El que ama se administra la Libertad.

Ana Garcia de Cuenca


A uno sólo le da el Premio

Posted: 19 Sep 2016 02:38 PM PDT

En Sueño Profético hablaban de la Libertad que Dios deja. Decían:

El que ama se administra la Libertad. La Libertad te pone en contra de Dios. La Libertad te retira de Dios. Dios la deja para que, el que no quiera amarlo, coja su Libertad y no lo ame. La Libertad es de Dios, y de ella se apropia el hombre. Dios lo ve, y siendo suya, lo deja.

¡Cuántas veces yo presencié, yendo con el Maestro, negarle lo que era suyo por Él dejarle Libertad!

¡Cuántas veces referimos –ya que habían matado a Él– un hecho que nos costó llanto a los que íbamos con Él!:

Un día de frío, frío, y de niebla a su vez, tuvimos que hacer noche en un caserío donde paraban transeúntes cuando la noche les pillaba. No tenía comodidad, pero nosotros queríamos techo y lumbre. Se acercó el Maestro al dueño que vendía el vino sacándolo de unos barriles, y éstos mismos le hacían de mostrador, y le dijo:

Para Mí no necesito lo que voy a pedir. Lo pido para los que vienen conmigo y sé que me aman: Pasar la noche recostados al lado de la lumbre. Pero sí quisiera que no les faltara rescoldo.

Contestó el dueño:

–La noche es larga y quemaría mucha leña.

Fue Matías a decirle quién era Dios Hombre y Maestro, como ellos le decían, y lo detuvo el Maestro.

No hace falta que digas quién soy Yo, ya que mi Padre quiere la Caridad para todos. Si a Mí me dan lumbre, no me la dan por Amor a Dios, me la dan porque soy Dios. Yo no he venido para que a Mí sólo me amen, Yo he venido para que se amen unos a otros como Yo os amo.

Mañana buscarás donde arda la leña, porque en este sitio no levantará más llamas, ni se verá rescoldo.

Cogieron cada uno su ropa y, andando en caravana, pasaron por una casa de labor, y al ver la luz encendida, llamaron, y salió una mujer de carácter vivaracho, y cuando le contaron el caso, llamó al marido, y con una aceptación contenta dijo mirando al marido:

–Estos caminantes necesitan descansar. Si tú dices como yo, es sí.

Contestó este santo más que hombre:

–Tres cargas de leña tengo. Pueden quemarla, ya que camas no tengo. Y si queréis asiento rebuscad por ahí dentro. Ya esta casa es vuestra. ¿Venid del mismo sitio que dicen que vive el Maestro?

Desperté, oí:

¡Cómo se quedó este santo
cuando vio de pie al Maestro!

Y le dijo: Ya mañana,
verás un cambio en tu huerto,
y la semilla que echaste,
en invierno y en verano
siempre estarás recogiendo.

Y siempre que vayas por leña,
al levantar el hachuelo,
verás los tacos cortados,
que los mandarán del Cielo.

Has tenido Amor al Prójimo,
que a esto es a lo que Yo vengo.

No conocía a Este Dios,
y amaba sin conocerlo.

Él conocía a los dos,
y a uno sólo le da el Premio.

***

Libro 3 – La Palabra del Creador – C7

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