Tomar la cruz y amarla, os repito, es una Gracia muy especial, porque el hombre siempre trata de evitar todo tipo de dolor y pena y, vosotros, sabéis cómo deseaba, Yo, tomar la Cruz para salvaros a todos.

Mensaje de Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo a J. V.

 

 

 

Primer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: No os imagináis cuánto gozo el que vosotros Me invitéis a vuestra vida, a que Me compartáis lo que hacéis. Lo que duele, lo que no duele, lo que gozáis, lo que sufrís, todo, todo cuanto Me ofrecéis, alivia Mis Penas, Mis Dolores y además, salváis a muchas almas.

 

Ya os he dicho, Mis pequeños, que aquellos que quieran venir en pos Mío, que tomen su cruz y Me sigan.

 

Mis pequeños, el unirse Conmigo, con vuestro Dios, Salvador y Redentor, es una Gracia muy especial que doy a las almas, en general, pero muy pocos toman esta Gracia para la salvación propia y la de vuestros hermanos.

 

Tomar la cruz y amarla, os repito, es una Gracia muy especial, porque el hombre siempre trata de evitar todo tipo de dolor y pena y, vosotros, sabéis cómo deseaba, Yo, tomar la Cruz para salvaros a todos. Es Mi Amor de Dios, es Mi Amor de Salvador hacia todos vosotros. Vosotros fuisteis salvados y la Redención cayó sobre todos vosotros, por Amor. Ciertamente, obedecí a Mi Padre, pero, como Dios, sabía Yo que todo esto iba a ser para vuestro Bien, que todos vosotros tendríais, nuevamente, la oportunidad de entrar al Reino de los Cielos, pero, nuevamente, os repito, no todos han querido aprovechar esta Gracia tan grande y que tanto Me costó.

 

Os he explicado que Mis Dolores no son solamente los de la Pasión. Desde Mi Nacimiento, desde Mi Concepción en el Vientre Materno, de Mi Madre, la Siempre Virgen María, Me aprisioné, Me dejé encerrar en un Vientre, cuando, en Nuestra Santísima Trinidad, Nuestra es toda la Creación y todo lo existente.

 

Se podría decir que, por Mi causa, porque el rey Herodes Me estaba buscando a Mí, murieron muchos niños, los niños inocentes; ese fue un gran dolor para Mí.

 

Mi Vida va surgiendo en la Tierra y se van dando dolores, persecuciones, ataques, todos esos dolores causados por Mi Presencia en la Tierra, satanás ya conocía de esto y Me fue atacando a través de todos aquellos que Me rodeaban y eso causaba grandes dolores en Mi Sacratísimo Corazón.

 

Estas son cosas que vosotros, normalmente, no meditáis. Ciertamente, algo meditáis de los Dolores de Mi Pasión, pero fue una vida de donación por todos vosotros. No vine a mandar a los que estaban a Mi alrededor, vine a servir para su crecimiento espiritual, para su salvación y para la salvación de todos vosotros.

 

Cuando vosotros unís vuestra cruz a la Mía, Me agrada mucho y, no tanto, por el ofrecimiento, sino por vuestra unión. No os imagináis cuánto gozo el que vosotros Me invitéis a vuestra vida, a que Me compartáis lo que hacéis. Lo que duele, lo que no duele, lo que gozáis, lo que sufrís, todo, todo cuanto Me ofrecéis, alivia Mis Penas, Mis Dolores y además, salváis a muchas almas. Es un tiempo que no se desperdicia, es un tiempo que salva, es un tiempo que santifica, es un tiempo que Me da Gloria, porque vosotros Me estáis dando Mi lugar como Dios, Salvador y Redentor de todos vosotros.

 

Ahora os podéis dar cuenta lo que vale el que vosotros estéis Conmigo. Que vayaMos caminando al mismo tiempo, cuando Me lleváis en vuestro corazón, en vuestra mente, en vuestras palabras, con vuestro ejemplo ante los hombres. Cuando os he dicho que seáis otros Cristos, es que os vean vuestros hermanos con esas características que os acabo de enumerar.

 

Virtudes, Amor, respeto a los demás, vida de oración, donación para ir hacia el pobre y necesitado, al enfermo. Eso, es ser otro Cristo, que la gente, a vuestro alrededor, alabe Mi Santo Nombre cuando vosotros actuéis ante ellos. Cuando alaban Mi Santo Nombre, es signo de que ya Me dejasteis vivir plenamente en vosotros y así es como se alcanza la santidad, Mis pequeños, cuando Me llegan a ver a Mí, en vosotros. Y esa es vuestra tarea, ser otro Cristo, ser un alma santa, ser otros salvadores mientras tengáis vida aquí en la Tierra.

 

Tomad, pues, vuestra cruz, pero con alegría, como la tomé Yo y, al actuar, actuad con alegría, aún a pesar del dolor y las preocupaciones, por los ataques de vuestros hermanos. Vuestras acciones, vuestra donación, la salvación de las almas que vosotros procuréis, serán tomadas en cuenta en vuestro Juicio Final y, si estáis Conmigo, estad seguros de que ganaréis el Reino Eterno.

Gracias, Mis pequeños.

 

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