YO JESUS NO HAGO NADA EN VANO.

DE LOS ESCRITOS DE GUILIANA CRESCIO. LA PALABRA CONTINUA EN EL SIGNO DE LOS TIEMPOS

330. [245]– En todo tiempo el Consolador que os he dejado os ha iluminado y consolado.

¡Mis criaturas!

Os he dejado un Consolador, Nuestro Espíritu, a fin de que tengáis luz para irradiarla en torno a vosotros, ya que Yo, Jesús, en verdad os digo: no se puede dar lo que no se tiene. No se puede dar la Fe (la luz) si no se la posee…

Y por eso, criatura Mía, te he tomado de la mano después de haberte dado tu carga: tu Cruz: Nuestra Cruz, Mi Cruz.

Es sin embargo siempre la misma Cruz el dolor, y si se lo presenta al Padre en Mi nombre puede llegar a ser luz, o sea, fe para muchas almas, haciendo de ese dolor ofrenda y también comprensión a1 dolor ajeno.

Por eso te tomé de la mano y Conmigo has crecido, ya que has oído realmente Mi voz, y como todos los que oyéndome Me han seguido, Me has seguido. Y luego, con tu luz has iluminado a otros, otras luces que iluminarán. Y, si te he elegido, si os he elegido, no es porque sois mejores que los otros; Yo no elijo por eso, es por un designio, un bordado del cual no veis sino la trama del revés.

Y deseo que estas palabras Mías no sean consideradas inútiles, son necesarias para estos tiempos vuestros puesto que así hacen meditar en la Palabra: ¡El Evangelio que muchos han conocido ya que a través de ti, con tu mano ha sido escrito que no deben olvidar lo que Yo dije en aquel tiempo para todo tiempo!

Yo, Jesús, no hago nada en vano, si Me manifiesto es porque es necesario: conozco a los hombres y conozco sus tiempos: también Yo he sido en el tiempo verdadero hombre y verdadero DIOS, y he regresado en todo tiempo, en todo momento El Consolador que os he dejado, os ha iluminado y consolado.

“Y cuando habláis de Mí. Yo estoy en medio de vosotros…”

No os sorprendáis si me sirvo de los pequeños, de los ocultos; los he ocultado para utilizarlos así.

Los he hecho humildes y pequeños porque debían servirme: ¡Mis instrumentos!

Podría reprochar que, a través del tiempo, no se ha hecho lo suficiente para hacerme conocer pero, por amor, siempre y solamente por amor, os envié al Paráclito: el Espíritu que procede del Padre a Mí, la tercera persona de este misterio: la Trinidad, para iluminar y hacer conocer esa Verdad que Yo traje y que muchos no conocen todavía, aunque hayamos dado a todos la posibilidad de conocer porque todos saben de Mí.

No todos saben que Yo soy Aquel que es, en el Padre y en el Espíritu.

De ese modo vuelvo, me sirvo de los pequeños, de los ocultos… Y entonces podéis comprender que estos pequeños no podrían por sí solos decir lo que dicen: hablan con Mi Palabra, iluminados por Mi Espíritu y por deseo Nuestro. Y vosotros dad gracias.

Tenéis una prueba más para vuestra salvación.

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