¿Por qué estás Triste, Señor? Porque las gentes no vienen a Mí.

Tomado del Libro: El Reinado Eucarístico
Dictados de Jesús a Marga

Marga_El Reinado Eucarístico-grande

17-09-2015

Jesús:

       Jesús: está todo tan tranquilo.., podemos rezar, podemos comer… ¿Cómo será ese tiempo que anuncias? ¿Cuándo?

Os parecerá que esto dura tanto que no vais a poder resistir, así que no pidas que venga. Espera el momento. No estés ansiosa porque venga. Ya vendrá, y entonces rogaréis a Mí que pase, que pase pronto.

Amada: ¡qué mejor misión que ésta! Amada: Yo te cogeré de la mano, no temas.

¿Para qué sirve este Tercer Libro, Jesús?

Este Tercer Libro, querida, se llama: «Reinado Eucarístico», y es blanco y dorado. Las portadas son blancas y doradas, porque blanca y dorada será mi Eucaristía. Es un estandarte y con la Eucaristía Coronada, en corona dorada. De la Eucaristía partirán unos rayos dorados que abarcarán al mundo.

Que Cristo Reine en el mundo. Que Cristo Eucaristía sea el Rey del mundo. Su Reinado Social Eucarístico. Su Reinado Eclesial. Su Reinado Cultural. Su Reinado familiar. Cuando todos los corazones se transformen en María y vivan su Consagración. Cuando la Virgen triunfe en cada corazón.

María, con sus Mensajes, con su constante venida al mundo, quiere atraer a todos los hombres a Mí, y que sea la transformación en su interior antes de que venga la Purificación, y entonces sea (tenga que ser) una transformación a lo forzado, a lo bruto.

Primero quiero vuestro Sí libre. Quiero que cuantos más corazones me digan un Sí libre a través de María. Quiero que Ella me consiga el milagro de los cambios de corazones.

Ella trabaja en cada uno de ustedes. Lo hace como si sólo uno fuera su hijo, y no tuviera más. Con esa exclusividad, con esa dedicación. En algunos los transforma rápido, obtiene la transformación rápida de su vida. En otros tarda largos lustros. En otros tarda más, según sea su corazón.

Los hombres pueden entregarse de lleno o pueden resistirse. Depende de cada uno. Según quieran, Ella hará, Ella logrará hacer.

Confiad en Mí. ¡Si supierais cómo estoy Yo aquí por vosotros, en la Eucaristía!

Jesús, ¿por qué Tú no se lo dices? Díselo más a la gente. Quisiera que dierais más Gracias Eucarísticas.

Ya que tú me lo pides, lo haré.

¿Por qué estás Triste, Señor?

Porque las gentes no vienen a Mí.

Jesús, si van, aunque sea un ratito, a Ti Eucaristía, ¡manifiéstate a ellos!

Yo quisiera poder hacerlo. Sus pecados me lo impiden. Han renegado de mi Corazón.

Para eso está mi Madre trabajando en los corazones, en cada corazón. El corazón que se le entrega sirve a su vez para acercar a otras almas, que pueden ser innumerables almas.

Por eso es tan importante un corazón consagrado a Mí, y por eso Ella trabaja tanto y tan afanosamente en él, porque es un corazón que me conseguirá más almas, y a veces el número es muy elevado. Son corazones muy importantes los que realizan las Consagraciones. Por ellos se salvan muchas almas.

Preferid cambiar ahora, de su mano, que no en el Día de la Purificación, donde todo y todos cambiarán, donde habrá un antes y un después del mundo. En el Día del Castigo sobre la tierra.

En ese día también muchos de los corazones se volverán a Mí. También muchos de ellos morirán. Es mejor hacerlo ya, preparado, a si te toca recibir el Castigo sin preparación, que tu corazón diga sí y no se subleve. Es mejor dejarse en las manos de la Virgen desde ahora.

Para los hijos consagrados de María, que ya viven la Consagración, el Castigo será menor. Lo vivirán como menor. Será más soportable para ellos.

No digo que no reciban esa Purificación, pues es una purificación para toda la humanidad, sólo que será menor, porque los que están ya purificados no necesitan limpiarse. Y ¡qué mejor purificación que hacerlo de manos de María! Ella os limpia con cariño, cual Madre cuida a su niño pequeño enfermo, con suma delicadeza, sin brusquedades. Preferid ser purificados ahora de su mano. Son manos de Madre.

La transformación de los corazones en el Corazón de María, viviendo al máximo la Consagración.

¿Cómo crees que miraré a la tierra si encuentro un grupo numeroso de corazones consagrados a la Virgen María? ¿No crees que será de mi agrado y que no querré destruirla? Al menos en atención a esos corazones[280].

Los Castigos pueden aminorarse si el número de almas que responda es mayor. Cuantas más almas disponibles, menos destrucción. Sólo destruiré un reducto de mi población, no a todo. El resto será en quien confíe, el Resto de Israel.

¿Queréis vosotros ser de ese Resto? Poneos en las manos de María, cual dóciles ovejitas, y dejaos hacer. Transformaos el corazón, y hacéoslo cada vez más amante de Mí.

(Me dormía. Apunté casi todo lo último dormida. Hice un descanso. Salí al jardín. Volví).

Jesús:

Para quienes piensen que en ti todo era regalo y que estos libros han salido todo regalados, les diré que observen tu lucha y tu trabajo.

Sólo con el espíritu no se llega. Se llega con el espíritu y con el esfuerzo y el trabajo personal.

¿Sólo la Madre trabajando en vuestro interior? No: La Madre y vosotros. Y vuestra lucha y esfuerzo personal.

¿Por eso estoy luchando tanto este Retiro?

Por eso. La vida espiritual no es todo camino de rosas[281], también es de lucha y esfuerzo. Y es más, a un alma no-esforzada, no se le comunican estos Dones celestiales.

¿Creéis vosotros que esto puede perseverar sin mérito alguno? No, no es así. ¿Creéis que Yo ya me conformo con la santidad lograda? No, no es así. Yo siempre pido más. Y lo podéis ver en esta niña. Yo no os dejo conformaros con lo ya logrado.

Creerán que tu mérito consiste sólo en ponerte delante del Sagrario. No, no es así. Su mérito consiste en perseverar y en forjarse a hierro un corazón según mis mandatos y deseos, no según los suyos. Y corregir y corregir, y enderezar y enderezar, hasta conseguir el rumbo deseado por Mí.

Te lo digo por si dudan. Por aquellos que dudan sobre tu esfuerzo para conseguir la santidad.

Los Dones, sin la respuesta del donado, no son nada. Son como viento, como humo que se desvanece.

Amada: ¿ves cómo cincelo tu obra?

(Veía a Jesús con un cincel sobre mí. Que era una roca).

¿Ves cómo trabajo en ti? ¿Ves cómo no me conformo con tu avance, sino que pido más? Querida, Yo siempre pido más. Y hasta el final de tus días estarás siempre en más, más, más, más.

¡Qué trabajo! ¡Sí que cuesta!

Sí, hija, es el cambio de los corazones. Cuesta, hasta asemejarlos a Mí.

Hoy estás duro, Jesús.

Soy el Hacedor de corazones. No siempre estoy regalando. Muchas veces estoy también exigiendo. El Reino de Dios es para los esforzados[282].

¿Te ha parecido duro este Retiro?, ¿me preguntas que por qué te tengo así? Te tengo así porque quiero probarte. Yo pruebo a mis Profetas, y los pruebo como el oro en el crisol[283].

No es que me sigan porque Yo les digo lo «guapos» que son. Me siguen porque me aman y porque ven que ésa es mi Voluntad, haga frío o haga calor, constantes a lo que han visto y a lo que deben hacer.

Qué duro es, Jesús mío, oración en sequedad.

Y sobre todo para ti, que tan a menudo nadas en mis Consuelos y mis Comunicaciones a tu alma. Pero Yo quiero probarte. Piensa que así caminan a menudo la mayoría de mis almas.

¡Uf!, ¡qué susto! Creía que te habías enfadado conmigo.

¡No, amada! ¡Te amo! Es una enseñanza para ti y para todos. Es por si dudan de mi Profeta, por si piensan que mi Profeta se inventó un mundo todo de rosas en su vida.

La vida del profeta es igual que la de todos los fieles, e incluso más dura y exigente. Con órdenes muy claras de Mí, a las que no pueden sustraerse. Es alguien a quien Dios no le deja desviarse un ápice, luego no puede establecer su vida en la comodidad. Dios le está siempre pidiendo. Y máxime si responde. Dios le está siempre pidiendo más.

Esto no es algo que Yo te comunico a ti sin tu esfuerzo. Tú tienes que poner todo de tu parte. Y a menudo te parecerá que hasta pierdes la vida en el intento, porque así es.

Apunta para el Reino Nuevo.

Cuando los corazones estén transformados por medio de María.

Promoved las Consagraciones y la vida sencilla mariana. Difundid la práctica del Rosario.

Dejadla a Ella que haga maravillas en vuestras vidas.

Trabajad dentro del fondo de vuestro corazón con una transformación interior que os haga abandonar para siempre «el hombre viejo»[284], aquel que sigue sus propios criterios sin contar con Cristo.

Dejaos conducir por Ella a donde Ella os lleve.

Para eso hay Mensajes, hay Tratados, hay escritos que os sirven para saber qué tenéis que cambiar y qué tenéis que hacer exactamente.

Un alma unida a María no tiene nada que temer a la Serpiente. Sus ataques no podrán hacer nada contra ella. Está afianzada sobre la roca. Está firme. Un alma unida a María y que vive en su alma la Consagración.

Esa alma tiene espíritu de pobreza, porque ya nada es suyo. Todo lo ha depositado en las manos de María, para que Ella haga con sus posesiones lo que mejor le parezca. Para que las emplee, las fructifique o las haga desaparecer. Ya nada es del alma. Todo es de María.

La propia persona es de María. Ya no tiene preferencias ni busca su propio beneficio, sino que busca las preferencias de Dios y el beneficio de las almas.

El alma es toda de María: «Todo tuyo soy, María»[285]. Sin reservarse nada.

Un alma así consagrada no es dejada por María desviarse, no es dejada que se quede con algo, que se apropie de algo, que tenga algo no-entregado. Ese algo no-entregado la Madre hará que aflore y que el alma lo entregue, aunque esté apegada. Hará, de múltiples formas, que el alma sea consciente de lo que no es consciente. Y, por medio de sus amonestaciones, exigencias y cuidados, conseguirá que al fin esa alma lo done todo. Nada se reservará.

La Consagración en donación total es para no reservarse nada.

La Virgen, encargada de vosotros, cumple a rajatabla el encargo. No deja nada, nunca descansa, no se le olvida, siempre recuerda. Amonesta al alma, corrige, ¡castiga! Sí, castiga de mi parte. Lo consulta Conmigo y acordamos un castigo: «Yo, a los que amo, reprendo y corrijo»[286].

Por eso, los consagrados, cuando estáis siendo castigados, no os pongáis tristes. Es vuestra Madre, que junto Conmigo, no deja que ninguno de mis pequeñuelos se pierda; y para vosotros, no deja que ninguno de mis consagrados esté para cumplir su misión y su entrega a medias.

¡Cómo trabaja mi Madre en vuestra alma! ¡Deberíais verla! Verla para que Ella pueda ser el ejemplo de los desvelos que vosotros deberéis tener por las almas a vosotros confiadas.

Aprended de Ella. Aprended de Ella. Aprendedla y mirad en el reflejo de todas sus virtudes.

Pensad que nunca habéis acabado. Pensad que terminarán vuestros días sobre la tierra y aún os quedará trabajo, pues no habréis aprendido todavía a ser todo lo que es Ella. Y diréis: «¡Pero si Ella es Tu Madre!» Sí, pero también es criatura, como vosotros.

Bajo el reflejo de vuestra Madre, caminad, avanzad. Ahí tenéis el modelo de todas las virtudes.

Castidad. ¡Qué prodigio de Amor, qué Maravilla de las Maravillas la Pureza Virginal de mi Madre! Vosotras, mujeres, aprended de Ella. Y vosotros, hombres, tenedla como modelo.

Los hombres consagrados a María deben ser castos en todas sus acciones. No:«como soy humano, y no divino, mi deber no abarca tanto». Castos como María, que también era humana.

Lo que en un principio puede parecer una dura lucha contra la impureza, una vez superada esa fase inicial, se convierte en un Camino que es más llevadero seguir. Sólo tenéis que luchar encarnecidamente al principio. Luego[287] de la lucha denodada, se os dan privilegios para vivir la castidad como fieles de María, a su modo, a su semejanza. Y con Ella todo es fácil.

Es una Mujer ¡tan llena de Amor!, que estando a su lado se le olvida a uno su propio beneficio. De la estancia con Ella se deduce la entrega a los demás. Y si estás siempre pensando, como Ella, en los demás, no cabe el egoísmo, que es la impureza.

Con Ella vivís una vida casta, fecunda, llena de hijos espirituales. Los frutos de la castidad son la fecundidad. Y con tantos hijos, poco podéis pensar en vosotros mismos, en vuestros gustos y en vuestros placeres.

Obediencia. Vida cargada de obediencia. Haciendo la Voluntad del Padre en aquello que oía Ella directamente o en aquello que se le comunicaba por sus superiores. No se reservaba ningún gusto. Sin embargo, el Padre sabía colmar siempre todos sus gustos.

Todo lo entregaba a Dios, pero Dios le regalaba deliciosamente, como sólo Él sabe hacerlo. Y Yo, su Hijo, me complacía en su presencia, en poder ser cuidado y acompañado por Ella. Gran Don de Dios. Si alguien me tenía que cuidar, ¿qué mejor que no que sea Ella, la criatura más excelsa de la Creación? Exacta en su papel, cumplidora amorosa de todos los gustos y caprichos de Dios. Que antes de que los diga, Ella ya los sabe y ya los ha puesto por obra.

Yo le he encargado a vosotros, y especialmente a los consagrados. Ella, amorosamente, cumple con su labor y no deja flecos. Y la hace en excelso.

Si estáis en sus manos y os dejáis, tened por seguro que llegaréis a ser lo máximo que se espera de vosotros. Si vivís vuestra Consagración como esclavos de María. Un esclavo no tiene voluntad propia. Esa se la ha dado a Dios. Pero si está consagrado a María, al Corazón de María, se la ha dado a Dios a través de Ella. De la esclavitud de Ella, que es una esclavitud de Amor. «He aquí la esclava del Señor»[288].

Alguien que obedece, pero no sabe ni a dónde terminará yendo. Alguien que dice Sí en absoluto para cada paso. Dice un Sí rotundo general para su vida, pero que se concreta en pequeños pasos día a día. Para todos esos pequeños pasos domésticos, está Ella, que se hace cargo y no deja a ninguno de sus «esclavos montfortianos».

Vivid la esclavitud Mariana según San Luis Ma Grignon de Montfort.

Ella nunca se olvida de ninguno de mis hijos. Pero para los consagrados a su Corazón tiene especial cuidado, no sólo en que se salven, sino en que sean santos. Y si puede que esa persona llegue a altas cotas de santidad, lo hará, lo logrará, lo trabajará. Corazones así, agradan a mi Corazón.

¿Alguien se imagina un Reino así? Un Reino de corazones que sólo busquen agradarme. Donde todo será Amor a Dios y al hermano… ¡Oh!, ¿alguien se lo imagina? Parece ficción, sin embargo, no hay nada más real y nada que tendrá más lugar que esto. Y en ello trabaja ya la Madre. Ahí está.

Hay corazones que ya han sido transformados. Lo que ocurre es que aún están ocultos. Quisiera que esos corazones salieran ya, salieran ya a la luz, todos a una, porque necesito modelos para que el mundo cambie.

Esta transformación, que ha sido operada en vuestro interior, no quiero que permanezca para vosotros solos. Si habéis sido transformados, lo habéis sido para el Reino Nuevo, para vuestros hermanos. Se os necesita.

No penséis que se os necesita en grandes empresas mundanas. Los corazones transformados por mi Madre[289] se les caracteriza por lo poca cosa, lo humildes que son. Aunque tengan grandes virtudes que parecen excelsas a los hombres, ellos no se engríen y permanecen en la humildad.

Lo que caracteriza a unos corazones marianos es la sencillez y la humildad. Son necesarios en aquellas labores calladas de sanación del hermano. Son necesarios en aquellas grandes labores de grandes Consagraciones de gentes. Son necesarios allá donde se les requiera, pues hace mucha falta en mi Iglesia. No temen, ni aun rodeados de los grandes peligros. No temen.

Ansiad ser esos corazones marianos. Poneos en sus Manos. Son Manos de Madre. Os llenarán de Amor.

No quiero que nadie que esté en sus manos esté triste. Si está triste, no ha entendido la Consagración. No cabe nadie deprimido. Las personas marianas son eminentemente alegres.

No quiero decir con esto que la vida les va a sonreír materialmente. Puede que incluso se le hunda toda su fortuna. Pero la persona no pierde la esperanza ni laalegría. No es en fortunas humanas donde tiene su meta y su tesoro. Su meta y su Tesoro lo tiene en la Fortuna divina, que es el Cielo[290].

¿Cómo vivir las desgracias de manera alegre? Pues porque vamos con Ella. Ella, ¡tantas veces en la tierra fue mi aliento ante una negación de las almas! Siempre estaba ahí para aliviarme. No tanto por lo que me dijera, que también, sino porque es delicioso mirarse en un alma pura que sólo quiere agradar a Dios. Y en ese agradar estaba mi Dicha. Es un alma por la que hubiera merecido la pena la Redención.

Sabed que sólo por rescatar a María antes del pecado original me mereció la pena la Redención, venir al mundo y redimiros. Sólo por su respuesta. Ese Sí, que lo perpetuó durante su vida y lo continúa en el Cielo, os abrió las puertas del Paraíso y os cerró las del infierno a los que no queréis ir allí. Agradeced y estad siempre agradecidos a María por ese Sí.

Vuestro Sí, que sea imitación a Ella. Que sea un Sí radical desde el comienzo hasta el final. Que se mantenga y que aumente. Que sea como el fertilizante de todas vuestras virtudes en vuestra alma. Que os esforcéis por la vida virtuosa, desde el momento que tenéis uso de razón hasta el postrer suspiro, ¡siempre!

Margarita: has cumplido bien tu misión. Mírate en María para poder llevarla a cabo.Esfuérzate por parecerte a María.

Es ésta la labor que tenéis que hacer en vuestras almas, siempre tendiendo a la baja por las concupiscencias.

Si quieres agradarme verdaderamente, más. Si quieres agradarme más, esfuérzate por ser, cada día, como María.

Cada cosa que hagas, cada acontecimiento que te ocurra, piensa: ¿Cómo lo haría Ella? ¿Cómo lo viviría Ella?

Cuando te levantes por la mañana: ¿cómo se despertaría Ella?

Cuando tienes que amar y cuidar a los tuyos: ¿cómo los amaría y cuidaría Ella? ¿Cómo trabajaría Ella? ¿Qué habría en su Corazón durante el día? ¿En qué estarían ocupados sus afectos?, ¿sus pensamientos?

Cuando no hablara: ¿Cómo estaría en su interior? ¿Cuál sería su recogimiento?

¿Cómo sería su ocupación de los demás, sus obras de Caridad, de Apostolado?

Pensad que vosotros sois María, sois el Corazón de María. Y así actuad.

Tened los mismos sentimientos que tuvo y que tiene el Corazón de María, para Conmigo, para con todos.

Y te alabamos, Cristo…

________________________
[280] Cfr. Gn 18,16ss.
[281] Cfr. Jb 7,1.
[282] Cfr. Mt 11,12.
[283] Cfr. Prov 17,3; 27,21; 1 P 1,7.
[284] Cfr. Ef 4,21s; Col 3,9; Rm 6,6.
[285] Cfr. Fórmula de consagración a la Virgen de San Luis María Grignion de Montfort, que tomó San Juan Pablo II como suya.
[286] Cfr. Ap 3,19.
[287] Después de.
[288] Cfr. Lc 1,38.
[289] Transformados en mi Madre, dentro de mi Madre.
[290] Cfr. Mt 6,21; Lc 12,34.

Sitio Oficial de La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús. Libros Rojo, Azul y Blanco:
http://vdcj.org/

Dictados de Jesús a Marga aquí publicados:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/dictados-de-jesus-a-marga/

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