Los que se alejan y rechazan de vivir con el Amor son desdichados. No piensen que el dinero les va a procurar el amor

EL QUE RECHAZA VIVIR EN DIOS, RECHAZA LA FELICIDAD.

Compartir es fuente de amor.

Jesús Amor

Todo está en mí. Sean hijos del Amor. Hijos míos, mi Santo Padre ha querido que ustedes sean hijos del Amor. Todo el ser de ustedes está concebido para vivir en el amor. La naturaleza de ustedes es completamente amor, ustedes son amor. Todo su ser está en el todo del Amor, no se separen de lo que ustedes son.

Los que se alejan y rechazan de vivir con el Amor son desdichados. No piensen que el dinero les va a procurar el amor. El Amor está vivo, vive en ustedes. Esas monedas que los enriquecen para procurarse bienes son ¡tan efímeras! Yo, el Amor, estoy en ustedes para ofrecerles todo lo que no es sino que la felicidad. Sean seres buenos en su interior como en su exterior: es lo que yo soy para cada uno de ustedes. Yo soy la Felicidad, soy el que les llevará el amor.

Los que se alejan y rechazan de vivir con el Amor son desdichados. No piensen que el dinero les va a procurar el amor. El Amor está vivo, vive en ustedes. Esas monedas que los enriquecen para procurarse bienes son ¡tan efímeras! Yo, el Amor, estoy en ustedes para ofrecerles todo lo que no es sino que la felicidad. Sean seres buenos en su interior como en su exterior: es lo que yo soy para cada uno de ustedes. Yo soy la Felicidad, soy el que les llevará el amor.

Este amor les dará una alegría que los hará felices. Ustedes pueden conocer esta alegría, porque el amor está en ustedes, pero ustedes ignoran que el amor está ahí. Soy solamente yo, el Amor, que los hará descubrirlo. El amor les ha sido dado desde el comienzo de sus vidas. Ustedes han estado en mí antes de su venida en la tierra.

Ustedes han venido a este mundo para ser felices y conocer la alegría. ¿Han creído que este mundo, que los ha recibido con lo que ha fabricado él mismo, les va a dar la alegría y la felicidad? Si sí, ustedes se equivocan, es un error de pensar que él les da la felicidad.

Mírense, ustedes son hijos tristes y desdichados. No soy yo que los he hecho nacer en este mundo para que estén tristes y desdichados. Son ustedes que, por su propia voluntad, han rechazado de vivir en la Voluntad de Dios. El que rechaza de vivir en Dios, rechaza la felicidad. Y sin embargo, los veo continuamente en la búsqueda de la felicidad. Ustedes que creen que con sus propios medios pueden fabricarse la felicidad, se dan cuenta que esta felicidad que se fabrican con su dinero no los hace felices, sino que más bien desdichados. Es el hombre que, por sus medios, ha fabricado el dinero para adquirir bienes materiales para su comodidad.

Al comienzo, él debía de ganarse su alimento trabajando la tierra; esto no le fue suficiente, quiso procurarse bienes personales. Enseguida, para obtener otros bienes, hizo la permuta. Pero para obtener más, el hombre llegó hasta cambiar su propia persona por el dinero. Y ahora, algunos hijos han descubierto el poder del dinero, y el tiempo ha hecho de este uso un medio de dominar a los débiles quienes no han elegido el dinero en detrimento de los otros.

El dinero, hijos míos, es el dios Mammón. Él engendra el odio, la dominación y la hipocresía. Hace de tal manera que todo engloba, volviendo a los hombres seres de posesión. Comprendan ustedes, se han vuelto ávidos del dinero para obtener bienes materiales. El dinero provoca la envidia. Todo el dinero del mundo no ha servido más que para mitigar este mal. Este mal ha entrado por el hombre porque se ha dejado seducir por Satanás quien ha suscitado la necesidad del dinero.

El dinero no trae más que la desgracia a todos los que lo veneran. Cuando ustedes guardan celosamente el dinero para su comodidad, se crean una obsesión y no se dan cuenta del mal que se hacen cuando lo prefieren en vez de su prójimo. Ustedes no tienen confianza en Dios, quien sabe que la felicidad está en dar y en compartir.

Yo sé que tienen necesidad del dinero para alimentarse, para alojarse y para vestirse, pero si el dinero los domina a causa de sus necesidades excesivas, ustedes sirven al dinero cuando éste debe de servirles para obtener lo esencial. Si ustedes creen que el dinero contribuye a la felicidad, entonces díganme: ¿qué felicidad encuentran en la vida si pasan su tiempo a trabajar para obtener los bienes materiales en detrimento de su salud y del amor a los suyos? ¿No es eso estar dominado por el dinero? Si ustedes tienen necesidad de mucho dinero para obtener los bienes materiales, es porque han elegido de dejarse dominar por el dinero que les da acceso a todos sus caprichos.

Cuando los hijos aceptan dejarse dominar por el dinero, esto les da un poder. Ellos llegan a tal punto de perjudicar a su prójimo, no buscando más que el provecho. ¡Ay de ustedes que han tomado este medio para dominar como dueño y señor a mis hijos! Yo, Jesús, les mostraré todo el mal que han hecho tomando este medio para volverse superiores a ellos. Los que han escogido ser seres simples para no vivir más que de amor estarán en la felicidad de verse en el amor: ellos vivirán de amor eternamente. En mi Nueva Tierra, nunca jamás habrá fuentes de envidias para con su prójimo, todos ustedes serán amorosos con su prójimo.

Los que escuchan al Amor, aprenden a permanecer dignos del Amor sin envidiar a su prójimo. No tomen poder sobre el débil, den a los que tienen necesidad. Yo, el Amor, les pido de compartir con los más necesitados entre ustedes. Cuando ustedes se dan cuenta que su prójimo tiene necesidad, den su tiempo para él; cuando él sufre de hambre, compartan sus alimentos; cuando se encuentra en la pobreza, den hijos míos; yo, el Amor, les daré en cambio el amor, a tal grado que ustedes intercambiarán más y más para que sientan en ustedes esta felicidad.

Hijos míos del Amor, yo soy el Amor. Por mí, ustedes se vuelven lo que ustedes son: seres concebidos por el Amor y hechos para el amor. Sean honestos con ustedes mismos, ustedes estarán muy orgullosos, porque el amor es gratuito. El amor da sin esperar la recompensa porque al amor le gusta el don de sí. Hijos míos, cuando se da, es para ofrecerse mejor.

Yo los amo. Tengan en ustedes el deseo de dar. Yo los transformaré en ofrendas de amor. Su sí al Amor es fuente de alegría eterna. Amén.

Fuente: Amor para todos los míos, Jesús Volumen 3, mensaje n° 199. Por La hija del sí a Jesús, Les Éditions FJ

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