprender que todas las personas que permanecían en la Iglesia, también podrían ayudar con sus oraciones, intercediendo por el confesor y por aquellos que van a confesarse. Me asombré de que pidiera oraciones en favor del confesor, puesto que días antes yo misma había visto que era Jesús el que perdonaba en lugar del sacerdote.

12) Luego dijo el Señor:

13) Por supuesto que necesitan oraciones. También están expuestos a las tentaciones, a las distracciones, al cansancio. Recuerda que son seres humanos.

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