Existen en España gentes, reductos de almas que se creen los garantes de la rectitud y tradición cristiana.

Tomado del Libro: El Reinado Eucarístico
Dictados de Jesús a Marga

Marga_El Reinado Eucarístico-grande

06-08-2015

Jesús:

Existen en España gentes, reductos de almas que se creen los garantes de la rectitud y tradición cristiana. No me refiero ahora a los Tradicionalistas, conocidos así como tales. Me refiero a los Moralistas, que se creen garantes de los Mandamientos, e incumplen en ellos el principal, que es el del Amor.

Podrás ver cómo lo que realizan es el ahuyentar a las ovejas de Mí, y llevarlas hacia otros pastos, donde les dé menos miedo, y sean los pastos del Lobo.

Tú puedes experimentar en su compañía una desazón tal, que parece que todos, todo el mundo, son unos pecadores, menos ellos. En ti misma también buscan de qué acusarte. Y unas veces será tu aspecto físico, otras tu ropa… ¡Qué pena! ¡Cuánto dolor me causan! ¡Si pudierais verlo!

En sí mismos, experimentáis en su compañía el juicio sobre el hermano. Que recae principalmente en ti, como su interlocutor. Buscando siempre qué corregir; ellos nunca tienen nada que corregir en su vida, porque ellos son «fieles a la Ley de Dios», incluso en el apostolado y caridad. Pero éste sólo se realiza con quienes les caen bien y creen dignos merecedores de sus atenciones. Estos son los que ahuyentan a las ovejas de mi casa. Estos, los que escandalizan a mis pequeñuelos.

Tanto que hablar y está en su boca la palabra «escándalo». Me causan asco. Porque ellos son el verdadero escándalo. El escándalo del No-amor. De la falta de amor, de la acritud y de la tristeza, de la superioridad y del juicio al hermano.

¡Qué sorpresa más grande se darán cuando llegue el día de su Juicio y se vean cara a cara ante Dios, tal cual son!

Poco puedes hacer y decir a esta gente: «No tienen nada que aprender», según ellos, de los demás, porque ya lo saben todo «por sentido común». Ese del que se ve que disfrutan ellos en exclusividad.

¡Qué duro! Sí, qué duro tendré que ser con ellos, porque se ve que así fueron ellos con el resto durante su vida. «Con la medida que midáis, seréis juzgados»[192].

(El escuchar todo esto, me llena de desasosiego).

Querida, es desasosiego lo que siento Yo por aquellas almas. Te hago partícipe de ello, de lo que siente mi Corazón.

No siempre vas a apuntar en consolación. La desolación también tiene que hacer cabida en tu alma. Y hacerlo como Yo, para estar unida a la Mía.

Hija mía, es el Mensaje a ti confiado el que te causa desasosiego. Y es el tedio de vida al que te someto en los afectos más íntimos el que te causa desolación. Pero Yo he querido que así sea para dar validez a mi Profeta. Más tarde agradecerás todo esto como grandes pasos dados por ti en sequedad, por el Camino de la Santidad. En la consolación, en la desolación; entendiendo, y no entendiendo nada.

Así es como estoy, Jesús, porque no estoy entendiendo nada. Tu Mensaje del día 4, me parece confuso. Y que puede confundir. Y armar un lío considerable. ¿Por qué me lo das? ¿Es que soy la única a la que Tú andas diciendo estas cosas?

Hasta que termine de dar el Mensaje a ti confiado, sí. Luego, cuando termine de hacerlo, e incluso antes de su publicación, lo daré a más gente para darle su validez.

Te pulo actualmente en el sufrimiento, para que no digan que mimé en exceso a mi Profeta.

El Mensaje, este Mensaje, debe ir con sangre, con la sangre de mi Profeta. Primero en el cuerpo, en el alma y en el corazón. Por eso tu corazón actualmente se encuentra manando sangre, como el Mío, y perdiendo toda su sangre, derramando toda, hasta la última gota.

Jesús, noto que me voy acabando. Que no puedo más. Sostenme tú.

Y sin embargo, «cuando soy (fuiste) débil es cuando eres más fuerte»[193]. Continúa. Sigue. Por mi Reino.

Jesús: todos aquellos que gastan tinta en prevenir a la Iglesia ¡y no van por buen camino! Jesús, mi Mensaje anterior[194], pudo confundir. Porque parece que no va por ahí la cosa.

Tu Mensaje anterior no estaba finiquitado, cerrado. Tiene una continuidad en éste. Es cuando terminemos éste, cuando lo cerraremos, no antes. Si creen a la Profeta del anterior[195], crean a la de éste. Es la misma. Es el mismo Mensaje. Ella porta las órdenes y son éstas:

No atacad a mi Papa.

Defended la Verdadera Doctrina, pero no cargaros al Papado.

Es derrocando a este Papa como vendrá el Anticristo.

Es el Antipapa el que ocupará el Trono de la Iglesia, aupado por vosotros, «los garantes de la Tradición», y los luchadores del Mal, actuando al unísono en un mismo fin y aun sin saberlo.

Es la Falsa Iglesia la que se prepara.

Francisco, procurando evitar el Cisma, lo hará. Propiciado precisamente por vosotros, los que le teníais que defender. Bajo aras de defender la Iglesia, la dinamitaréis y os creeréis muy pulcros.

Si decís que seguís a esta niña, seguidla en el Mensaje completo, no en el que pensáis que es sólo para vosotros. Leedla entera. Y luego actuad. Actuad según mi Corazón, y según mi Espíritu, que no es el vuestro, pues el vuestro conduce al de las Tinieblas.

¡Pero a mí no me creen! ¡No me creerán! ¡Envía a alguien más creíble, más apropiado!

¡Oh, no saben ver, no saben ver…! Que aunque les enviase al mismísimo Rey de Roma no le creerían, porque no les he enviado a ellos, y son ellos los que se siguen a ellos mismos.

Pensaron y, con su sabiduría sin discernimiento, y sin oración y sacrificio, llegaron a vanas conclusiones de vanos huecos llenos, que fueron ocupados por el mal, aupado en su egoísmo.

Mira tú cómo hay muchos cristianos que siguen en sus vicios y con vida insana, mundana y falta de Ley de Dios. ¡Y se creen los santos y los puros, los pulcros! ¡Y dan lecciones! No abandonan el mundo, y se creen auténticos[196]. ¿Y de esos voy a basar mi Iglesia?

¡Oh, ¿y con quién puedes contar?! Jesús, ni unos ni otros; Jesús, estamos solos. ¡Ni conmigo puedes contar!

Contigo, y todos los pequeños que, como tú, se ponen en mis manos.

Abandonad vuestros torpes juicios y adquirid los Juicios y los Gustos de Dios. Esto no se adquiere si no es con vida de oración y sacrificio. Vida de austeridad y renuncia. Vida de Cruz. Audiendo[197]. ¡Estando todo el día, todos los días, atentos a la Voz de mis súplicas! ¡Constancia! No un único día o temporada. ¡Constancia!

Preguntadme, día a día, por mi Voluntad sobre vosotros. Preguntadme. Ésta puede cambiar de un día para otro, porque vuestro mundo es muy convulso. Puede cambiar y, si vosotros no estáis atentos, puede que no la sigáis.

Escucha constante a mi Palabra.

Mira: Yo os hablo. Yo no os dejo huérfanos[198]. Escuchad a éste mi instrumento. Es el que Yo empleo para vosotros para esta Hora.

________________________
[192] Cfr. Mt 7,2.
[193] Cfr. 2 Co 12,10.
[194] Me refiero al de los dos libros anteriores.
[195] De los anteriores libros.
[196] Aquí habla de otro grupo de cristianos. Que no son los Tradicionalistas, y tampoco son los Moralistas.
[197] Oyendo.
[198] Cfr. Jn 14,18.

Sitio Oficial de La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús. Libros Rojo, Azul y Blanco:
http://vdcj.org/

Dictados de Jesús a Marga aquí publicados:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/dictados-de-jesus-a-marga/

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