QUE QUIERE JESUS DE SUS ESPOSAS.

Sta. Verónica Giuliani su Matrimonio espiritual:

“Estaba en la celda en oración y me vino un recogimiento grande y en él tuve la visión de Nuestro Señor glorioso con la Virgen Santísima. Jesús me dijo: “Yo soy tu Esposo”. A continuación, me sacó el corazón. Después colocó mi corazón sobre su mismo Corazón y apareció todo encendido como una llama de fuego. El Señor se lo dio a su Santísima Madre y ella lo colocó también sobre su Corazón. Luego lo tomó en su mano y se lo dio a su Hijo junto con su propio Corazón y el del mismo Hijo suyo. El Señor volvió a ponerlo en mi pecho… Jesús me dijo: Ahora eres mía. ¿Qué deseas? Yo le dije: Desposarme con Vos. El me mostró el anillo, que tenía preparado, y me dijo que por la mañana, al ir a la comunión, sellaría conmigo el vínculo unitivo, perpetuo e indisoluble. Mientras tanto, que me preparase a la Boda… En el momento de la comunión, sentí el beso de paz de Jesús en mi corazón y, en ese momento, de unión íntima con El, me puso en la cabeza una bellísima corona, mientras la Virgen Santísima, los santos y ángeles cantaban: Veni, sponsa Christi (Ven, esposa de Cristo). Jesús estaba de pie, glorioso, con sus llagas resplandecientes. No puedo explicar lo que experimenté, no sé sí estaba en el paraíso o si el paraíso había venido a mí. Entonces, Jesús sacó el anillo de su costado y me lo colocó en el dedo y me dijo: ¿Quién eres? Yo respondí: Vuestra esposa. Vuelto a la Virgen Santísima le dijo: “Esta es mi esposa, os la confío con el fin de que me sea siempre fiel”. Con motivo de su Matrimonio espiritual, Jesús le dio unas nuevas normas de vida, que pueden servir para toda verdadera esposa de Jesús.

1) Quiero de ti fidelidad para cooperar a todo lo que yo, tu Esposo, obro en ti. No te preocupes de nada. En todo y por todo déjame a mí tu cuidado.

2) Quiero de ti obediencia exacta al confesor, a los Superiores, a todos. Obedece al confesor y dile todo con claridad y sencillez.

3) Quiero de ti que en todo tengas la más pura y recta intención, buscando mi gloria. Has de buscar siempre mi voluntad, obedeciendo a quien está en mi lugar.

4) Quiero de ti silencio riguroso. Sólo has de hablar de cosas espirituales y de lo que sirva a la caridad y a tu aprovechamiento y de los demás. No des tu parecer ni consejo a nadie, si antes no te has aconsejado conmigo en la oración.

5) Quiero de ti humildad para sufrir desprecios y ofensas. Debes estar siempre consciente de tu propia nada.

6) Esposa mía, quiero de ti AMOR para que nuestra unión sea cada vez más íntima. Confía siempre en Mí y desconfía de ti misma.

7) Quiero que seas intermediaria entre los pecadores y yo. Debes estar siempre dispuesta a dar la vida y la sangre por mi gloria y la salvación de las almas.

8) Quiero que siempre estés en mi divina presencia. Siempre ligada a mi voluntad.

9) Te quiero toda transformada en Mí para que puedas decir: “Estoy crucificada con Cristo” (Gál 2,19).

10) Yo soy tu Esposo. Nada temas. Yo estoy contigo. “Oh mi Dios y mi Esposo, te suplico por todos los hombres para que los salves y, en particular, te pido por los sacerdotes para que repares sus faltas y los inflames en tu amor” (Diario 1 903.911).

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