No creáis que Soy como vosotros que solo os gustan las personas simpáticas, generosas o serviciales. Yo Soy un Dios universal que ama a todas las almas, pecadoras o no, bondadosas o no, serviciales o no

Hijos Míos, hay muchas clases de personas en el mundo y todas son importantes para Mí. Yo, Jesús, os hablo, LIBRO DADME DE BEBER.

No creáis que Soy como vosotros que solo os gustan las personas simpáticas, generosas o serviciales. Yo Soy un Dios universal que ama a todas las almas, pecadoras o no, bondadosas o no, serviciales o no. Pero sí es verdad que a aquellas almas que Me sirven en fidelidad y amor las lleno de bendiciones, porque para ellas hasta una tribulación se convierte en bendición, porque saben que todo es fruto de Mi amor. Así que hijos, no Me pongáis a vuestra altura y creáis que solo amo a los santos, Yo amo a todo el mundo y todos sois importantes para Mí, pero muchos, muchos de vosotros, no os dais ni cuenta, ni lo sabéis apreciar. Yo, Jesús, os hablo.

Yo quisiera que todas las almas Me amaran, Me adoraran, Me honraran cada día en la situación que ese día les toque vivir. Todos los días no son lo mismo para vosotros. Hay días buenos y días de oscuridad, días de felicidad y días de tribulación, lo mismo que en la naturaleza hay días de sol y días de chubascos, así pasa en la almas, porque Mi sabiduría infinita lo dispone así para santificaros más y mejor y para que confiéis plenamente en Mí, y en los días de tribulación os acerquéis a pedirme ayuda, porque Yo deseo que vengáis a Mí para todo, para darme las gracias y para pedirme ayuda.

Los grandes santos de la historia han tenido esos momentos de verdadera felicidad celestial, incluso éxtasis, y también han tenido días de oscuridad, de amargura y tribulación. Es así como os tenéis que santificar y alcanzar la virtud, aceptando con el mismo amor y confianza hacia Mí el gozo como la amargura, porque Yo Soy inmutable y os amo lo mismo en los días de consolación como en los días de aflicción, y así quiero que Me améis vosotros a Mí, con la misma intensidad en los días de consolación como en los de tributación, pues de esta forma Me dais mucha gloria, porque es aceptar en cada momento Mi voluntad y lo que dispongo para vosotros, para ayudaros a crecer en virtud y santidad. Yo, Jesús, os hablo.

Tanto Me honráis cuando sois felices y Me dais las gracias como cuando llama a vuestras puertas la amargura y venís a pedirme ayuda. Tanto Me honra que Me tengáis agradecimiento como si Me pedís fuerzas para soportar la cruz, y si Yo llevé la Cruz no penséis que a vosotros os la voy a evitar, porque Yo quiero otros cristos en la Tierra y no santos de conveniencia, sino santos reales de los que en cada momento saben glorificarme sea con la dicha o con la cruz. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo.

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