¡Piensen que el Sacerdote que Me llama a sus manos tiene un poder que no le He concedido ni siquiera a Mi Madre!

ACEPTA CON AMOR LO QUE TE DOY CATALINA RIVAS.
CM-71 25-Abr-97 Jesús
Mi amada Secretaria, preguntas por qué no tienes Mis llagas, Mi
corona de espinas… No preguntes nada, aprende a aceptar Mi Querer…
Pronto tus trabajos de oficina aumentarán, tendrás que preparar pláticas
y casi no tendrás tiempo para escribir. ¿Acaso no estoy en ti?
Todo esto es muy importante. Para que esta copia salga impecable,
debe estar concluida pronto y ¡aún debo decirle tantas cosas al hombre!
… Nada nuevo, nada que no esté en el Evangelio, pero actualizado, para
la mente incrédula del hombre de hoy, que cree poder controlarlo todo.
No preguntes, acepta con amor lo que te doy.
Víctima universal, en cuya comparación toda otra víctima es casi
95
nada, fui puesto en el mundo cuando la ceguera de los hombres era igual
a su miseria. El que debía sostener el edificio había sido enviado
justamente mientras el edificio mismo vacilaba pavorosamente. Así
hebreos, latinos, pueblos civilizados, vieron la Gracia de Dios envuelta
con míseras vestiduras: una Humanidad menesterosa, maltratada y
muerta por los que debían reconocerla y acogerla. Preparé al mundo con
la expectativa de un suceso grandioso de un enviado especial, de alguien
que llevase salvación y, apenas llegado, por Mi causa mataron a niños
inocentes. Así Me acogió el mundo, es decir, atentando contra Mi vida y
si no logró entonces, logró después de algunos años el infame propósito
de darme muerte.
Fui víctima del mundo, víctima sería también hoy, si nuevamente
fuera enviado al mundo. Hoy como ayer, el hombre mata a los que son
sus salvadores y si no los mata violentamente, sabe matarlos lentamente,
clínicamente, pero no menos culpablemente que entonces.
Yo quise dejarles memoria de Mi Sacrificio para prolongar los efectos
saludables en el tiempo de hoy y en el futuro, hasta proyectarse en la
eternidad. Ciertamente, fue necesario que Mi muerte fuese místicamente
repetida hasta el fin de los siglos y esto para exclusivo provecho de los
hombres. ¿Cómo no se percatan que en el mundo ha quedado la
renovación del Sacrificio que consumí en el Calvario? ¿Por qué asisten
distraídos y fastidiados a la renovación de la Pasión?
Sé que esto se debe a que los hombres han olvidado quién es su
víctima y cuánto sufrió por ellos. Se ha infiltrado la aridez en los
espíritus a causa del desamor y esto ha justificado el desinterés de los
hombres. Pero justificado no delante Mío, sino únicamente en las pobres
cabezas de criaturas ingratas.
¡Una Misa! Pregunten a un Angel qué es una Misa y él les
responderá con verdad: entiendo qué es y por qué se hace, pero no
comprendo qué valor tiene. Un Angel, miles de Angeles, todo el Cielo,
saben esto y piensan. Y ustedes… ustedes, a quienes se ha dado el
beneficio, ¿no quieren reflexionar en él?
¡Piensen que el Sacerdote que Me llama a sus manos tiene un poder
que no le He concedido ni siquiera a Mi Madre! Reflexionen que si en
lugar del Sacristán, sirvieran al Sacerdote los más excelsos Serafines, no
serían suficientemente dignos de estar junto a él. Pregúntense si, no
obstante la grandeza del don que les hago, son aún dignos de estar en la
Misa pensando en otra cosa que no sea Yo…
Lo justo sería que humillados y agradecidos palpitasen en torno a Mí
y con toda el alma Me ofreciesen al Padre de las Misericordias. Sería
justo que consideraran el altar no porque lo han hecho los hombres, sino
por lo que vale, dada Mi Presencia mística pero real… Miren la Hostia,
en la cual toda especie está anulada y Me verán a Mí humillado por
ustedes. Miren el Cáliz en el que Mi Sangre vuelve a la tierra rica como
es de toda bendición. Ofrézcanme al Padre, no olviden que por esto Yo
96
vuelvo a ustedes.
Si les dijeran: vamos a Palestina a conocer los lugares donde Jesús
vivió y donde murió, su corazón saltaría de gozo, ¿no es cierto? Sin
embargo el altar al cual Yo bajo ahora es más que Palestina, porque de
ella partí hace veinte siglos y al Altar vuelvo todos los días vivo,
verdadero, real, aunque oculto, pero Soy Yo, justamente Yo que palpito
en las manos de Mi Ministro. Yo el que vuelvo a ustedes, no
simbólicamente, ¡oh no! Sino verdaderamente, les digo una vez más:
¡verdaderamente!
¡El ojo humano que quiere ver, qué grosero es y cuánto daño causa!
Yo les He dado un ojo más agudo, más penetrante, hagan uso de él y
verdaderamente verán a Quien hoy les habla, que hoy les recuerda su
Sacrificio y que hoy y mañana quiere incendiarlos de amor.
¡Getsemaní, Calvario, Altar! Tres lugares de los cuales el último, el
Altar, es la suma del primero y del segundo; son tres lugares pero es Uno
solo El que encuentran ahí.
¡Almas Mías! Hago todo lo que Mi Sabiduría sin límite Me dice, para
que queden cautivos en los dulces lazos de Mi amor. Les digo todo lo
que puede ayudarlos. Pues bien, si reflexionando en Mí sienten que
alguna centella de fuego sale de sus corazones, diríjanla allá donde Yo
Me apoyo, donde Yo regreso: al Altar Santo desde el cual los llamo.
Lleven sus corazones a aquel Corporal santo que sostiene Mi
Cuerpo; sumérjanse, oh almas amadas, en aquel Cáliz divino que
contiene Mi Sangre. Allí el amor estrechará al Creador, al Redentor, a su
Víctima. Allí celebrarán Mi Gloria en la humillación infinita de Mí
mismo.
Hijos Míos, vengan al Altar, mírenme, piensen intensamente en Mí…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s